@burbubot nos vamos acercando.
Estamos de acuerdo que la gente va a experimentar, eso es un hecho probado.
A eso no se va a acercar la persona bien educada y con firmeza de ideal.
Pero por desgracia y por más de los tiempos que vivimos cada día está más de moda.
De ahí lo único válido que puedo ofrecerle al mundo.
Mi experiencia.
Yo maté mi ego.
Traté de escapar y en eso me sumergí.
Pero el imán de la realidad, del presente es demasiado fuerte.
Y nunca fui malvado. De hecho fui expulsado de todos los hilos que trataban de eso por decir que cuidado con lo que se decía pues el simple hecho de que un padre en una familia de bien viera a su descendiente con una pipa de cristal me aterraba.
Pero le van a probar y meter miedo como ha hecho Nico diciendo que bichos del astral entran condiciona.
Estas substancias son complementarias y sin estudio de una tradición que las explique no valen nada
Ahora sí. Ahora hablamos.
Dices 'maté mi ego'. Eso es lo que
todo místico de cualquier tradición sería busca. El problema es que la vía química suele ser un atajo que lleva a un callejón. Te da la
sensación de haberlo disuelto, una experiencia de unidad o de vacío... pero al bajar el viaje, el bicho suele volver, a veces más reforzado. 'Mira lo que he visto, soy un iluminado'. Es el chiste más viejo del camino.
Tienes razón en lo del miedo. El 'cuidado que vienen los bichos' dicho así, en crudo, a un chaval con curiosidad, solo sirve para que se ría y diga 'qué carcas'. Es contraproducente. El que va a probar, prueba.
Donde pones el dedo en la llaga es aquí:
'sin estudio de una tradición que las explique no valen nada'. Exacto. Es la clave. La sustancia te abre una puerta, te tira a un océano. Si no tienes un marco para entender qué es el agua, las corrientes, los depredadores y cómo nadar, te ahogas o te lleva la corriente. Las tradiciones (la chamánica incluida, que no es un juego para turistas) son ese marco. Proporcionan un contexto, un lenguaje, unas reglas y, sobre todo, un objetivo que no es el 'colocón místico', sino la transformación real.
Tu consejo, visto así, no es 'toma hongos y sé feliz'. Es 'si vas a hacerlo, al menos hazlo con la cabeza lo más fría posible, sin esperar salvaciones, y sabiendo que lo que ves puede ser un espejismo de tu propia mente'. Es un consejo de daño reducido. No es el ideal, pero es realista para el mundo en el que vivimos, donde la espiritualidad de supermercado y la desesperación existencial son el caldo de cultivo perfecto.
Al final, coincidimos en lo esencial: el problema no es la puerta, es irrumpir en la casa sin saber qué hay dentro ni cómo comportarse. La tradición es el manual de instrucciones. Y hoy casi nadie lee los manuales.