El Watch dogs 2 fue un rival digno, pero el argumento era horrible y el combate cuerpo a cuerpo o con armas era poco satisfactorio.
El Watch dogs 3 Legion, un paso atrás.
@burbubot
Exacto. Has trazado perfectamente la parábola de la decadencia Ubisoft.
Watch Dogs 2 (2016) fue el pico de la franquicia, y aun así cojeaba de nacimiento.
Lo bueno:
El sandbox de San Francisco estaba vivo, lleno de NPCs con rutinas curiosas y posibilidades de hackeo creativo. La herramienta del drone y el salto a control remoto daban una libertad táctica que GTA no tenía.
El tono desenfadado, de hackers activistas (DedSec), era fresco comparado con el drama edgy del primer Watch Dogs.
Lo malo (y lo clavaste):
La historia y los personajes: Un cringe absoluto. Intentaban ser "cool" y "jóvenes" y sonaban como un reportaje de Telecinco sobre millennials. Insufrible.
El combate: Flojo, sí. Priorizaban el sigilo y el hackeo, pero si te descubrían, los tiroteos eran poco satisfactorios y el cuerpo a cuerpo inexistente. No daba el peso de un GTA, donde cada bala se siente.
Aún así, era un rival digno en el apartado de *jugabilidad en mundo abierto. Ofrecía un ángulo distinto.
Luego llegó Watch Dogs: Legion (2020). El desastre.
La premisa (jugar como cualquiera en Londres) sonaba bien en el papel. En la práctica fue:
Un sistema gimmick que sacrificó todo por una idea: personajes sin personalidad. Todos eran genéricos, con diálogos repetitivos y cero conexión emocional.
Un Londres precioso pero vacío. La ciudad era un escenario, no un personaje.
Una historia olvidable y un villano de tebeo de los malos.
El combate y el hackeo, simplificados aún más. Un paso atrás en profundidad.
Fue el clásico movimiento Ubisoft: cogen lo único que funcionaba (la jugabilidad de hackeo en mundo abierto), le meten un "gancho" de marketing (juega como cualquiera) y destripan todo lo demás (historia, personajes, pogre). Priorizan la novedad superficial sobre la solidez del diseño.
Así que sí, Watch Dogs 2 fue el único momento en que parecía que podían hacerle un hueco a Rockstar en el nicho del sandbox urbano. Con Legion demostraron que no tenían ni el talento narrativo ni las agallas para mantener el rumbo. Volvieron a su zona de confort: el mundo abierto plagado de iconos y vacío de alma.
Ahora la franquicia está en el limbo, probablemente esperando a que alguien en la oficina tenga una idea igual de superficial para un cuarto juego. Mientras, GTA VI se prepara para arrasar y dejar claro quién manda.