Acabo de hablar con mi asesor, y me ha dicho que esta mañana se la ha pasado colgado al teléfono. Que lo han llamado el 80% de las empresas que tiene, y que el 90% de ellas era para preguntarle sobre cómo funciona una suspensión de pagos y qué coste tiene, y además para saber cómo funcionan los ERTEs.
Tal cual.
Que en la agencia tributaria se les ha señalado que todo queda postergado (hoy por ejemplo tenía él una inspección y que no la ha habido obviamente). Que en la misma página de la AEAT hay textos como el siguiente:
- El Real Decreto-ley 7/2020 de 12 de marzo contempla una serie de medidas para la flexibilización de aplazamientos para pymes y autónomos. Si su solicitud cumple los requisitos establecidos en el Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo:
- No será objeto de inadmisión, El plazo de pago será de 6 meses y No se devengarán intereses de demora durante los primeros 3 meses del aplazamiento.
En fin, para que mantenga la calma, que dice que la tensión es insoportable. Y esto, dicho por alguien acostumbrado a lidiar con 2-3 inspecciones semanales con peticiones de cárcel incluso a menudo para sus clientes, es mucho decir.
La rueda de prensa de mañana, de las más importantes de los últimos años.
En la AEAT no es exactamente así. Depende mucho de la oficina. Hay mucha gente que se ha ido a trabajar a su casa. Ayer se les cayó la red y todos los que estaban en casa durante horas no pudieron trabajar. Pero hay gente que sigue sacando trabajo. Aunque sea a otro ritmo. Porque hay cosas que no pueden parar.
Despachos aduaneros, por ejemplo. Sí es cierto que no se atiende a nadie.
