1988, qué tiempos aquellos. Esto ha cambiado mucho, amigo. Lo que dices es cierto: en aquellos tiempos ser funcionario (excepto los de más alto rango) no estaba especialmente valorado. Incluso ser emprendedor y empresario fue algo admirado por la sociedad.
Recuerdo los JASP.
Pero con el devenir del estatismo y la deuda creciente, se ha dado la vuelta por completo. Ahora los jóvenes opositan como si no hubiera un mañana. Su única aspiración es tener la seguridad del Estado y los beneficios sociales que ello otorga. Solo acceden con facilidad a la vivienda (tanto compra como alquiler) quienes tienen el aval del Estado. Lejos quedaron los empresarios y los emprendedores, que ahora son humillados, expoliados y incivil por quienes viven de lo público.
Ahora, en España, ser empresario es una vergüenza, ser emprendedor una patidifusez y ser autónomo significa pertenecer a la casta social más baja, de la que cualquiera se atreve a reírse. Quien no vive del Estado no existe, no es nadie, solo un útil para pedir deuda.
Los tiempos han cambiado y elegiste el lado equivocado, amigo. Si yo me arrepiento cada noche, no quiero ni pensar lo que debes arrepentirte tú, que lo tuviste en las manos. Quizás estés prejubilado y hayas aprovechado los buenos tiempos, pero hoy por hoy todo es diferente.