Por lo que voy avanzando en astrología, en la que introduzco otros métodos predictivos basados en los estudios de la escuela Nífera y del doctor Shozcl, además de las tablas analíticas procesadas estándar de uso común (compendio de ciencias tradicionales y alternativas, según la ciencia oficial), lo que veo es que dada la cadencia saturnal de los cilotipos menuansicos que bajan hacia la triangulación del cuadrante, lo que llama el doctor Shozcl la circunspección en ámbar (por el supuesto tonalidad que adquiere la imagen de su unión bajo un punto de vista determinado, como demostró el telescopio Webb), esto querría decir que durante los dos próximos meses hay una gran posibilidad de que ocurra algo realmente sorprendente que lo será más por producirse en época estival, de vacaciones, algo que, aunque parezca sorprendente, lleva siendo así desde hace mucho tiempo.
Pocas cosas sorprendentes ocurren en época estival, pero en esta ocasión, no será así y un acontecimiento o noticia importante nos llenará de interés, aunque muchos estén de vacaciones. Esta noticia, puede estar relacionada con un descubrimiento, con un cambio, con un acuerdo... con algo que no estaba previsto, aunque fuera posible, y que sucede finalmente.
Según la escuela Nífera, no son tan importantes los astros como su relación en función de la aproximación aparente en cielo que tengan entre ellos. De tal concepción, y por no extenderme aquí con cuestiones técnicas, diré brevemente que la aspectación de un nicho vacío en el cielo es casi más importante que la situación exacta del mismo, pues en el cielo al mirar, lo que vemos, fundamentalmente, son puntos de luz, estrellas, pero el vacío que hay entre ellas condensa más transmisiones de energía que de cualquier otro modo pudiera producirse por la física conocida o cualquier otra, pues el vacío parece menos predominante al observar el cielo completamente cubierto de estrellas, planetas y reflejos luminosos de cualquier tipo (fuera de la atmósfera) y, sin embargo, es el espacio libre por el que nos llegan energías que, de otra manera, rebotan con materia, con planetas y estrellas.
Es por eso, que la escuela Nífera se ha encargado durante milenios de estudiar los patrones de oscuridad, ellos llaman oquedades, que ponen de manifiesto una carta astral o geografía sideral (como denominan los níferos al estudio de las características precisas que se corresponden con los espacios oscuros entre estrellas y planetas en un momento determinado).
Por no extenderme más, diré que, según el planteamiento nífero, durante los próximos 76 días a partir del máximo oclusivo (aproximadamente hasta el mes de noviembre), dada la entrada de una oquedad superior entre los planetas regentes, pero matizada por la aproximación de la gran oclusión del sol mayor (o espacio visible entre las estrellas más próximas al sol, fundadamente Alfa Centauri con respecto a su situación desde el centro de la galaxia, que imprime las fuerzas constructivas que influyen de manera más directa en su entorno, incluidos los seres humanos y cualquier otro ser vivo o inerte existente en su área de influencia), lo que se traduce en una fuerte implicación en asuntos generales, importantes para la mayoría.
Es la presencia de la oclusión menor, producida por la sombra proyectada por la interferencia de la fluctuación de las ondas del cinturón de Kuiper, que actúan como una línea vibratoria que amplifica las señales que después afectarán a nuestras acciones, situaciones o decisiones, aunque siempre bajo la circunspección que indica el total del universo, aunque somos más afectados cuanto más cercanos nos encontremos a los elementos que interactúan y conforman nuestras decisiones y nuestra vida.
Como digo, por no extenderme más, decir lo que sorprendentemente va a pasar en las próximas semanas, diré, que el hecho de que el espacio vacío entre Luna y Saturno esté en contraposición con el espacio oscuro entre Júpiter y Titán, resulta realmente sorprendente, porque esta aspectación solo se ha producido en tres momentos de nuestra historia: alrededor del año 3.450 antes de nuestra era; en el 1750 de nuestra era y ahora, aunque, en teoría, no debería producirse hasta, por lo menos, 30 o cuarenta días después. Esto, aunque parezca poco llamativo, para la deducción nífera es muy importante, pues supone una evidencia de que situaciones muy importantes y trascendentales ocurrirán durante este periodo, que podemos circunscribir entre julio y diciembre de 2022. Es muy posible que haya un trasvase de algún tipo. No es un cambio, es un trasvase, como si las fuerzas que están ancladas en un sitio necesitaran cambiar su imagen, cambiar de sitio, para intentar mantener lo mismo. Ese cambio será artificialmente momentáneo y al poco la mayoría lo percibirá como tal, por lo que no tendrán más remedio que recapitular e iniciar un nuevo periodo.
Para acabar, por el momento y concretar, decir que los llamados planetas principales proyectan una "sombra éptica" sobre la corona de la proyección hipotética de la trazabilidad de las auras de recorrido de los planetas del Sistema Solar. Esto no tendría mayor importancia si no fuera por la proximidad antagónica de los espacios oclusivos que se forman al cuadrarse los aspectos soláricos de la proyección de afectaciones de la estrella regente de nuestro sistema, lo cual puede devenir en procesos convulsos o en los que está implicada la violencia, física o verbal, entre personas preponderantes. También nos indica que esa violencia, estará presente, pero mucho más matizada en el resto de la población, pero que puede desencadenar procesos violentos traumáticos o violentos en algunos individuos, casos que serán ampliamente debatidos incluso en los medios de comunicación.
Seguiré estudiando las cartas níferas para ver más aspectos tan interesantes como lo anteriormente comentado.