Ya que en este hilo se ha entrometido un adulterador de las sagradas escrituras, probablemente porque si abre hilos con sus disparates no los visite nadie y acude a este porque ve un notable tráfico, permitidme que aporte aclaraciones ante ese discurso intoxicador y distorsionador:
Hasta Que Maria Dió a Luz
Hasta Que Maria Dió a Luz
En la Biblia, la palabra hasta es usada de una manera específica que implica solamente el cumplimiento de ciertas condiciones
Por: Carlos Caso-Rosendi | Fuente: voxfidei-apologetica.blogspot.com
Muchos concluyen que José y María tuvieron relaciones matrimoniales después del nacimiento de Jesús. Para afirmar esto se apoyan en el texto de Mateo 1, 25, donde encontramos esta referencia a José y María que algunas versiones de la Biblia traducen generalmente así:
Sin embargo, concluir que este pasaje implica que José y María tuvieron relaciones después del nacimiento de Jesús es una seria malinterpretación del término "hasta que" en la manera en que es usado en las Escrituras. En la Biblia, la palabra "hasta" es usada a menudo en una manera específica que implica solamente el cumplimiento de ciertas condiciones. No indica nada acerca de lo que ocurre después de que esas condiciones sean cumplidas. Es evidente que San Mateo hace esta aclaración necesaria para indicar que el niño nació de María por medios divinos y no humanos. Por consiguiente, el versículo en cuestión no implica, en modo alguno, que José y María tuvieran relaciones después del nacimiento de Jesús. Los siguientes ejemplos nos ayudarán a clarificar el asunto sin lugar a dudas:
Claramente, Jesús reinará también después de que haya subyugado a todos sus enemigos.
¿Quién concluiría que Jesús no estará con nosotros después del fin del mundo? Sin embargo, deberíamos aceptar esta interpretación si también concluimos que José y María tuvieron relaciones después del nacimiento de Jesús.
Difícilmente hubiera sido posible para Mical el tener descendientes después del día de su gloria. No obstante, si queremos ser consistentes, deberíamos asumir que sí los tuvo si afirmamos que José y María tuvieron relaciones después de que Jesús nació, aduciendo las implicaciones de la frase "hasta que".
Deuteronomio 34, 5-6 – Allí murió Moisés, el servidor del Señor, en territorio de Moab, como el Señor lo había dispuesto. El mismo lo enterró en el Valle, en el país de Moab, frente a Bet Peor y nadie, hasta el día de hoy, conoce el lugar donde fue enterrado."
Todavía nadie sabe dónde está enterrado Moisés, por supuesto, aunque ya hayan pasado miles de años desde que se escribió este relato. Es claro que el uso de la frase "hasta el día de hoy" no implica necesariamente la cesación de lo que se afirma antes de dicha frase.
Resulta obvio que Judas Macabeo no cesó de animar al pueblo luego de haber llegado a la tierra de Judá.
¿Dejó el Padre de trabajar después de que Jesús pronunció esta frase? Obviamente no.
Kejaritomene: La Llena de Gracia
¿Qué quiso decir el ángel al llamar a María la Llena de Gracia?
Kejaritomene: La Llena de Gracia
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Partamos del saludo del ángel a Maria (Lucas 1, 28), en traducciones protestantes (y lastimosamente en algunas traducciones católicas) se dice que el saludo fue: "Salve muy favorecida, el Señor está contigo", pero en la versión en latín de dicho texto se nos dicee que el saludo fue: "Ave María, gratia plena, dominus tecum", es decir Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo.
¿Qué quiso decir el ángel al llamar a María la "llena de gracia"?, pues precisamente que en ella no había sombra de pecado alguno, ya que por singular gracia y privilegio divino, en previsión de los méritos del descendiente que de ella nacería, fue preservada del pecado original.
Para poder afirmar que algo está realmente lleno, ese algo debe haber recibido el 100% del volumen que puede contener, si tan sólo contuviera el 99.999999% aunque ante el ojo humano pareciera lleno, sabríamos que falta algo para que realmente lo esté; los ojos de Dios son -en todo, y en especial con respecto al pecado- mucho más exactos que cualquier sistema robótico creado por el hombre y por ello se deduce que
si el ángel la llama "llena de gracia" es por que ante Dios ella verdaderamente lo está, es decir no tiene sombra de pecado alguno.
En este punto podemos hacer un mejor análisis si vamos al idioma en que originalmente estaba escrito el Evangelio de Lucas, es decir el griego, en este texto en lugar de llamar a la Virgen la llena de gracia, el ángel la saluda usando
el vocablo kejaritomene, vocablo que no tiene traducción al latín y mucho menos al español, ya que más que una palabra es un concepto que indica que la persona a quien va dirigida es "desde siempre, por siempre, y hasta siempre, llena de gracia", es decir, esta sola palabra en griego nos revela que
la Virgen fue concebida sin pecado, no por méritos de ella, claro está, pero sí por gracia de Dios.
La palabra κεχαριτομ?νη (kejaritomene) es una extensión de tres palabras: χαριτοω (charitoo), μ?νη (mene) y κε (ke).
χαριτοω (charitoo) significa "
gracia", κε (ke) es un prefijo de χαριτοω que significa que la palabra está en tiempo perfecto.
Este indica un estado presente producto de una acción completada en el pasado. μ?νη (mene) hace esto un participio pasivo. "Pasivo"
significa que la acción es realizada en el sujeto (en nuestro caso la Virgen María) por otra persona (en nuestro caso Dios). Resumiendo, la palabra κεχαριτομ?νη de María es un participio pasivo de χαριτοω (charitoo)
y nos dice que María está llena de gracia por voluntad -voluntad que es eterna- de Dios.
Es Dios el autor de su estado de gracia: llena, colmada de gracia. Esto indica que
el ángel no está diciendo que María está llena de gracia (en ese momento), sino que se está refiriendo a ella como la "llena de gracia" (por siempre). (Cabe resaltar que
esta palabra con la que él ángel identifica a María solamente es utilizada para ella en toda la Escritura).
Esteban en Hch 6,8, también está lleno de gracia, pero de una manera diferente,
no desde siempre, ni de forma tal de que esa “gracia” permanezca para siempre, dado que el término utilizado es “pléres járis” (pleno de gracia).
Entonces,
¿qué llevó a Lucas a “crear” una palabra para referirse de esa manera a la Santísima Virgen a tal punto que la palabra kejaritomene no es utilizada por la literatura griega sino hasta el siglo V después de Cristo? Simplemente, Lucas, inspirado por el Espíritu Santo , comprendió que Dios eligió a la Virgen desde la eternidad para que fuera Progenitora de su Descendiente y para tal fin, ella fue concebida sin pecado, sin mancha alguna.
Solo una persona libre de pecado pudo albergar en su vientre a Nuestro Señor Jesucristo.
Solo la Inmaculada Concepción de María pudo permitir que Emmanuel (Dios-con-nosotros) se hiciera Hombre.
¿Adoración o veneración?
¿Adoración o veneración?
Seis motivos (bíblicos) por los cuales los católicos veneramos a la Virgen María
Por: Ailín Fessler | Fuente: Catholic-link.com
Muchas veces escuchamos decir que
adoramos a la Virgen María, o algunos no entienden por qué rezamos frente a imágenes de la Virgen o de los santos, cuando «la Biblia lo prohíbe». En este post intentaremos aclarar todas esas dudas para que puedas responder con fundamentos bíblicos la próxima vez que alguien lo pregunte.
La
adoración, también conocida como «latría», debe ser rendida únicamente a Dios por ser Señor de todo lo creado, fuente de Bien, Sabiduría y Misericordia infinitas y Salvador nuestro. «Adorar a Dios es reconocer, en el respeto y la sumisión absoluta, la “nada de la criatura”, que sólo existe por Dios (…) es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con gratitud que él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo (cf Lc 1,46-49).
La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo» (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2097). En contraposición, la
idolatría consiste de divinizar todo aquello que no es Dios.
Por otro lado,
la veneración destinada a la Virgen María, a los santos o a los bienes materiales que a ellos les pertenecieron, no tiene como fin a ellos mismos sino a Dios. Como católicos
veneramos a la Virgen María, conocido como «hiperdulía», en razón de la excelencia de sus virtudes por sobre los demás santos. Y
veneramos a los santos, conocido como «dulía», reconociendo que todo lo que han recibido es un regalo de Dios y ellos son solamente un reflejo de las perfecciones divinas obtenidas por los méritos de Cristo en la Cruz.
Es decir, los
católicos adoramos únicamente a Dios. No adoramos imágenes, ni estatuas, sino que veneramos lo que ellas representan y
no a ellas por sí mismas. ¿Acaso las madres no llevan las fotos de sus descendientes en sus billeteras? Sin embargo,
ellas no aman la foto, sino que aman a quienes se encuentran en ellas. Del mismo modo, los católicos amamos a la Virgen María independientemente de que esté o no en una imagen, porque Ella nos conduce a Dios.
La Biblia puede interpretarse fuera de contexto o de manera incompleta, por ejemplo, en Éxodo 20,4 encontramos que dice
: «No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás.» Sin embargo, si continuamos leyendo, en Éxodo 25:18 encontraremos que Dios dice a Moisés:
«Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo los harás, en los dos cabos de la cubierta». Otros ejemplos de este estilo lo vemos en Números 21,8 y en 1 Crónicas 28:18-19 donde Dios manda construir imágenes como símbolos de salvación, pero no como salvación en sí mismas, ya que nuestra única salvación está en Cristo Jesús.
Habiendo aclarado lo anterior, compartimos seis motivos bíblicos por los cuales los católicos rezamos y amamos a la Virgen María:
1. Es progenitora nuestra
Juan 19, 26-27: «Cuando vio Jesús a su progenitora, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su progenitora: Mujer, he ahí tu descendiente. Después dijo al discípulo: He ahí tu progenitora. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa». Jesús nos deja a María como nuestra progenitora. Siendo Juan el modelo de todo discípulo nos enseña que quien acoge a Jesús, debe acoger también a Su Progenitora. Es curioso que en Juan 21, 25 se lea «
hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir». Es decir, de todo lo importante que Jesús ha hecho, Juan ha considerado este hecho tan importante que debía ser digno de escribirse.
2. Es la progenitora de Jesucristo
Mateo 1, 16: «Y Jacob engendró a José, marido de María, de quien nació Jesús, el que es llamado el Cristo». Mateo 1, 18: «Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Estando María, su progenitora, desposada con José, antes que se unieran, se halló que había concebido del Espíritu Santo». Gracias a su gran Sí y a su total confianza en la voluntad de Dios, tenemos a nuestro Salvador Jesucristo, a través de Quien todos podemos llegar al Padre.
3. Es bendita entre todas las mujeres
Lucas 1, 26-28: «
Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres». Lucas 1, 41 – 42: «Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a gran voz y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!». Si Dios mismo mediante el ángel y mediante el Espíritu Santo la llama «bendita», ¿cómo no hacerlo también nosotros?. Una manera de demostrarle nuestro amor y agradecimiento, es rezando con esas mismas palabras el Ave María.
4. Es la bienaventurada de generación en generación
Como respuesta al saludo de Isabel, María responde: «
Desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada» (Lucas 1, 48). Las numerosas devociones marianas que hay por el mundo son una muestra de que se ha cumplido lo dicho por nuestra progenitora María.
5. María es mediadora ante su Descendiente Jesucristo
En las bodas de Caná ocurre que «
(…) faltando el vino, la progenitora de Jesús le dijo: No tienen vino»(Juan 2, 3). Este sencillo gesto nos demuestra que María siempre está atenta a nuestras necesidades e intercede por nosotros ante Jesús. Y si bien la Biblia dice que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, no significa que María no pueda interceder por nosotros o que no podamos orar los unos por los otros, como pide la Biblia en
Santiago 5, 16 o en
1 Timoteo 2, 1.
6. María nos conduce a Dios
Aunque María sea la más excelsa entre todas las criaturas, una verdadera devoción mariana no debe quedarse en Ella sino que debe conducirnos a su Descendiente Jesucristo. Como nuestra Progenitora quiere el mayor bien para nosotros, sus descendientes, y por eso nos dice: «
Hagan todo lo que Él les diga» (Juan 2,5).
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