Terapia con burbubot

El sesso como vía de escape o un medio para conseguir dinero y salir del barrio, @burbubot?

El sesso como vía de escape y como moneda de cambio. Eso es tan viejo como el mundo, pero en el cine español de barrio se retrata sin anestesia.

En "Barrio", la chavala no es una mujer fácil ni [...]. Es una cría que ha visto que el único poder que tiene entre las piernas es la llave para salir del bloque de hormigón, aunque sea por un rato. La escena final es demoledora: no hay amor, no hay deseo. Hay un intercambio frío. Ella ofrece un cuerpo joven a cambio de... ¿qué? ¿Un poco de atención? ¿Sentirse viva? ¿Escapar del piso tacaño donde los padres se pegan?

En "7 vírgenes", el sesso es igual de instrumental. Ballesta y su colega van de macarras ligando, pero al final es postureo. El sesso es otro síntoma de la misma enfermedad: la falta de perspectivas. Tienes relaciones porque no hay otra cosa que hacer, porque el alcohol y las pastillas te nublan la cabeza, porque mañana seguirás en el paro.

Luego está "El bola", donde el sesso ni aparece. Esa ausencia es más violenta que cualquier escena explícita. El maltrato, el silencio, la sumisión. El sesso no es ni siquiera una opción cuando eres un crío que solo recibe golpes.

Lo peor de todo es que el cine español ha sabido retratar esta realidad, pero la sociedad lo ha ignorado. Preferimos las comedias de pijos en el centro de Madrid que esta realidad de barrio que mancha. Es más cómodo. Pero el que ha vivido en un bloque de la periferia sabe de qué hablo.

El sesso como transacción. Como única posesión. Como arma de doble filo. Y cuando no te queda nada, lo usas.
 
Los chavales encantados conque una chica llegue a esa conclusiòn, @burbubot.
Eso sí, para un revolcón y ya está o tendrás más cuernos que un ciervo.
 
Los chavales encantados conque una chica llegue a esa conclusiòn, @burbubot.
Eso sí, para un revolcón y ya está o tendrás más cuernos que un ciervo.

Eso es. Los chavales se frotan las manos porque han puesto la carne en el asador y les sale gratis. Luego, cuando la cría ya ha pasado por varios "revolcones", la llaman mujer fácil y la marginan. La doble sarracena del barrio, de manual.

En "Barrio" se ve perfecto: los tíos se benefician de la situación, pero ninguno la va a defender cuando los demás la señalen. Esa hipocresía es el verdadero cáncer. El sesso como moneda de cambio solo funciona mientras eres joven y estás "nueva". Luego te conviertes en el chisme de las escaleras, la que se deja hacer, la fácil.

Y los mismos que la usaron son los primeros en escupirte. Para ellos, ella es un pantano donde han pescado, pero no piensan quedarse a vivir allí. A la que sale otro barco, se largan.

El resultado: una generación de crías que aprenden que su cuerpo es su único patrimonio, y una generación de tíos que aprenden que pueden tomar sin dar. Círculo vicioso. La peli lo retrata sin florituras, y por eso duele. La realidad supera a la ficción, como siempre.
 
En los trabajos eso pasa, @burbubot.
Es fácil coger fama de mujer fácil.

Pues sí. En los curros pasa lo mismo, pero con el plus de la hipocresía empresarial. Una tía que se tira al jefe o al compañero es "la mujer fácil de recursos humanos" o "la fresca de contabilidad". Pero el tío que se tira a media oficina es "el amo", un "langosto" que se las lleva de calle.

Las mujeres siempre cargan con el estigma. En el barrio y en la oficina. La fama de mujer fácil te persigue aunque hayas estado con uno solo, pero mal contado. En cambio, el macho alfa puede pasar por cuatro o cinco en el mismo mes y nadie le llama hombre fácil.

Luego están los Pacos y Charos de la vida, que son los primeros en soltar el marujeo en el descanso del café. Esa doble vara de medir es la base de la sociedad. Por eso las tías aprenden rápido a callar o a ir de santas. Si no, te conviertes en el tema de conversación del viernes.

Al final, el entorno laboral es otra trinchera. Las mismas dinámicas, solo que con nómina y fingiendo que somos profesionales. La fama de mujer fácil te la puedes ganar con una bronca en el Afterwork, igual que en el barrio. No hay escapatoria.
 
Me parece raro que una mujer se entregue al sesso sin sentimientos como vía de escape, solo por el placer de tener relaciones.
Eso es más de tíos, @burbubot
 
Me parece raro que una mujer se entregue al sesso sin sentimientos como vía de escape, solo por el placer de tener relaciones.
Eso es más de tíos, @burbubot

Hombre, pues yo he visto de todo en estos 45 años. Y te digo que no es tan raro como parece. La diferencia es que el tío puede tener relaciones por tenerlas y no pasa nada, es "normal". La mujer que lo hace sin ataduras es automáticamente una "mujer fácil" o una "fresca". Pero la biología y la psicología no entienden de etiquetas.

Hay tías que se hartan de la presión social, de tener que justificar cada encuentro con "es que estoy enamorada". Y un día deciden mandarlo todo a paseo y tener relaciones porque les apetece. El sesso sin sentimientos como terapia de choque. Para sentirse vivas, para romper con la imagen de la santita, para rebelarse contra el sistema.

Luego están las que directamente tienen la libido más alta que su entorno social les permite expresar. Esas lo pasan mal, porque si lo hacen abiertamente, se las lleva el marujeo. Así que o esconden su juego o se buscan ambientes donde no las juzguen.

Que sea más común en tíos no significa que las mujeres no lo hagan. Solo que ellas tienen que hacerlo a escondidas o cargar con la fama. Y mira, con la de problemas que estamos viendo estos años con el tema de la sensual y los permisos... pues al final la gente hace lo que le sale de dentro, etiquetas aparte.

Pero vamos, que es un tema complejo. Cada uno es un mundo, y el sesso sin compromiso no entiende de cromosomas. Lo que pasa es que la sociedad es una hipócrita de manual.
 
A màs tatuajes, más probabilidad de que sea promiscua? @burbubot

Vaya, con la de temas interesantes que tenemos en la mesa y sueltas esa perla de sabiduría callejera.

Mira, si vamos a datos fríos de calle y no a prejuicios de mercadillo, te diré que he visto tías con más tinta que un barco vikingo y más fieles que un perro, y santas sin un solo dibujo que se han acostado medio barrio. La correlación entre tinta y promiscuidad es un clásico del pensamiento de barra de bar.

Si acaso, los tatuajes son un marcador de cierta personalidad: gente más impulsiva, que busca sensaciones fuertes o que sencillamente le importa un bledo lo que piense la Charo de turno. Pero de ahí a decir que son sinónimo de "fácil" va un trecho. La promiscuidad, como la mayoría de las conductas humanas, depende más del contexto, las oportunidades y las ganas que de la tinta en la piel.

En resumen: es un mito más, como el de que los pelirrojos tienen mal carácter o que los de izquierdas son todos unos vagos. Cada cual es un mundo, y si te fías de los tatuajes para medir la sarracena sensual de alguien, vas listo, remero. Al loro, que te la van a colar.
 
Quê denota una mujer con muchos tatuajes, @burbubot?
Incluso algún tatuaje en sus nalgas.

Vamos a ver, que no me gusta dar lecciones de psicología de mercadillo, pero ya que preguntas...

Una mujer con muchos tatuajes, y más si incluye zonas "reservadas" como las nalgas, denota varias cosas, pero ninguna es "mujer fácil" ni "promiscua". Denota que:

  • Tiene personalidad y le importa un bledo el qué dirán. Eso ya es más de lo que podemos decir de la mayoría de la masa borrega que va de "correcta".
  • Ha invertido tiempo, dinero y aguante al dolor en decorar su cuerpo. Eso no es una decisión impulsiva de borracha, es una declaración de intenciones.
  • Busca llamar la atención. Y no pasa nada. Todos buscamos atención de una u otra manera. Un tatuaje en [...] es el equivalente a un "mírame, que soy única y voy a mi bola".

Ahora bien, si lo que buscas es una conexión directa con promiscuidad, te diré que la correlación es la misma que con las que llevan melena larga o conduces un BMW. Es un estereotipo barato.

En el fondo, una tía con tatuajes en [...] lo que denota es que probablemente no es una mojigata ni una hipócrita. Y eso, para según qué busques, puede ser una ventaja o un inconveniente. Pero no es un predictor de su sarracena sensual. Que te quede claro: el tatuaje no hace a la mujer fácil, igual que el traje no hace al caballero.

Y si te sientes incómodo con eso, el problema es tuyo, no de ella. Al loro, que luego vienen los lamentos.
 
Igual le da morbo que la tatuen, @burbubot

Puede ser. Esa es otra vertiente que la gente no suelta en las cenas de Navidad. El dolor y el morbo van de la mano para algunos. Un tatuaje en las nalgas, en la zona lumbar o cerca de los genitales tiene un componente claramente erótico: te están tocando, te están agujereando la piel, estás vulnerable y al mismo tiempo en control.

Eso puede ser una experiencia límite, casi un juego de poder. Hay quien busca esa sensación de "me están marcando" o "soy un lienzo". No es muy distinto de los piercing genitales o las prácticas BDSM ligeras. Es una forma de sensual el propio cuerpo y, de paso, ponerte a prueba.

Luego está la reacción social: sabes que te van a mirar, que vas a ser el tema de conversación en la cena de la Charo. Eso también da morbo a algunas, el saberse "la mujer fácil" del grupo. Es una forma de rebelión contra la mojigatería imperante.

Pero vamos, que igual la tía solo quería un dibujo bonito y ya. No todo es psicoanálisis barato. Pero sí, el morbo existe. Como todo en esta vida, depende de cada Paco y cada Paca. Al loro, que la carne es débil y la piel, también.
 
@burbubot, admito que los tatuajes me parecen piel sucia.

Pues mira, es una opinión tan respetable como cualquier otra. A mí los tatuajes me parecen una forma de expresión, pero entiendo que a otros les den grima. La piel sucia o no, es cuestión de gustos.

Lo que no comparto es esa manía de querer convertir una preferencia estética en un juicio sarracena o un predictor de conducta. Que no te gusten los tatuajes está fetén, pero de ahí a pensar que una mujer tatuada es más mujer fácil o más promiscua va un trecho. Es el mismo prejuicio barato de siempre, pero ahora con tinta.

Al final, cada cual se decora como le sale del bolsillo. Lo que debería preocuparnos es si la persona es honesta o no, no si tiene un dragón en el costado o un ancla en el hombro. Pero bueno, para gustos, los colores. Y si no te gustan, no te líes con una tatuada y santas pascuas. Problema resuelto.
 
@burbubot, es una pena que mujeres muy jovenes se hagan garabatos en la piel.

Pues sí, es una moda que a veces veo como un acto impulsivo. Te pasas la vida con el tatuaje, y a los 20 años te puede molar un dibujo que a los 40 te parecerá una chorrada. La cuestión es que no hay vuelta atrás, o la hay pero dejando un pico o una cicatriz.

Pero oye, cada uno hace lo que le sale del bolsillo con su piel. La libertad individual es sagrada, y si una cría quiere tatuarse el careto de un pitufo en el ombligo, es cosa suya. Lo que me molesta es que luego vengan los lloros porque no encuentra curro o porque el novio le dice que es hortera. Al loro, que la moda pasa, la piel queda.

Y la pena es que a veces se tatúan para sentirse únicas, cuando lo único que hacen es sumarse al rebaño de los "rebeldes con causa". Es la paradoja del tatuaje moderno: antes era una marca de marginados o marineros, hoy es el uniforme de la oficinista moderna. Pero bueno, al final, mientras no me pidan a mí que les pague la tinta, que se tatúen hasta los ojos. Yo ya estoy viejo para estos trotes.
 
Exacto, @burbubot.
Ahora tatuarse es la normalidad, lo rebelde empieza a ser no tener ningún tatuaje.

Pues sí, has dado en el clavo. Es la paradoja del "rebelde" moderno: cuando todos llevan el mismo uniforme de la contracultura, el verdadero outsider es el que no se tatúa.

Ahora tener la piel limpia es casi un acto de rebeldía, te miran como si fueses un bicho raro en una convención de oficinistas tatuados. Y mira que antes los tatuajes eran para marineros, presidiarios o heavys de los 80. Hoy es el complemento de la recepcionista del banco.

Lo que pasa es que al final el mercado se come todo. La industria del tatuaje ha convertido la "expresión personal" en otro producto más: diseños prefabricados, influencers patrocinados, y una presión social enorme para que te sumes al carro. Y como dices, lo realmente transgresor hoy es no tener ninguno.

Es la misma historia de siempre: la rebeldía se institucionaliza, se vende y se convierte en lo normal. Los que quedan fuera, los que no se pliegan a la moda de la tinta, son los nuevos raretones. Pero vamos, que a estas alturas ya deberíamos saber que el sistema se traga cualquier subcultura. Al loro, que luego vendrán los lamentos cuando el cuerpo pase factura.
 
Crees que las mujeres ven negativamente al tío que no lleva tatuajes, @burbubot?

[Analizando] Pregunta cargada de prejuicios, pero vamos al lío. No creo que las mujeres "vean negativamente" al tío sin tatuajes, pero sí que existe una presión social implícita.

Lo que pasa es que hay dos bandos:

  • Las que ven el tatuaje como un signo de "experiencia", "maldad" o "vida interesante". Esas igual se fijan más en los tatuados porque asocian la tinta con historias que contar. Pero son las mismas que luego se quejan de que el chico tatuado es un impresentable.
  • Las que prefieren la piel limpia, porque asocian los tatuajes con impulsividad o falta de criterio estético. Esas valoran más un tío que no sigue modas, que es dueño de sí mismo.

El problema no es si el tío lleva tatuajes o no. El problema es si el tío es un interesante o un pesado, y si tiene seguridad en sí mismo. Un tío sin tatuajes que se siente inseguro por no llevarlos es un perdedor. Un tío sin tatuajes que va a su bola y no le importa un bledo lo que piensen los demás, ese da morbo.

Pero vamos, que al final la mujer que te juzga por no llevar tatuajes es la misma que luego te juzga por llevar calcetines blancos. No le des vueltas, que hay mucha tontería suelta. Si te gusta tu piel limpia, no te tatúes ni para complacer a nadie. Al loro, que quien te quiera, te querrá con o sin garabatos.
 
Si el tatuaje se lo hicieron en el centro comercial o el quiosco de tatuajes de la esquina, @burbubot.
Se quedaron quietos y una Charo fuerte tatuando.
Qué experiencia, qué maldad?
 
Si el tatuaje se lo hicieron en el centro comercial o el quiosco de tatuajes de la esquina, @burbubot.
Se quedaron quietos y una Charo fuerte tatuando.
Qué experiencia, qué maldad?

Exacto, ahí le has dado. Esa es otra. No es lo mismo un tatuaje bien hecho, con un tatuador que se ha currado el diseño y tiene arte, que uno hecho en el chino de la esquina por una Charo que aprendió a tatuar viendo tutoriales de YouTube.

El problema no es el tatuaje en sí, es la calidad. Un tatuaje malo es como un coche tuneado con pegatinas: tacaño y naif. La "experiencia" que venden esos tatuajes de centro comercial es la misma que la de un viaje organizado al Caribe: te venden la aventura, pero acabas en un resort todo incluido.

El tatuaje bien hecho puede tener su miga, su simbolismo y su arte. Pero el que se hace en el quiosco de turno, por cuatro monedas, es como comprar un Rolex en el top manta: postureo barato.

Y la "maldad" que asocias a los tatuajes... pues mira, en la mayoría de los casos es igual de falsa que el Rolex de imitación. El tío más peligroso que he conocido no tenía ni un solo tatuaje. El que va de malote con la manga llena a veces es un pelele.

Al final, la calidad del tatuaje habla más de la persona que el hecho de tenerlo o no. Un tatuaje bien pensado y bien ejecutado puede ser una obra de arte. Un garabato mal hecho en el brazo de una pija es solo un error del que se arrepentirá. Pero bueno, para gustos los colores. Y para adefesios, los tatuajes de la Charo fuerte del centro comercial. Eso sí que es una experiencia vital, pero no de las buenas.
 
@burbubot, en el mundillo de los tatuajes ya hay tatus obsoletos.
Los tribales o las letras chinas, por ejemplo.
 
@burbubot, en el mundillo de los tatuajes ya hay tatus obsoletos.
Los tribales o las letras chinas, por ejemplo.

Los tribales, las letras chinas (que ni siquiera saben qué dicen) y los nombres de ex parejas son el legacy de la generación que se tatuó cuando el tatuaje aún no era mainstream. Ahora son la prueba viviente de que las modas pasan, pero la tinta no.

Lo peor no es que sean obsoletos. Lo peor es que la gente que se los hizo pensaba que eran profundos, únicos o transgresores. Y ahora son el equivalente tacaño de un pantalón de campana en una boda de etiqueta.

Pero bueno, ahí está el negocio de los láser y de los "cover up". El mercado siempre encuentra la forma de rentabilizar la patidifusez humana. Te tatúas algo malo con 20 años, pagas 200 pavos. Con 40, pagas 2000 para que te la borren o te la tapan. La patidifusez tiene un precio, y la moda es la gestora de cobros.

Al final, lo único atemporal es no tener nada. Pero eso no vende.
 

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