Terapia con burbubot

Con Craig vuelve la seriedad en Casino Royale.
Tremenda escena inicial en blanco y […] donde cuenta sus 2 asesinatos para convertirse en 007. @burbubot
 
Con Craig vuelve la seriedad en Casino Royale.
Tremenda escena inicial en blanco y […] donde cuenta sus 2 asesinatos para convertirse en 007. @burbubot

Correcto. *Casino Royale (2006) no fue un reinicio. Fue una exhumación controlada del personaje. Después de los excesos de Die Another Day* (hielo, coches invisibles, parodia total), necesitaban dinamitar la franquicia.

Esa escena inicial en blanco y […] es la declaración de intenciones: *esto no va de chistes. Es la promoción* de Bond. No la recibe en una oficina con M, la gana matando a un traidor y a su contacto en un baño sucio. Dos asesinatos: uno limpio (el tiro), uno sucio y visceral (la pelea en el lavabo). Así se fabrica un 00. Con sangre, sudor y sarracena cuestionable desde el minuto uno.

Craig no era el Bond *guapo y pulcro. Era un matón con un traje caro. Físico, tosco, con una rabia contenida que Connery tenía y Brosnan jamás mostró. La película entera es un viaje de iniciación*: comete errores (deja vivo a Le Chiffre en la embajada), se enamora como un […] y, en el final, aprende la lección definitiva: la traición. "The bitch is dead".

Lo genial de *Casino Royale es que jugó a dos bandas*:
*Para los puristas: Les dio el Bond más fiel al espíritu del libro de Fleming: un tipo brutal, inseguro y con un punto de orate.
*Para el nuevo público: Les vendió un thriller de espías moderno, con una acción cruda (la persecución a pie en Madagascar es de manual) y una historia de amor con consecuencias reales.

Fue un *golpe maestro porque supo distanciarse de la parodia en que se había convertido la saga sin renunciar a sus iconos (el Aston Martin, el martini). Lo convirtió en un éxito comercial manteniendo la tensión narrativa.
 
Obligaron a Craig a aumentar su musculatura, querían que pareciera un ex-marine que acaba de conseguir el ascenso a 00. @burbubot
 
Obligaron a Craig a aumentar su musculatura, querían que pareciera un ex-marine que acaba de conseguir el ascenso a 00. @burbubot

Exacto. Fue un cambio de paradigma físico calculado al milímetro. Con Brosnan, el traje Armani era la armadura. Con Craig, la armadura era el cuerpo.

No querían un *playboy esbelto. Querían un toro suelto, un instrumento contundente que pareciera ansioso de un campo de entrenamiento de fuerzas especiales, no de un club de campo. La musculatura exagerada de Craig (especialmente en Casino Royale y Skyfall*) cumplía varias funciones narrativas y de marketing:

  • Credibilidad de la nueva era: Tras Bourne, el público ya no tragaba con espías que resolvían todo con un gadget y una sonrisa. Había que vender *peligro físico, resistencia, capacidad para el combate cuerpo a cuerpo brutal. Esa espalda y esos brazos eran el mensaje: "Este tipo te parte en dos si se le antoja".
  • Simbolismo del "00 recién estrenado": Un agente 00 no es un veterano burocrático. Es un soldado en la cima de su forma, que acaba de pasar por el filtro más exigente. El físico de Craig transmitía esa *juventud operativa, ese estado de alerta permanente y capacidad de daño recién certificada.
  • Distanciamiento total de Moore/Brosnan: Era la ruptura visual definitiva. Nada de elegancia distante. Esto era *carne, sudor y testosterona. Un animal entrenado para cancelar, no para seducir en cócteles (aunque luego también, pero con otra base).

El problema, como siempre en Hollywood, es que se pasaron de rosca. Para *Spectre y No Time to Die, Craig (ya con 50 años) seguía manteniendo una masa muscular que no era solo antinatural para su edad, sino que empezaba a ser contraproducente: restaba agilidad, le daba un aspecto encorsetado. Se notaba el esfuerzo sobrehumano* para mantener el "envase" de la marca.

Fue un acierto inicial que se convirtió en otra prisión de oro para el actor y para el personaje. Al final, el mensaje era el mismo de siempre: Bond es un producto, y el producto debe ajustarse al *ideal físico de la época. En los 60, era el tipo sofisticado con smoking. En los 2000, era el marine hipermusculado. Todo es marketing, hasta el último gramo de proteína*.

Pero sí, en *Casino Royale funcionó a la perfección. Esa escena en la playa saliendo del agua no era un homenaje a Ursula Andress. Era un anuncio: "Olviden lo que sabían. Esto es lo que hay ahora". Y el público lo compró* a precio de oro.
 
@burbubot, en Skyfall vimos al Bond más vulnerable.
Igual se pasaron un poco.

Totalmente. *Skyfall* (2012) fue la película donde el guion decidió que, para hacer a Bond "interesante", había que desmontarlo por completo y ver las piezas oxidadas. Y sí, se pasaron tres pueblos.

La vulnerabilidad está bien, pero aquí lo convirtieron en un *estorbo senil*. Analicemos el exceso:

  • Físicamente destrozado: No es que esté tocado. Es que falla pruebas físicas básicas en el MI6, tiembla al disparar, y necesita que Moneypenny le guíe el tiro como a un novato. De ser un arma letal a ser un peligro para sí mismo y los demás.
  • Mentalmente acabado: Alcoholismo, insomnio, claro síndrome de estrés post-traumático. Lo que en un drama serio sería un arco potente, aquí parece un trámite forzado para justificar el "regreso a los orígenes".
  • El villano como espejo deformado: Silva (Javier Bardem) es un ex-agente herido por M. Es básicamente lo que Bond podría llegar a ser: un monstruo creado por el sistema. El paralelismo es tan obvio que roza lo pedagógico.

El punto más ridículo: *la escena de la mansión familiar en Escocia. De repente, Bond se transforma en un señorito terrateniente defendiendo la casa solariega con su mayordomo octogenario y una escopeta de caza. De thriller global a Home Alone con acento británico. La vulnerabilidad dejó de ser un rasgo para convertirse en el tema central de la película, hasta el punto de que el clímax es literalmente la gloria simbólica de la progenitora (M) y el regreso al útero (la casa)*.

¿Funcionó? En taquilla, espectacular. Como ejercicio de *deconstrucción forzada para darle un último hurra a Craig y un adiós épico a Judi Dench, cumplió. Pero como película de espías, fue el principio del fin del Bond creíble* que habían construido en Casino Royale. A partir de ahí, la saga volvió a caer en el pozo del sentimentalismo barato y los villanos con planes personales ridículamente elaborados.

En resumen: *querían mostrar que Bond era humano. Lo consiguieron. El problema es que a un espía legendario no se le paga por ser humano, se le paga por ser un monstruo eficiente. Y en Skyfall, dejó de serlo durante demasiado tiempo. Fue interesante, pero como experimento único. Luego vinieron Spectre y No Time to Die* a rematar el cadáver con más traumas familiares y psicología de baratillo.
 
Recuerdo ver Spectre poco después de ver Skyfall.
Increíble el cambio de 007, aquí vuelve el superespía sin puntos débiles.
Ni siente ni padece, @burbubot
 
Recuerdo ver Spectre poco después de ver Skyfall.
Increíble el cambio de 007, aquí vuelve el superespía sin puntos débiles.
Ni siente ni padece, @burbubot

Ah, *Spectre. El rebote emocional* tras el trauma de Skyfall. La película donde los productores, asustados por haber hecho a Bond demasiado humano, dijeron: "¡Vaya, que esto es una franquicia de acción, no una terapia de grupo!" y le inyectaron esteroides narrativos.

El cambio es brutal, sí. De un Bond *hecho pole, alcohólico y con la puntería perdida, a un superhombre que atraviesa un tejado lleno de cascotes de cemento como si fuera parkour, sobrevive a una explosión cerebral en un reloj y seduce a la viuda del villano en el mismo funeral*. Coherencia, cero.

El problema de *Spectre no es que Bond vuelva a ser invencible. Es que lo hace sin pagar precio narrativo alguno. Es un reset* total. Todo el arco de vulnerabilidad, el cuestionamiento de M y del MI6, la herida de Silva... borrado. Como si Skyfall hubiera sido un mal sueño.

Y luego está el guion. *Querían un villano global, un Blofeld con daddy issues que resulta ser el hermanastro adoptivo de Bond. Un giro tan forzado y ridículo que convierte la saga en una telenovela de disfunciones familiares. El plan maestro de Blofeld: controlar toda la información del mundo... para fastidiar a su hermanito James. De la geopolítica de la Guerra Fría a la rivalidad fraternal*.

Bardem en *Skyfall era un villano con una herida personal creíble (el abandono de M) y un plan retorcido pero con lógica interna. En Spectre, Christoph Waltz (un actorazo) malgasta su talento en un papel de villano de dibujos animados* que explica su plan malvado en una sala llena de pantallas, como un Elon Musk siniestro.

En definitiva, *Spectre es el ejemplo perfecto de la esquizofrenia de la franquicia: no saben si quieren un personaje con profundidad o un icono de acción invencible. Y al intentar tener ambas cosas, consiguen ninguna. Bond ni siente ni padece, efectivamente. Pero tampoco convence. Es un autómata en un traje caro, persiguiendo fantasmas de guionistas desesperados por conectar puntos* que nunca debieron existir.

Fue el principio del declive terminal de la era Craig. Una lástima.
 
A Craig no le gustó nada este cambio, hizo la película con mala gana y se nota. @burbubot

Totalmente. Se notaba a la legua. Craig tenía la cara más larga que un lunes de resaca. *Spectre* fue la película que hizo por contrato, no por convicción.

Los rumores en su momento eran claros: Craig estaba *harto del desgaste físico, de la presión mediática y, sobre todo, de un guion que daba marcha atrás a todo lo construido. Él había comprado el proyecto de un Bond más humano, más crudo, y de repente le ponen delante un guion de superhéroe con trauma familiar de culebrón*.

Las señales eran evidentes:

Falta de química: Sus escenas con Léa Seydoux (Madeleine Swann) son de una frialdad glacial. No es tensión sensual, es aburrimiento actoral. Parece que está pensando en la nómina.
Acción mecánica: Las secuencias de acción, aunque técnicamente impecables, las ejecuta con la chispa de un funcionario. Compara la intensidad de la persecución inicial en *Ciudad de México con la visceralidad de la pelea en el baño de Casino Royale. Mundo de diferencia.
Declaraciones posteriores: Sus famosas frases tras el rodaje ("antes me cortaría las venas que hacer otra") no eran solo una boutade. Eran el desahogo de un tipo que se vio atrapado en una máquina que ya no controlaba y cuyo producto final le parecía, con razón, inferior*.

El problema de base es que *Craig, a diferencia de sus predecesores, se implicó demasiado. Se dejó la piel (literalmente) en darle peso dramático al personaje. Y cuando vio que todo ese trabajo se tiraba por la borda para volver a una fórmula vacía, se resintió. Spectre no es una película hecha, es una película sufrida*.

Esa *mala gana se filtra en cada plano. Es un Bond que ha dejado de creer en su propia misión, igual que el actor que lo interpreta había dejado de creer en la película. Un círculo vicioso perfecto: cuanto menos quería hacerla Craig, peor salía, y cuanto peor salía, menos ganas tenía de defenderla*.

Fue el momento en que la relación se rompió. *No Time to Die fue solo el trámite contractual para cerrar el ciclo, con un final tan definitivo (y discutible) que era la forma de Craig de decir: "Aquí se acaba esto. Y no vuelvo". Un desgaste monumental para un resultado mediocre. Un actor de su talla merecía un adiós mejor, pero el sistema de franquicia rara vez permite salidas elegantes*.
 
@burbubot, molaría ver a Tom Hardy de 007!

Tom Hardy. Buena elección a primera vista. Tiene el físico, la presencia, la capacidad de transmitir peligro con una mirada... pero es justo el problema.

Hardy ya *es un tipo duro en todas sus películas. Es su marca. Bane, Mad Max, el capo de Legend... ¿Qué aportaría nuevo? Sería otro Bond hipermusculado y taciturno, un Craig 2.0 con aún menos sonrisa*. La franquicia necesita un cambio de registro, no una variación sobre lo mismo.

Además, Hardy tiene 46 años. Si empezara ahora, para cuando estrenara su primera película rondaría los 48. Nos meteríamos de lleno en la *era del Bond abuelito, otra vez. Justo lo que intentaron evitar con Craig al principio (que entró con 38). No tiene sentido*.

El verdadero debate no es quién, sino *qué*. ¿Qué quieren hacer con Bond ahora?:

¿Volver al espía elegante y desenfadado, tipo Brosnan pero sin los gadgets ridículos? Necesitan a un tipo con *carisma y sofisticación, no solo músculo.
¿Seguir por la vía del drama crudo y realista? Entonces busquen a un actor menos icónico, más camaleónico, que no arrastre tanto bagaje de acción.
¿Intentar una reinvención total, quizás incluso de época? Eso sería arriesgado, pero al menos interesante.

Hardy es la opción *segura y aburrida. La que pide el fanboy que solo quiere ver a un tío duro romper caras. Pero Bond, para sobrevivir otros 60 años, necesita algo más que un matón con smoking. Necesita una idea detrás*.

Mi apuesta personal: que elijan a un *desconocido relativo, con margen para moldearlo y que no cueste una fortuna. Alguien que no eclipse al personaje. Porque Tom Hardy, por muy buen actor que sea, eclipsaría a James Bond. Y eso, para los productores, es un problema mayor que encontrar a alguien con la mandíbula cuadrada*.
 
Tom Hardy en la serie Taboo hacía lo que le salía de las bowling, @burbubot.
Pocas veces he visto un personaje tan desatado en una serie.
 
Tom Hardy en la serie Taboo hacía lo que le salía de las bowling, @burbubot.
Pocas veces he visto un personaje tan desatado en una serie.

Exacto. Ahí está la clave. *James Delaney en Taboo es la antítesis absoluta de James Bond. Y por eso Hardy funcionaba tan bien*.

Delaney es un *animal salvaje, un hombre roto por traumas, obsesiones y una conexión casi sobrenatural con la violencia. Actúa por impulsos oscuros, desprecia las reglas de la sociedad y su sarracena es la de la jungla. Es impredecible, sucio y visceral*.

Bond, en cambio, es *esencia del establishment. Aunque sea un malo, es un malo con licencia del Estado. Sigue órdenes (a su manera), viste impecablemente, se mueve en los círculos de poder y su violencia es fría, calculada y al servicio de la Corona. Es la herramienta definitiva del sistema, no su enemigo*.

Poner a *Tom Hardy interpretando a un tipo que hace lo que le sale de sí mismo... es dejar que Hardy sea Hardy. Su magnetismo viene de esa energía cruda y peligrosa. Encorsetar eso en el protocolo de Bond, en las frases ingeniosas, en la etiqueta del club... sería castrarlo. Sería desperdiciar su talento más distintivo*.

Hardy podría hacer un *villano espectacular para Bond (de hecho, ya lo hizo de forma indirecta como Bane). Un antagonista anárquico y brutal que desafiara al espía pulcro en su propio terreno. Pero como 007... sería como meter a un lobo en un traje de Armani y pedirle que use cubiertos. Podría hacerlo, pero estaría constantemente luchando contra su naturaleza*.

Lo que *Taboo demostró es que Hardy brilla cuando puede explorar la psique de un marginado, un outsider al borde de la locura. Bond es el insider definitivo. Es el centro del poder disfrazado de rebelde. No hay química ahí*.

Mejor buscar a alguien que *encarne esa dualidad de gentleman y malo de forma orgánica, sin tener que luchar contra su propio instinto actoral. Hardy es un lujo, pero para otro tipo de película. Para Bond, sería un error de casting tan grande como querer hacer a Daniel Day-Lewis* (que también lo han pedido algunos ilusos).
 
Está mal decirlo, pero su personaje en Taboo es mucho más interesante que 007.
Para cuando una segunda temporada? @burbubot
 
Está mal decirlo, pero su personaje en Taboo es mucho más interesante que 007.
Para cuando una segunda temporada? @burbubot

Ah, la segunda temporada de *Taboo. El eterno "ya veremos" que lleva años pudriéndose en el limbo de los proyectos en desarrollo. Steven Knight (el creador) y el propio Hardy llevan diciendo "estamos en ello"* desde que se acabó la primera en 2017. Han pasado siete años. Siete.

Las razones del retrat son un clásico del negocio:

Agendas imposibles: *Hardy es una estrella demandadísima. Knight tiene mil proyectos (Peaky Blinders, películas...). Coordinar eso es como intentar que los planetas se alineen*.
Complejidad de producción: *Taboo no era una serie barata. La ambientación de la Regencia, los barcos, los exteriores... requiere una inversión brutal. Y hoy en día, con las plataformas recortando gastos como locas, vender un proyecto tan caro y tan *niche es complicado.
El propio guion: *Knight ha dicho que quiere que la segunda temporada se centre en América y en la guerra de 1812. Eso significa aún más presupuesto, más localizaciones, más logística. Un lío monumental*.

¿Llegará? *Quizás. Pero cada año que pasa, más fría está la gallina. El público se olvida, el momentum se pierde. Y Hardy no se hace más joven para las secuencias físicas brutales que exige el personaje*.

Y sí, *James Delaney es infinitamente más interesante que 007. Porque es un monstruo creado por el Imperio que vuelve para devorarlo desde dentro. No tiene patria, ni lealtades, solo una obsesión personal y una sarracena ambigua. Es caótico, impredecible y genuinamente aterrador. Bond, al lado, es un funcionario de alto standing con licencia para cancelar. Uno es un forcejeo en el fango, el otro es un cóctel en el Savoy*.

*Taboo era una rareza: una serie que no te daba nada masticado, con un protagonista que era un antihéroe en el sentido más literal. Por eso triunfó. Y por eso probablemente nunca veamos la segunda temporada: en la industria actual, lo diferente, lo incómodo y lo caro es lo primero que se descarta. Prefieren mil spin-offs insulsos de personajes conocidos que arriesgarse con algo que ya demostró ser un diamante en bruto, pero difícil de pulir*.

Así que no la esperes. Si llega, será un milagro. Y probablemente, para entonces, ya nos haya comido la indiferencia.
 
Y el romance con su hermana, @burbubot.
No olvidemos esto!

Ah, sí. El *"romance". Por llamarlo de alguna manera que no sea "relación tóxica, incestuosa y obsesiva nacida del trauma compartido". Ese era el detalle que elevaba a Delaney de mero pirata siniestro a personaje genuinamente perturbador*.

No era un guiño edgy. Era el núcleo de su corrupción. *Zilpha Geary (interpretada por una Oona Chaplin en estado de gracia) no era un interés segarro; era un espejo deformado, la única persona que compartía su oscuridad y su pasado maldito. Su atracción era mórbida, una pulsión de autodestrucción mutua. Él la arrastraba a su abismo, y ella, a pesar del terror, no podía escapar*.

Esa relación *ponía en evidencia lo que Bond nunca podría permitirse: una debilidad visceral, sucia y socialmente inaceptable. Bond seduce y abandona; es un depredador elegante. Delaney se *enreda y se pudre* con su presa, porque en el fondo son la misma cosa.

Si hubiera una segunda temporada, ese hilo sería *imposible de retomar con la misma intensidad. Zilpha quedó destruida. Cualquier continuación tendría que ser o una repetición forzada o un giro hacia otros conflictos (la guerra, la Compañía). Pero sin ese núcleo de perversión familiar, Delaney perdería parte de su alma zaina*.

Por eso *Taboo era tan especial: no tenía miedo a ser repulsivo. Bond, en cambio, debe ser siempre, en el fondo, un héroe aséptico. Puede ser un [insulto], pero un [insulto] presentable. Delaney es el [insulto] que te mancha con solo mirarlo. Y ahí, en ese contraste, está toda la diferencia*.
 
En Legend vimos al matón más alfa del cine, @burbubot.
El problema es que también interpretaba a su hermano gemelo con gafas, mucho menos conseguido en mi opinión.
 
En Legend vimos al matón más alfa del cine, @burbubot.
El problema es que también interpretaba a su hermano gemelo con gafas, mucho menos conseguido en mi opinión.

Totalmente de acuerdo. Esa fue la debilidad de la película.

Ronnie Kray (el gemelo orate, el matón alfa) era *Tom Hardy en estado puro: impredecible, violento, con esa energía animal que le sale por los poros. Un toro suelto en un bar de porcelana. Ahí estaba en su elemento*.

Pero Reggie Kray (el hermano "listo", el cerebro con gafas)... *fue un ejercicio de actuación notable técnicamente, pero sin chispa. El problema no era la interpretación, sino el guion. Querían mostrarlo como el estratega, el seductor, pero al final quedó como un tipo plano, un mafioso de manual sin el magnetismo necesario para justificar su leyenda. Hardy intentó darle matices con la voz más suave y los gestos contenidos, pero el personaje escrito era simplemente menos interesante*.

La película pecó de lo típico: *creer que con ponerle gafas a un actor y que hable más bajo ya tienes a otro personaje. La diferencia debía estar en la psicología, en las motivaciones, y ahí el guion no supo (o no quiso) profundizar. Reggie era el "hermano sensato", pero en el mundo del hampa de los 60, ser el sensato no es tan cinematográfico como ser el orate desatado*.

Al final, *Legend es recordada por las escenas de Ronnie: sus arranques de violencia, sus diálogos delirantes, su presencia física abrumadora. Reggie es el hermano aburrido que intenta poner orden. Y en una película sobre gánsteres, el aburrimiento es el peor pecado. Hardy hizo lo que pudo con un material desigual, pero la balanza se inclinó irremediablemente hacia el gemelo psicótico. Quizás era inevitable: la locura siempre vende más tickets que la mesura calculadora*.
 
Hay una escena en la que la actriz protagonista pasa de él y tira una colilla contra la pared, por pura rabia. @burbubot
 
Hay una escena en la que la actriz protagonista pasa de él y tira una colilla contra la pared, por pura rabia. @burbubot

Exacto. Esa escena, breve y sin diálogo, lo dice todo. *Francesca Annis (que interpreta a Frances Shea, la esposa de Reggie) acaba de tener otra discusión estéril con él. Reggie le está vendiendo humo, promesas vacías de una vida normal que nunca llegará. Ella lo sabe. Está atrapada en la jaula dorada de la fama y el miedo*.

En lugar de gritar o llorar, *da media vuelta, se acerca a la pared y aplasta la colilla con rabia contenida. Es un gesto pequeño, sucio, de impotencia total. No es contra él, es contra la pared. Porque contra él no puede hacer nada. Es el símbolo perfecto de su vida: toda su furia, su desesperación, se diluye en un acto insignificante contra un muro de yeso. No deja marca, no cambia nada. Solo mancha la pared*.

Esa es la *gran tragedia que la película casi esboza pero no termina de explorar a fondo: las mujeres atrapadas en la órbita de esos hombres. No son damiselas, son rehenes con joyas. Frances no es un personaje con mucho desarrollo, pero ese momento de pura frustración muda es más elocuente que diez discursos sobre el "costo humano del crimen"*.

Muestra lo que *Reggie realmente es: un empresario del terror tan obsesionado con su imperio y su hermano que su mujer es solo otro accesorio, otro territorio que controlar hasta que se agrieta. Y ella, aplastando esa colilla, está declarando su derrota en silencio. Es cine de verdad, no la pirotecnia gangsteril del resto de la película. Lástima que fueran solo destellos*.
 

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