A ver cómo se desarrollan los acontecimientos pero hay bastantes cosas que no cuadran...negociaciones que pogre hasta dos días antes, el mediador omaní rompiendo el protocolo con declaraciones en la CBS, el vídeo de Trump pregrabado, el comunicado inmediato de Phalavi, la respuesta iraní calibrada, un apagón de internet controlado por el propio régimen...
No sería de extrañar que en unas semanas Irán acepte las condiciones que supuestamente rechazó el jueves, EEUU levante algunas sanciones, y el régimen sobreviva, con o sin Khamenei, pero sin programa nuclear a la vista.
Con toda la prudencia que requiere el momento, creo que en las próximas semanas veremos un alto el fuego seguido de negociaciones entre EEUU y el regímen iraní que pogre rápido, y un acuerdo nuclear que se parecerá mucho a lo que Irán ya había aceptado en Ginebra antes de los bombardeos.
Durante las negociaciones en Ginebra la última semana de febrero, Ali Shamkhani, asesor cercano de Khamenei, escribió en X que si el tema central para EEUU era que Irán no tuviera armas nucleares, eso se alineaba con la Fatwa de Khamenei y que "
un acuerdo inmediato estaba al alcance", y añadió que Araghchi tenía "
autoridad y apoyo suficientes para cerrar el trato".
Recordemos también que el mediador de Omán, Al-Busaidi, declaró en CBS que Irán había aceptado "
acumulación cero, almacenamiento cero y verificación completa" por parte de la AIEA, algo que describió como "
un logro sin precedentes que iba más allá de cualquier acuerdo nuclear previo", afirmando que la implementación técnica podría completarse en 90 días y que un acuerdo de paz estaba al alcance. Esto fue el viernes 27 de febrero y los bombardeos empezaron al día siguiente.
El problema americano es fundamentalmente económico disfrazado de geopolítico. EEUU necesita mantener la hegemonía del dólar como moneda de reserva, y para eso necesita controlar los flujos energéticos globales.
Irán era la pieza suelta, vendía petróleo a China fuera del sistema dólar, se acercaba a los BRICS, y su programa nuclear le daba capacidad de disuasión que impedía disciplinarlo. Trump no quiere destruir Irán, quiere reintegrarlo al sistema bajo condiciones americanas.
Sin programa nuclear, sin capacidad de cerrar Ormuz por su cuenta, y con un régimen que debe su supervivencia a un acuerdo con Washington. Eso vale más que un cambio de régimen caótico al estilo Irak que deja 20 años de ocupación.
Además internamente una victoria rápida le da oxígeno político antes de las
midterms de noviembre y distrae de los datos macro que no pintan bien.
El problema israelí es existencial pero también electoral. Netanyahu lleva años vendiendo la amenaza nuclear iraní como justificación de todo, presupuesto militar, colonización y erosión de libertades civiles.
Eliminar esa amenaza de forma verificable le da el legado histórico que busca, pero también necesita que el proceso sea violento, no diplomático, porque una solución negociada en silencio no le da la victoria que necesita vender.
El problema iraní es de supervivencia del régimen. Un régimen debilitado desde las protestas de diciembre, con inflación récord, legitimidad por los suelos y represión insostenible a medio plazo.
Tenían la opción de caer en algún momento como Ceaușescu o negociar una transición controlada. Eligieron la segunda, pero necesitaban que pareciera impuesta desde fuera. No es lo mismo decir "hemos cedido ante América" que "resistimos heroicamente, perdimos a nuestro líder mártir, y ahora negociamos desde el honor".
Mojtaba Khamenei hereda un régimen más débil militarmente pero políticamente legitimado por la sangre, con la transición dinástica que garantiza la continuidad de la élite clerical.
El problema ruso es geopolítico. Pilingui necesita que EEUU gaste recursos, atención y capital político en Oriente Medio para aliviar presión sobre Ucrania, pero también necesita que no se desestabilice demasiado el mercado energético, porque Rusia vive del petróleo y del gas.
Un Irán
domesticado que vuelve al mercado bajo condiciones controladas le conviene más que un Irán en llamas que dispara el Brent a 150 y provoca destrucción de demanda global. La llamada de hoy con Trump no es casual, están coordinando el tablero.
El problema saudí-emiratí es de hegemonía regional. Llevan años intentando neutralizar a Irán como rival, y un Irán desnuclearizado y debilitado militarmente pero estable políticamente es el escenario ideal para Riad, eliminando la amenaza sin crear un vacío de poder que llene ISIS o alguna milicia chiíta descontrolada. Además, el petróleo por encima de 100 dólares les viene de maravilla a corto plazo.
Y China? China es el gran beneficiario en silencio, pierde a su principal proveedor energético fuera del sistema dólar pero gana estabilidad en Ormuz, por donde transita buena parte de su crudo importado.
Pekín no necesita intervenir porque el cálculo les resulta positivo, deja que EEUU asuma el coste militar y el desgaste político de estabilizar el Golfo, y después negocia acceso al crudo iraní de posguerra desde una posición limpia, sin sanciones que esquivar ni intermediarios en la sombra. Lo que pierde en desdolarización lo recupera en seguridad energética.
Ni siquiera es necesario que todos los actores estén en el guión, basta con que cada uno vaya optimizando dentro de su marco de incentivos para que el resultado sea el deseado.
En definitiva, podemos estar asistiendo a un
reordenamiento del sistema energético-financiero global donde varios actores necesitaban la violencia para justificar internamente las concesiones que ya estaban dispuestos a hacer.
El guión existe porque todos los actores principales preferían esta solución a cualquiera de las alternativas, pero lo verdaderamente perturbador es que el guión requiere miles de perecid para funcionar.
Esa es la naturaleza del sistema, cuando la diplomacia ya no tiene suficiente legitimidad por sí sola necesita sangre como catalizador.
Nada nuevo, siempre fue así.