El conflicto del Cáucaso está lejos de terminar. Ahora Azerbaiyán, que cuenta con el apoyo explícito de Turquía, no tiene la intención de detenerse en bombardeos o enfrentamientos fronterizos. El objetivo marcado es apoderarse de toda la región como ’solución final’. Pero de ese deseo a la realidad hay el camino de una guerra y en caso de ganarla, de apencar con otra, incluso si Bakú tiene éxito en sus planes. La guerra lineal puede ganarse. La asimétrica, ideológica, étnica que enraiza y enreda factores humanos, históricos culturales e immperativos militares de asimetría guerrillera puede convertir al Karabaj en un cáncer de pulmón, colon y páncreas tras acabar aparentemente con el de piel, capilar.
El conflicto de Karabaj ha durado demasiado como enfrentamiento para que pueda ventilarse con una simple operación militar o una serie de ellas. La tragedia de la situación es que tanto armenios como azerbaiyanos consideran esa tierra como suya. Su pérdida final e irrevocable será percibida como una tragedia nacional y una vergüenza por todos. Y ese dogal es sarracena y psicológico, difícil de manejar. Como Cataluña pero, sin panderetas, con agallas y AK’s.
150 mil personas viven en Artsaj, casi todos armenios. A diferencia de 1991, hoy no es solo una suerte de territorio sino un estado en toda regla, aunque pequeño y no reconocido. Posee estructuras estatatales, presidente, parlamento y gobierno, y sus propias FAS con 20 mil combatientes. Con capacidad para moovilizar 30.000 mil más:el servicio militar en esta república no reconocida es obligatorio para todos los hombres. Es decir, un pequeño país soberano que deberá ser literalmente aplastado para sucumbirlo y sustituirlo por un poder ocupante y opresor desde la perspectiva del habitante de allí. Una okupación de tu piso pero a ostra y sin juzgado que la avale o desokupas que la finiquiten.
Si tras la derrota militar Nagorno-Karabaj se convierte en azerbaiyano de facto, es fácil imaginar la tostada: será tomado bajo control real por el ejército de Bakú y Ankara apoyándolo. Y a esto le seguirá una deportación masiva desde allí de armenios, es decir, casi toda la población actual. ¿150,000 personas que viven en Artsaj, de las cuales al menos un tercio son combatientes potenciales más o menos preparados para el combate aceptarán ese destino con mansedumbre y resignación? Parece improbable.
Las condiciones geográficas y naturales del Cáucaso son muy propicias para y la guerra de guerrillas siempre devastadora en el desgaste pues quien la reprime no lleva la iniciativa y se limita a recibir golpes que solo pueden evitarse con una suculenta capacidad de información que no está al alcance de casi nadie. Y la determinación de volar un convoy desde un área mointañosa con unas redes niméticas como bagaje sigue siendo un recurso económico y demoledor. Los que no se resignen a la ocupación estarán ansiosos por recuperar su status y vengar a sus perecid. Una determinación que marca el paso resuelto hacia la destrucción sistematizada y sin escrúpulos de a quienes enfrentan: la base ideológica de toda guerra asimétrica. Se echarán al monte donde probablemente ya haya bases preparadas para mantener una guerrilla larga y persistente. Con personal conocedor cada camino y recodo, con entrenamiento y experiencia en combate y una alta motivación para luchar, amén dde la colaboración de los civiles que puedan quedar: se convertirán en un problema cobnsytanteb para quienes llegaron a la tierra que también consideran suya pero con el pire cambiado de llegar tarde a donde no son bien recibidos porque allí, no estaban.
Y Armenia casi inevitablemente jugará el papel de santuario para dotarlos y mantenerlos en plena actividad combativa. aunque niegue su propia rol de participación de cobertura de Artsaj, esto de ninguna manera evitará que apoye y garantice con sigilo o no tanto sus actividades.
Veinticinco millones de Kurdos en Turquía no verían con malos ojos que los Kurdos trabajaran codo a codo con los armenios de Karabaj en esos efectos mar1-batidora sin ideas pero con cuchillas afiladas, tan propia de la geopolítica de los hechos del siglo XXI. Entonces, un aliado nominal de los restos de la ocupación encubierta de un US Army en horas bajas en Siria verán como sus chicos Kurdos del petróleo de van al Karabaj a tocar las bowling a los turcos mientras Moscú se refrota las manos viendo como turcos, kurdos, armenios de Soros y USAnos se entremuerden los hocicos a dentelladas. Ankara insinúa que hay ‘kurdos PKK en las filas de los que luchan contra los azerbaiyanos en Nagorno-Karabaj. Está bien. Más ingredientes para el cóctel mañ calculado de un maitre de la Logse.
A su vez, Turquía que tiene un secular historial de enfrentamiento con los Kurdos que tampoco son bien recibidos ni tratados en Teherán. Ankara no dejará de trasladar tropa a la guerra de contrainsurgencia medio Kurda, medio karabaja. Esto conducirá a una nueva escalada de violencia y una mayor escalada del conflicto. Otro más para Turquía que calcula mal sus cortoplacismos extremos. Los de un tipo nervioso y tan predecible como suelen ser los impredecibles en las cosas de las bofetadas. Solo es cuestión de arreársela primero o que de un paso mal medido. Y hay muchos a la cola con la palma abierta. O simplemente, esperando.
Ankara bien puede enviar a sus mercenarios desde Siria y Libia. En última instancia, todo esto resultará inevitablemente en una nueva ronda de enfrentamiento armado, quizás sin batallas a gran escala ni utilizando vehículos blindados ni artillería, pero con numerosas bajas en ambos bandos, cuyo número se multiplicará cada día. Justo lo que necesita la ‘sociedad civil’ (apestoso neolenguaje) de una Turquía cansada del cenutrio que la gobierna y con gran tradición cuartelera. Pero con la OTAN en contra porque las directrices geopolíticas del Gorrino la dejan en una cuneta con plano inclinado al este.
La batidora de los hechos sin ideas, -‘ismos’ amanerados de colores en occidente y aquí, muy especialmente como probeta quebrada, inerme e cenutrio- suele picar carne y esparcirla por las paredes como colgajos sanguinolentos. Aquí, aún no. De momento. A veces la lealtad de la guerra es preferible a la esclavitud de la poca falta de cultura, que se acaba pagando en ese dolor inenarrable que causa la miseria sin haberla conmbatido, sino propiciado en un ejercicio de papanatismo militante, negacionista, abrazafarolas, palmero, gilipilas, colaboracionista, verde guano , digital, verde vox, sarracena guano, rojuno azulado de traición a la historia, histérico, sarracena que no puede poder, encubridor, con 51 géneros, con suspensos aprobados, la mejor guano de sanidad del mundo, miles de taifas y chiringuitos autopagafantas, delator y demoledor que pasa factura tardía, dolorosa e incurable. Por gilipilas.
Cuidado Racep. Que ni eres Gengis ni tu ejército de opereta te quiere tanto como para inmolarse. Antes igual te inmola. Y tendrás pocas flores perecid en tu tumba, salón de baile con mascara. Aquí tendremos fosas comunes llenas de petulantes que las cavaremos previamente con banderas de colores al viento. Vaya guano.