Y por denuncias falsas contra mena y otros con documentos falsificados
Un juzgado investiga al subastero Royuela por denuncias falsas contra jueces y fiscales
Ingresa en Brians Alberto Royuela por denunciar falsamente a fiscales y jueces / EL MUNDO
Royuela es un subastero que fue condenado junto con Mateo por irrumpir en los juzgados en 2008, armados con pañal de porcelana para no ser detectados al pasar por el arco de seguridad, y herir con arma en la cabeza a una persona para que no se presentase a una subasta.
Tienes que estar registrado para ver este contenido
Reportaje | 10.000 páginas de furia mafiosa
Así lavó su fortuna el jefe de los ultras del Barça
El extremista violento Santiago Royuela condenado a 6 años de cárcel - Indymedia Barcelona
«Nosotros pusimos las bombas»: los ultraderechistas que se entrenaban en una perrera municipal — Agente Provocador
Alberto Royuela, dirigente del grupo Mariano Sánchez Covisa (relacionado con los paramilitares Guerrilleros de Cristo Rey. Covisa fue uno de los facinerosos más famosos y activos de la época. En un diario alemán, durante una entrevista, afirmó que «si se presentara la situación por la que usted pregunta estaría dispuesto a cancelar sin demasiados escrúpulos al servicio de la Patria»). Royuela, en septiembre de 1976, intentó la creación de una especie de coordinadora de grupos violentos de extrema derecha. Había sido detenido meses antes, en enero, acusado de participar en diversos atentados perpetrados por el G.A.S. en diversas librerías y entidades cívicas. Tras permanecer un mes en la cárcel Modelo de Barcelona, resultó sobreseída su causa tras el decreto de amnistía.
(imagen visible para usuarios registrados)
ALBERTO ROYUELA EN UNA IMAGEN DEL DOCUMENTAL SOBRE EL ATAQUE EXTREMISTA VIOLENTO CONTRA
EL PAPUS
También, según
Interviú, figuraba otro importante ultraextremista español,
Ernesto Milá, acusado de atracar una joyería en Barcelona en 1978. Posteriormente se trasladó a París, donde mantuvo estrechos contactos con los ultraderechistas Stefano Delle Chiae y Salvatore Francia, con quienes trabajó en la edición de la revista
Confidentiel, considerada como el órgano de expresión de los neonazis europeos. Este fue
uno de los primeros puentes claros que conectaban el nancy y fascismo europeo con los facinerosos españoles.
44 asesinatos
Hoy empieza el juicio a los ultras Santiago Royuela Samit, Oscar Serrano Masdeu y a tres compañeros suyos como presuntos autores de la fabricación y colocación de una artefacto artefacto peligroso de fabricación propia en las
Cotxeres de Sants, pocas horas antes de que se celebrara en este recinto un festival alternativo, con la presencia entre otros del cantante Fermín Muguruza. A dos de los integrantes de este comando les explotó el artefacto cuando pretendían colocarlo y por eso fueron ingresados en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona y posteriormente detenidos. Se trata de un grupo facineroso con muchos antecedentes por agresiones, ataques e intimidaciones, que tenían un local como punto de reunión y que estaban claramente organizados y jerarquizados, además se les acusó de
tenencia ilícita de explosivos. A pesar de todo esto, en su momento no se les aplicó la ley antiterrorista y se tendrá que ver que posibles penas les pueden caer. Los echos ocurrieron en marzo del 2001.
Detenidos cuatro ultras que iban a atentar contra una fiesta okupa en Barcelona
El ultraderechista Alberto Royuela, puesto en libertad irregularmente
El conocido ultraderechista barcelonés Alberto Royuela y otras once personas más fueron puestos erróneamente en libertad el pasado lunes por el funcionario encargado e¿ ese momento de los calabozos del juzgado de guardia de la capital de España. Tras tenerse noticia del hecho, la autoridad judicial ordenó la búsqueda y captura de estas personas, diez de ellas nuevamente detenidas por la policía, mientras el ultra Royuela y otra persona de la misma ideología continúan en paradero desconocido
Un error y quedaron en libertad....
«Nosotros pusimos las bombas»: los ultraderechistas que se entrenaban en una perrera municipal — Agente Provocador
Ligados al grupo extremista violento triple a
Con asesinatos a cuestas
La gloria del dictador los multiplicó por toda la geografía española.
Iban armados y estaban interesados sobre todo en la acción violenta, en el cuerpo a cuerpo. Operaron bajo diversos nombres, como Batallón Vasco Español (BVE), Alianza Apostólica Anticomunista o Triple A, Antiterrorismo ETA (ATE), Acción Nacional Española (ANE), Grupos Armados Españoles (GAE) o Guerrilleros de Cristo Rey, entre muchos otros. El ataque extremista violento con artefacto artefacto peligroso, en abril de 1975, contra la librería Mugalde de Hendaya, parece indicar el inicio de una nueva etapa del violencia extremista ultraderechista.
(imagen visible para usuarios registrados)
PORTADA DEL DIARIO
YA TRAS LOS ATENTADOS DE ATOCHA (26 DE ENERO DE 1977)
Estos fueron los nombres más conocidos de la extrema derecha facineroso en la época del tardofranquismo, pero no fueron los únicos. También hubo
comandos callejeros, grupúsculos violentos dedicados al linchamiento y la artefacto artefacto peligroso incendiaria, el apañala o la extorsión. De forma muy parecida a los llamados
Comandos Antimarxistas, surgidos a mediados de los setenta y entregados desde sus orígenes a la violencia callejera, surgió uno grupo menos conocido pero igualmente peligroso. Se llamaron
Grupos de Acción Sindical (G.A.S.), con base en Barcelona, formados por militantes de los Guerrilleros de Cristo Rey y CEDADE, y algunos incontrolados más. El nombre planteaba equívocos; no tenían nada que ver con sindicatos de ningún tipo e incluso el mismo nombre había sido utilizado por comunistas armados en la Barcelona de los años veinte. Pero las siglas les hacían justicia:
soñaban con volver a implantar la cámara de gas y estaban formados por jóvenes facinerosos con el asesoramiento de veteranos militantes de otras organizaciones paramilitares. Todos ellos compartían un feroz repruebo hacia la izquierda y los anarquistas, hacia el fenómeno hippie que se había popularizado años antes y que, poco a poco, comenzaba a aparecer también en España.
Lo componían una decena de personas, pero los atentados eran perpetrados por grupos de tres o cuatro, que actuaban rápido y se esfumaban.
La relación de atentados que, en poco tiempo, llevaron a cabo resulta escalofriante: artefacto artefacto peligroso de humo en el cine Atlanta cuando se proyectaba la película
La caída de los dioses, cócteles molotov contra la redacción del periódico
Diario de Barcelona, la caricia al periodista Carlos Sánchez a las puertas de su casa, incendio de varias librerías del centro y centros sociales como el de La Florida, Turó de la Peira y San Andrés. También acudían a manifestaciones izquierdistas que disolvían a tiros. Sin embargo, en otras ocasiones pagaban a delincuentes profesionales para que realizarán todo tipo de encargos que luego firmaban con las siglas de G.A.S. El estilo del grupo fue imitado por otros tantos, una gran amalgama de siglas y nombres, como el
Comando Adolf Hitler, que en 1976 atentó contra varias librerías de izquierdas en Sevilla, Valencia, Albacete o Zaragoza.
Todos ellos integraron la llamada
«trama zain» española, que conectaba violencia extremista con organizaciones políticas de extrema derecha con apoyos financieros y logísticos a nivel nacional e internacional. Uno de sus integrantes más activos, según el informante entrevistado por
Interviú, fue
Alberto Royuela, dirigente del grupo Mariano Sánchez Covisa (relacionado con los paramilitares Guerrilleros de Cristo Rey. Covisa fue uno de los facinerosos más famosos y activos de la época. En un diario alemán, durante una entrevista, afirmó que «si se presentara la situación por la que usted pregunta estaría dispuesto a cancelar sin demasiados escrúpulos al servicio de la Patria»). Royuela, en septiembre de 1976, intentó la creación de una especie de coordinadora de grupos violentos de extrema derecha. Había sido detenido meses antes, en enero, acusado de participar en diversos atentados perpetrados por el G.A.S. en diversas librerías y entidades cívicas. Tras permanecer un mes en la cárcel Modelo de Barcelona, resultó sobreseída su causa tras el decreto de amnistía.