La estrategia de la distracción y la criminalización del ciudadano común

Carrus Magníficus

Madmaxista
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Hoy os voy a desglosar de forma simple y leve estos dos asuntos para que podáis tener tema en vuestras tertulias de fin de semana.

Comienzo con la estrategia de la distracción. Son varios puntos:

  • El elemento primordial del control social, es la estrategia de la distracción consistente en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las mutaciones decididas por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continua de distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es, por lo tanto, indispensable para impedir al público de interesarse en adquirir u obtener conocimientos esenciales, sea en el área de la ciencia (la que no se ha prostituido, al menos), la economía, el saber emprender (y que no sea abrir un bar)...​
​
Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener el público ocupado, ocupado, ocupado... sin ningún tiempo para pensar.​
("Armas silenciosas para guerras tranquilas")​

  • Crear problemas, después ofrecer soluciones:
Este método es también denominado problema-reacción-solución.​
​
Se crea primero un problema, una situación prevista para suscitar una cierta reacción del público, a fin que este sea el demandante de medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo:​
  • dejar que se desarrolle o intensifique la violencia urbana, abusa, asaltos, asesinatos... facilitando la entrada de inmi gración irregular;
  • el asunto de la papaya y su mejunje mágico que hoy pudre lentamente desde dentro a gran parte de la población que rumia sumisamente lo que los especialistas les digan;
  • decir que vamos a salvar el planeta preocupándonos de los peos de las vacas, comiendo bichos, pagando por las bolsas en los supermercados, bebiendo de pajitas de papel o poniendo tapones amarrados al gollete de las botellas;
  • organizar atentados sangrientos a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas en detrimento de la libertad;
  • crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario la perdida de libertad para nuestro bien introduciendo monedas digitales, corralitos disfrazados con ventajas como flexibilidad agilidad transparencia blablabla...
La lista es grande, pero no me voy a extender.​

  • La estrategia de la degradación
Para hacer aceptar una medida inaceptable, es suficiente aplicar pogre esa degradación durante un periodo extenso, pongamos 10 años. Es de esa manera que condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas durante estos años. Nuevamente, sin ser muy exhaustivo: desempleo masivo, precariedad, flexibilidad, relocalización, salarios que ya no aseguran ingresos decentes...​
​
El detalle: tantos cambios que habrían provocado una revolución si hubieran sido aplicados bruscamente.​

  • La estrategia del doloroso pero necesario
Es otra manera de hacer aceptar una decisión impopular obteniendo el acuerdo del público en el momento para una aplicación futura. Porque es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.​
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Primero porque el esfuerzo no es desplegado inmediatamente.​
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Luego porque el público, la gente, tiene siempre tendencia a esperar ingenuamente que todo irá mejor mañana y que el sacrificio demandado (distancia social, quedarse en casa...) podrá evitar el mal mayor.​
​
En fin, esto deja más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.​

  • Dirigirse al público como a niños de baja edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, muchas veces próximo a lo débil, como si el espectador fuera un niño de baja edad. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador u oyente, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.​
​
Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico al igual que una persona de 12 años."​
("Armas silenciosas para guerras tranquilas")​
  • Utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para hacer cortocircuito al análisis racional, y por ende al sentido crítico de los individuos. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores, pulsiones, o inducir comportamientos...​
​
  • Mantener al público en la ignorancia
Hacer de forma que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control.​
​
La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre o mediocre posible, de forma que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases sociales superiores sea y permanezcan incomprensible para las clases sociales inferiores.​
​
(cf. "Armas silenciosas para guerras tranquilas")​

  • Promover al público a complacerse en la mediocridad
Promover al público a encontrar normal el hecho de ser vulgar o inculto...​

  • Reemplazar la revuelta por la culpabilidad
Hacer creer al individuo que el solo es responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en vez de rebelarse contra el yugo, el individuo se auto-devalúa y culpabiliza, lo que genera un estado depresivo del cual uno de sus efectos es la inhibición de la acción.​
​
¡Y sin acción, no hay forma de librarse de ese yugo!...​

  • Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos años, los avances acelerados de la ciencia han generado una brecha creciente entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dirigentes.​
​
Gracias a la biología, la neurobiología, y la psicología aplicada, y principalmente con el advenimiento actual de la inteligencia artificial... el sistema ha logrado un conocimiento avanzado del ser humano tanto físicamente cuanto psicológicamente.​
​
Este sistema conoce mejor el individuo común de lo que él mismo conoce de sí. Esto significa que en la mayoría de los casos, el sistema posee mayor control y poder sobre los individuos que los individuos mismos.​

A continuación, unos hilos que he ido creando con el paso del tiempo relacionados con el asunto o que de una forma o de otra, lo complementan:
 
Asistimos actualmente a un inquietante desliz del Derecho. Varias leyes tienden a un mismo objetivo: condenar al ciudadano ordinario a penas de cárcel, incluso si no ha cometido ningún crimen...

Mientras el mundo de arriba se beneficia de una impunidad sin límite por sus delitos financieros, económicos, políticos o sociales, el mundo de abajo está sometido a un control incesante y a una represión desproporcionada en relación con sus actos.

Nuevas leyes han aparecido simultáneamente en los países occidentales: su objetivo es que el ciudadano ordinario se convierta en condenable a la cárcel por actos de la vida cotidiana:
  • Cárcel para los padres cuyos descendientes no van al colegio.
  • Cárcel para aquellos que defienden su propiedad privada.
  • Cárcel para los que se defienden en la calle de un ataque, robo, asalto o abusa.
  • Cárcel si se manifiesta con banderas de España en la calle.
  • Cárcel si reza en silencio delante de una clínica de aborto.
  • Cárcel por ejercer la libertad de expresión en un foro, red social, plataforma... por desafortunada que sea esa publicación.
La lista... en fin, no pretende ser exhaustiva.


En el nuevo orden que se instaura actualmente sin suscitar una verdadera oposición, el ciudadano ordinario del mundo de abajo ya vive sometido a una vigilancia electrónica omnisciente, una opresión permanente, y un miedo o temor omnipresente.

Grabad esto:

Porque quien siembra el miedo cosecha el sometimiento​



Sigo...

Desde hace una decena de años, los medios de comunicación social han introducido pogre una palabra y un concepto que no existían antes: la peligrosidad; traducido como problema de seguridad inminente.

Tal como George Orwell lo había previsto en su libro 1984, la introducción de nuevas palabras o la supresión de palabras antiguas en el lenguaje son un medio poderoso de manipulación de las mentes.

En vez de referirse simplemente de peligro, los medios de comunicación han inventado (o más bien retomado) este concepto de peligrosidad. La idea es que incluso si algo o alguien no es realmente y objetivamente peligroso, podría serlo potencialmente.

La apreciación del peligro potencial siendo de orden subjetivo, todo inocente se vuelve potencialmente culpable.

Una vez que los medios han preparado el terreno e introducido este nuevo concepto, los gobiernos han creado nuevas leyes y nuevos delitos basados sobre las nociones jurídicas ambiguas. Es así que se ha creado penas de cárcel por la puesta en peligro de terceros. En virtud de este entendimiento, una persona puede ser encarcelada incluso si no ha causado ningún daño real a otro.


Gracias al pretexto del 11 de septiembre, una etapa fue franqueada en los Estados Unidos con el principio de detención preventiva. En materia de violencia extremista, alguien puede ser encarcelado por tiempo ilimitado, sin juicio y sin límite de plazo para su juicio, si pensamos que usted podría cometer un acto de violencia extremista.

Por ejemplo, poseer libro sobre armas puede hacer suponer que podría cometer actos de violencia extremista o que tiene interés en acabar con a alguien. La noción de acto extremista violento puede ser así extendido a hechos de no tienen nada que ver con el violencia extremista.


Este desliz inquietante del Derecho consiste en la señalización de las INTENCIONES y no de los ACTOS.

El Derecho deja de ser Derecho y se convierte en otra cosa. Un arma...


Es absolutamente contrario al estado de derecho y a los derechos más elementales del hombre. La penalización de los actos o de las intenciones es exactamente lo que diferencia la democracia del despotismo.


La penalización de las intenciones es el instrumento jurídico que ya permite a los Amos del Mundo pasar a la próxima etapa de su plan y que ya cumplen dentro y fuera de España: encarcelar personas por sus opiniones.
 
Cocer la rana a fuego lento para que no salte del cazo, esa es la clave. Es un plan maquiavélico y demoníaco al mismo tiempo.
 
Asistimos actualmente a un inquietante desliz del Derecho. Varias leyes tienden a un mismo objetivo: condenar al ciudadano ordinario a penas de cárcel, incluso si no ha cometido ningún crimen...

Mientras el mundo de arriba se beneficia de una impunidad sin límite por sus delitos financieros, económicos, políticos o sociales, el mundo de abajo está sometido a un control incesante y a una represión desproporcionada en relación con sus actos.

Nuevas leyes han aparecido simultáneamente en los países occidentales: su objetivo es que el ciudadano ordinario se convierta en condenable a la cárcel por actos de la vida cotidiana:
  • Cárcel para los padres cuyos descendientes no van al colegio.
  • Cárcel para aquellos que defienden su propiedad privada.
  • Cárcel para los que se defienden en la calle de un ataque, robo, asalto o abusa.
  • Cárcel si se manifiesta con banderas de España en la calle.
  • Cárcel si reza en silencio delante de una clínica de aborto.
  • Cárcel por ejercer la libertad de expresión en un foro, red social, plataforma... por desafortunada que sea esa publicación.
La lista... en fin, no pretende ser exhaustiva.


En el nuevo orden que se instaura actualmente sin suscitar una verdadera oposición, el ciudadano ordinario del mundo de abajo ya vive sometido a una vigilancia electrónica omnisciente, una opresión permanente, y un miedo o temor omnipresente.

Grabad esto:

Porque quien siembra el miedo cosecha el sometimiento​



Sigo...

Desde hace una decena de años, los medios de comunicación social han introducido pogre una palabra y un concepto que no existían antes: la peligrosidad; traducido como problema de seguridad inminente.

Tal como George Orwell lo había previsto en su libro 1984, la introducción de nuevas palabras o la supresión de palabras antiguas en el lenguaje son un medio poderoso de manipulación de las mentes.

En vez de referirse simplemente de peligro, los medios de comunicación han inventado (o más bien retomado) este concepto de peligrosidad. La idea es que incluso si algo o alguien no es realmente y objetivamente peligroso, podría serlo potencialmente.

La apreciación del peligro potencial siendo de orden subjetivo, todo inocente se vuelve potencialmente culpable.

Una vez que los medios han preparado el terreno e introducido este nuevo concepto, los gobiernos han creado nuevas leyes y nuevos delitos basados sobre las nociones jurídicas ambiguas. Es así que se ha creado penas de cárcel por la puesta en peligro de terceros. En virtud de este entendimiento, una persona puede ser encarcelada incluso si no ha causado ningún daño real a otro.


Gracias al pretexto del 11 de septiembre, una etapa fue franqueada en los Estados Unidos con el principio de detención preventiva. En materia de violencia extremista, alguien puede ser encarcelado por tiempo ilimitado, sin juicio y sin límite de plazo para su juicio, si pensamos que usted podría cometer un acto de violencia extremista.

Por ejemplo, poseer libro sobre armas puede hacer suponer que podría cometer actos de violencia extremista o que tiene interés en acabar con a alguien. La noción de acto extremista violento puede ser así extendido a hechos de no tienen nada que ver con el violencia extremista.


Este desliz inquietante del Derecho consiste en la señalización de las INTENCIONES y no de los ACTOS.

El Derecho deja de ser Derecho y se convierte en otra cosa. Un arma...


Es absolutamente contrario al estado de derecho y a los derechos más elementales del hombre. La penalización de los actos o de las intenciones es exactamente lo que diferencia la democracia del despotismo.


La penalización de las intenciones es el instrumento jurídico que ya permite a los Amos del Mundo pasar a la próxima etapa de su plan y que ya cumplen dentro y fuera de España: encarcelar personas por sus opiniones.
Cien por cien de acuerdo.
 
Aunque la gente despierte esta todo el tinglado montado con todas esas medidas que dices para que no podamos rebelarnos (leyes, normativas, decretos...). ¿Cómo podemos hacer?
 
Aunque la gente despierte esta todo el tinglado montado con todas esas medidas que dices para que no podamos rebelarnos (leyes, normativas, decretos...). ¿Cómo podemos hacer?
Antiguamente el pueblo se rebelaba contra el señor feudal.

Hoy el poder está diluido en una figura abstracta llamada Estado, pero hay personas detrás a las que sí se les puede presionar.

Recordad el caso de los que montaron una fuerte en Salt y al cabecilla de su secta religiosa le dieron una casa en 24h.

Ese es el lenguaje que entiende el Estado: la presión.

Por lo tanto, si se quiere hacer una tarta tamaño España, hay que cascar muchos cigot.
 

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