MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles, sábado y domingo)
11. La Triunfante Resurreción de Nuestro Señor Jesucristo.
(Mateo 27, 32-66), (Marcos 15, 21-47), (Lucas 23, 32-56), (Juan 20, 1-32)
La mañana de Pascua (Mateo 28, 1-15).
“
1 Pasado el sábado, ya para amanecer el día primero de la semana, vino María Magdalena con la otra María a ver el sepulcro.
2 Y sobrevino un gran terremoto; pues un ángel del Señor bajó del cielo y acercándose removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.
3 Era su aspecto como el relámpago, y su vestidura blanca como la nieve.
4 De miedo de él temblaron los guardias y se quedaron como perecid.
5 El ángel, dirigiéndose a las mujeres, dijo: No temáis vosotras, pues sé qué buscáis a Jesús el crucificado.
6 No está aquí, ha resucitado, según lo había dicho. Venid y ved el sitio donde fue depositado.
7 Id luego y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los perecid, y que os precederá a Galilea; allí le veréis. Es lo que tenía que deciros.
8 Y partieron ligeras del monumento, llenas de temor y de gran gozo, corriendo a comunicarlo a los discípulos.
9 Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: Dios os salve. Ellas, acercándose, le cogieron los pies y se postraron ante El.
10 Díjoles entonces Jesús: No temáis, id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea, y que allí me verán.” (Mateo 28, 1-10).
El anuncio a los judíos.
“
11 Mientras ellas iban, algunos de los guardias vinieron a la ciudad y comunicaron a los príncipes de los sacerdotes todo lo sucedido.
12 Reunidos estos en consejo con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados,
13 diciéndoles: Decid que, viniendo los discípulos de noche, le robaron, mientras vosotros estabais dormidos.
14 Y si llegase la cosa a oídos del Procurador, nosotros le aplacaremos y estaréis seguros.
15 Y tomando ellos el dinero, hicieron como se les había dicho. se divulgó entre los judíos, hasta el día de hoy.” (Mateo 28, 11-15).
El sepulcro vacío (Marcos 16, 1-18)
“
1 Pasado el sábado, María Magdalena, y María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungirle.
2 Y muy de madrugada, el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento.
3 Y se decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la puerta del monumento?
4 Y mirando, vieron que la piedra estaba removida, era muy grande.
5 Y entrando en el monumento vieron un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto.
6 Y les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí, mirad el sitio en que le pusieron.
7 Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que os precederá a Galilea, allí le veréis, como os ha dicho.
8 Y saliendo, huían del monumento, porque el temor y el espanto se habían apoderado de ellas, y a nadie dijeron nada, tal era el miedo que tenían.” (Marcos 16, 1-8).
Aparición a María Magdalena.
“
9 Habiendo resucitado Jesús, a la mañana del primer día de la semana se apareció primero a María Magdalena, de quien había echado siete malos.
10 Y ella fue quien lo anunció a los que habían vivido con El, que estaban sumidos en la tristeza y el llanto.
11 Pero oyendo que vivía y que había sido visto por ella, no lo creyeron.” (Marcos 16, 9-11).
Aparición a los discípulos.
“
12 Después de esto se mostró en otra forma a dos de ellos, que iban de camino y se dirigían al campo.
13 Estos, vueltos, dieron la noticia a los demás; ni aun a éstos creyeron.” (Marcos 16, 12-13).
Aparición a los once.
“
14 Al fin se manifestó a los once estando recostados a la mesa y les reprendió su incredulidad y dureza de corazón, por cuanto no habían creído a los que le habían visto resucitado de entre los perecid.
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará.
17 A los que creyeren les acompañarán estas señales: En mi nombre echarán ¡los malos, hablarán lenguas nuevas,
18 tomarán en las manos las serpientes, y si bebieren una ponzoña, no les dañará, pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.” (Marcos 16, 14-18).
El sepulcro vacío (Lucas 24, 1-49)
“
1 Mas el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al monumento trayendo los aromas que habían preparado,
2 y encontraron removida del monumento la piedra,
3 y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4 Y aconteció que estando ellas perplejas sobre esto, se les presentaron dos hombres vestidos con unas vestiduras deslumbrantes.
5 Mientras ellas se quedaron aterrorizadas y bajaron la cabeza hacia el suelo, les dijeron ¿Por qué buscáis entre los perecid al que vive?
6 No está aquí, ha resucitado. Acordaos cómo os habló estando aún en Galilea,
7 diciendo que el Descendiente del hombre había de ser entregado en poder de los hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer día.
8 Y ellas se acordaron de sus palabras,
9 y volviendo del monumento, comunicaron todas estas cosas a los once y a todos los demás.
10 Eran éstas María la Magdalena, y Juana, y María de Santiago; y las demás que estaban con ellas, decían estas cosas a los Apóstoles.
11 A ellos les parecieron desatinos estos relatos, y no los creyeron.
12 Pero Pedro se levantó y corrió al monumento, e inclinándose vio sólo los lienzos, y se volvió a casa admirado de lo ocurrido.” (Lucas 24, 1-12).
En el camino de Emaús.
“
13 Y he aquí que, el mismo día, dos de ellos iban a una aldea, que dista de Jerusalén sesenta estadios, llamada Emaús,
14 y hablaban entre sí de todos estos acontecimientos. 15 Y mientras iban hablando y razonando, el mismo Jesús se les acercó e iba con ellos,
16 pero sus ojos no podían reconocerle.
17 Y les dijo: ¿Qué razonamientos son estos que vais haciendo entre vosotros mientras camináis? Y ellos se detuvieron entristecidos.
18 Y tomando la palabra uno de ellos, por nombre Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no conoce los sucesos en ella ocurridos estos días?
19 Y les dijo: ¿Cuáles? Contestáronle: Lo de Jesús Nazareno, que fue un varón profeta, poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo;
20 cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y los magistrados para que fuese condenado a gloria y crucificado.
21 Nosotros esperábamos que sería El quien rescataría a Israel; mas, con todo esto, van ya tres días desde que todo esto ha sucedido.
22 Nos asustaron ciertas mujeres de las nuestras que, yendo de madrugada al monumento,
23 no encontraron su cuerpo, y vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles que les dijeron que vivía. 24 Y algunos de los nuestros se fueron al monumento, y hallaron las cosas como las mujeres decían, pero a El no le vieron.
25 Y El les dijo: jOh hombres sin inteligencia y tardos de corazón para creer todo lo que vaticinaron los profetas!
26 ¿No era preciso que el Mesías padeciese y entrase en su gloria?
27 Y comenzando por Moisés y por todos los profetas les fue declarando en todas las escrituras las cosas tocantes a El.
28 Cuando se acercaron a la aldea a donde iban, y El fingió seguir adelante.
29 Y le obligaron diciendo: Quédate con nosotros, pues el día ya declina. Y entró para quedarse con ellos.
30 Puesto a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo y se lo dio partido.
31 Y se les abrieron los ojos y le reconocieron, y desapareció de su presencia.
32 Se dijeron uno a otro: ¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros, mientras en el camino nos hablaba y nos declaraba las Escrituras?
33 Y en el mismo instante se levantaron, y volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los once y a sus compañeros,
34 que les dijeron: El Señor en verdad ha resucitado y se apareció a Simón.
35 Y ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo le reconocieron en la fracción del pan.” (Lucas 24, 13-35).
Aparición a los once.
“
36 Mientras esto hablaban, se presentó en medio de ellos, y les dijo: La paz sea con vosotros.
37 Aterrados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
38 Y El les dijo: ¿Por qué os turbáis y por qué suben a vuestro corazón esos pensamientos?
39 Ved mis manos y mis pies, que yo soy. Palpadme y ved que el espíritu no tiene carne ni huesos como véis que yo tengo.
40 Y diciendo esto les mostró las manos y los pies.
41 Y no creyendo aún ellos, en fuerza del gozo y de la admiración, les dijo: ¿Tenéis aquí algo que comer?
42 Y le dieron un trozo de pez asado.
43 Y tomándolo comió delante de ellos.” (Lucas 24, 36-43).
Ultimas instrucciones.
“
44 Les dijo: Esto es lo que yo os decía estando aún con vosotros: que era preciso que se cumpliera todo lo que está escrito en la ley de Moisés y en los Profetas y en los Salmos de mí.
45 Entonces les abrió la inteligencia para que entendiesen las Escrituras,
46 y les dijo: Que así estaba escrito, que el Mesías padeciese y al tercer día resucitase de entre los perecid.
47 Y
que se predicase en su nombre la penitencia para la remisión de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén.
48 Vosotros daréis testimonio de esto.
49 Pues yo os enviaré lo prometido por mi Padre [el Espíritu Santo]; pero habéis de permanecer en la ciudad hasta que seáis revestidos de lo alto.” (Lucas 24, 44-49).
La Magdalena encuentra removida la piedra. (Juan 20, 1-32)
“
1 El día primero de la semana, María Magdalena vino muy de madrugada, cuando aún era de noche, al monumento, y vio la piedra quitada del monumento.
2 Corrió, pues, y vino a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: Han quitado al Señor del monumento y no sabemos dónde le han puesto.” (Juan 20, 1-2)
Comprobación por Pedro y Juan.
“
3 Salió, pues, Pedro y con él otro discípulo, y fueron al monumento.
4 Ambos corrían, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al monumento,
5 e inclinándose vio las bandas; sin embargo, no entró.
6 Llegó, pues, Simón Pedro después de él, y entró en el monumento, y vio las fajas allí colocadas,
7 y el sudario que estaba sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto en un sitio aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, que vino primero al monumento, y vió y creyó;
9 porque aún no se habían dado cuenta de la Escritura, según la cual era preciso que El resucitase de entre los perecid.
10 Y los discípulos se fueron de nuevo para casa.” (Juan 20, 3-10).
Aparición a María Magdalena.
“
11 María se quedó junto al monumento, fuera, llorando. Mientras lloraba, se inclinó hacia el monumento,
12 y vió a dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, de donde había estado el cuerpo de Jesús.
13 Y le dijeron: ¿Por qué lloras, mujer? Ella les dijo: Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde le han puesto.
14 En diciendo esto se volvió para atrás, y vió a Jesús que estaba allí, pero no conoció que fuese Jesús.
15 Díjole Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dijo: Señor, si lo has cogido tú, dime dónde lo has puesto, y yo lo tomaré.
16 Díjole Jesús: ¡María! Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ¡Rabboni!, que quiere decir: Maestro.
17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
18 María Magdalena vino a anunciar a los discípulos: He visto al Señor, y las cosas que le había dicho.” (Juan 20, 11-18).
Primera aparición a los discípulos.
“
19 La tarde del primer día de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se hallaban los discípulos, por temor de los judíos, vino Jesús y, puesto en medio de ellos, les dijo: La paz sea con vosotros.
20 Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se alegraron viendo al Señor.
21 Díjoles aún: La paz sea con vosotros. Como me envió mi Padre, así os envío yo.
22 Y diciendo esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo, a quien perdonareis los pecados les serán perdonados, a quienes se los retuviereis les serán retenidos.
23 Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
24 Dijéronle, pues, los otros discípulos: Hemos visto al Señor.
25 El les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto mi dedo én el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré.” (Juan 20, 19-25).
Segunda aparición.
“
26 Pasados ocho días, otra vez estaban dentro los discípulos, y Tomás con ellos. Vino Jesús, cerradas las puertas, y puesto en medio de ellos, dijo: La paz sea con vosotros.
27 Luego dijo a Tomás: Alarga acá tu dedo, y mira mis manos, y tiende tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo, sino fiel.
28 Respondió Tomás, y dijo: ¡Señor mío y Dios mío!
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, has creído; dichosos los que sin ver creyeron.
30 Muchas otras señales hizo Jesús en presencia de los discípulos que no están escritas en este libro;
31 y éstas fueron escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, Descendiente de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre (5).” (Juan 20, 26-31).