Perdón por poner una noticia de economía en el principal.
Los Bancos Centrales cumplen ampliamente con su misión originaria de «Lender of last resort» pero están superados y los esfuerzos realizados para estimular las economías, rescatar bancos, manipular los mercados financieros, tapar los agujeros fiscales, etcétera… han sido de una envergadura impresionante y su capacidad de influencia es cada vez menor. Cada vez necesitan inventar más dinero para conseguir… menos retornos, el problema que venimos tiempo exponiendo denominado Ley de Retornos Decrecientes. Es una incómoda realidad similar a la Utilidad Marginal del primer bocado cuando te sientas a comer con hambre, es excelente, el quinto también bueno pero menos. El bocado número 100, si llegas, sólo causa molestia, eventuales daños.
Ante esta situación, sin margen para rebajar tipos y con los balances disparados, existen dudas bien fundamentadas sobre la capacidad real de las autoridades monetarias evitar una crisis y/o para mitigar los efectos que suelen acompañar en cada cambio de ciclo económico.
Los Bancos centrales no pueden ni deberían continuar cargando con todo el peso, tal como dijo Draghi en septiembre:“
It’s high time I think for fiscal policy to take charge”.
La Sra Lagarde, disimulando normalidad, mostró cierta inquietud hace dos semanas por el «Ratio de Reversión», al afirmar que está estudiando los efectos colaterales de mantener tipos negativos:
«As part of our strategic review we will look at the side effects of low rates».
La primera reunión del Consejo del BCE de 2020 se saldó sin novedades en política monetaria, tal como se esperaba, los tipos continúan ZIRP y los estímulos (programa QE de 20.000 millones al mes) también.
El programa de Revisión Estratégico del BCE que Lagarde anunció el pasado año para mejorar la efectividad de las políticas de la autoridad monetaria, y el mercado espera, no llegará hasta noviembre o diciembre, según apuntó ayer la presidenta.
El BCE quiere analizar el impacto de sus medidas, el proceso de toma de decisiones o la estrategia de comunicación. Revisar su formulación de los programas QE, los objetivos de estabilidad de precios y otros aspectos de consideración como el empleo, la estabilidad financiera o incluso el medio ambiente.
Preguntada sobre cuándo pensaba comenzar a subir tipos, la respuesta de Lagarde fue… «
We will listen & and use all the instruments available«, es decir, ni idea.
O peor, con la excusa de la «convergencia de inflación», justificó las políticas monetarias acomodaticias como un elemento necesario y que continuará…
- «An ample degree of monetary accommodation is still necessary for the continued robust convergence of inflation to levels that are below, but close to, 2% over the medium term»
Evidente, a estas alturas no se retirarán de la escena, las autoridades monetarias hace tiempo que rebasaron la línea de no retorno y continuarán con el pie en el acelerador monetario. Sería demasiado comprometido fijar fecha para la primera subida de tipos, cuando además el BCE ya ha vinculado tipos con QE
«Bond purchases will end shortly before first rate rise«.
Además, comparativamente, el BCE todavía dispone de margen amplio para inventar dinero QE, tomando como referencia al Banco de Japón -BOJ- por cierto el peor de la clase, la Sra Lagarde & Co podrían incluso duplicar el grueso tamaño del balance, hoy en €4.660,3 billones.
El Ratio Balance del BCE – PIB es moderado en Europa comparado con Japón, ronda el 40% frente a más del 100% del BOJ. El ratio del balance de la FED queda en el 19.3%.
RATIO BALANCE BANCOS CENTRALES -PIB
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Por otra parte, igual que hizo Draghi, la Sra. Lagarde recordó a los gobiernos la necesidad de adoptar medidas fiscales:
- «expand more fiscally»
- «Two of the countries that have fiscal space are now seriously looking at how to expand more fiscally with their respective budgets. So there is pogre.»
Los bancos centrales no fueron creados para monetizar deudas, para estar detrás cubriendo con programas QE indefinidos los desaguisados fiscales de los gobiernos, no deberían comprar deuda soberana emitida para costear los diferenciales crónicos entre gastos e ingresos. Debería exigir disciplina.