En todas las empresas frescas donde he estado había cosas fraudulentas. Me parece perfecto que si hay embeleco que se persiga. Yo como currito tengo que declarar todo, tenga sueldo cochambre o no; así que una empresa debe hacer lo mismo, un rentista debe hacer lo mismo etc. Lo que pasa es que aquí ocurre lo de siempre; si me haces cumplir la ley hago tal o cual y al final es todo poner el pandero como a los que hace unos años perdonaba hacienda multas si declaraban lo no declarado... Es de chiste. Mientras tanto a los pobres con poca gracias nos vigilan todo.
Y el embeleco es acumulativo. Se puede "entender" que un autónomo con un trabajo que no le da casi para mantenerse defraude algo; pero conozco un tipo que tiene un trabajo en lo público con su buen sueldo y aparte un trabajo en B por el que me dijo que sacaba sus más de 1400 al mes. Aquí todo Dios defrauda o roba lo que puede y luego la culpa es de otro.
VIVIMOS EN UN SISTEMA MARXISTA.
La caída del muro de Berlín , no supuso que occidente fuese para allá, sino que sus ideas vinieron para acá.
¿ de dónde era dirigente política Merkel sino de la Alemania comunista ?
En las invasiones, no solo entran personas, entran también ideas y formas de vida.
Cae de cajón que cuando haya suficientes musulmanes aquí, España será musulmana.
You must be registered for see images
El interés que tiene el sistema fiscalizado y extractor de rentas en impedir que haya " cuentapropistas " es que al haber una relación regulada hasta los segundos ( a la hora de fichar ) , puede controlarlo todo como un gran hermano que todo lo confisca.
Se ha superado incluso la sociedad distópica maoísta, donde ya en los años 50 " la igualdad entre hombres y muyer y los mismos sueldos era algo que anunciaban como un logro de la revolución " .
En Rusia, las muyer están deseando volver a ser madres y esposas después de que sus madres hubiesen sido esclavizadas por el sistema.
Estamos casi llegando a los límites de Pol Pot en
Kampuchea Democrática , que fue el nombre oficial de Camboya bajo la dictadura de Pol Pot y su guerrilla de los jemeres rojos —brazo armado del Partido Comunista de Kampuchea— que gobernaron el país entre 1975 y 1979, tras la guerra civil camboyana.
Hasta el punto que el sueño húmedo del marxismo más extremo es prohibir a las familias y hacer desaparecer el concepto de progenitora y esposa.
En esa distopía de Camboya, a los niños recién nacidos los retiraba el estado para criarlos según su criterio.
Es lo mismo que predican CASADO, RIVERA, SÁNCHEZ Y COLETAS, con la
EDUCACIÓN DE CERO A TRES AÑOS.
Es tan delirante que ni tienen en cuenta el estado natural y emocional de una progenitora recién parida que lo único que desea es abrazar a su bebé.