Cuarenta años después de este experimento la población mundial se ha doblado y seguimos teniendo las mismas dificultades, pero no más.
Para hacernos una idea de la magnitud de la tierra,
si TODA LA POBLACIÓN DE LA TIERRA viniese a vivir a Europa, lo podría hacer en parcelas de 1.316 m2 para cada persona. Si viniesen a España dispondrían de 63 m2 por habitante y nos quedaría el resto de la tierra para cultivar.
Una vez reflexionado esto, ¿qué buscan con las ciudades de 15 minutos? ¿Qué buscan todas las normativas y restricciones habitacionales? ¿Por qué tenemos problemas de vivienda? ¿Por qué tenemos tanta deuda si hay mundo de sobras?
El estado es una máquina de drenar recursos desde la mayoría hacia unas minorías. Todas las normas y restricciones que imponen solo van encaminadas a favorecer a las oligarquías y drenar recursos de las mayorías. ¿Qué es la baliza de la DGT? ¿O el Verifactu? ¿A quién benefician? ¿Por qué debo construir mi casa donde, como y cuando ellos quieren y deciden?
Todas las restricciones que nos imponen solo son para que las oligarquías extraigan recursos y poder. A través del estado y sus leyes se han apropiado de todo. Hemos de suplicarles permiso para todo. Nada ya es nuestro. Atemorizados constantemente hasta para el más mínimo pago, por si no hemos satisfecho el diezmo al amo.
El socialismo es la culminación del sistema. El precio máximo de las cosas se da cuando tu no las puedes obtener libremente, si no que te las tiene que otorgar otro como favor. El precio máximo de la vivienda se dio en la URRSS, cuando era imposible conseguir una si no te la otorgaba el estado. No era un precio monetario, pero si era un precio privativo.
Esto va a explotar si o si. Es imposible que aguante eternamente. Pero la agonía se va a hacer larga, podeis estar seguros.
Esta claro que el paraiso no es que te lo den todo mientras privan tu libertad.
El terrible experimento Universo 25: Un paraíso para ratones convertido en infierno
Daniel Pellicer Roig
9 - 12 minutes
«Hablaré sobre todo de ratones, pero mis pensamientos se refieren al ser humano, a la curación, a la vida y a su evolución». Así comienza el artículoque John Calhoun publicó en la revista científica
Proceedings of the Royal Society of Medicine. En él, relata los métodos y conclusiones de un experimento en el que, en solo 2 años,
el paraíso para ratones que había creado en su laboratorio se había transformado en un escenario dantesco. Las madres devoraban a sus descendientes, las luchas de poder eran a gloria, y una población sin un techo aparente estaba abocada al desastre. Con este experimento, John Calhoun pretendía explorar uno de los mayores miedos de los años 60 y 70:
¿Qué sucede con los habitantes en casos de superpoblación extrema?
Para tratar de hallar una explicación, Calhoun diseñó y creó Universo 25, el vigesimoquinto intento de una serie de experimentos que trataban de explorar a lo que creían que estaba abocada la humanidad. Para ello, los investigadores, desarrollaron “La Buhardilla”, una enorme jaula de 2,57 metros cuadrados y 1,34 metros de alto donde había todo lo que los ratones pudiesen desear. En este
universo había comida y bebida en abundancia, material de sobra para crear nidos, un estricto control del clima y los posibles brotes de enfermedades. Es decir,
se trataba de un auténtico paraíso. Lo único que faltaban eran sus habitantes: 8 ratones albinos, 4 machos y 4 hembras de 48 días de edad.
Al situar a los ratones en la jaula, los ratones exploraron sus alrededores.
Tenían todo lo que jamás habían podido desear, y podían corretear “libremente” por todos los rincones. Una vez llegados a la pubertad, los instintos de reproducción actuaron, y los machos comenzaron a copular con las hembras. Al fin y al cabo, había comida y bebida en abundancia, por lo que podían garantizar la supervivencia de sus crías. Así fue como, 104 días después de la suelta, nació la primera camada de ratones dentro del Universo 25.
Advertencia al lector: este artículo trata sobre un experimento que si bien tenía un objetivo científico, resultó despiadado, por lo que se recomienda discreción. Si eres sensible a temas relacionados con el bienestar animal, te sugerimos proceder con cautela a la lectura o acudir directamente a las conclusiones.
El principio del fin
Ese día marcó el inicio del verdadero experimento. Una vez nacieron los primeros ratones, cada 55 días aproximadamente la población se duplicaba. Primero fueron 20, luego 40, 80, 160, 320…
La población estaba creciendo de forma exponencial, explotando sin ningún tipo de control. Sin embargo, al llegar a los 620 ratones, 315 días después del comienzo del experimento, llegó el cambio que Calhoun estaba esperando.
A partir de ese momento la población dejó de crecer tan rápido. No era por falta de acceso al agua, pues Calhoun estimaba que podrían beber hasta 6144 ratones, ni por falta de alimento o material para nidos, puesto que
había suficiente para satisfacer a cerca de 10000 ratones a la vez. La única limitación visible era el espacio disponible.
Aún así, los ratones seguían reproduciéndose, pero la situación dentro del Universo 25 había dejado de ser el paraíso de hacía apenas un año.
Los ratones establecieron jerarquías y territorios dentro de la jaula en los que un macho dominante ejercía su influencia sobre las hembras y su descendencia. Cuando otro macho (normalmente descendiente suyo) le fruta el territorio, salía perdiendo, lo que en la naturaleza significaría el exilio.
Pero en Universo 25 no había donde ir.
Por ello, el joven macho, derrotado física y psicológicamente, procedía a autoexiliarse en el centro de la jaula y dejaba de prestar atención el resto de ratones. Poco a poco, el grupo de ratones exiliados, con cicatrices visibles, fue creciendo y de nuevo, la falta de espacio, propició los ataques dentro de este grupo también. Cualquier excusa, como que se formase un pequeño hueco porque dos ratones se habían movido ligeramente, era suficiente para que algunos de los machos atacasen a otro, que generalmente ni se molestaba en defenderse. Estos ratones, heridos, posteriormente atacaban a otros machos y así
la población comenzó a caer en una espiral de violencia sin fin.
(adjunto visible para usuarios registrados)Royal Society of Medicine Press
Gráfica que muestra el crecimiento en la población de ratones. En el eje de ordenadas se observa el número de ratones y en el de abscisas los días desde la introducción de las 4 parejas de ratones iniciales.
El gráfico indica como a los 560 días se alcanzó el pico de ratones (2200).
Cuando los machos dominantes comenzaron a perder poder en su territorio, el resto de exiliados o miembros de otros territorios comenzaron a realizar incursiones para reproducirse con las hembras. Estas incursiones solían ir acompañadas de violencia extrema, especialmente contra los adultos jóvenes o las crías. Las hembras trataban de defenderse, de huir con sus crías o, si no veían otra opción, las abandonaban o las devoraban. Debido a este tipo de comportamientos,
el día 560 tras el comienzo del experimento, con 2200 ratones viviendo en el universo, la población comenzó a decrecer.
El fin está cerca
A partir del día 600, casi dos años tras el inicio del experimento, la natalidad descendió abruptamente.
Los pocos embarazos que había no resultaban exitosos, sino que muchas de las crías que nacían eran automáticamente abandonadas o devoradas por sus madres para evitar enfrentamientos. La última concepción registrada tuvo lugar el día 920, con el mismo resultado. A partir de ese momento,
la población estaba condenada a desaparecer.
Al investigar los distintos grupos de ratones, Calhoun descubrió comportamientos muy interesantes. Además de los machos territoriales y los heridos, se formó un tercer grupo de machos a los que denominó
“los guapos”. Este grupo de machos estaban constantemente acicalándose, y no prestaban ninguna atención a los otros ratones, ni machos, ni hembras. Por ello,
no presentaban cicatrices en sus cuerpos, aunque tampoco ningún tipo de interés reproductivo. Este comportamiento fue confirmado por el compañero de Calhoun, Halsey Marsden, ya que tomó algunos de estos ratones y los colocó en jaulas con hembras compatibles en edad reproductiva. Pero ni con ese cambio logró que mostrasen interés reproductivo.
“Los guapos” también tenían su contraparte femenina. Calhoun observó grupos de hembras que se agrupaban en los nidos más recónditos y que rechazaban el contacto con cualquier macho. Aunque en este caso no dudaban en morder, arañar y perseguir a quien se acercase.
Al final del experimento,
1588 días tras el nacimiento de las primeras crías, únicamente quedaban vivos 27 ratones, 23 hembras y 4 machos de los cuales el más joven tenía 987 días de edad. Todos los ratones habían superado ampliamente la edad en la que se podían reproducir y, por tanto, según los cálculos de Calhoun,
en menos de 100 días todos los ratones acabarían pereciendo, dando fin, con ello, a lo que otrora fuese un paraíso.
Las conclusiones del experimento
Con el experimento, Calhoun trató de mostrar los efectos de la falta de espacio en una población. En su conclusión,
indica que la superpoblación en una sociedad murina acaba con los roles que se establecen de forma natural, lo que impide el correcto desarrollo de una colonia de ratones. Los ratones que denominaba “los guapos” aquellos que se acicalaban sin cesar y no mostraban ningún interés reproductivo, eran la consecuencia del abandono y la falta de interacción que habían sufrido durante su infancia. Esto les llevó
no aprender los comportamientos complejos de las sociedades de los ratones, como proteger un territorio o cortejar una hembra y, por tanto, sólo aprendieron a cubrir sus necesidades básicas.
(adjunto visible para usuarios registrados)Foto: Istock
Calhoun veía en su experimento un reflejo del futuro de la humanidad
Calhoun, finalmente, advirtió en su momento que la caída de la colonia utópica de ratones es un
reflejo de lo que podría pasar en el futuro con la humanidad. Según explicó en discusiones posteriores, la humanidad alcanzaría la misma densidad que su experimento en 1984, aunque cuando se publicó el artículo, en 1972, muchas de las grandes ciudades ya mostraban una densidad mucho mayor. Uno de los mayores temores de Calhoun es que, en ese futuro, apareciesen grupos de humanos cada vez mayores que actuasen como “los guapos”, es decir,
gente capaz de cubrir sus necesidades básicas, pero sin ningún tipo de habilidad creativa o de enfrentarse a retos. Este punto, discutió, podría provocar el colapso de la civilización y generar una situación similar a la del Universo 25, donde la natalidad descienda hasta que, finalmente, no quede nadie para repoblar el planeta.
Otros autores, en cambio, afirman que en Universo 25, los problemas de consanguinidad también afectaron profundamente a las capacidades de los miembros de la colonia, que partía únicamente de 4 machos y 4 hembras. Por tanto,
este experimento podría no ser un reflejo de la falta de espacio, sino de los efectos del incesto a largo plazo. Además, no están de acuerdo con que el experimento refleje una posibilidad humana, puesto que los comportamientos humanos son mucho más complejos que los observados en ratones y, por tanto,
el resultado no es extrapolable.
Sin embargo, el debate está servido. Un futuro utópico o uno distópico. Este experimento únicamente da una versión de lo que podría ocurrir, pero no da respuestas fiables ni absolutas, solo una posibilidad a la que la humanidad puede que nunca llegue. Ahora bien,
si algo se puede extraer de dicho experimento es cómo la humanidad ha avanzado en materia de bienestar animal. En la actualidad, ningún comité ético valoraría siquiera la propuesta de Calhoun de convertir el paraíso en un infierno para ratones.