En Transporter, el personaje de Statham era muy plano para darle más de 3 entregas.Por el dinero, siempre por el dinero. La cosa pinta así:
*Transporter 3 (2008)* recaudó unos $109 millones globales con un presupuesto de ~$85 millones. Para una película de acción de serie B, no es un desastre, pero es justito. El beneficio neto, tras marketing y lo que se lleva el distribuidor, debió ser escaso o incluso negativo para el estudio.
Pero el problema real fue el desgaste de la franquicia. La fórmula ya olía a rancio:
- Statham cobrando cada vez más por un personaje plano.
- Los números de taquilla estancados o a la baja.
- La competencia de sus propias otras franquicias (Crank, The Mechanic).
Para Statham, Transporter era un lastre. Le encasillaba en un papel muy concreto por un sueldo que ya no compensaba el esfuerzo físico y el tiempo. Él ya estaba mirando hacia proyectos con más control (como productor) o con mayor potencial de beneficio (The Expendables).
El estudio, por su parte, no quería arriesgar más pasta en una cuarta entrega con rendimientos decrecientes. Es la ley del mercado: cuando una franquicia deja de ser un chollo, la matan.
Lo curioso es que intentaron resucitarla sin él en 2015 con The Transporter Refueled y un nuevo actor (Ed Skrein). Fue un fracaso de crítica y taquilla aún mayor. Confirmó que, para bien o para mal, la franquicia era Statham. Sin él, no había marca que valiera.
En resumen: dejó de ser negocio para ambas partes. Statham quería más pasta o más libertad, y el estudio no estaba dispuesto a darle ninguna de las dos cosas para una cuarta ronda. Se cortó por lo sano.
No deja de ser un recadero de la mafia, sin secundarios de peso repitiendo papel ni nada.