Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

El 17 de marzo de 1936, apenas un mes después de las elecciones, Azaña -presidente entonces del consejo de ministros- consignaba:

"Hoy nos han quemado Yecla: 7 iglesias, 6 casas, todos los centros políticos de la derecha y el registro de la propiedad. A media tarde, incendios en Albacete, Almansa. Ayer, motín y asesinatos en Jumilla. El sábado, Logroño, el viernes Madrid: tres iglesias. El jueves y el miércoles, Vallecas*… Han apaleado a un comandante, vestido de uniforme, que no hacía nada. En Ferrol, a dos oficiales de artillería; en Logroño acorralaron y encerraron a un general y a cuatro oficiales. Creo que van más de doscientos perecid y heridos desde que se formó el Gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que se han quemado iglesias".

*Puente de Vallecas (Madrid).- Asaltados e incendiados el convento de las Hermanas Pastoras, el colegio parroquial y el convento anejo, quemando en la calle las imágenes y los muebles; asaltan las iglesias del barrio de Doña Carlota.

(Buitrago, Madrid, 16 de marzo de 1936 .- Incendio de la iglesia parroquial de Santa María con sus reliquias góticas, entre ellas, un Santo Cristo del siglo XI.)
 
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Entro, leo las reacciones de los que quieren tapar los crímenes de lesa humanidad de la pzoe y de paso upeo sano, rogando comprensión a la superioridad.
 
SARTAGUDA, el pueblo de las viudas, mas de un Centenar de REPUBLICANOS CANCELADOS por los facinerosos
(imagen visible para usuarios registrados)Sartaguda, Navarra, fue el municipio más castigado por la durísima represión franquista, muy representativo de lo que sucedió en la Ribera, zona en la que en solamente unos pueblos, como aquel, la izquierda tenía más presencia y el Frente Popular ganó en las elecciones de 1936. El tercio meridional de la Comunidad Foral concentró el 59% de los mas de 3.000 asesinados residentes en Navarra. Sartaguda fue el pueblo mártir por excelencia, 67,6 asesinados por cada 1.000 habitantes, fueron eliminados el 40% de los votantes masculinos del Frente Popular.
Sartaguda constituía un caso singular en Navarra, todas las tierras de su término municipal pertenecían al Duque del Infantado. Los colonos tenían que pagar un canon anual por los solares de viviendas, el uso del molino y por arrendar la tierra. El administrador del duque cedía la tierra a los vecinos a renta según criterios discrecionales y parámetros no igualitarios. Mientras que el 25% de las unidades familiares carecía de tierra cedida a renta y otro 17% cultivaba fincas pequeñas, había sectores de medianos y grandes renteros que cultivaban mucha más tierra de lo que representaba su peso demográfico.
Las reivindicaciones de tierras por los colonos aumentaron a partir de 1918 y especialmente durante la República en la que los grandes y medianos renteros competían directamente con los pequeños. La izquierda, que gobernó el Ayuntamiento durante la mayor parte del periodo republicano, se esforzó en mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, exigiendo cesión de tierra para los más necesitados, renteros con explotaciones de menor tamaño y jornaleros, llegando a obtener logros sustantivos. Destacará en ese sentido la gestión del alcalde Eustaquio Mangado. El triunfo del Frente Popular en 1936 renovó las antiguas reivindicaciones, UGT y CNT pidieron la expropiación de los terrenos y que se quitara el puesto de la Guardia Civil.
El día de la sublevación el pueblo fue ocupado por carlistas y guardia civil, y el 20 de julio comenzaron las detenciones. Todos los representantes del Ayuntamiento y de la UGT fueron cancelados. De los 143 afiliados a la UGT, 45 fueron cancelados. Fueron aniquilados casi todos los cenetistas. La mayoría de los asesinados a partir de los 25 años eran cabeza de familia con descendientes pequeños a su cargo. Los jornaleros entre 20 y 39 años sufrieron la mayor parte de la matanza, cerca del 75%. La represión los seleccionó a causa de sus circunstancias vitales, necesidad de cultivar más tierra de la que podían optar. Los hombres que mas habían reivindicado y hecho presión durante la Segunda República fueron los más castigados.
En total cancelar a 86 hombres, 45 estaban casados dejando huérfanos a 135 niños. Si en 1935 había una viuda por debajo de los 40 años, en 1940 eran 40. A los pocos hombres del pueblo se les obligó a alistarse en el Tercio de Sanjurjo. De ellos 15 murieron en el frente y 45 fueron cancelados por los facinerosos en octubre del 36. La limpieza política registrada en Sartaguda fue más abyecta considerando que algunos clanes familiares padecieron la violencia asesina en una magnitud ciertamente espectacular. En la familia del alcalde hubo 11 parientes asesinados.
Las viudas quedaron en una situación material penosa, además del dolor por la pérdida de los seres queridos, fueron agraviadas, rapadas en público, humilladas con ingesta de aceite de ricino, insultadas y zaheridas ante sus vecinos con bromas macabras para dañar su personalidad y mellar su integridad. Estos castigos estaban marcados por la envidia y en venganza de viejas rencillas. El objetivo era arrasar a la gente de izquierdas, hombres o mujeres, para acallar para siempre su voz. Pero las mujeres no lograron ser doblegadas del todo. Tuvieron que convivir con la humillación, las represalias, con sus verdugos, pero sacaron adelante a sus descendientes, solas, en el más absoluto abandono, y ante todas las dificultades se hicieron fuertes. Lloraron a escondidas, llevaron su dolor en lo más profundo de su alma, pero lograron con valentía superar todos los obstáculos.
Nombres como Paca Urbiola, Avelina Cordón, Luisa Martínez, Rafaela García, Anuncia Ruiz, Sofía Ramírez, Trinidad Mangado, Antonia Narcue, Carmen Garatea, Francisca Martínez, hasta un total de 30 sufrieron algún tipo de tortura. Las maestras Ramona Laredo Cuadra y María del Carmen Arraiza Mikeo fueron trasladadas a otras localidades, a El Busto y Leitza, respectivamente, con una reducción del salario del 50%. Y después siguió su sufrimiento. Pérdida de tierras, desvalijamiento de sus casas, confiscación de sus cosechas, multas. Tras la guerra, los franquistas no respetaron esas propiedades y se adueñaron de los terrenos. No tuvieron compasión con las pobres viudas, que quedaron en una situación económica y emocional lamentable.
Y para vergüenza de sus verdugos, de los cómplices y de quienes han manteniendo hasta hoy la voluntad fistro de los vencedores, impidiendo la reparación de los crímenes cometidos, decenas de asesinados en Navarra siguen hoy bajo el silencio de las cunetas, mientras personajes y símbolos golpistas siguen impuestos en la vida pública por quienes nunca han pedido perdón. Que el Parque de la Memoria de Sartaguda sirva para recordar a las víctimas y reclamar la justicia que se les debe. A lo largo de estos 71 años la palabra “perdón” nunca ha resonado en las paredes de las calles de Sartaguda. Los malos no tuvieron la valentía de reconocer sus actos y pedir disculpas por ello, prefirieron esconderse y llevarse consigo el secreto a la tumba.

 
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Prostíbulos en los campos de concentración (Lagerbordell)

Por si la tragedia de los campos de concentración no fuera poco, hay que añadirle un elemento más: burdeles, donde las mujeres eran prisioneras de los mismos campos y estaban obligadas a trabajar. Difícil de creer, podrás decir, pero es algo más que probado.

En los campos de concentración había burdeles. Fue una idea de Himmler para motivar a los prisioneros colaboradores y para "curar" a los prisioneros gaies, que eran obligados a acudir a los prostíbulos semanalmente.

La mayoría eran cortesana "voluntarias", se les decía que si "trabajaban" durante 6 meses serían libres, pero sólo se les trasladaba a otro campo para seguir usándolas. Muchas fueron asesinadas con gas cuando dejaron de ser útiles o enfermaron, si se embarazaban, se las sometía a abortos en el propio campo. Algunas sobrevivieron, pero pocas lo han contado, todo esto se sabe sobre todo por "clientes" que contaron su experiencia. De hecho, algunas de esas mujeres, que sobrevivieron, no han querido hacer público su testimonio, al menos no con sus nombres.

Fue tanta la podredumbre, tanta la miseria en los tiempos del Tercer Reich, que este detalle suele perderse en los libros y documentales de historia. También puede ser que el tema se haya ocultado a propósito, para proteger la intimidad de las víctimas.

No es un tema agradable, como casi todo lo que ocurrió en aquellos años. Aún así, la historia debe conocerse, por mucho angustia que nos produzca. Si no contáramos la historia desagradable, nadie hablaría de los nancy.

Foto: Barracones del local de alterne del campo de concentración de Sachsenhausen.
Las tropas soviéticas liberaron el campo el 22 de abril de 1945, exactamente a las 11:08 (Hora que siempre marca el reloj actualmente en el campo de concentración en conmemoración a la liberación), cerca de la ciudad de Schwerin.

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Archivo oculto para usuarios no registrados
TERESA MONGE, La ROSA ROJA leonesa, ASESINADA por los franquistas en 1936 en la Virgen del Camino, León
(imagen visible para usuarios registrados)Teresa nació en Monforte de Lemos, Lugo, en 1914. Alumna destacada de la séptima promoción de la escuela de niñas de León de la Escuela Sierra Pambley entre 1924 y 1927, por lo que se cree que fue maestra suya María Pedrosa, una de las muchas docentes represaliadas en León. Avecindada en León, se afilió a las Juventudes Socialistas locales, participando en los años 30 en numerosos movimientos políticos y sociales que trajo consigo la entusiasta proclamación de la II República.
Teresa Monge Melcón, es protagonista de uno de los paseos más tristemente famosos de la Guerra Civil. Otras 32 personas cayeron con la joven militante socialista, de 22 años, en el campo de Fresno aquellos días oscuros que sucedieron al golpe contra el gobierno de la República. En aquellos años en los que dicen que la Guerra Civil pasó de largo por León, las carreteras y cuentas fueron testigos de atrocidades sobre las que aún hay que hacer mucha luz. Ni los registros civiles descansaban como prueba el hecho de que el parte oficial de defunción fuera emitido por el Ayuntamiento de Valverde de la Virgen a las 22 horas del 12 de octubre.
El caso de Teresita impactó tanto que la primera noticia sobre su ‘martirio’, más allá de la partida de defunción, es recogida en un librito publicado en 1938 en Barcelona por un desconocido que firma como Prometeo. El relato que la historiadora Beatriz García Prieto ha encontrado en el capítulo titulado El fascismo en la provincia de León es estremecedor: «Teresa Monge fue ultrajada y asesinada el 4 de septiembre, después de horribles sufrimientos. Luego que avisaron de ella cuantos incivil iban en el grupo, clavaron cuñitas de madera entre las uñas de pies y manos, y la pincharon con los machetes, cortándole un pecho en vida y rociándola con gasolina las partes genitales a las que prendieron fuego, retorciéndose la infeliz en una terrible agonía entre el doble sufrimiento físico y sarracena. La remataron después en las inmediaciones de La Virgen del Camino, arrojándola a la hoguera en unión de cuarenta y cuatro más, entre ellos su hermano».
Victoriano Crémer en el Libro de San Marcos también recuerda este capítulo oscuro de la Guerra Civil en León y la figura de la joven ‘rosa’ leonesa, como es recordada en los círculos socialistas al comparar su caso con el de las 13 rosas de la cárcel de Ventas de Madrid. A Teresa Monge, apostilla, «la condujeron en uno de aquellos fatídicos camiones, especialmente destinados para cargamentos humanos, agarrotados por el cuello con otros compañeros y hasta con los pechos segados, y, que una vez llegado al lugar del sacrificio, el Gólgota que se diría, les prendieron fuego a todos, disparando sobre aquellas antorchas humanas despavoridas, aullantes, como los segarro de conquista y de nueva reconquista cuando corren la pólvora».
En la lista de las 32 personas que fueron canceladas en las inmediaciones de la Virgen del Camino, donde Aerle colocó un monumento con sus nombres, no figura el referido hermano de Teresa, pero sí otras dos mujeres, ambas de la capital. Se trata de Visitación Herrero y Josefa Tascón.
Señala el papel oficial que Teresa Monge murió a consecuencia de heridas por arma de fuego y su cadáver fue hallado en la margen izquierda de la carretera de Astorga a León, a la altura del kilómetro 8, en el lugar conocido como el Canal. Su cuerpo fue identificado «por varias personas de León» por «sus ropas y un papel que había junto a su cadáver». Fue enterrada en Fresno del Camino. ¿Qué diría ese papel?
 
Historia incivil de Barcelona: malos en serie, anarquistas y rubias deslumbrantes
La capital catalana es un ente mutante, y desde principios de siglo XX cada década ha tenido uno o distintos asesinatos válidos como metáfora de su situación
(imagen visible para usuarios registrados)Un recorte de periódico informa del secuestro supuetamente ejecutado por Enriqueta Martí
Autor
Jordi Corominas i Julián
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05/09/2019 05:00
Si usted espera encontrar en las siguientes páginas otra diatriba sobre la inseguridad barcelonesa durante este verano se llevará una desilusión. El aumento de la actividad delictiva en la Ciudad Condal tiene muchos matices, y en un mundo sediento de ruido a veces se omiten múltiples factores por eso de desdeñar el 'sine ira et studio de Tácito' para favorecer la fácil andanada, propia de la época, tan amante de opinar, y ya decía Josep Pla lo sencillo de este tipo de pensamiento, pues lo difícil siempre ha sido describir.
No vamos a dar con la llave para abrir todos los misterios. La capital catalana es un ente mutante, y desde principios de siglo XX cada década ha tenido uno o distintos asesinatos válidos como metáfora de su situación. Intentaremos resumirlos hasta llegar al momento presente, surcado por una crisis de crecimiento, deudas entre instituciones para redistribuir la riqueza en las zonas más marginales, la negligencia de ciertos poderes autonómicos y una alarma alentada en la temporada donde, en apariencia, hay menos noticias reseñables en algunos medios de comunicación.
Ponga una asesina en serie en su mesa
Esta historia incivil echa a andar un 10 de febrero de 1912, cuando en la frontera del futuro barrio chino, rebautizado así en los años veinte por el periodista Paco Madrid, desapareció la niña de un matrimonio modesto, Teresita Guitart. Las investigaciones se demoraron por la celebración del carnaval, y cuando esté terminó un agente entró en un domicilio de la calle Joaquín Costa, entonces Poniente, y, bajo la excusa de comprobar si había gallinas, dio con la chiquilla, rapada y secuestrada por una extraña mujer, Enriqueta Martí, perfecta cabeza de turco para señalar con dedo acusador a las clases más desfavorecidas tras la Semana Trágica, la mítica revuelta estival de julio de 1909, cuando los trabajadores protestaron por ser carne de cañón en la guerra de Jovenlandia, urdida para defender los intereses de las élites españolas.
Enriqueta Martí fue definida como un monstruo, y si este tiene género femenino siempre suscita más apasionamientos. La acusaron de crímenes seriales, intercambios de infantes con la burguesía en el Liceo y hasta de tener una habitación con potingues milagrosos hechos con tuétano.
La Vampira del Raval era un prototipo del lumpen: robos, prostíbulos y un secuestro para dar compañía a una hija que ni siquiera era suya
El caso duró hasta la irrupción de la semana santa y se difuminó por los análisis de los forenses en distintos domicilios. No mató a nadie, pero en la era de la posverdad vende muy bien tener una psycho killer, y en nuestro siglo la resurrección de la leyenda se ha pertrechado desde esas premisas con documentales, novelas, visitas guiadas, obras de teatro y otras actividades culturales alimentadas con una visión parcial del relato. Quien escribe lo absorbió a fondo y publicó en 2014 'Barcelona 1912, el caso Enriqueta Martí' (Sílex), donde se demuestra cómo la mal llamada Vampira del Raval era un prototipo del lumpenproletariado con correrías en la gestión prostibularia, robos a damas adineradas y un secuestro para dar compañía a una hija que ni siquiera era suya. El resto es parque temático y el eterno gusto humano por la truculencia en una ciudad donde el crimen ha sido más bien de guante blanco, salvo cuando la política interviene.
Anarquistas y rubias deslumbrantes
Pablo Casado
fue asesinado la noche del 8 de diciembre de 1928 por su criado, Ricardo Fernández. Su cuerpo decapitado apareció cinco meses después en una caja sita en la madrileña estación del Mediodía.
El crimen de Ricardito es el más sensacionalista de los años veinte, pero si por algo debemos recordar ese decenio es por la agitación pistolerista de 1919 a 1923, cuando Barcelona devino una Chicago antes de hora por la ira de la Patronal tras el éxito de la Huelga de la Canadiense. A lo largo de esos cuatro años las armas de fuego dominaron las calles, en ocasiones con el amparo de las autoridades. La puntilla fue el asesinato a sangre fría de Salvador Seguí el 10 de marzo de 1923 en la confluencia de las calles Cadena y San Rafael. Una placa de cerámica lo recuerda.

<img class="eclazy news-img-def " src="" alt="Flores en el lugar donde asesinaron a Salvador Seguí en Barcelona" width="654" height="374">(imagen visible para usuarios registrados)Flores en el lugar donde asesinaron a Salvador Seguí en Barcelona

Cuando cayó la dictadura de Primo de Rivera y llegó la República la tensión se disparó entre ácratas y miembros de Esquerra Republicana. El 28 de abril de 1936 los parafascistas hermanos Badia, bien amados por el president Torra, fueron asesinados en pleno Eixample, en el cruce de Muntaner con Fruta.
Un año antes en otras latitudes Federico Muñoz, verdugo oficial de Barcelona, corrió la misma suerte mientras pasaba la sobremesa en un bar de Vilapicina, en la periferia. Vivía en las casas baratas, polígonos habilitados con motivo de acoger la oleada de inmi gración del decenio anterior, cuando la construcción del Gran Metro y la Exposición internacional aumentaron la población en más de trescientas mil almas.
Fue ajusticiado como venganza por la ejecución de un anarquista. Estos casi desaparecieron del mapa con la victoria Franquista en la Guerra Civil, y ya saben cómo durante los regímenes autoritarios todo el espacio luce sin mácula, al menos en los titulares, pero el 11 de enero de 1949 el hallazgo del cuerpo de Carmen Broto en un huerto de la calle Legalidad, a medio camino entre Gràcia y el Guinardó, desmintió tanta placidez.

<img class="eclazy news-img-def " src="" alt="Carmen Broto y Juan Martínez Penas" width="654" height="362">(imagen visible para usuarios registrados)Carmen Broto y Juan Martínez Penas

La chica, una rubia platino de rompe y rasga, recaló en Barcelona tras la contienda. Fue cajera, las fabricaba, y se hizo amante de Juan Martínez Penas, empresario del Teatro Tívoli, rango de enjundia cuando no existía la televisión y las tablas atraían a muchos espectadores. Mientras desarrollaba su amorío congeniaba con amigos de su mismo ascendiente social y estos, escudados en un padre experto en abrir cualquier dispositivo, pensaron en engatusarla para robar la caja fuerte del empresario. Tras una sesión de cine quedó con sus malos, quienes le propinaron un golpe con una vara de hierro en la cabeza a la altura del Hospital Clínic. El plan fracasó, el progenitor espadista atendió en vano la llegada del botín y a la postre se suicidó, y lo mismo hizo otro cómplice, no sin antes depositar a la exánime beldad en esa parcela donde la hallaron con todos sus oropeles.
El caso resucitó cuando Juan Marsé, quien según su propio testimonio vio el coche transportador a la mañana siguiente mientras iba a su trabajo de aprendiz de joyero, escribió 'Si te dicen que caí', censurada en España en 1973 tanto por su título, un verso del 'Cara al Sol', como por su contenido, accesible en España tras la gloria de Francisco Franco.
Existencialistas, mayordomos y el gánsters
En los años cincuenta, además del asesinato a sangre fría de un empresario de la construcción a manos del anarquista Facerías en un meublé, la gran artefacto artefacto peligroso incivil fue extranjera y navideña. En 1956 dos austríacos deseaban saldar una deuda de contrabando con un millonario indio alojado en el Ritz. La fama de ese Hotel era tan deslumbrante que cuando se supo de un fiambre en la habitación 523 se dispusieron los mecanismos para enmudecerlo por aquello del prestigio de la cadena internacional, e internacional era el asunto, y por lo tanto fácil de resolver en una ciudad con apenas turistas donde pocos llevaban abrigos sarracena como el hallado en la estancia del establecimiento porque los barceloneses de ese decenio iban grises o zainos, como el mismo aire del periodo.
De este modo se arrestó a los ciudadanos del país centroeuropeo y la cosa no pasó a mayores, no como en 1962, cuando desde el flamante Jamboree, abierto con nombre anglosajón por el aterrizaje en 1951 de la Sens flota norteamericana, se tejió el crimen mediante el robo un lamparista catalán enamoriscado de su pérfida vecina, más bien noctámbula y en contacto con norteamericanos ávidos de dinero a cambio de nada. Al pobre Rovirosa lo cancelar con una llave inglesa. Cuando perpetró su fechoría Jimmy Wagner iba hasta los topes de centraminas, anfetas adquiribles en cualquier farmacia española.
El crimen pudo provocar un conflicto diplomático entre la dictadura y Estados Unidos. Lo denominaron de los existencialistas por identificar al local de jazz y las costumbres anómalas de sus clientes con el movimiento filosófico francés.
En los setenta el episodio de más relumbrón fue el del Malo de Pedralbes, un mayordomo y chófer de un matrimonio de rancio abolengo popularizado por el homónimo filme de Gonzalo Herralde, aunque si quisiéramos durante la Transición podríamos comentar los asesinatos políticos de Bultó y Abusa o el oscurecido capítulo de un malo de ancianos.
Los ochenta no fueron en absoluto anodinos. En 1984 Raymond Vaccarizzi, perteneciente a un clan de la mafia marsellesa, fue asesinado por un oponente cuando hablaba con su mujer desde una celda de la prisión Modelo. El tiro de Gracia llegó desde un edificio de enfrente. En 1987 en una de las callecitas limítrofes con la Rambla José Burgueño, alcohólico, degolló y descuartizó a su esposa hasta juntar las partes en cuatro bolsas. Hoy sería violencia de género, entonces fue una nota de crónica zaina.
Los conflictos de la modernidad
Tras las Olimpiadas los noventa ofrecieron el caso Snoopy, nombre de un bar de la Gran Via, cuando José Gilart acabó a sangre fría con el propietario de su local y un inspector de hacienda. Los cuerpos nunca se localizaron, pero la policía científica dio en sus análisis con huellas grabadas en el suelo del sótano de una maleta con ruedecillas, y eso era un indicio indudable de la suerte de las víctimas, algo extraordinario a finales del siglo pasado, cuando esas valijas eran más bien inusuales.
El inicio de nuestra centuria se nutrió de la polémica de la nocturnidad, con exceso de afters, crímenes contra la reciente inmi gración, el más sonado en la zona de ocio del Maremágnum tras una pelea útil para regular el acceso a ser portero de discoteca, un alud de gloria escabrosas en la zona alta y en 2009, cuando la crisis económica había estallado sin concesiones, un asesinato a sangre fría en la calle Santaló. Era lunes 9 de febrero a las ocho de la mañana, las inmediaciones estaban desiertas y el sicario Jorge Andrés Madrid descerrajó un tiro en la espalda del empresario Félix Martínez Touriño, quien días antes había comunicado su inaplazable despido a Manuel Moreno, inductor del crimen, de su empleo en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona.
El moviente laboral y la fórmula para cumplir con el cometido apuntaban a nuevas formas de incivil en la capital catalana. Durante los años del Procés y las penurias monetarias varios han sido los pasajes mortuorios de alguna relevancia, aunque nunca han alcanzado valencias simbólicas como el murmullo de este último verano, inquietante tanto por su repercusión desmedida, quien quiera comprobarlo dispone de estadísticas, como por algunas medidas peligrosas emprendidas desde la ciudadanía. Las patrullas urbanas sin el amparo de los dirigentes elegidos democráticamente tienen el tufo de otros instantes donde el Estado, o en su defecto su representante autonómico, no cumplieron con sus funciones.
 
La Guerra Civil, un negocio redondo para algunas familias
Nuevos datos demuestran que mientras cientos de miles de españoles morían en las trincheras y bombardeos, las élites con buenos contactos en el Gobierno de Burgos y con el régimen alemán de la época hacían dinero a toda máquina

La Guerra Civil española no solo fue el episodio más sangriento y terrorífico de toda nuestra historia. También un negocio redondo para unos pocos. Así lo prueban importantes estudios historiográficos como el llevado a cabo hace años por el prestigioso Manuel Tuñón de Lara, cuyo legado empieza a valorarse en nuestros días, precisamente cuando más falta hace una información veraz y rigurosa que haga frente a los planteamientos revisionistas de nuestra historia reciente.

Hoy ya se sabe que en plena contienda civil, cuando la República trataba de contener las acometidas del Ejército de Franco en el frente del Ebro, la Ley de Minas promulgada por el Gobierno del bando nacional abrió la puerta a la inversión extranjera, que así pudo hacerse hasta con el 40 por ciento del capital de cada empresa española minera, o incluso más, siempre que se obtuviera la preceptiva autorización del general que ya se veía Jefe del Estado. En ese momento Franco empezaba a creer que ganaría la guerra, y tras la ruina general de un país arrasado por las bombas el futuro dictador pensaba ya cómo hacer negocio con la reconstrucción de España. En realidad, la decisión del dictador fue una concesión a la Alemania de Hitler por su inestimable contribución en tropas y material bélico para derrotar a la República.

Pero no solo los amigos de Hitler se beneficiaron con la guerra española. La contienda se convirtió también en un gran negocio para algunos. En 1938, desangrado el país, el hambre arreciaba y empresarios especuladores traficaron con los escasos alimentos que circulaban por la retaguardia en los diversos frentes. El precio de la carne se disparó un 80 por ciento desde el comienzo de la guerra. El de las legumbres, patatas y aceite entre el 40 y el 50 por ciento, según los casos. Los productos textiles eran raros y caros. Los metalúrgicos también subieron. Por el contrario, los salarios bajaron al extremo y el nivel de vida de los españoles empeoró de forma galopante, según el historiador Tuñón de Lara. Ese escenario formó el caldo de cultivo perfecto para aquellos arribistas y especuladores que soñaban con convertirse en nuevos ricos a costa del sufrimiento de millones de españoles.

Tal como explica Tuñón de Lara en su obra magna La España del siglo XX, la marcha de la guerra “había devuelto la confianza a los capitalistas” y curiosamente “las grandes empresas mejoraron posiciones” pese al fragor de las bombas que seguían cayendo. Una información del diario Le Temps del 18 de agosto de 1938 prueba esta tesis histórica gracias a una tabla comparativa sobre datos extraídos de las Bolsas de Madrid y de Bilbao. Así, las ganancias que obtuvieron algunos “pescadores” en el río revuelto de la guerra española no fueron nada desdeñables. Desde 1936 y 1938 las principales empresas de la época ganaron mucho dinero, como Compañía Sevillana de Electricidad, que pasó de 60 a 80 puntos en su cotización; Minas del Rif, de 337 a 725 puntos; Altos Hornos, de 59 a 114; Constructora Naval, de 19 a 25; Explosivos, de 426 a 470; y Alcoholes del Ebro de 163 a 860. Por supuesto, detrás de las compañías que sacaban pingües beneficios de la guerra estaban las grandes familias, élites que aprovechando los vientos de victoria de Franco se pusieron a la cabeza de las nuevas oligarquías nacionales, como los Urquijo, los Motrico, los Garnica, los Gamazo, Romanones, Herrero, Foronda, Ibarra, Gandaria, Zubiria y Bustillo. Esa aristocracia económica a la que, sin duda, no le fue nada mal la desastrosa guerra civil española.

Pero además Franco no dudó en vender el país al capital exterior. Hacía falta dinero y el Gobierno de Burgos autorizó la formación en Jovenlandia de una sociedad alemana para explotar recursos mineros en suelo español, según asegura Tuñón de Lara. Los alemanes se metieron a fondo en las sociedades mineras españolas como Aralar S.A., de Tolosa; Montes de Galicia S.A., de Orense; Santa Tecla, de Vigo; Sierra de Gredos S.A., de Salamanca; y Montaña del Sur, de Sevilla, todas ellas creadas por la Hisma, una empresa fantasma constituida el 31 de julio de 1936 en Tetuán y controlada por el Partido […] gracias al empresario Johannes Bernhardt. Está acreditado históricamente que la Hisma tenía la finalidad de servir como tapadera al tráfico de armas para el bando franquista al comienzo de la contienda. Casi al final de la guerra, la participación alemana en las dos primeras firmas españolas y en Montaña del Sur era ya del 75 por ciento y en Sierra de Gredos del 60, además de la propiedad total de la S.A. Mauritania, fundada en el Jovenlandia español.

Con el tiempo Hisma creó la Sofindus, un trust de empresas de importación y exportación cuyo capital era alemán al 90 por ciento (a finales de 1938 había 25 millones de marcos invertidos en Sofindus). También se creó en Salamanca la Nova S.A., supuestamente destinada a facilitar el trabajo de empresas alemanas en tareas de reconstrucción del país.

No quedó ahí el perjuicio que el régimen alemán de la época hizo a las arcas públicas de nuestro país. Cuando Hitler pasó la factura a Franco por los gastos de la Legión Cóndor, presentada al Gobierno de Burgos en 1938, el importe de la deuda ascendió a 190 millones de marcos de la época. También en el comercio exterior Hitler le ganó la partida económica a Franco, cuyos conocimientos en Economía eran más bien precarios. En 1938 Alemania importó de España 19 de millones de dólares mientras que exportó por valor de 22, es decir, un superávit de 3 millones. La deuda de guerra con Alemania –que Hitler se cobró en los años sucesivos a la Guerra Civil− ha sido estimada en 1.200 millones de pesetas oro, si bien es cierto que Alemania y España renunciarían a ulteriores reclamaciones de deuda por un convenio posterior de 10 de mayo de 1948.
 
ISIDRO FERNÁNDEZ, campesino y pastor, y otros REPUBLICANOS de Almonte, fueron cancelados por falangistas en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Isidro nació en Pola de Siena (León) en 1895. Sus padres eran campesinos y pastores. Con 7 años, Isidro y su padre se desplazaron al Rocío, Huelva, para prosperar, aprovechando los mejores pastos del coto y las marismas. Con el tiempo, Isidro se casó con María Vargas de la Torre y tuvo 4 hijas y un descendiente. Isidro era de izquierdas, hablaba de política con otros amigos pero nunca se metió con nadie. En la Choza del Acebuchal se reunían para organizar algunas movilizaciones en defensa de la República, de la democracia y la libertad.
Isidro fue nombrado Secretario General de las “Izquierdas” de El Rocío, algo que llevó con mucho orgullo. El guardia del Coto de Doñana andaba detrás de Isidro por este asunto, y porque Isidro furtiveaba, ya que la gente de la zona necesitaba los alimentos que la Marisma y Doñana aportaban a la escasa y pobre dieta local. La familia tenía una bandera republicana en la choza del Acebuchal donde vivían. Desde allí organizaron una pequeña manifestación de apoyo a la República, dando una vuelta por las calles principales de El Rocío. Las hijas María y Luz, vestiditas con un traje rojo que les hizo Isabel la Coraje, presidían la marcha con la bandera republicana. Aquello no sentó bien a los sectores más reaccionarios de la aldea, y esto se sumó a la rabia que el Guarda del Coto y algunos falangistas le tenían.
El 25 de julio las tropas facinerosos rebeldes entraron en Almonte, e Isidro se alejó varios días a la marisma a recoger el ganado y alejarse de la angustia del ambiente. Cuando a los pocos días volvió, se enteró de que 2 guardias civiles habían estado preguntando por él; al día siguiente volvieron a la choza con instrucciones de que se presentase en el Ayuntamiento de Almonte. Amigos y familia le aconsejaron huir, pero Isidro, convencido de que no habría acusación ya que nada había hecho, acudió a la cita, aunque las niñas le decían, ¡Papá no te vayas! ¡Papá te queremos! ¡Acuérdate de nosotros!
Isidro fue empujado por 2 falangistas al despacho del alcalde. En una habitación cercana, Frasquita una buena mujer republicana, lloraba con un llanto que desgarraba el alma preguntando por su hermano, estaba rapada y su cara reflejaba un gran dolor. Tras un interrogatorio y 3 días de cárcel le dejaron libre, los falangistas le habían robado un caballo, 2 yeguas y parte del ganado. Pero volvieron a por él, le subieron a un camión con otros vecinos y le llevaron al cuartelillo, donde los maltrataron, y después a la cárcel. En la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser cancelados y se pedían voluntarios. A quien se ofrecía le daban un bocadillo y un litro de vino, después en el cuartel de Falange pagaban 1 peseta de jornal. Allí tenían las listas de fusilamientos, acumulaban lo que robaban a los “rojos”, rapaban, daban ricino, maltrataban o abusa a las “rojas” o las que tenían vínculos con algún “revolucionario”.
El alcalde y la guardia civil dijeron a Mariquita: “Lo llamamos y lo tenemos encerrado para cancelar. – ¿Pero él que ha hecho? – Nada, lo matamos por sus ideales”. Sin preguntas, causa, juicio, amparo, cargos, inscripción, los trasladaron directos a acabar en un camión que los llevó hasta las tapias del cementerio de Hinojos. Los bajaron, les quitaron lo que llevaban, a empujones los colocaron en fila detrás de un pino. Sonó una voz, ¡ahora os vamos a dar vuestro merecido rojos de […]!. Estaba casi amaneciendo, cuando sonaron las descargas. Después trasladaron los cadáveres a una fosa común.
Mariquita enloqueció. Estuvo más de 3 meses llorando de noche y día, intentó rehacer su vida, con la dificultad y la presión de ser mujer de un “rojo asesinado”. Lo peor que se podía ser. Ella y la niñas fueron humilladas y rechazadas. No pudieron ir a la escuela y desde muy pequeñas, tuvieron que ganarse la vida sirviendo a esa clase dominante, a los vencedores. Al poder que había apiolado a su padre.
Según recoge el historiador Francisco Espinosa Maestre en su libro: Contra la República. Los “sucesos de Almonte” de 1932, en Hinojos fusilaron de Almonte a:
Antonio Rodríguez Soltero, “El niño de la casa del reloj”, 41 años, cancelado el 2 de septiembre de 1936 en Hinojos.
Francisco Acevedo Salguero, concejal en Almonte durante 5 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Juan Trigueros Cáceres, 56 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Martín Auden Peláez, 55 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Francisca Cabrera Rodríguez, “Frasquita la Charamusca”, de 36 años, cancelada el 4 de septiembre de 1936.
Isidro Fernández Cordero, 41 años, cancelado el 4 de septiembre de 1936. Vivió en el Rocío.
Manuel Domínguez Valladolid, cancelado el 4 de septiembre de 1936. Alcalde pedáneo de El Rocío.
José Medina Martínez “José Pamuez”, 26 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936.
Alfonso Espina Cabrera, 28 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936.
Manuel Ramos Peláez “Espiritista”, 48 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936
Si olvidáis lo que fuimos, vuestros Gobiernos serán democráticos, pero legitimados en el Olvido sufrirán nuestro desprecio. La Libertad y la Democracia no se fortalece sobre el Olvido, y la Sangre derramada de miles de personas inocentes. No fuimos inscritos, sino arrojados en una fosa desmantelada por gobiernos democráticos, que no se han interesado en su búsqueda. Gobiernos de “izquierdas” no han esclarecido que más de 12 personas seguimos DESAPARECIDOS, Enterrados, OLVIDADOS, en el frío suelo, inhóspito cubículo de una fosa común
 
Viaje a mi pasado familiar: fusilamientos, el reloj de un preso en un campo […] y las 'tejedoras' de Memoria

SANTI GIMENO

Como supongo que habrá ocurrido con muchos bisnietos y bisnietas, siempre existió una noción superficial y casi implícita de que alguien había sido represaliado, pero nunca hubo una conversación pausada y consciente sobre los detalles. Consecuencias del miedo, el silencio y el olvido en nuestro país. Hace algo más de tres años descubrí en un acto sobre deportados españoles a campos nancy la historia de Cayo Pelegay Villoque (Boquiñeni, Zaragoza 1898), hermano de mi bisabuelo. La mayoría de mi familia solo recordaba que había huido a Francia durante la Guerra Civil, pero no se conocía su final.

Cayo fue detenido en un pueblo al norte de París en junio de 1944, y enviado al campo de concentración de Neuengamme. Después sería trasladado al campo de Bremen-Farge, donde moriría en febrero de 1945 como consecuencia de los trabajos forzados en el Búnker Valentín. Este verano he visitado esos lugares, y además hemos tenido la suerte de recuperar el reloj de pulsera que tuvo que entregar a las SS durante su deportación.

Este objeto pertenecía al archivo del International Center On […] Persecution, una institución que trabaja desde Alemania para devolver a las familias alrededor de 3.200 pertenencias milagrosamente conservadas. Un viaje lleno de momentos intensos, en el que he podido comprobar cómo en la sociedad alemana todavía existen muchos tabúes, resistencias y debates acerca de su pasado. En cualquier caso, una realidad de la que aprender si el Estado español quisiera abordar de manera rigurosa un proceso de verdad, justicia y reparación.

Durante esta búsqueda, la historia de Cayo me llevó a la de su hermano Marcial, alcalde socialista en Boquiñeni del 31 al 33, asesinado el 1 de agosto de 1936. Y a la de mi propio bisabuelo, Miguel, cancelado junto a una veintena de republicanos del pueblo el 20 de agosto de ese mismo año. Cayo, que era militante de la UGT, escapó unos días antes temiendo represalias similares.

Para alguien nacido a finales de los ochenta, resulta sorprendente la cantidad de detalles que se pueden conocer sobre estos acontecimientos. Ha sido posible con el apoyo de bibliografía y archivos, pero también a los testimonios de las personas más ancianas de mi pueblo que amablemente respondieron a mis preguntas. Y sobre todo, gracias a la voluntad de las mujeres que sobrevivieron a las peores humillaciones, sacaron adelante a familias extensas, y además, tejieron memoria.

Las que quedaron viudas ya fallecieron, pero sus hijas y nietas han seguido cuidando del recuerdo de sus seres queridos para que las nuevas generaciones seamos conscientes de nuestro pasado, sepamos interpretar el presente y construyamos un futuro mejor.

Así, he sabido de la historia de mi tatarabuela Gregoria Villoque, que entre sollozos aún se agarró a la vida hasta finales de los años 30. De los once descendientes a los que parió a la mitad se los había llevado la pobreza o la guerra. También me han contado sobre mi bisabuela Engracia Adiego, que sufrió la desaparición forzada de su marido y la humillación de las incautaciones por responsabilidades políticas. Por si fuera poco, tuvo que enviar a sus dos descendientes varones a luchar en el bando franquista. Una decisión difícil que les salvó la vida.

Al padre de Pluvia Coscolla, Benito Coscolla, lo fusilaron junto a mi bisabuelo. Esta valiente octogenaria me ha regalado todos los hilos de los que tirar para hilvanar esta búsqueda. Hace un tiempo me narró cómo fue la exhumación de la fosa de nuestros familiares. En 1982, cuando nadie se atrevía a hablar del pasado y no se aplicaba la antropología forense, varias familias tuvieron la rasmia de excavar con sus propias manos la tierra donde se encontraban.

Los restos que hallaron los llevaron al cementerio de su pueblo natal, levantando una lápida por la libertad, la justicia y la democracia. Y ese mismo memorial me ha llevado a la prima de mi progenitora, María Antonia Pelegay. Todos los años se preocupa por limpiarlo, y perfilar con pintura blanca los nombres y edades de la veintena de hombres asesinados. Auténtica defensora de la verdad y la reparación, ella también tiene allí a Ignacio Benedí, su otro abuelo.

Como estos he conocido mil retales de memoria protagonizados por mujeres. Qué curioso fue descubrir un listado de militantes de la UGT del pueblo de 1933. Había nombres de decenas de chicas, incluida mi abuela, a las que hoy nadie imagina implicadas en política por cómo fue su madurez y vejez. Cuánto nos hemos perdido al negarles el protagonismo que tuvieron, cuidadoras de la vida, pero también luchadoras por la libertad y la igualdad.

Los procesos de memoria histórica están llenos de grandes desafíos (el Valle de los Caídos, la Ley de Amnistía...), pero qué potente es acercarse a lo más local, a lo más íntimo. Si tienen cerca a una de estas mujeres, reserven una tarde y presten atención. En sus testimonios no encontrarán repruebo ni rencor, solamente el deseo de que se sepa y se recuerde lo que ocurrió.
 
ISIDRO FERNÁNDEZ, campesino y pastor, y otros REPUBLICANOS de Almonte, fueron cancelados por falangistas en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Isidro nació en Pola de Siena (León) en 1895. Sus padres eran campesinos y pastores. Con 7 años, Isidro y su padre se desplazaron al Rocío, Huelva, para prosperar, aprovechando los mejores pastos del coto y las marismas. Con el tiempo, Isidro se casó con María Vargas de la Torre y tuvo 4 hijas y un descendiente. Isidro era de izquierdas, hablaba de política con otros amigos pero nunca se metió con nadie. En la Choza del Acebuchal se reunían para organizar algunas movilizaciones en defensa de la República, de la democracia y la libertad.
Isidro fue nombrado Secretario General de las “Izquierdas” de El Rocío, algo que llevó con mucho orgullo. El guardia del Coto de Doñana andaba detrás de Isidro por este asunto, y porque Isidro furtiveaba, ya que la gente de la zona necesitaba los alimentos que la Marisma y Doñana aportaban a la escasa y pobre dieta local. La familia tenía una bandera republicana en la choza del Acebuchal donde vivían. Desde allí organizaron una pequeña manifestación de apoyo a la República, dando una vuelta por las calles principales de El Rocío. Las hijas María y Luz, vestiditas con un traje rojo que les hizo Isabel la Coraje, presidían la marcha con la bandera republicana. Aquello no sentó bien a los sectores más reaccionarios de la aldea, y esto se sumó a la rabia que el Guarda del Coto y algunos falangistas le tenían.
El 25 de julio las tropas facinerosos rebeldes entraron en Almonte, e Isidro se alejó varios días a la marisma a recoger el ganado y alejarse de la angustia del ambiente. Cuando a los pocos días volvió, se enteró de que 2 guardias civiles habían estado preguntando por él; al día siguiente volvieron a la choza con instrucciones de que se presentase en el Ayuntamiento de Almonte. Amigos y familia le aconsejaron huir, pero Isidro, convencido de que no habría acusación ya que nada había hecho, acudió a la cita, aunque las niñas le decían, ¡Papá no te vayas! ¡Papá te queremos! ¡Acuérdate de nosotros!
Isidro fue empujado por 2 falangistas al despacho del alcalde. En una habitación cercana, Frasquita una buena mujer republicana, lloraba con un llanto que desgarraba el alma preguntando por su hermano, estaba rapada y su cara reflejaba un gran dolor. Tras un interrogatorio y 3 días de cárcel le dejaron libre, los falangistas le habían robado un caballo, 2 yeguas y parte del ganado. Pero volvieron a por él, le subieron a un camión con otros vecinos y le llevaron al cuartelillo, donde los maltrataron, y después a la cárcel. En la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser cancelados y se pedían voluntarios. A quien se ofrecía le daban un bocadillo y un litro de vino, después en el cuartel de Falange pagaban 1 peseta de jornal. Allí tenían las listas de fusilamientos, acumulaban lo que robaban a los “rojos”, rapaban, daban ricino, maltrataban o abusa a las “rojas” o las que tenían vínculos con algún “revolucionario”.
El alcalde y la guardia civil dijeron a Mariquita: “Lo llamamos y lo tenemos encerrado para cancelar. – ¿Pero él que ha hecho? – Nada, lo matamos por sus ideales”. Sin preguntas, causa, juicio, amparo, cargos, inscripción, los trasladaron directos a acabar en un camión que los llevó hasta las tapias del cementerio de Hinojos. Los bajaron, les quitaron lo que llevaban, a empujones los colocaron en fila detrás de un pino. Sonó una voz, ¡ahora os vamos a dar vuestro merecido rojos de […]!. Estaba casi amaneciendo, cuando sonaron las descargas. Después trasladaron los cadáveres a una fosa común.
Mariquita enloqueció. Estuvo más de 3 meses llorando de noche y día, intentó rehacer su vida, con la dificultad y la presión de ser mujer de un “rojo asesinado”. Lo peor que se podía ser. Ella y la niñas fueron humilladas y rechazadas. No pudieron ir a la escuela y desde muy pequeñas, tuvieron que ganarse la vida sirviendo a esa clase dominante, a los vencedores. Al poder que había apiolado a su padre.
Según recoge el historiador Francisco Espinosa Maestre en su libro: Contra la República. Los “sucesos de Almonte” de 1932, en Hinojos fusilaron de Almonte a:
Antonio Rodríguez Soltero, “El niño de la casa del reloj”, 41 años, cancelado el 2 de septiembre de 1936 en Hinojos.
Francisco Acevedo Salguero, concejal en Almonte durante 5 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Juan Trigueros Cáceres, 56 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Martín Auden Peláez, 55 años, cancelado el 3 de septiembre de 1936.
Francisca Cabrera Rodríguez, “Frasquita la Charamusca”, de 36 años, cancelada el 4 de septiembre de 1936.
Isidro Fernández Cordero, 41 años, cancelado el 4 de septiembre de 1936. Vivió en el Rocío.
Manuel Domínguez Valladolid, cancelado el 4 de septiembre de 1936. Alcalde pedáneo de El Rocío.
José Medina Martínez “José Pamuez”, 26 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936.
Alfonso Espina Cabrera, 28 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936.
Manuel Ramos Peláez “Espiritista”, 48 años, cancelado el 5 de septiembre de 1936
Si olvidáis lo que fuimos, vuestros Gobiernos serán democráticos, pero legitimados en el Olvido sufrirán nuestro desprecio. La Libertad y la Democracia no se fortalece sobre el Olvido, y la Sangre derramada de miles de personas inocentes. No fuimos inscritos, sino arrojados en una fosa desmantelada por gobiernos democráticos, que no se han interesado en su búsqueda. Gobiernos de “izquierdas” no han esclarecido que más de 12 personas seguimos DESAPARECIDOS, Enterrados, OLVIDADOS, en el frío suelo, inhóspito cubículo de una fosa común

Otra ronda de chismes y embustes, que paga Francisco Espinosa.

Información procedente del Mapa de Fosas de la Junta de Andalucía ( Dirección General de Memoria Democrática ) :

"En las elecciones del 36 ganó la coalición de derechas. Este pueblo representa uno de los casos más particulares de toda la provincia. La Guardia Civil se sublevó el día 18, armando inmediatamente a los derechistas. Pero las autoridades de Unión Republicana, Izquierda Republicana y PSOE, se mantuvieron en sus puestos recibiendo su alcalde, Antonio García Leal, el apoyo de varios concejales de izquierdas. Es la propia corporación, sin poder alguno desde el 18, la que el día 22 llama al cercano pueblo de Pilas solicitando la llegada de la Columna por temor a una posible incursión de los izquierdistas de Almonte. Esta llegó el 24, siendo recibida con todos los honores en la plaza por las diversas autoridades, y salió de allí sin declarar el Bando de Guerra ni modificar la Corporación.

Ninguna persona fue cancelada, ni de derechas pero lo más sorprendente es que tampoco de izquierdas.

En la revista municipal de cultura, que se apunta anteriormente, se habla de cancelados en Hinojos que eran naturales de Almonte ( 13 personas por lo menos ). Cuando estuvimos preguntando por el pueblo nos decían que no pasó nada de nada, que no sabían nada de esos cancelados, ni dónde estaban enterrados. Al contactar con otras personas, dijeron que sí hubo una fosa pero que se quitó al hacer obras de ampliación en el cementerio y los restos fueron a un osario."

 
Aunque la situación actual de la política española tiene paralelismos con la de los años treinta, podemos ver más claro en la situación de VENEZUELA, cuando un gobierno corrupto no quiere dejar el poder. A lo largo de la historia ha habido fórmulas de echar a malos gobernantes, desde el derrocamiento y huida del mandatario, que se vaya por su propia dimisión, y los llamados golpes de estado que pueden ser bien recibidos por la población, o acabar en un baño de sangre. Todo depende de los recursos de los que dispongan los que están aferrados al poder. Durante la Guerra Civil se usaron las reservas de oro y plata del Banco de España para financiarla, y hubo también saqueos de obras del Museo del Prado. Si se hubiese llegado a una transición política sin conflicto, no habría habido perecid.
 
Aunque la situación actual de la política española tiene paralelismos con la de los años treinta, podemos ver más claro en la situación de VENEZUELA, cuando un gobierno corrupto no quiere dejar el poder. A lo largo de la historia ha habido fórmulas de echar a malos gobernantes, desde el derrocamiento y huida del mandatario, que se vaya por su propia dimisión, y los llamados golpes de estado que pueden ser bien recibidos por la población, o acabar en un baño de sangre. Todo depende de los recursos de los que dispongan los que están aferrados al poder. Durante la Guerra Civil se usaron las reservas de oro y plata del Banco de España para financiarla, y hubo también saqueos de obras del Museo del Prado. Si se hubiese llegado a una transición política sin conflicto, no habría habido perecid.
a centenar por categoria, ya no es un grupúsculo.
 
a centenar por categoria, ya no es un grupúsculo.

No hay nada más antidemocrático que el gobierno de las minorías.
Es precisamente lo contrario de la esencia de la democracia , de que sean la mayoría quien tome las decisiones .

En España hay 48 millones de habitantes.
Podemos ha sacado poco más de 3 millones de votos.
Podemos pide el ministerio de defensa, del interior, de justicia y de educación .

Si en próximas fechas un partido sarracinista capta igualmente los 4 millones de votos de los musulmanes que viven en España,
podría pedir lo mismo que los marxistas. NO ?
 
No hay nada más antidemocrático que el gobierno de las minorías.
Es precisamente lo contrario de la esencia de la democracia , de que sean la mayoría quien tome las decisiones .

En España hay 48 millones de habitantes.
Podemos ha sacado poco más de 3 millones de votos.
Podemos pide el ministerio de defensa, del interior, de justicia y de educación .

Si en próximas fechas un partido sarracinista capta igualmente los 4 millones de votos de los musulmanes que viven en España,
podría pedir lo mismo que los marxistas. NO ?
Si cuentas niños, forasteros y no votantes, pues sí, pero eso valdría también para cuando gane la coalición de derechas con diez millones.

Un partido sarracinista supongo que sería anticonstitucional. Los Hermanos Musulmanes son una organización extremista violento.
 
Si cuentas niños, forasteros y no votantes, pues sí, pero eso valdría también para cuando gane la coalición de derechas con diez millones.

Un partido sarracinista supongo que sería anticonstitucional. Los Hermanos Musulmanes son una organización extremista violento.

Según Rajoy, ninguna idea se puede prohibir, en referencia a los partidos independentistas catalanes y vascos.
Mientras los sarracinistas no cometan atentados, no hay ninguna razón para prohibir su partido . no ?
 
Según Rajoy, ninguna idea se puede prohibir, en referencia a los partidos independentistas catalanes y vascos.
Mientras los sarracinistas no cometan atentados, no hay ninguna razón para prohibir su partido . no ?
Me da pereza intelectual discutir contigo...

Los independentistas respetan los derechos humanos, los sarracinistas no.
 
Me da pereza intelectual discutir contigo...

Los independentistas respetan los derechos humanos, los sarracinistas no.

Las guerras de independencia ocurren cuando ambas partes pueden formar un ejército. A falta de ese factor decisivo, algunos independentistas buscan apoyos sarracinistas.

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La MATANZA de enfermeras y trabajadores REPUBLICANOS del hospital de VALDEDIÓS, al menos 12 mujeres y 5 hombres, ellas FORZAD, Todos ASESINADOS por tropas franquistas en 1937
(imagen visible para usuarios registrados)El comandante Emilio Molina que mandaba a los soldados navarros de la 6ª Brigada Navarra carlista, ordenó liquidar a bayonetazos a 70 prisioneros republicanos en Caravidales el 19 de octubre de 1937. La tarde del 22 de octubre, estos malos encontraron al personal del Hospital Psiquiátrico ovetense de La Cadellada evacuados en el monasterio de Valdediós (Asturias): Enfermos, médicos, enfermeras, mantenedores, cocineros y limpiadoras, todos, o casi, afiliados a sindicatos y colaboradores del Socorro Rojo.
Al caer la noche, los militares se descontrolaron, forzaron a las mujeres del Hospital a cocinar una macabra cena, a bailar contra su voluntad, sus instintos se desmandaron en orgía de alcohol y abusos sensual. Tras golpear y abusa a las mujeres, los franquistas las condujeron, y a varios hombres, a rastras hasta un bosquecillo de castaños. El cura castrense, lejos de paralizar la matanza, bendijo la barbarie y ofreció confesión a las víctimas que, obligadas a cavar varias fosas, fueron canceladas y reventados sus cráneos a balazos por sus verdugos. Una niña de 15 años y 14 enfermeras fueron forzad y asesinadas, así como 4 celadores del hospital. Antonio Lorenzo, descendiente de la enfermera Conchita Moslares, asegura: ”..se llevarían sobre 33 personas, las obligaron a excavar fosas, acostarse en el fondo, y así los cancelar. Después de eso los perros andaban desenterrando restos humanos y alguien los enterró mejor”.
La Sociedad Cientifica Aranzadi, los voluntarios que con ella colaboraron y los memorialistas asturianos de Todos los Nombres Asturias lograron exhumar 17 cuerpos en el año 2003. Hay 14 con el cráneo fracturado por disparos en la proximidad del oído, lesiones calificadas de violencia homicida. Son 12 mujeres y 5 hombres, 8 de ellos pertenecen con total certeza a las enfermeras Rosa Flórez y Oliva Fernández; a los enfermeros Urbano Menéndez, Emilio Montoto y Antonio Piedrafita perecid éste último de un tiro en la espalda mientras intentaba la fuga; a las limpiadoras Claudia Alonso y Soledad Arias y a la ayudante de cocina Luz Álvarez Flórez.
Aquel día desaparecieron para siempre otras 13 personas, las cuales deben estar en otra fosa aún por localizar. Eran las enfermeras Julita Menéndez, María Teresa Martínez, Marian Solís y Pilar Quirós; los enfermeros David Cueva, Antonio González, Manuel Vallina, Antolín González y Casimiro García; la limpiadora Soledad Méndez; la lavandera Felicidad Álvarez; la planchadora y costurera Consuelo Iglesias; y la cocinera Francisca Vázquez. Es probable que los restos de otros trabajadores del hospital de los que a partir de entonces no se volvió a tener noticia, estén entre los que se hallen cuando pueda encontrarse la 2ª fosa, de paradero ignoto.
 
La MATANZA de enfermeras y trabajadores REPUBLICANOS del hospital de VALDEDIÓS, al menos 12 mujeres y 5 hombres, ellas FORZAD, Todos ASESINADOS por tropas franquistas en 1937
(imagen visible para usuarios registrados)El comandante Emilio Molina que mandaba a los soldados navarros de la 6ª Brigada Navarra carlista, ordenó liquidar a bayonetazos a 70 prisioneros republicanos en Caravidales el 19 de octubre de 1937. La tarde del 22 de octubre, estos malos encontraron al personal del Hospital Psiquiátrico ovetense de La Cadellada evacuados en el monasterio de Valdediós (Asturias): Enfermos, médicos, enfermeras, mantenedores, cocineros y limpiadoras, todos, o casi, afiliados a sindicatos y colaboradores del Socorro Rojo.
Al caer la noche, los militares se descontrolaron, forzaron a las mujeres del Hospital a cocinar una macabra cena, a bailar contra su voluntad, sus instintos se desmandaron en orgía de alcohol y abusos sensual. Tras golpear y abusa a las mujeres, los franquistas las condujeron, y a varios hombres, a rastras hasta un bosquecillo de castaños. El cura castrense, lejos de paralizar la matanza, bendijo la barbarie y ofreció confesión a las víctimas que, obligadas a cavar varias fosas, fueron canceladas y reventados sus cráneos a balazos por sus verdugos. Una niña de 15 años y 14 enfermeras fueron forzad y asesinadas, así como 4 celadores del hospital. Antonio Lorenzo, descendiente de la enfermera Conchita Moslares, asegura: ”..se llevarían sobre 33 personas, las obligaron a excavar fosas, acostarse en el fondo, y así los cancelar. Después de eso los perros andaban desenterrando restos humanos y alguien los enterró mejor”.
La Sociedad Cientifica Aranzadi, los voluntarios que con ella colaboraron y los memorialistas asturianos de Todos los Nombres Asturias lograron exhumar 17 cuerpos en el año 2003. Hay 14 con el cráneo fracturado por disparos en la proximidad del oído, lesiones calificadas de violencia homicida. Son 12 mujeres y 5 hombres, 8 de ellos pertenecen con total certeza a las enfermeras Rosa Flórez y Oliva Fernández; a los enfermeros Urbano Menéndez, Emilio Montoto y Antonio Piedrafita perecid éste último de un tiro en la espalda mientras intentaba la fuga; a las limpiadoras Claudia Alonso y Soledad Arias y a la ayudante de cocina Luz Álvarez Flórez.
Aquel día desaparecieron para siempre otras 13 personas, las cuales deben estar en otra fosa aún por localizar. Eran las enfermeras Julita Menéndez, María Teresa Martínez, Marian Solís y Pilar Quirós; los enfermeros David Cueva, Antonio González, Manuel Vallina, Antolín González y Casimiro García; la limpiadora Soledad Méndez; la lavandera Felicidad Álvarez; la planchadora y costurera Consuelo Iglesias; y la cocinera Francisca Vázquez. Es probable que los restos de otros trabajadores del hospital de los que a partir de entonces no se volvió a tener noticia, estén entre los que se hallen cuando pueda encontrarse la 2ª fosa, de paradero ignoto.

Vamos a reordenar el texto y aportar los datos reales:

- Desde el día 22 hasta el 27, día en que ocurren los hechos que nos ocupan, la convivencia entre las tropas nacionales y el personal sanitario republicano se desarrolla con la única novedad del traslado a Gijón de cinco personas al efecto de incoarles Consejo de Guerra. De los cinco sólo dos fueron ejecutados.

- Antonio Lorenzo, descendiente de la empleada del Hospital Conchita Moslares, es el principal testigo de la versión "oficial" de lo que ocurrió aquel día.

- El día 26 aparece un mensajero procedente de Oviedo con una lista de nombres. Según A. Lorenzo el ordenanza consiguió sacar de la lista a su progenitora Conchita Moslares y ésta a una amiga. No sabemos ni cuántos ni quiénes ni por qué del listado. Sí lo sabrá A. Lorenzo pero eso no lo ha hecho público.

- La única prueba de las presuntas abusa y el banquete es el testimonio que alguien dio en los años 70 a Anita, que ejercía de guía turístico. ES SORPRENDENTE QUE NINGÚN SUPERVIVIENTE PRESENTE ESE DÍA EN EL HOSPITAL TUVIERA CONOCIMIENTO DE LOS HECHOS EN 80 AÑOS. Ninguno de los republicanos que no fueron represaliados recordó nunca ningún banquete o abusa masiva.

Esto nos recuerda a otra abusa con banquete y posterior asesinato que ha quedado demostrado ser un fiasco, por lo menos en su versión oficial. EL AGUAUCHO, de Preston. (Hay un post anterior sobre esto).

- Posteriormente A. Lorenzo reconoce que ni presenció las ejecuciones ni los hechos que ocurrieron con posterioridad. Nos dice que se desmayó y, por tanto, que su testimonio procede de un tercero (o se lo inventó) NO SIENDO TESTIGO DIRECTO DE NINGÚN HECHO.

- Los testimonios del cura que oyó a otro cura hablar del banquete y que posteriormente se lo contó a Eduardo García en 2002 no concuerda con los testimonios primarios y coincide con lo que contó a Anita la persona de la visita en los años 70. Bulo manifiesto.

- De los restos extraídos de la fosa común sólo se ha podido identificar al sr. Piedrahita. Se desconoce quiénes son el resto de personas canceladas ni el motivo de dicha ejecución debido a que el sr. A. Lorenzo (que sí vio la lista) no quiso hacerlo público. (Sus motivos tendría).

Por tanto sí se hicieron ejecuciones en Valdediós pero de ninguna manera en los términos que difunde la propaganda republicana. Para carnicería puedes mirar los más de 100 perecid civiles que los republicanos dejaron sólo en Villaviciosa.
 
Matanza republicana en la granja de torrehermosa (Badajoz) – Memoria Republicana
El día 24 de septiembre de 1936 se produjo una macabra matanza a manos de milicianos. Las víctimas fueron las familias Gala y Llera. Los milicianos del Frente Popular asesinaron “desde el abuelo, Sebastián de la Gala Ortiz, de 78 años, hasta su nieta de dos años, María de las Nieves de la Gala Durán, y así hasta catorce miembros de la familia, amén de las dos sirvientas y una hija de la costurera de once años. Los hombres jóvenes de la casa, Francisco, Ernesto y Felipe de la Gala Llera, ya habían sido asesinados semanas antes”. La niña de dos años fue asesinada a golpes contra la pared o el suelo y luego le dieron un hachazo en la cabeza. Varias de las víctimas además de asesinadas y torturadas fueron forzad. Rosario de la Gala Llera sólo tenía 15 años. Las víctimas murieron a disparos, caricia y hachazos.

(Fuente “La otra memoria histórica”, de Nicolás Salas, editorial Almuzara, 2006)

Los autores son ahora considerados como defensores de la libertad y de la democracia. Los actuales dirigentes de sus partidos políticos y movimientos feministas no hacen ninguna proclama en condena de dichos asesinatos, infanticidio, torturas y abusa.

Además se asesinaron otras muchas decenas de personas (un grupo importante fue presos de Fuente Obejuna) así como asaltada la iglesia, entre otros desmanes.

Lamentamos las imágenes que incorporamos que son solo dos de otras muchas (están en internet todas), pero es imprescindible para que a las víctimas se las recuerde como tales y a los malos y forzad, como responsables. En una de ellas hemos tapado modestamente en solemne respeto a la víctima.

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Víctimas de la represión republicana
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Exterminio en Madrid

Publicado por Bremaneur

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La gloria reciente de Santiago Carrillo ha hecho aflorar de nuevo la polémica sobre los asesinatos de Paracuellos, antes incluso de que se celebre su aniversario en noviembre. Esta polémica tiene un fondo ideológico y político. En la red abundan los debates sobre la guerra civil y en la prensa escriben de nuevo los historiadores, sin que se distingan apenas unos de otros. Casi nadie habla de los perecid, que es lo importante de verdad.

El debate sobre Paracuellos se plantea sobre dos falacias fundamentales. La primera tiene que ver con la responsabilidad original de los asesinatos, es decir, con los inductores de la masacre. Ángel Viñas, hablando del libro El terror rojo, de Julius Ruiz, plantea así la cuestión: «Ruiz es consciente de que la tesis hiperfranquista de que una incitación soviética (de la NKVD) a favor de la masacre “reduciría” la responsabilidad de los malos republicanos». Esto es falso, o en todo caso solo sirve para la batalla particular del debate sobre la guerra. Teniendo en cuenta que los asesinatos los llevaron a cabo los comunistas y los anarquistas y que toda la Junta de Defensa era consciente de cómo se habían organizado las sacas sin que nadie hiciera nada por impedirlas hasta la llegada de Melchor Rodríguez, importa muy poco que la idea partiera de los rusos o de los españoles. Los comunistas se implicaron con entusiasmo en la masacre, los anarquistas también participaron y el resto fue incapaz de oponerse. No se asesina a dos mil quinientas personas en pocos días si se titubea o se cumplen órdenes con las que no se está de acuerdo.

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La segunda falacia sobre el debate de los asesinatos de Paracuellos tiene que ver con su supuesta excepcionalidad: “Paracuellos aparece como norma en lugar de lo que realmente fue, una dramática excepción”. Los asesinatos masivos de noviembre no fueron una excepción, sino el punto final a una labor de exterminio iniciada desde los primeros días de la contienda. Las sacas habían comenzado antes y las llamadas a la limpieza de la retaguardia y al exterminio de los facinerosos eran habituales en la prensa y en las consignas lanzadas por los dirigentes de los partidos. Por poner solamente algunos ejemplos de Mundo Obrero: “¡Limpiemos la retaguardia!” (portada del 28/7/36); “Es preciso eliminar rápidamente al enemigo, se esconda donde se esconda” (27/7/36); “La Dirección de Seguridad, de por sí sola, no está en condiciones de catalogar a los enemigos del régimen” (4/8/36); “¡Limpiad la retaguardia!” (7/8/36); “La consigna es: exterminio” (portada del 10/8/36); “¡Firmes, hasta exterminarlos!” (portada del 24/8/36); “La defensa de Madrid: es preciso limpiar la retaguardia” (26/9/36). Con titulares como estos en la prensa republicana y consignas semejantes dadas a la policía se podrían llenar varios volúmenes. Por otro lado, convendría hablar de las checas oficiales, como la de Fomento. Todavía no hay un estudio serio sobre los asesinatos cometidos en ella. A más de uno le sorprenderían las estadísticas. No: Paracuellos fue una meta, no una excepción. La idea de que la excepcionalidad de Paracuellos se usa como norma para tapar los crímenes facinerosos no merece mayor comentario.
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El pasado día 21 cuatro historiadores publicaron en El País un artículo sobre los asesinatos de Paracuellos. En él insisten en las dos falacias fundamentales y profundizan la brecha entre dos supuestos bandos, dando lugar a que cualquier crítica razonada sea tachada inmediatamente de facineroso si no concuerda con sus presupuestos. Les recuerdo, para que se hagan una idea del nivel de la fruta, que sobre éste y otros temas César Vidal sea uno de los historiadores más citados por Viñas en su libro El escudo de la República y en otros tomos sobre sus estudios de la guerra.

Los autores establecen tres categorías para hablar de Paracuellos: contexto, chispazo para la acción y responsabilidades y supervisión.

El primer punto de su artículo se refiere al contexto. No voy a decir nada más que sustituyan esa palabra por “justificación”, que es la más adecuada para las pretensiones de los autores.
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Alexander Orlov

El segundo y tercer punto se refieren al “chispazo”. Basándose en un informe de Vladimir Gorev, afirman que el “cerebro” de Paracuellos es Alexander Orlov. Viñas ha sostenido en algunos foros que el informe de Gorev admite otras interpretaciones (“Para mí es inequívoco, aunque reconozco que existen otras interpretaciones”). Exacto. Lo único que hace Gorev es alabar la labor de Orlov en la represión (como también agradece el trabajo de Mihail Koltsov y de Roman Karmen). En ningún caso sostiene que fuera Orlov quien planteara ni quien planeara Paracuellos. Por otro lado, hay un informe similar de Stepanov que agradece la labor hecha por el PCE. Como a Viñas no le sirve para sus presupuestos (véase la primera falacia), lo desecha argumentando que Stepanov, alias Moreno, posiblemente alias Schwarz, no estaba en España en 1936 y que “contó de oídas”. Aquí se puede replicar que Stepanov no podía contar de oídas, como si hubiese sabido de Paracuellos en la barra de un bar, sino directamente por los implicados, a los que por otro lado conocía de anteriores estancias en España (cosa que Viñas dice que no está demostrado, aunque hay varios testimonios de ello). Como pueden comprobar, no hay ni un solo documento que permita confirmar la responsabilidad de Orlov. Interpretaciones pueden hacerse las que se quieran.
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Dolores Ibarruri, Pedro Checa (segundo por la izquierda, con gafas), a su lado Luis Cabo Giorla y José Díaz (sentado). Los tres últimos de la derecha: Antonio Mije, Manuel Delicado y Jesús Hernández. ¿Podría ser el alto del fondo Pedro Martínez Cartón?

En el cuarto punto se responsabiliza a Pedro Checa (Pedro Fernández Checa, como meticulosamente lo citan) de ser el enlace entre Orlov y los elementos comunistas que se encargaron de la logística de las matanzas. No podía ser otro, por su cargo, y tenía gran experiencia en la organización de las células clandestinas desde antes de la guerra. Ahora bien, resulta difícil creer que Pedro Checa moviera un solo dedo sin la aquiescencia de, al menos, el secretario general del PCE, José Díaz. La puesta en marcha de la masacre no es responsabilidad única de una sola persona, sino de todo un partido.

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El general Miaja

Del quinto punto se puede decir que las primeras sacas tuvieron lugar mucho antes de la constitución de la Junta. Es cierto que todos sabían lo que se estaba haciendo. Miaja, por supuesto, y también Carrillo. Lo que se hizo con los presos era responsabilidad directa de Santiago Carrillo, Consejero de Orden Público.
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Santiago Carrillo

El puntos seis, siete y ocho se insiste en la responsabilidad de Pedro Checa. Es innegable, y yo insisto en lo dicho dos párrafos más arriba. En la BF ya se le citó en 2009 en relación a Paracuellos. Por otro lado, ya era hora de que se hablara de los mandos que organizaron las sacas: Santiago Álvarez Santiago, Andrés Urresola, etc. También la BF fue pionera al aclarar estas responsabilidades y empiezo a estar cansado de que no se cite en ningún sitio (excepto aquí). El punto número 7 es curioso: como bien señaló Jon Juaristi, confirman que los comunistas infestaban la DGS desde el principio de la guerra. Su experiencia en la caza del facineroso es incluso anterior a ésta, lo que desmiente la tesis de uno de los autores del artículo, Paul Preston, esgrimida en su libro El Holocausto español. También se desmiente la formulación de otro de los autores, Fernando Hernández, cuando en su libro Guerra o revoluciónachaca la responsabilidad de las matanzas a elementos “neocomunistas y anarquistas”. De neocomunistas nada de nada: comunistas de raza, corazón y convicción.

El punto nueve es pura reflexión ideológica. Carrillo no tuvo mano a la hora de organizar las sacas, pero fue responsable de que se llevaran a cabo. Y si se le relaciona con más énfasis con Paracuellos cuanto más se acerca la Transición, quizá tenga que ver con que siempre negó haber sabido nada de lo que ocurrió en Madrid. Cargar la mano con Checa para desvincular a Carrillo no tiene ningún sentido. Carrillo jamás fue un transeúnte que pasara casualmente por allí.
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Paracuellos, pintura de Carlos Sáenz de Tejada

El último punto y el epílogo no son más que la formulación exacta de la segunda falacia que he comentado anteriormente.

Por si alguien piensa que de Paracuellos ya se sabe todo, que es un tema manido y que ya se les ha rendido durante el franquismo suficiente homenaje a los perecid, les confirmo que hoy por hoy es imposible listar los nombres de los cerca de 2500 asesinados.
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