Un negocio-franquicia que creo que no pasó de la fase de reclutamiento de incautos porque nunca lo vi funcionando. Se llamaba taxicohol o algo parecido y fui a informarme en un momento en el que estaba buscando empleo.
Era un bajo lúgubre con un tío de mediana edad sentado en una mesa y poco más, que me explicó que la idea era llevar a borrachos a casa en una especie de triciclo hecho a partir de una bicicleta cobrando un precio módico, porque los taxis por las noches salen caros y su idea iba a tener un éxito brutal y bla, bla.
La bicicleta la tenías que poner tú y él te ponía en contacto con un taller que te la modificaba y después de tener el "vehículo" era cuestión de ponerse en zonas de copas para captar clientes que ya estuvieran bebidos y no quisieran o pudieran coger el coche para volver a su casa.
Que iba a hacer una campaña de publicidad agresiva y en poco tiempo la empresa iba a ser muy conocida en la ciudad, lo que bastaría con estar dando vueltas por ahí con el organización incivil de "libre" para que la gente sin más requiriera de tus servicios. Las ganancias eran a comisión o algo así.
Lo vi tan absurdo, con tanta pinta de timo y sobre todo peligroso por recoger a desconocidos de madrugada en zonas de bares, teniendo que manejar dinero, en un vehículo vulnerable a pedales (imagínate subir una calle en cuesta con eso y otra persona detrás que no ayuda al pedaleo), etc, que en cuanto el tío terminó de hablar me fui de allí diciéndole que me lo pensaría y nunca más volví. No mucho tiempo después aquella oficina cerró y no recuerdo haber visto nunca ningún triciclo de esos "trabajando".
Salió una noticia en el periódico sobre el "empresario" y su idea y la dirección del bajo para informarse; fue por esa noticia por la que me enteré y acudí. Hará unos 20 años de esto o algo más, fue una experiencia un tanto extraña.
La tienda del espia en salamanca ciudad
Estaba escondida y no entraba ni dios
Chapo tras pocos años
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Pues la idea no estaba mal, quizá la ubicación y una mala publicitación fue lo que falló. Una tienda física de esas complementada con una venta online ágil podría funcionar.
Recuerdo cuando en las revistas de los 70 y 80 solía haber una página de venta por correo de productos de este tipo, como un bolígrafo con micrófono, mini grabadoras que se podían camuflar en la ropa, etc, que a menudo eran un timo pero la gente picaba. Hoy la tecnología ha avanzado mucho y supongo que habrá productos válidos y funcionales que se puedan ofertar al público.