Pido por favor que nadie se ofenda ni se de por aludido ante la reflexión que hago. Ya sabeís lo que son los trileros: unos buscavidas que montan una mesita y con un juego trucado le quitan la pasta al incauto que les juega. El parecido con la bolsa es grande, aquí el que hace la trampa es el que tiene la información confidencial. Así lo veo. Pueden seguir jugando, señores.