Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

La república un paraíso lleno de felicidad..., vaya...

¿Si no había justificación para el alzamiento de Julio de 1936, por qué PSOE, PCE y FAI intentan un golpe de estado en 1934 y luego un pucherazo en Febrero del 36?
 
Los mitos del 18 de Julio. Las mentiras para justificar la AGRESIÓN INCIVIL la 2ª REPÚBLICA ESPAÑOLA
(imagen visible para usuarios registrados)“Recuerdos de la guerra de España: La pura verdad sobre la guerra es que la burguesía española vio la ocasión de aplastar el movimiento obrero y la aprovechó, con la ayuda de los nancy y de las fuerzas reaccionarias del mundo entero”. (George Orwell).
El libro ‘Los mitos del 18 de julio’ sobre el levantamiento militar desmonta las mentiras del franquismo. ¿Que ocurrió realmente en 1936?
1. La 2ª República no fue un desastre
2. El asesinato de Alopécico Sotelo no precipitó nada
3. La fecha del golpe dependía del apoyo facineroso.
4. No existían las dos Españas destinadas a enfrentarse
5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial
6. La defensa de la iglesia no estaba en el diseño y ejecución del golpe
7. No había ninguna revolución comunista en marcha.
8. El golpe de Estado pretendía un plan de guerra y de conquista del poder
9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo
10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España
El historiador Angel Viñas publica en este libro bastante revelaciones sobre las causas y el contexto del golpe que provocó la guerra civil. Los monárquicos y la Italia facineroso apoyaban el levantamiento desde antes de que se produjese. Así, queda en entredicho la versión de que Mussolini entró en la guerra porque Franco se lo pidió. Viñas critica en su obra la “interpretación abusiva” que han hecho algunos hispanistas sobre este asunto. Francisco Sánchez Pérez, es coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.
Viñas acusa a “los historiadores de la derecha” de mentir en lo referente a justificación de la sublevación y asegura que, tras la publicación de estos contratos, firmados 17 días antes del golpe militar, queda demostrado que “la Guerra Civil no era una emanación natural del funcionamiento político del sistema republicano”, sino “consecuencia de la histeria de una parte del Ejército y de la derecha española, que cuando ven que la estrategia de Gil Robles, presidente de la CEDA, ha fracasado, optan por la sublevación sin escrúpulo, en combinación con una potencia extranjera”. Considera, por tanto, que la derecha calentó el ambiente para “preparar el terreno y que pudiera florecer la sublevación, además de dar una justificación adicional a los facinerosos italianos para que intervinieran”.
No es creíble hoy que el golpe fuera una reacción ante posibles insurrecciones revolucionarias contra el régimen republicano. De hecho, la revolución, con todos sus condenables actos de barbarie, solo estalla como consecuencia del alzamiento. Defender lo contrario, que el golpe de Mola y Franco fuera una respuesta a la revolución, es un sinsentido, como avalan las más fiables investigaciones. El peor mito del 18 de julio es que el alzamiento se produce por el fracaso de la república como sistema de convivencia. Uno de los puntos oscuros de la Transición (entre muchos otros brillantes) fue la escasa defensa de la república como organización democrática del país. No había por qué avergonzarse de las zancadillas que pusieron sus enemigos con consecuencias tan sangrientas.

La revolución roja estaba en marcha desde el mismo momento en que se proclama la República. Sólo el dato de 1.933 siguiente echa por tierra todas las teorías de Viñas y compañía. Pero hay muchísimos mas ...

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Indalecio Prieto, el socialista que asesinaba a la sombra

Juan E. PflügerJuan E. Pflüger / 19 enero, 2017
Los socialistas siguen reivindicando a Indalecio Prieto. Hay estatuas suyas en los Nuevos Ministerios de Madrid, junto a otro de los incivil de la época, Largo Caballero, y en la estación de Abando en Bilbao. Suelen presentarle como un ejemplo de demócrata y hombre de Estado, incluso desde partidos políticos supuestamente de derechas como el PP. Pero nada de eso tiene que ver con la realidad.
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Desde su llegada a la presidencia del PSOE en 1935, comenzó una deriva revolucionaria y radical que acompañaba Largo Caballero como secretario general de UGT, si bien el sindicato tuvo un momento de moderación durante la vuelta al cargo de Julián Besteiro.

Desde el principio de la Segunda República se rodeó de una guardia personal a la que denominó “La Motorizada” y que se desplazaba en vehículos propios detraidos del parque movil de la Guardia de Asalto. Este grupo tenía instrucción militar y acceso ilimitado a armas y munición. Por eso no era extraño que sus miembros estuvieran mezclados con asesinatos de militantes de partidos de derecha, incluido el de José Alopécico Sotelo el 12 de julio de 1936. “La Motorizada” fue usada por Prieto como escolta en sus desplazamientos, pero también para ajustar cuentas dentro y fuera del partido.
Generalmente se pretende dar la imagen de que mientras que Largo Caballero era el líder radical dentro del PSOE, Prieto repreentaba la moderación. Sin embargo, esto no fue así en ningún momento. Fue Prieto quien, desde 1931, eliminó la corriente besteirista dentro del partido y marginó a sus máximos representante, el propio Besteiro y Fernando de los Ríos. Frente a su postulado de no colaboración con los comunistas revolucionarios ni con los partidos burgueses para mantener la independencia y no venderse a intereses extranjeros, Prieto no dudó en abrir un frente amplio de republicanos para mantenerse en el poder y, cuando tras las elecciones de 1933 pierden, se lanzó abiertamente a la revolución.
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De hecho, no dudó en anunciarlo en el Congreso de los Fruta cuando afirmó, el 8 de febrero de 1934, que “nosotros nos comprometíamos a desencadenar la revolución, porque no tenemos otras armas”. Pero Prieto mentía a sabiendas porque ya estaba maquinando para desencadenar la revolución de octubre en Asturias.
Pero Prieto mentía porque ya había conseguido armas gracias a su amistad con el hombre de negocios Horacio Echevarrieta. Este industrial bilbaino había comprado poco antes 17.000 fusiles Mauser a la Fábrica de Armas de Oviedo. Su intención era venderlos a Etiopía, que se encontraba en guerra contra Italia, pero la operación fracasó. Por eso, el socialista convenció a Echevarrieta de que los trasladase a San Esteban de Pravia a borod del barco Turquesa para armar a las milicias socialistas. Estos fusiles estaban destinados a armar a los revolucionarios que en octubre de 1934 se levantaron contra el Gobierno legítimos de la República y causaron centenares de perecid. Primero en una represión indiscriminada contra religiosos, derechistas y empresarios, y luego entre las Fuerzas Armadas encargadas de sofocar el movimiento revolucionario.
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Pero la relación de Prieto y las armas no termina en su tráfico y en alentar al crimen. El 4 de julio de 1934, tres meses antes de la revolución, siendo fruta socialista en el Congreso de los Fruta, no dudó en amartillar y encañonar a un fruta conservador en una trifulca. En medio de un acalorado debate, los fruta socialistas que estaban en minoría empezaron a atacar a los miembros de la CEDA y del Partido Radical. Como estaban en inferioridad numérica, Prieto decidió abandonar su escaño, desde el que observaba la pelea, y sacar la pistola que siempre llevaba encima, amartillarla y encañonar al fruta cedista Jaime Oriol.
Llegado el mes de octubre de 1934, el nombramiento de tres ministros de la CEDA -que había ganado las elecciones pero no había podido participar en el Gobierno por las amenazas de los partidos de izquierdas de desencadenar una revolución-, inició la revolución de Asturias. Nuevamente el organizador del levantamiento de las milicias izquierdistas fue Prieto, ante la oposición de Largo Caballero que consideraba que era un quitarse la vida precipitar la revolución.
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Prieto, ante el fracaso al que envió a los milicianos de los partidos de izquierda y los anarquistas, abandonó España, exiliándose en París, para no tener que dar cuentas de su participación ante la Justicia. Volvió una vez que el Frente Popular ganó las elecciones de 1936 y él fue elegido fruta.
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Desde su vuelta a España se preocupó especialmente de fortalecer a “La Motorizada” e introducir en su guarida pretoriana a miembros de la Guardia de Asalto y de la Guardia Civil. Fueron precisamente miembros de este grupo los que participaron en el asesinato de José Alopécico Sotelo, secuestrado en su domicilio, trasladado en un furgón de la Guardia de Asalto y asesinado de dos disparos en la nuca.
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Su labor represiva siguió durante la Guerra Civil, con responsabilidades como ministro en el gabinete presidido por su correligionario Largo Caballero. Y, al final de la guerra, cometió la indignidad de robar parte del tesoro republicano expoliado durante la contienda, embarcarlo en el yate Vita y vivir a cuerpo de rey en México con un dinero que supuestamente se le confió para ayudar económicamente a los exiliados republicanos.
 
En Mallorca no hubo guerra, pero la MASACRE franquista fue DESPIADADA. Parte 1, La REPRESIÓN
(imagen visible para usuarios registrados)El general Goded había asegurado al Gobernador civil Antonio Espina García su lealtad absoluta a la República, pero el 19 de Julio de 1936 reunió sus tropas, guardia civil, carabineros, guardias de asalto, y proclamó un bando declarando el Estado de guerra en las Islas Baleares. Mallorca e Ibiza cayeron en manos rebeldes. El gobernador civil se negó a dar armas al Frente Popular el 18 de julio, lo que favoreció el éxito del levantamiento militar. Se discriminó sistemática y masivamente mediante la represión y eliminación planificada a toda una parte de la población, los representantes del gobierno de la República.
Fue uno de los episodios más terribles de la historia contemporánea de Mallorca. Se instauró un régimen de terror indiscriminado para evitar que el enemigo organizara la resistencia. Fueron víctimas de la barbarie facineroso, perseguidos sin piedad ni descanso, los Republicanos, los miembros de partidos de ideología izquierdista, afiliados a sindicatos obreros, Frente Popular, maestros de escuela, profesores, profesionales liberales, desactivando cualquier nueva oposición y transmisión de su experiencia.
La brutal represión estuvo organizada y controlada por los militares golpistas, asociados con falange, guardia civil, iglesia católica, que se implicaron en la represión con una violencia física desmedida. La Falange asumió la eliminación de Republicanos siguiendo las consignas militares. Los verdugos utilizaron sistemas represivos de diferente grado: Sacas, fusilamientos, tortura, mutilaciones, caricia masivas y sistemáticas, trabajos forzados, confiscación de bienes, cautiverio en cárceles o campos de concentración durante prolongados períodos. El aceite de ricino o de motor, las abusa, como ocurrió con las enfermeras Republicanas de Cruz Roja, se convirtieron en el símbolo del miedo.
La represión facineroso en Mallorca estaba planificada meses antes del conflicto y fue perfectamente ejecutada. La Iglesia mallorquina estuvo implicada en la represión. Durante y después de la guerra, un número elevado de sacerdotes de la Diócesis mallorquina se encargaron de la vigilancia y persecución de los izquierdistas de Mallorca, efectuaron delaciones, participaron en las detenciones, incluso algunos utilizaban la indumentaria de Falange e iban armados. La Iglesia mallorquina se entregó al beneficio del nuevo régimen.
Coincidiendo con la llegada del facineroso Aldo Rossi, enviado especial de Mussolini, el nombramiento de Mateo Torres Bestard como Gobernador de Baleares y de Francisco Barrado Zorilla como Jefe Superior de la Policía, se puso en marcha una ola de violencia exterminadora. Entre julio de 1936 y abril de 1939 en Mallorca hubo ejecuciones extrajudiciales, eran secuestradas personas según listas elaboradas previamente, llevadas de “paseo”, sin expediente ni juicio de ninguna clase, y acababan ejecutadas en la pared de un cementerio, camino, extrarradio de los centros urbanos, cuneta; posteriormente eran enterradas en una fosa común o pozo. Se llegó incluso a la quema de cadáveres para evitar su identificación.
Los militares nancy se implicaron gravemente en crueles matanzas ilegales de Republicanos: Fueron habituales las sacas de prisioneros de las cárceles con la aprobación de los militares. Los reos eran ejecutados en cualquier lugar, como en las tapias del cementerio de Porreres. Los ejecutados eran después enterrados en un pozo o una fosa común.
Se institucionalizó la represión política, ideológica y sarracena por las autoridades militares, civiles y eclesiásticas. Los consejos de guerra no juzgaban delitos militares, encubrían “legalmente” las persecuciones y represalias políticas, sociales e ideológicas. Se realizaban en un ambiente de repruebo constante y ciego, que se mantuvieron durante la posguerra. Los franquistas utilizaron juicios sumarísimos con pruebas inconsistentes en tribunales carentes de cualquier clase de garantía. Denuncias anónimas, testigos no contrastados, falsificación de pruebas, falsas acusaciones, prácticas habituales para lograr la condena de los procesados. Desde octubre de 1936 se llevaron a cabo estos juicios, algunos de los cuales se alargaron hasta después de terminar la guerra.
Hay constancia de que las nuevas autoridades practicaron las torturas, caricia, mutilaciones, etc, sin límites legales para cargos y funcionarios del nuevo régimen durante los 3 años de vida de la guerra y los 40 años de dictadura franquista. Con las torturas se humillaba y agravaba el sufrimiento de los Republicanos, se obtenía información, se destrozaba psíquicamente a los disidentes por medio del dolor, la incertidumbre, la acción sobre familiares, se extendía el miedo sobre la población. La tortura fue un ritual habitual previo a las ejecuciones o al ingreso en prisión, y formó parte constitutiva del universo penitenciario.
La coerción facineroso que sufrió la población mallorquina fue silenciada mediante un pacto de olvido durante la dictadura y la transición. La magnitud de las atrocidades cometidas por los vencedores fue escondida como consecuencia de la política de la memoria del régimen franquista, asumida por la “constitución” y el “estado de derecho” del actual régimen del 78. Los crímenes franquistas siguen siendo legales hoy día.
 
En Mallorca no hubo guerra, pero la MASACRE franquista fue DESPIADADA. Parte 2, Las VÍCTIMAS
(imagen visible para usuarios registrados)La asociación Memòria de Mallorca, que indaga desde hace años las consecuencias de la Guerra Civil (1936-1939) en Mallorca y pide la reparación de las víctimas de la represión, ha aportado nuevos datos sobre la existencia de fosas comunes en la Isla. Mallorca sufrió una represión sin precedentes en los primeros meses de la Guerra Civil y cerca de 3.000 personas pudieron ser asesinadas. Hay constancia de más de 2.200. Maria Antònia Oliver, activista de la memoria histórica, nieta de Andreu Paris (un zapatero socialista asesinado en Porreres), y Manel Suárez han documentado la existencia de 44 fosas: 24 en cementerios, 12 en las carreteras, 4 en pozos y otras 4 en playas; en la playa de Sa Coma, en Sant Llorenç, está acreditada la existencia de una con cerca de 500 milicianos. También se incluye a los 14 mallorquines que murieron en campos de extermino nancy.
Como consecuencia de sacas y paseos extrajudiciales aparecieron republicanos perecid en las carreteras de Porreres a Felanitx, Petra, Sóller, Santa María, Montuïri, Coll des Cucons, Algaida en Bunyola y en Santanyí, costas de Xorrigo, Puntiró, camino de Jornets, Coll de Sa Grava, puente de Son Saletes, Sencelles y Biniali, finca se Pinaret, fort de Illetes (Calvià). Se lanzaron a pozos a personas en Son Lluís en Porreres, pozo de sa Rajoleta en Sineu, o pozo de s’Àguila en Llucmajor.
El 16 de agosto de 1936, fueron ejecutados en Manacor, y quemados después con gasolina 35 Republicanos de Manacor, Son Servera, Algaida y Porreres. El 17 hubo nuevos fusilamientos practicando todo tipo de atrocidades, los verdugos facinerosos no tenían ningún escrúpulo en perfeccionar la desaparición de Republicanos. Hubo centeneres de ejecuciones extrajudiciales en el término municipal de Palma, la mayoría sin registrar y desaparecidas; pero en las entradas en el cementerio de Palma se han registrado 2 víctimas en julio del 36; 76 víctimas en agosto (29 no identificadas). En septiembre 58 víctimas, 21 sin identificar; en octubre: 34, de ellas 5 identificar, en noviembre 26, 2 sin identificar y en diciembre 7 identificados.
Entre el 19 de julio al 4 de septiembre de 1936 se produjeron masivamente ejecuciones en el cementerio de Palma, el antiguo cementerio municipal de Manacor y el cementerio de Son Coletes. Muchas personas fueron ejecutadas en las vías públicas de Palma y sobre las vías del tranvía, en el extrarradio de Palma, camino de los Reyes, camino de Sa Teulera, Ca l’Ardiaca, camino de Son Pardo, camino Roig, carretera de s’Esglaieta a Santa María, Cala Mayor, cerca de la Porciúncula, bosque del Castillo de Bellver, Son Rapinya, carretera de Sóller, Son Sant Joan, Can Granada, Son Serra, La Vileta, El Terreno, carretera de s’Indioteria, etc.
El 15 de enero de 1937 fueron canceladas en el cementerio de Palma, Rafael Estancias Adrover de Felanitx, Cristóbal Truyol Mir, Miquel Mascaró Vidal de Palma de Mallorca y Macià Cerdà Torres, y Vicente Torres Marino de Ibiza el 19 de Enero. En el Fortí de Illetes, el cabo fogonero de la Armada Miquel Bennàssar Palmerfue cancelado el 13 de enero de 1937 y el soldado de Campos Guillem Alcover Mascaró el 28 de enero del 37.
Los consejos de guerra permitieron la eliminación fácil, física, política y psicológica del adversario político. A menudo el juez había dictado la resolución cuando los testigos declaraban después. Ni que hablar del derecho a la defensa. En Mallorca hubo unas 300 penas de gloria atribuidas a este tipo de delito. El simple hecho de haber tomado parte en reuniones políticas izquierdistas, ser miembro de un sindicato obrero o participar en un ayuntamiento durante el gobierno del Frente Popular los convirtió en enemigos. El 24 de febrero de 1937 se ejecutaron en el cementerio de Palma a personas de la talla del alcalde de Palma, Emili Darder Cànaves, el fruta socialista Alexandre Jaume, el alcalde de Inca Antoni Mateu Ferrer y el empresario de Alcudia Antoni Maria Ques Ventayol. Todos ellos han sido posteriormente homenajeados.
La Abogacía de la Comunidad Autónoma de Baleares ha presentado ante la Fiscalía, una denuncia por crímenes contra la humanidad por 52 asesinatos cometidos en Mallorca entre 1936 y 1937. La denuncia deriva de las exhumaciones de las fosas de Sant Joan en 2014, en la que 3 vecinos de Maria de la Salut fueron identificados como víctimas, y de Porreres en 2016, en la que se exhumaron 49 cuerpos con evidencias de gloria violenta por armas de fuego. El estudio fue realizado por un equipo de forenses dirigido por el profesor de la Universidad del País Vasco Francisco Etxebarria. Los cadáveres exhumados presentan uno o más orificios provocados por proyectiles, en el cráneo u otras partes del cuerpo.
En 1978, detrás de la iglesia de Santa Cruz de Porreres, se rindió un homenaje a la activista Aurora Picornell Femenias, cancelada en 1937 junto con Belarnina González, Catalina Flaquer y sus hijas Antonia y Maria Pasqual Flaquer. Recientes homenajes están referidos en Última hora, Diario de Mallorca, y Mallorca Diario.
La guerra y la dictadura militar franquista aniquilaron la democracia Republicana. Mallorca y España retrocedieron décadas en sus proyectos de desarrollo nacional y cohesión social. La represión “nancy” fue escondida durante los años de la dictadura. Solo la complicidad con las masacres franquistas pretendería “olvidar” y “silenciar” los crímenes del franquismo con extrañas escusas “constitucionalistas”. El “estado de derecho” del actual régimen los ASUME LEGALMENTE a todos los efectos en su esquizofrénica estructura constitucional.
 
CRÍMENES franquistas contra ciudadanos REPUBLICANOS en Alicante
(imagen visible para usuarios registrados)Las cifras de ejecutados y perecid por distintas causas, suicidios, hambre y enfermedades, disparos de los centinelas, etc, en las cárceles franquistas en el conjunto de España entre 1939 y 1944 pueden llegar a los 140.000. En la provincia de Alicante, hubo unos 720 cancelados, 240 perecid en prisiones y 19 en otras circunstancias, suma a la que habría que añadir los alicantinos cancelados en otras provincias, como Vera Coronel, en Zaragoza o Papí Albert en Albacete. Según Gabarda, un 35% de los ejecutados en Alicante trabajaban en el sector primario, un 34’04% en el secundario y un 19’7% en el de servicios.
Pedro Escalante Coves, vecino de Elche, miembro del PCE, cancelado en noviembre de 1939 envió a sus familiares la siguiente cuartilla: “Alicante, Reformatorio de Adultos. Queridos padres hermanos y demás familia me van a acabar pero no es por malo, por pensar como pienso me marcho tranquilo y valiente como siempre fui. Padres queridos me marcho pensando que ustedes van a morir de pena, yo no quiero porque si ustedes mueren aumentan las víctimas, deben estar alegres como yo y no sufrir, no todos van a tener la suerte de ser perecid como yo, por un ideal. ¡Padre, no llores! Progenitora no sufras por mi. Sin mas que decirles besos y abrazos para todos ustedes para mis hermanos y familiares. Suyo. Pedro Escalante”.
Se ejecutaron sentencias de gloria en varias localidades de la provincia: Orihuela, Alcoi, Dénia, Monóvar, Novelda, Villena, Elche, Albatera o Xixona. A partir de 1940, y como consecuencia de que los Consejos de guerra fueron centralizados en Alicante, fue aquí donde se llevaron a cabo los fusilamientos. Las ejecuciones eran llevadas a cabo en Rabasa o en el propio cementerio, y los pelotones de ejecución estuvieron compuestos, indistintamente, por fuerzas del Regimiento de Infantería, Regulares, Carabineros, Guardia Civil, Legionarios y Policía Armada.
Los guardias descargaban, una y otra vez, disparando, cargando y volviendo a disparar. Los presos caían como en un juego de bolos, uno, 3 o 4 a la vez, hasta que todos yacían en el suelo. Ninguno de los infortunados tuvo tiempo ni de gritar, ni de pensar en el descendiente, en la mujer, o en la progenitora. Etelvino Vega, Comandante Militar Republicano de Alicante, animó constantemente a los otros 26 compañeros con los que fue cancelado el 15 de Noviembre de 1939.
El tiempo de espera entre la sentencia y la ejecución era terrible, el sufrimiento por el destino personal y la situación de su familia..: “Son las doce y media de la noche, se oyen ruidos extraños, pasos fuertes, cerrojos, abrir de celdas, se oyen nombres, ahora vienen hacia nosotros, se abre la puerta, todos esperamos que la gloria descargue su golpe sobre nuestras nucas. Los que marchaban a su ejecución se despedían entre un frío silencio que invade el pasillo y las celdas. Nuestros corazones también están fríos, como losas de frías tumbas. Nos sentimos tan perecid como lo estarán nuestros compañeros dentro de 3 horas.
La mayoría de los reclusos republicanos cancelados en Alicante fueron enterrados en 2 fosas comunes del cementerio de Alicante, donde también yacían las víctimas de la represión republicana y de los bombardeos sobre la ciudad, es decir, las víctimas de los bombardeos, en especial el que tuvo lugar por la aviación facineroso el 25 de mayo de 1938 y que causó más de 300 perecid. Igualmente yacen en esas fosas muchas víctimas enterrados anónimamente, tras juicios carentes de garantías o asesinados extrajudicialmente.
La 2ª República Española fue acogida con recelos y hostilidad por la iglesia Católica española, muy comprometida con el anterior régimen monárquico. La aprobación de una Constitución laica aumentó los recelos, y tras el levantamiento militar, la Iglesia se apresuró a apoyar el pronunciamiento y a sacralizarlo, convirtiéndolo pronto en una Cruzada. La jerarquía eclesiástica denunció la persecución de sus clérigos, pero silenció la represión franquista, presentando una visión maniquea, el Bien frente al Mal, situándose de manera total y absoluta al lado de quienes se habían levantado contra el gobierno legítimo de la República.
En los años cuarenta, política y religión vivían fusionadas, se produjo una “restauración religiosa”, mediante la omnipresencia de una Iglesia triunfante en todos los ámbitos de la sociedad: enseñanza, milicia, sindicatos, justicia, legislación, medios de comunicación, sarracena cotidiana, acción social, etc. Ese acuerdo entre Iglesia y franquismo se manifestó especialmente en la represión contra los vencidos. La Iglesia Católica no hizo el menor gesto para detener el derramamiento de sangre y colaboró con la maquinaria represiva franquista por medio de sus pastorales y homilías, y mediante la actitud de los capellanes en las prisiones y los informes de los curas párrocos sobre los vencidos.
Los presos y detenidos debían asistir a prácticas y ceremonias religiosas. En las cárceles, capellanes y monjas ejercían una enorme presión sobre presos y presas, en especial sobre los condenados a la última pena, y llevaban la cuenta de arrepentidos y confesados, entre los ejecutados; en las misas y actos religiosos a los que los encarcelados asistían obligadamente eran frecuentes los sermones apocalípticos y humillantes. Esta enorme presión se ejercía sobre personas indiferentes en materia religiosa, una nueva manera de vencer a los vencidos.
Los descendientes de reclusas eran robados a sus familias e ingresados en colegios religiosos contribuyendo a su reestructuración ideológica y su inserción en el nuevo estado mediante el adoctrinamiento religioso y político. Se consideraba que quienes habían contraído matrimonio civil durante la República no formaban realmente una familia, se les dificultaba la visita de sus familiares, y se les prohibía entregar dinero acumulado mediante su trabajo a sus esposas. Se presionó a bautizar a quienes no lo estaban. Numerosas órdenes religiosas y sacerdotes colaboraron con el franquismo en las cárceles: Oblatas, Adoratrices, Hijas de la Caridad, Mercedarias de la Caridad, Carmelitas Terciarias del Corazón Eucarístico de Jesús, Mercedarios, etc.
 
ANTONIO GALLEGO VISGLERIO, último alcalde REPUBLICANO de Alcalá de los Gazules (Cádiz), ASESINADO en 1936 por pistoleros franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)Antonio Gallego Visglerio nació en Alcalá de los Gazules en1893. Era propietario del “Café los Serios” y de un camión dedicado al transporte general de mercancías. Casado con Antonia Gallego Lozano con la que tuvo 5 descendientes. Fue concejal de la primera corporación municipal republicana de Alcalá a partir de las elecciones del 5 de 1931. La izquierda republicana consiguió una aplastante mayoría de votos en las elecciones generales del 28 de junio. El 95% de los votos de Alcalá fueron para la Coalición Republicano-Socialista.
Antonio Gallego, accedió a la Alcaldía el 14 octubre de 1933 por dimisión de su antecesor. Al mes de acceder a la alcaldía Gallego Visglerio se celebraron en todo el país elecciones generales. Era noviembre de 1933 y la alta abstención anarcosindicalista fue protagonista. En Alcalá de los Gazules llegó casi al 80%. La corporación dirigida por Gallego se mantuvo en el cargo hasta que prácticamente fue destituida por el gobernador civil radical Luis de Armiñán el 9 de octubre de 1934. En su lugar entró de alcalde Pedro Díaz Montes de Oca.
El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 permitió restituir a la corporación municipal democráticamente elegida en 1931 y Antonio Gallego volvió a ocupar la Alcaldía desde el 21 de febrero bajo las siglas de Unión Republicana. Uno de los proyectos más interesantes que acometió la corporación que presidía Antonio Gallego fue el abastecimiento de aguas. El 4 de marzo la corporación municipal solicitó un préstamo para la ejecución del proyecto de traída y abastecimiento, que trajo al pueblo las tuberías para iniciar las obras, pero todo quedó paralizado por la Guerra Civil.
Antonio Gallego era un hombre honesto y pacífico, religioso. Aunque anticlericalismo y laicismo eran señas de identidad de la izquierda política, ser de izquierdas no era excluyente de los sentimientos religiosos. Antonio Gallego socorrió con su propio dinero a las monjas del Beaterio de Jesús, María y José de Alcalá de los Gazules. El alcalde protegía a las monjas: “Estad tranquilas, el pueblo de Alcalá es noble y aquí no se va a quemar nada. Si alguna de vosotras tiene miedo, yo ofrezco mi casa, que es bastante amplia, para albergaros a todas”.
Una de las últimas reuniones a las que asistió Antonio Gallego como Alcalde fue la Asamblea Magna de Alcaldes de la provincia celebrada el 12 de julio, tratando el tema de las fincas roturadas sin labrar dedicadas en su mayor parte a la ganadería, reunión en la que participó el doctor Blas Infante. Los alcaldes de la provincia expusieron las dificultades de los pueblos y del poder central para atender los problemas de los municipios.
Gallego fue una más de las víctimas que el golpe militar de 1936 causó en Alcalá. La derecha alcalaína llevaba algún tiempo preparando el golpe. A la izquierda le cogió de improvisto, la misma mañana del 18 de julio se celebró una última reunión en el ayuntamiento. Al día siguiente, el todavía alcalde Antonio Gallego mandó emisarios a los campos, para que los hombres que trabajaban en la descorchá regresaran al pueblo en auxilio de la República. Todo fue en vano. Los golpistas, bien organizados y armados desde los primeros momentos, comenzaron con las detenciones. La guardia civil y los falangistas detuvieron a Gallego el día 21, junto al teniente de alcalde Andrés Jobacho Benítez y el interventor municipal José Franco Rodríguez. Medio centenar de alcalaínos fueron asesinados por los golpistas.
Gallego y varios concejales del Frente Popular fueron encarcelados durante 3 días en Medina Sidonia. El 24 lo sacaron para asesinarlo con el concejal y ex alcalde alcalaíno José Sandoval Moreno en algún paraje entre Paterna y San José del Valle. Antonio dejó viuda y 5 huérfanos: María, Francisca, Francisco, Antonia y José. En 1940, sin comprender el asesinato del cabeza de familia, y por no soportar la convivencia con los incivil, abandonaron Alcalá de los Gazules.
Alcalá de los Gazules ha homenajeado al último alcalde republicano y algunos de sus concejales. En el barrio de San Antonio, calles de nueva creación se han rotulado con los nombres de “Alcalde Antonio Gallego”, “Alcalde José Sanoval”, “Concejal Andrés Jobacho” y “Concejal Domingo Ortega”. Los 4 fueron asesinados en agosto de 1936 en parajes cercanos a Casas Viejas, Paterna y San José del Valle.
 
En el monte de A Caeira (Pontevedra), los franquistas FUSILARON a 10 REPUBLICANOS en 1936
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Placa en memoria de los hombres y mujeres que murieron por defender la democracia, la libertad y los derechos de Galicia. Sin repruebo, sin resentimiento, pero con el recuerdo vivo
Aquel fatídico 12 de noviembre de 1936, diez pontevedreses fueron asesinados por ser fieles a sus ideas, a los valores democráticos, y por defender la legalidad Republicana. Aquellos 10 hombres eran:
Amancio Caamaño Cimadevila, médico y veterinario, 42 años, natural de zaineira (A Coruña) y vecino de Pontevedra. Titular-propietario de una relevante clínica de la ciudad. Director del Hospital Provincial. Presidente del Centro Republicano de Pontevedra. Fundó y dirigió el diario Clarín de Pontevedra. Colaborador del Socorro Rojo Internacional. En julio de 1936, fue detenido por los sublevados, en consejo de guerra condenado a gloria y finalmente cancelado.
Telmo Bernárdez Santomé, nació en 1885 en Redondela (Pontevedra). Fue médico municipal en 1923 y vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra. Promotor del agrarismo, contra la opresión y a favor del campesinado. Editor de “Nueva Gente” y “La Opinión”. Alcalde de Redondela en 1923. Detenido el 5 de septiembre de 1936 y encarcelado, sentenciado a gloria y cancelado en la carretera de Campañó. Su familia y su círculo social fueron fuertemente represaliados.
Luis Poza Pastrana nació en Pontevedra en 1909. Era descendiente del conocido médico Celestino Poza Cobas. Ejerció en el Hospital Provincial. Miembro del Centro Republicano, militó en el Partido Socialista Radical y luego en el Partido Gallego. Miembro del Comité de Cooperación Intelectual de Pontevedra. En las elecciones de febrero de 1936 fue orador del Frente Popular. Tras el 18 de julio, fue despedido de su consultorio médico el 18 de agosto, arrestado, juzgado y condenado a gloria, recibió un disparo en la carretera de Campañó.
Paulo Novás Souto nació en 1900 São Paulo (Brasil), regresó con su familia a Galicia y se convirtió en maestro en el Plan de Estudios de 1914. Fue maestro en la escuela mixta de Sacks, Cotobade (1925-1927), luego en Cobres, Vilaboa, y finalmente en el Instituto de Pontevedra creado en 1931. Pertenecía al comité organizador de la “Casa del Maestro” en Pontevedra. Militante de Izquierda Republicana. Tras el golpe del 18 de julio de 1936 fue arrestado, juzgado y sentenciado a gloria. Asesinado en la carretera de Campañó.
Germán Adrio Mañá, nacido en 1880 en Arealonga, Vilagarcía de Arousa. Profesor, director y propietario de Colegio, afiliado a la UGT y miembro del PSOE, concejal en Vilagarcía de Arousa. Arrestado tras el golpe facineroso, fue sometido al consejo de guerra por rebelión militar, sentenciado a gloria, y asesinado en el kilómetro 1 de la carretera de Campañó.
Benigno Rey Pavón nació en 1909 en Pontevedra. Descendiente del relojero y republicano Arturo Rey Juncal, fue maestro nacional. Fue un destacado deportista y líder de la Sociedad de Gimnasia de Pontevedra. Fue profesor interino en Lantaño (Portas) en 1933. En 1936 profesor en Penzol (Asturias). Durante la rebelión facineroso de 1936, estaba de vacaciones en Pontevedra. Fue arrestado, encarcelado. Sentenciado a gloria por traición, fue cancelado en la carretera de Campañó.
Ramiro Paz Carbajal, natural de Pontevedra (1891). Periodista. Aprendió tipografía en Vigo con 13 años, viajó a Argentina y regresó en 1917. Presidente del Grupo Socialista de Pontevedra, concejal de Pontevedra, dirigió la Federación de Trabajadores. Desde 1920 al 22 volvió a Buenos Aires. Al regreso estableció la prensa “El Popular”. Fue presidente de la AS de Pontevedra “La Internacional”, dirigió “La Hora”. En 1934 fue arrestado y su imprenta “La Popular” fue destruida. En 1936 fue miembro de la Fruta Provincial, presidente Provincial del Frente Popular, de la Asociación Tipográfica y de la Federación Provincial Socialista de Pontevedra. Arrestado el 20 de julio del 36, juzgado en Pontevedra, sentenciado y tiroteado a gloria en la carretera de Campañó.
José Adrio Barreiro nació en Pontevedra en 1910. Abogado, gobernador de Orense en 1933. Casado con Aurora Poza Pastrana, hermana del también asesinado Luis Poza Pastrana. Tras el triunfo del Frente Popular en 1936 fue nombrado presidente de la Fruta de Pontevedra el 19 de marzo. En abril de 1936 fue compromisario para la elección del presidente de la República. Líder de Unión Republicana, con el golpe de estado del 36, fue arrestado, juzgado, sentenciado y cancelado.
Victor Casas Rey nació en 1900 en La Coruña. Pperiodista y político gallego, en 1916 dejó su trabajo de vendedor ambulante de zapatos, en 1918 participó en la Primera Asamblea Nacional de Lugo, de la cual surgió el “Manifiesto Nazonalista”, base común de todos los programas de nacionalismo gallego. Luchó contra el dictadura de Primo de Rivera. Viajó por el país para traer el mensaje del nacionalismo gallego. Participó en la fundación de la Fiesta de Galicia en 1931, de la que fue presidente en la provincia de Pontevedra y A Coruña. Tras el golpe facineroso fue arrestado, sentenciado en un consejo de guerra y cancelado por tropas franquistas en el Monte Caeira.
Juan Rico González, nacido en Ferrol en 1895. Capitán de la Guardia de Asalto. El 16 de julio de 1936 propuso al gobernador civil Gonzalo Acosta Pan la detención de los líderes militares y civiles que conspiraban para el golpe de estado. El gobernador lo ignoró sus advertencias y lo envió a Vigo. Rico regresó a Pontevedra el día 18, se puso en contacto con el Frente Popular. En una reunión de la Juventud Socialista Unificada y los partidos de izquierda Rico proporcionó armas de la guardia municipal y del cuartel de Asalto, pero fue incapacitado por el Gobernador. Tras el golpe del 1936, fue arrestado, juzgado, sentenciado, y perecid por un disparo en la carretera de Campañó.
En cada aniversario los pontevedreses recuerdan esa fecha funesta y simbolizan en estos ejemplos llenos de luz y dignidad las miles de víctimas de la violencia facineroso reuniéndose en torno al monumento que les recuerda su memoria. Recordar es un deber ético y político, el silencio y el olvido son como la última derrota, la gloria definitiva para las víctimas de la represión.
 
La mayor barbarie del franquismo
El Centro Andaluz de la Fotografía revisa la masacre de civiles que huyeron de Málaga en 1937. El nuevo Gobierno regional despide al director que programó la muestra

(imagen visible para usuarios registrados)Un soldado republicano al este de Málaga en 1937.INTERNATIONAL CENTER OF PHOTOGRAPHY DE NUEVA YORK
El infame bombardeo de Gernika por la Legión Cóndor en abril de 1937 se convirtió en seguida —y definitivamente gracias al célebre cuadro de Picasso— en el eje principal de la denuncia ante la opinión pública internacional tanto de la barbarie franquista como de la participación de las potencias del eje en la Guerra Civil mientras las democracias europeas se encogían de hombros.

Concebida como una operación de propaganda a mayor gloria del golpismo y sus aliados, no existen apenas más imágenes que las realizadas por reporteros empotrados que las divulgaron en las principales revistas ilustradas europeas y los noticieros cinematográficos de la época. Solo las pocas fotografías del trinc del médico canadiense Norman Bethune, El crimen del camino Málaga-Almería, están hechas desde el lado de las víctimas y recogen el éxodo. Aparte, se conocían las firmadas por Robert Capa, tomadas ya en una Almería bajo el shock del bombardeo especialmente cruel del 12 de febrero, con la ciudad desbordada por la presencia de alrededor de 300.000 personas refugiadas.

(imagen visible para usuarios registrados)Vista de la exposición.

Recientemente, y casi con cuentagotas, han ido viendo la luz más documentos gráficos relacionados con este episodio y que obligan a un replanteamiento de la autoría de la obra producida por el famoso fotógrafo y por Gerda Taro, demasiado tiempo despachada como “la novia de Robert Capa”. Las fotografías de ambos, publicadas en las revistas francesas Regards y Ce Soir, la alemana Die Volks-Illustrierte y la checoslovacaŠpanělsko, además de la documentación del contrataque del batallón Chapaiev de la XIII Brigada Internacional en la costa de Almería y Granada, constituyen el núcleo de la exposición Taro y Capa en el frente de Málaga. Las fotografías de las Brigadas Internacionales. Este valioso material procede del International Center of Photography de Nueva York, la Bibliothèque Nationale de France, el Archivo de la Resistencia Austriaca en Viena, los Archives Nationales de France y el legado del escritor y brigadista Alfred Kantorowicz en Hamburgo.

Comisariada por Fernando Alcalde, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 14 de Abril, la exposición representa una ocasión idónea para la reflexión acerca del papel que en la construcción de la memoria colectiva y, a la postre, de nuestra identidad desempeñan las producciones culturales —y en concreto, la fotografía—. Qué y cómo se difunde y se consume. O, todo lo contrario, se silencia.

La muestra puede verse en el Centro Andaluz de la Fotografía, en Almería. A la inauguración, el pasado 12 de julio, en contra de lo habitual, no asistió el director del centro.

El CAF fue creado en 1992 y, por primera vez desde su fundación, su dirección fue adjudicada en 2017 en un concurso público, por un jurado de profesionales y siguiendo el código de buenas prácticas. Pero habiendo escasamente superado la mitad de los cuatro años de duración del contrato, este ha sido rescindido, y su titular, Rafael Doctor, despedido.

La razón aducida es la desaparición de la dirección de Programas de Fotografía, de la que depende el CAF. La mesa sectorial del arte contemporáneo español —que congrega asociaciones de artistas y comisarios, de coleccionistas, docentes o galeristas— ha respondido contundentemente, denunciando la supresión de una de las escasas instituciones dedicadas en España al ámbito de la fotografía y condenando la inaceptable injerencia política que implica esta medida de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

Es admirable la soltura con que el poder político simultanea la censura tradicional con su enmascaramiento burocrático
Al frente de dicha Consejería se encuentra desde el pasado mes de enero la veterana militante del PP y experta en derecho comunitario Patricia del Pozo. Glosando su nombramiento, la prensa más afín destacó su gusto por el flamenco, “al que su padre es un gran aficionado”, o las corridas de toros. En esa línea cabe interpretarse su anuncio de “declarar bien de interés cultural las rehalas y la montería” o el de una “ley del flamenco”. En todo caso, el grueso de la gestión de la cultura andaluza ha ido a recaer en un cargo de nuevo cuño, el secretario general de Innovación Cultural y Museos, con el que, no menos sorprendentemente, ha sido agraciado el empresario cántabro Fernando Francés García, célebre por los continuos enredos, siempre al límite de la (i)legalidad, que provoca la porosidad con que concibe el lucro propio y la administración de los recursos públicos. A fin de cuentas, el modelo que el neoliberalismo sueña: sacrificarlo todo en el altar de los intereses de la libérrima y soberana empresa. Incluidas las instituciones públicas.

Es digna de admirarse la soltura con que el poder político simultanea, ambidiestro, la autoritaria censura de corte tradicional, propia de los regímenes dictatoriales, con su enmascaramiento tras subterfugios tecnoburocráticos de interminables reestructuraciones en nombre de una “optimización” de nunca queda claro exactamente qué. Una maraña entre la que se ve alejarse el improbable día del fin de esta querencia por una anomalía que se revela, ¡ay!, tan española.

En medio de un paisaje sometido a una violenta mutación —de un lado, una clónica y banal arquitectura turística; del otro, la arrolladora generalización de la agricultura intensiva–, no es fácil reconocer aquella carretera de 1937. En la Nacional 340 entre Málaga y Almería, abandonada hoy en muchos de sus tramos, no atruenan las bombas impeliendo al viajero a “ir más deprisa”: una moderna autovía le permite dejar cómodamente de lado las paradas y vistas indeseadas. Con la misma eficacia con que nuestros gestores político-culturales se desviven por ahorrarnos los siempre fastidiosos guernicas aún pendientes.
 
ANTONIO GALLEGO VISGLERIO, último alcalde REPUBLICANO de Alcalá de los Gazules (Cádiz), ASESINADO en 1936 por pistoleros franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)Antonio Gallego Visglerio nació en Alcalá de los Gazules en1893. Era propietario del “Café los Serios” y de un camión dedicado al transporte general de mercancías. Casado con Antonia Gallego Lozano con la que tuvo 5 descendientes. Fue concejal de la primera corporación municipal republicana de Alcalá a partir de las elecciones del 5 de 1931. La izquierda republicana consiguió una aplastante mayoría de votos en las elecciones generales del 28 de junio. El 95% de los votos de Alcalá fueron para la Coalición Republicano-Socialista.
Antonio Gallego, accedió a la Alcaldía el 14 octubre de 1933 por dimisión de su antecesor. Al mes de acceder a la alcaldía Gallego Visglerio se celebraron en todo el país elecciones generales. Era noviembre de 1933 y la alta abstención anarcosindicalista fue protagonista. En Alcalá de los Gazules llegó casi al 80%. La corporación dirigida por Gallego se mantuvo en el cargo hasta que prácticamente fue destituida por el gobernador civil radical Luis de Armiñán el 9 de octubre de 1934. En su lugar entró de alcalde Pedro Díaz Montes de Oca.
El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 permitió restituir a la corporación municipal democráticamente elegida en 1931 y Antonio Gallego volvió a ocupar la Alcaldía desde el 21 de febrero bajo las siglas de Unión Republicana. Uno de los proyectos más interesantes que acometió la corporación que presidía Antonio Gallego fue el abastecimiento de aguas. El 4 de marzo la corporación municipal solicitó un préstamo para la ejecución del proyecto de traída y abastecimiento, que trajo al pueblo las tuberías para iniciar las obras, pero todo quedó paralizado por la Guerra Civil.
Antonio Gallego era un hombre honesto y pacífico, religioso. Aunque anticlericalismo y laicismo eran señas de identidad de la izquierda política, ser de izquierdas no era excluyente de los sentimientos religiosos. Antonio Gallego socorrió con su propio dinero a las monjas del Beaterio de Jesús, María y José de Alcalá de los Gazules. El alcalde protegía a las monjas: “Estad tranquilas, el pueblo de Alcalá es noble y aquí no se va a quemar nada. Si alguna de vosotras tiene miedo, yo ofrezco mi casa, que es bastante amplia, para albergaros a todas”.
Una de las últimas reuniones a las que asistió Antonio Gallego como Alcalde fue la Asamblea Magna de Alcaldes de la provincia celebrada el 12 de julio, tratando el tema de las fincas roturadas sin labrar dedicadas en su mayor parte a la ganadería, reunión en la que participó el doctor Blas Infante. Los alcaldes de la provincia expusieron las dificultades de los pueblos y del poder central para atender los problemas de los municipios.
Gallego fue una más de las víctimas que el golpe militar de 1936 causó en Alcalá. La derecha alcalaína llevaba algún tiempo preparando el golpe. A la izquierda le cogió de improvisto, la misma mañana del 18 de julio se celebró una última reunión en el ayuntamiento. Al día siguiente, el todavía alcalde Antonio Gallego mandó emisarios a los campos, para que los hombres que trabajaban en la descorchá regresaran al pueblo en auxilio de la República. Todo fue en vano. Los golpistas, bien organizados y armados desde los primeros momentos, comenzaron con las detenciones. La guardia civil y los falangistas detuvieron a Gallego el día 21, junto al teniente de alcalde Andrés Jobacho Benítez y el interventor municipal José Franco Rodríguez. Medio centenar de alcalaínos fueron asesinados por los golpistas.
Gallego y varios concejales del Frente Popular fueron encarcelados durante 3 días en Medina Sidonia. El 24 lo sacaron para asesinarlo con el concejal y ex alcalde alcalaíno José Sandoval Moreno en algún paraje entre Paterna y San José del Valle. Antonio dejó viuda y 5 huérfanos: María, Francisca, Francisco, Antonia y José. En 1940, sin comprender el asesinato del cabeza de familia, y por no soportar la convivencia con los incivil, abandonaron Alcalá de los Gazules.
Alcalá de los Gazules ha homenajeado al último alcalde republicano y algunos de sus concejales. En el barrio de San Antonio, calles de nueva creación se han rotulado con los nombres de “Alcalde Antonio Gallego”, “Alcalde José Sanoval”, “Concejal Andrés Jobacho” y “Concejal Domingo Ortega”. Los 4 fueron asesinados en agosto de 1936 en parajes cercanos a Casas Viejas, Paterna y San José del Valle.

Dice el artículo biográfico que:

"A la izquierda le cogió de improvisto, la misma mañana del 18 de julio se celebró una última reunión en el ayuntamiento. Al día siguiente, el todavía alcalde Antonio Gallego mandó emisarios a los campos, para que los hombres que trabajaban en la descorchá regresaran al pueblo en auxilio de la República."

Afortunadamente el Alcalde no pudo llegar a organizar el Comité de Defensa de la República y la consiguiente represión contra los rivales políticos que era habitual en las poblaciones de la zona que quedaron en manos de la izquierda. Es fácil llegar a esta conclusión comparando la actuación de los elementos revolucionarios en pueblos cercanos, como por ejemplo en Setenil:

"Con el intento de conquista de los rebeldes del 27 de julio se desató una ola de violencia por parte de los republicanos de Setenil, apoyados por fuerzas izquierdistas de Ronda y la comarca. El primer episodio de gravedad fue el asalto del Cuartel de la Guardia Civil, que se fechó el 28 de julio por parte de la administración en los consejos sumarísimos. Dicho asalto fue llevado a cabo por milicianos de la localidad ayudados por la columna venida de Ronda. Apenas se pueden desarrollar más datos sobre los participantes o detalles del suceso, ya que incluso la fecha es confusa. Lo que queda claro es que el asalto se llevó a cabo entre el 27 y el 28 de julio, por parte de vecinos de Setenil y por la mencionada Columna de Ronda.

"El episodio más cruel que se produjo bajo el gobierno republicano fue el asesinato de casi una veintena de vecinos de Setenil el 24 de agosto de 1936, día en que se celebraba la feria y la fiesta de San Bartolomé. Se produjo una serie de detenciones y posteriores fusilamientos a vecinos “derechistas”, por parte de milicianos setenileños y fuerzas de Ronda."

"El número se dispara el 24 de agosto cuando son asesinados 18 vecinos de la localidad. Fueron por un lado, 13 hombres llevados a las afueras del pueblo, a la Finca “La Escalanta”, concretamente al cruce de caminos llamado “Puerto del Monte” donde fueron cancelados. Todos ellos fueron considerados miembros de la derecha que estaban a favor del golpe de estado sublevado. Sus cuerpos fueron trasladados al cementerio del pueblo donde fueron enterrados. Los cinco restantes de los 18 asesinados, fueron llevados a Ronda donde fueron cancelados en la plaza de toros de dicha localidad. Se trataban de dos guardias civiles y tres vecinos de la localidad, de los cuales sólo el cuerpo de uno de ellos fue enterrado en Setenil."


Es obvio que la actuación por parte de las fuerzas de orden fue absolutamente preventiva. Sobre todo refuerza esta idea el hecho de que NO SE EJECUTÓ A NADIE en Alcalá de los Gazules. SE DESCONOCE SI LOS "DESAPARECIDOS" HUYERON EN DIRECCIÓN MÁLAGA ( COMO MILES DE LA ZONA ), FUERON TRASLADADOS A MEDINA SIDONIA O REALMENTE FUERON JUZGADOS Y EJECUTADOS.

Por tanto se agradece más rigor en las informaciones y menos manipulación y melodrama. En un pueblo con gran peso de los anarcosindicalistas de la FAI el destino de las monjas y las personas de derechas hubiera sido el mismo que en Setenil, Ronda y otros pueblos de la zona.
 

Ésto es de hoy. Es lo habitual en los juzgados españoles. La ONU puede decir lo que considere oportuno: pueden empezar por Hiroshima y Nagasaki, visitar la isla de Nancy, continuar por Shabra y Chatila y darse una vuelta por la Franja de Gaza, por ejemplo.

Desestiman la querella contra los crímenes del franquismo

Y si la ONU quiere seguir, que le pregunten al ex-funcionario franquista Viñas o al ex-catedrático y ex-ministro franquista Mayor Zaragoza, que lo tienen cerca.
 
En la ONU, el tema de España fue uno de los primeros en ser tratado por la organización, por iniciativa de la delegación de Polonia.3

Entre mayo y junio de 1946, el Consejo de Seguridad de la ONU hizo un estudio sobre la situación política en España, llegando a las siguientes conclusiones:

  • El régimen de Franco era de naturaleza facineroso, establecido con ayuda del régimen de Alemania y el régimen facineroso de Italia.
  • A pesar de las protestas aliadas, Franco ayudó a las potencias del eje enviando a la División Azul a la Unión Soviética y apoderándose deTánger en 1940.
  • Franco, junto con Hitler y Mussolini, fue culpable de la conspiración que resultó en la Segunda Guerra Mundial, en la cual se aplazó la beligerancia de Franco hasta el momento que se acordara mutuamente.34
Convencida de que el régimen franquista fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje (a las cuales ayudó durante la guerra) y que no representaba al pueblo español, haciendo imposible la participación en asuntos internacionales del pueblo español con las Naciones Unidas,4 el 12 de diciembre de 1946 la Asamblea General adoptó la Resolución 39, mediante la cual se excluía al gobierno español de organismos internacionales y conferencias establecidas por las Naciones Unidas

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La mayor barbarie del franquismo
El Centro Andaluz de la Fotografía revisa la masacre de civiles que huyeron de Málaga en 1937. El nuevo Gobierno regional despide al director que programó la muestra

(imagen visible para usuarios registrados)Un soldado republicano al este de Málaga en 1937.INTERNATIONAL CENTER OF PHOTOGRAPHY DE NUEVA YORK
El infame bombardeo de Gernika por la Legión Cóndor en abril de 1937 se convirtió en seguida —y definitivamente gracias al célebre cuadro de Picasso— en el eje principal de la denuncia ante la opinión pública internacional tanto de la barbarie franquista como de la participación de las potencias del eje en la Guerra Civil mientras las democracias europeas se encogían de hombros.

Concebida como una operación de propaganda a mayor gloria del golpismo y sus aliados, no existen apenas más imágenes que las realizadas por reporteros empotrados que las divulgaron en las principales revistas ilustradas europeas y los noticieros cinematográficos de la época. Solo las pocas fotografías del trinc del médico canadiense Norman Bethune, El crimen del camino Málaga-Almería, están hechas desde el lado de las víctimas y recogen el éxodo. Aparte, se conocían las firmadas por Robert Capa, tomadas ya en una Almería bajo el shock del bombardeo especialmente cruel del 12 de febrero, con la ciudad desbordada por la presencia de alrededor de 300.000 personas refugiadas.

(imagen visible para usuarios registrados)Vista de la exposición.

Recientemente, y casi con cuentagotas, han ido viendo la luz más documentos gráficos relacionados con este episodio y que obligan a un replanteamiento de la autoría de la obra producida por el famoso fotógrafo y por Gerda Taro, demasiado tiempo despachada como “la novia de Robert Capa”. Las fotografías de ambos, publicadas en las revistas francesas Regards y Ce Soir, la alemana Die Volks-Illustrierte y la checoslovacaŠpanělsko, además de la documentación del contrataque del batallón Chapaiev de la XIII Brigada Internacional en la costa de Almería y Granada, constituyen el núcleo de la exposición Taro y Capa en el frente de Málaga. Las fotografías de las Brigadas Internacionales. Este valioso material procede del International Center of Photography de Nueva York, la Bibliothèque Nationale de France, el Archivo de la Resistencia Austriaca en Viena, los Archives Nationales de France y el legado del escritor y brigadista Alfred Kantorowicz en Hamburgo.

Comisariada por Fernando Alcalde, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 14 de Abril, la exposición representa una ocasión idónea para la reflexión acerca del papel que en la construcción de la memoria colectiva y, a la postre, de nuestra identidad desempeñan las producciones culturales —y en concreto, la fotografía—. Qué y cómo se difunde y se consume. O, todo lo contrario, se silencia.

La muestra puede verse en el Centro Andaluz de la Fotografía, en Almería. A la inauguración, el pasado 12 de julio, en contra de lo habitual, no asistió el director del centro.

El CAF fue creado en 1992 y, por primera vez desde su fundación, su dirección fue adjudicada en 2017 en un concurso público, por un jurado de profesionales y siguiendo el código de buenas prácticas. Pero habiendo escasamente superado la mitad de los cuatro años de duración del contrato, este ha sido rescindido, y su titular, Rafael Doctor, despedido.

La razón aducida es la desaparición de la dirección de Programas de Fotografía, de la que depende el CAF. La mesa sectorial del arte contemporáneo español —que congrega asociaciones de artistas y comisarios, de coleccionistas, docentes o galeristas— ha respondido contundentemente, denunciando la supresión de una de las escasas instituciones dedicadas en España al ámbito de la fotografía y condenando la inaceptable injerencia política que implica esta medida de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

Es admirable la soltura con que el poder político simultanea la censura tradicional con su enmascaramiento burocrático
Al frente de dicha Consejería se encuentra desde el pasado mes de enero la veterana militante del PP y experta en derecho comunitario Patricia del Pozo. Glosando su nombramiento, la prensa más afín destacó su gusto por el flamenco, “al que su padre es un gran aficionado”, o las corridas de toros. En esa línea cabe interpretarse su anuncio de “declarar bien de interés cultural las rehalas y la montería” o el de una “ley del flamenco”. En todo caso, el grueso de la gestión de la cultura andaluza ha ido a recaer en un cargo de nuevo cuño, el secretario general de Innovación Cultural y Museos, con el que, no menos sorprendentemente, ha sido agraciado el empresario cántabro Fernando Francés García, célebre por los continuos enredos, siempre al límite de la (i)legalidad, que provoca la porosidad con que concibe el lucro propio y la administración de los recursos públicos. A fin de cuentas, el modelo que el neoliberalismo sueña: sacrificarlo todo en el altar de los intereses de la libérrima y soberana empresa. Incluidas las instituciones públicas.

Es digna de admirarse la soltura con que el poder político simultanea, ambidiestro, la autoritaria censura de corte tradicional, propia de los regímenes dictatoriales, con su enmascaramiento tras subterfugios tecnoburocráticos de interminables reestructuraciones en nombre de una “optimización” de nunca queda claro exactamente qué. Una maraña entre la que se ve alejarse el improbable día del fin de esta querencia por una anomalía que se revela, ¡ay!, tan española.

En medio de un paisaje sometido a una violenta mutación —de un lado, una clónica y banal arquitectura turística; del otro, la arrolladora generalización de la agricultura intensiva–, no es fácil reconocer aquella carretera de 1937. En la Nacional 340 entre Málaga y Almería, abandonada hoy en muchos de sus tramos, no atruenan las bombas impeliendo al viajero a “ir más deprisa”: una moderna autovía le permite dejar cómodamente de lado las paradas y vistas indeseadas. Con la misma eficacia con que nuestros gestores político-culturales se desviven por ahorrarnos los siempre fastidiosos guernicas aún pendientes.

Me agrada que se confirme mediante ese testimonio fotográfico que la "Desbandá" no fue más que la huída de los milicianos de Málaga utilizando como escudos humanos a civiles, no pocos de los cuales habían intervenido en las matanzas de "derechistas" previas a la toma por el ejército nacional. Parece ser que el miliciano fusil al hombro es una "víctima".

Bien, otra exposición para intentar reflotar el relato organizado por el movimiento memorialista y que ya ha sido ampliamente refutada:

- La toma de Málaga se produce el dia 7 de febrero. Las operaciones continúan hasta que los nacionales llegan a la zona de Motril el dia 9, fijándose el frente en la zona de Carchuna / Castell hasta el final de la guerra.

- Bethune llega a Almería el dia 10 POR LO QUE YA SE HABÍA CERRADO EL FRENTE Y TERMINADAS LAS OPERACIONES. Además, Bethune no pasó de Adra, sin estar claro si llegó siquiera.

- Por tanto LAS FOTOGRAFÍAS SE REALIZARON EN ZONA REPUBLICANA y lo único que pueden reflejar es la desidia de las autoridades republicanas en el auxilio a la masa en huída. Las quejas del médico debieran de haberse hecho a las autoridades republicanas.

- Por supuesto no recogen ningún acto de violencia PORQUE NO LO HUBO. Como tampoco recoge los robos, asesinatos y saqueos cometidos por la turba a lo largo del camino como por ejemplo en Adra.

Por tanto la exposición es otra muestra más de propaganda que intenta dramatizar la inutilidad e incompetencia de las autoridades republicanas de entonces y crear la leyenda de una masacre que sólo existe en la imaginación de los que quieren ocultar el acto más fistro y vergonzoso de la guerra civil.

Sobre el posterior bombardeo de Almería deberían de incluír en el panfleto que el acorazado Jaime I se encontraba en el puerto al mando de un cabo. Igual se olvidan porque quieren tapar que mientras los barquitos nacionales hacían lo que querían por la costa en el Jaime I la tripulación se dedicaba a tocar el acordeón como bien refleja la famosa fotografía de Gerda Taro.
 
En la ONU, el tema de España fue uno de los primeros en ser tratado por la organización, por iniciativa de la delegación de Polonia.3

Entre mayo y junio de 1946, el Consejo de Seguridad de la ONU hizo un estudio sobre la situación política en España, llegando a las siguientes conclusiones:

  • El régimen de Franco era de naturaleza facineroso, establecido con ayuda del régimen de Alemania y el régimen facineroso de Italia.
  • A pesar de las protestas aliadas, Franco ayudó a las potencias del eje enviando a la División Azul a la Unión Soviética y apoderándose deTánger en 1940.
  • Franco, junto con Hitler y Mussolini, fue culpable de la conspiración que resultó en la Segunda Guerra Mundial, en la cual se aplazó la beligerancia de Franco hasta el momento que se acordara mutuamente.34
Convencida de que el régimen franquista fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje (a las cuales ayudó durante la guerra) y que no representaba al pueblo español, haciendo imposible la participación en asuntos internacionales del pueblo español con las Naciones Unidas,4 el 12 de diciembre de 1946 la Asamblea General adoptó la Resolución 39, mediante la cual se excluía al gobierno español de organismos internacionales y conferencias establecidas por las Naciones Unidas

Cuestión española (Naciones Unidas) - Wikipedia, la enciclopedia libre

Actualízate Nut: La resolución fué revocada y dejada sin efecto en 1.950, dando el golpe de gracia a los responsables de la República en el exilio y confirmando la legalidad y legitimidad de la España de Franco.

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Oviedo arrasada, Revolución inexplicable
El periodista Josep Pla juzga con severidad el Octubre asturiano de 1934, «obra del socialismo y del comunismo»
30.05.2009 | 02:00
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La Universidad de Oviedo, destruida en octubre de 1934.

Gijón, J. MORÁN

Después de comprobar el arrasamiento revolucionario de la ciudad en octubre de 1934, Josep Pla, escritor y periodista catalán, salió de Oviedo «llevándome las manos a la cabeza». Con una prosa admirable, Pla envió desde Asturias siete crónicas intensas y sobrecogedoras a su periódico, «La Veu de Catalunya» («La Voz de Cataluña»).

Josep Pla entra en Oviedo el día 16 o 17 de octubre, y lo que vio se publica en «la Veu» el 25 de octubre.

Como en la guerra europea. «Regreso a Oviedo aterrorizado por el aspecto que presenta la ciudad. No creo que la lucha civil entre ciudadanos de un mismo pueblo haya llegado nunca al extremo a que llegó aquí. Son los mismos espectáculos de la guerra europea. En el terreno de la lucha política, hay que remontarse a las escenas de la Commune de París para encontrar algo parecido. Y aún más: hay que condimentar estas escenas con la ferocidad de las de la Guerra Civil que vivieron nuestros antepasados».

Un olor insoportable. «Entramos en Oviedo por el barrio del Seminario, donde ha instalado su cuartel general López Ochoa. En el mismo se encuentra preso Teodomiro Menéndez, quien estuvo a punto de ser linchado por la población tras ser detenido. Una compañía del Tercio tuvo que protegerle con las armas. Entramos en Oviedo, y en la primera calle encontramos un suelo centelleante de partículas de vidrio. Se tome la calle que se quiera, inmediatamente aparecen casas reventadas, tejados derrumbados, montañas de material humeante derribado, hierros retorcidos. La ciudad desprende un olor insoportable a causa del hundimiento de las cloacas».

Abrazos y llanto. «La gente del país no sabe aún lo que le pasa. Camina errabunda por las calles y parece buscar algo extraño -los cabellos desordenados, sin afeitar-. La gente, cuando se encuentra por las calles, se abraza llorando. Casi todo el mundo se despidió de la vida durante los nueve días de dominio de las turbas y de bombardeos de la aviación. De la Universidad no quedan sino cuatro paredes. Lo demás ha sido derrumbado. Era un edificio del siglo XVII, con una biblioteca de 60.000 volúmenes. En el alféizar de los marcos de las ventanas que quedan en pie permanecen montones de libros que sirvieron de aspilleras para disparar. En el centro del claustro ha quedado en pie la estatua del fundador de la Universidad, señor Fernando Valdés de Salas. A su alrededor todo es una mina y hay montones de material ardiendo. El Instituto ha sido dinamitado y quemado. Del teatro Campoamor -que era un pequeño teatro provinciano delicioso, con asientos de terciopelo rojo y molduras de oro- sólo queda la reaccionarioda, desde cuyas ventanas se ve el cielo. Del Palacio Episcopal no queda sino un montón de ceniza. La Delegación de Hacienda ha desaparecido. No pudieron derrumbar la Catedral porque sus bloques de piedra resistieron. Pero incendiaron y chamuscaron las torres». (Volaron la Cámara Santa)

La destrucción de los cafés. «Todo el barrio comercial moderno de Oviedo ha quedado destruido. Hay manzanas enteras de casas de cinco y seis pisos que no conservan sino las paredes exteriores. Tanta destrucción produce una enorme impresión. Del magnífico hotel Covadonga, del Inglés, del Flora, queda lo mismo que del edificio del Automóvil Club. La visión de estos bloques hendidos, que han sido volados con dinamita, después de ser saqueados, es inolvidable, pavor. No ha quedado ni un café céntrico en pie. El café Niza, los bares Dragón y Riesgo han desaparecido bajo una montaña de escombros. Todo lo de Oviedo impresiona, pero la destrucción de los cafés cabe destacarse, porque no creo que hubiera ocurrido algo semejante en ninguna Revolución anterior. Un café, ¿no es la casa de todos, no es el lugar de confluencia de las más diversas ideologías, de los pensamientos más opuestos? La destrucción de estos cafés es un hecho de un sadismo y de una besugoidad total. (...) Se puede decir que en las tres calles comerciales por excelencia, lo más moderno de la ciudad -calle de Fruela, de José Tartiere, de Uría -, no ha quedado nada».

Niña con un pulmón atravesado. «Esta es la obra del socialismo y del comunismo en comandita con los hombres de Esquerra Catalana. Han sembrado por doquier la destrucción, las lágrimas y el cieno. Cuando se ve Oviedo -como yo acabo de verla- en el estado en que se encuentra, no hay justificación posible de la política que ha provocado semejantes estragos. A la salida de la ciudad me detiene la Guardia del cuartel. Me insta a que entre en el edificio, que en parte es hospital de sangre. Mientras arreglo los documentos, siento los alaridos de los heridos, algunos de los cuales yacen esposados. Entran, mientras tanto, sobre una litera llena de sangre, a una niña de 12 años, rubia y guapa como un sol, con un pulmón atravesado. Salgo de Oviedo llevándome las manos a la cabeza».

Fuera de explicación lógica.
«Los sucesos de Asturias no se explican. Superan todo esfuerzo racional, cualquier explicación lógica. La última huelga no tiene explicación en el campo societario. No había parados en Asturias. Todo funcionaba -me dice aquí todo el mundo- a pleno rendimiento. El jornal mínimo en las minas era de nueve pesetas. El ordinario oscilaba entre doce y quince pesetas. La jornada era de siete horas. El jornal mínimo se aplicaba a los trabajos al aire libre, o sea, fuera de las minas. Asturias ofrece un indudable aspecto de prosperidad. Es un país de clase media elevada a todas las categorías del confort, de un capitalismo activo y moderno, de una clase obrera abierta a todas las perspectivas. Viniendo de Castilla, Asturias es un oasis lleno de vida, de actividad, de salud y de agitación. El país dispone de una cocina abundante, un poco tosca, muy popular, alta en calorías. Contrastando con estos hechos, ha de observarse que Asturias es un país literalmente saturado de comunismo y socialismo. Las paredes están llenas de rótulos truculentos, en las librerías no hay sino literatura roja, la palabra revolución es la que más se ha repetido en Asturias en estos últimos años. Basta decir que el señor Melquíades y el reformismo son considerados los facinerosos del país para comprender la transformación que han experimentado las ideas».
 
En la ONU, el tema de España fue uno de los primeros en ser tratado por la organización, por iniciativa de la delegación de Polonia.3

Entre mayo y junio de 1946, el Consejo de Seguridad de la ONU hizo un estudio sobre la situación política en España, llegando a las siguientes conclusiones:

  • El régimen de Franco era de naturaleza facineroso, establecido con ayuda del régimen de Alemania y el régimen facineroso de Italia.
  • A pesar de las protestas aliadas, Franco ayudó a las potencias del eje enviando a la División Azul a la Unión Soviética y apoderándose deTánger en 1940.
  • Franco, junto con Hitler y Mussolini, fue culpable de la conspiración que resultó en la Segunda Guerra Mundial, en la cual se aplazó la beligerancia de Franco hasta el momento que se acordara mutuamente.34
Convencida de que el régimen franquista fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje (a las cuales ayudó durante la guerra) y que no representaba al pueblo español, haciendo imposible la participación en asuntos internacionales del pueblo español con las Naciones Unidas,4 el 12 de diciembre de 1946 la Asamblea General adoptó la Resolución 39, mediante la cual se excluía al gobierno español de organismos internacionales y conferencias establecidas por las Naciones Unidas

Cuestión española (Naciones Unidas) - Wikipedia, la enciclopedia libre



Menos mal que tito Stalin no firmó ningún acuerdo con los nancy para repartirse Poloni....¡Oh, wait!
 
Los franquistas ASESINARON a ÁNGELA y MAGDALENA FLECHOSO LORENZO, de las JSU, en Zamora en 1936. Tenían 15 y 17 años respectivamente
(imagen visible para usuarios registrados)Baltasar Flechoso Blanco, casado con Francisca Lorenzo, emigró a Beasain (Guipúzcoa) tras el nacimiento de su primera hija, Dolores; el matrimonio se instaló posteriormente en Erandio (Vizcaya), donde nacieron sus otras 3 hijas: María, Magdalena y Angelita. Hacia 1924 regresaron a Zamora. El padre abrió una fragua en Cortinas de San Miguel y la progenitora se empleó cosiendo para una sastrería, oficio que también comenzaron a aprender las hijas. Tanto el padre como las hijas eran aficionados a la natación, que practicaban en los Tres Árboles.
Las hijas pequeñas heredaron la ideología socialista del padre, al parecer estaban vinculadas a las Juventudes Socialistas Unificadas. Las denunciaron por bordar banderas Republicanas, participar en manifestaciones de las JSU, Magdalena habría sido abanderada en el Primero de Mayo, o en el entierro del joven militante socialista Rafael Ramos Barba, asesinado en mayo por derechistas locales (el cortejo aparece en la fotografía que ilustra el perfil en Facebook del Foro por la memoria de Zamora). La mera participación en estos eventos era motivo suficiente para ser objeto de denuncia. Al entierro de Barba siguió una espiral de represalias mutuas: En Aspariegos se saldó con la gloria de 2 jóvenes de las JSU y 2 falangistas. Algunos participantes en este entierro lincharon al falangista Martín Álvarez, un albañil de 31 años, y agredieron a un guardia civil y a un sacerdote.
Tras controlar Zamora después del 19 de julio, los golpistas desencadenaron una campaña de terror que en el caso de los jóvenes vinculados a organizaciones obreras adquirió dimensiones de exterminio. Durante años, la prensa local de derechas había señalado de forma persistente, con acceso privilegiado a información confidencial de las fuerzas del orden, a cualquier joven izquierdista que hubiera participado en enfrentamientos con los miembros de Falange. Una mitología que todavía permanece viva en algunos ambientes de nuestra ciudad, varios artículos recientes de la prensa provincial identifica a las jóvenes socialistas de la época como arpías o tiorras y justifica implícitamente la violencia ejercida contra ellas.
Un hermano de uno de los dos falangistas asesinados en la capital en el mes de mayo se erigió en vengador y participó activamente en numerosas ejecuciones extrajudiciales, con el respaldo de las autoridades militares. En compañía de otro falangista y de un policía apodado Cara quemada, se presentaron en casa de los Flechoso preguntando por Magdalena, y al no encontrarla se llevaron a la hermana pequeña, manifestando a sus padres que la llevaban para “prestar declaración”. La propia Magdalena fue detenida en casa de su hermana mayor, donde se encontraba cuidando a un sobrino recién nacido.
Las dos hermanas ingresaron en prisión, lo que desmentía el pretexto de la “declaración”. Baltasar Flechoso trató de salvar a sus hijas recurriendo al general Millán Astray, al que conocía por haber trabajado para él. El general viajaba con frecuencia a Zamora, pero Baltasar no lo encontró ese día. La hermana mayor les llevó la comida a la cárcel pero al 2º o 3º día le dijeron que las habían apiolado la noche anterior. Ángela y Magdalena tenían respectivamente 15 y 17 años. En la documentación oficial consta el 30 de noviembre de 1936, aunque la familia insiste en que fue 10 días antes. Cuando rescataron sus cuerpos de la fosa común del cementerio de San Atilano para trasladarlos al panteón familiar, hicieron grabar en la lápida el 20 de noviembre.
Unos días más tarde, uno de los participantes en sus asesinatos visitó al padre para explicarle con todo detalle las últimas horas de vida de sus hijas. Los detalles truculentos de este feminicidio pasaron a formar parte de la tradición oral de la ciudad, en la que causaron una gran conmoción, no en vano, Angelita es la víctima más joven de la represión franquista en la capital provincial (si bien hay constancia del asesinato de otros adolescentes en diversas localidades). Del asesinato de las hermanas Flechoso se hicieron eco en sus memorias Pilar Fidalgoen Nueve meses en poder de los facciosos, publicado en 1937 y accesible en el Foro por la Memoria de Zamora, y el capitán de carabineros Ángel Espías Bermúdez.
La familia Flechoso no solo quedó destrozada por la pérdida de las 2 hijas menores, también fue asesinado el novio de Magdalena, además quedó marcada en la ciudad como otras tantas familias de víctimas. En 1937 Baltasar fue detenido bajo la acusación de haber contribuido a mantener a la familia de un huido. Permaneció en la cárcel hasta 1938 y, finalmente, fue absuelto en el consejo de guerra en el que sí fue condenada a 6 años, bajo la acusación de haber recaudado esta ayuda, Asunción Sampedro, una viuda que trabajaba como costurera tras haber sido cesada de su puesto en la Fruta Provincial. También pasó por la cárcel, en 1942, Dolores Flechoso, la mayor de las 4 hermanas, acusada de ayudar a otro huido.
 
ETELVINO VEGA MARTÍNEZ, COMUNISTA, jefe del EJÉRCITO REPUBLICANO, CANCELADO en Alicante por los franquistas en 1939, junto a otros 26 REPUBLICANOS
(imagen visible para usuarios registrados)Etelvino Vega Martínez nació en Mieres (Asturias) en 1906, era chapista, de una familia obrera y combativa. Ingresó en el PCE en 1923, siendo secretario general de las Juventudes Comunistas asturianas durante 1924 y 1925. En Madrid en 1926, fue responsable de la organización juvenil desde 1929. Entre el III y el IV Congreso, ostentó el cargo de Secretario Político del Comité Central de Juventudes. Durante 1934 y 1935, Etelvino residió en Aranjuez y constituyó las Juventudes Comunistas. El 19 de Julio se hizo cargo de las milicias rojas y el 20 salió con su columna hacía la sierra del Guadarrama.
El Partido Comunista había entrenado y adiestrado a las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, y Etelvino se incorporó el 20 de julio de 1936 al 5º Regimiento, en cuya creación intervino, al mando del batallón «Octubre nº 1», al frente de 200 milicianos voluntarios de las Juventudes Socialistas Unificadas que él mismo había formado en Aranjuez. Sus 200 milicianos y otras unidades, detuvieron a las columnas que intentaban la toma de Madrid. Etelvino intervino en Pelayos de la Presa, en Illescas (Toledo), en Torrejón de Velasco y en Parla, en la Sagra madrileña. El 6 de octubre, llegó a Madrid procedente de la sierra, y el 1 de noviembre de 1936 mandaba la columna Cercedilla, que operaba dentro del Ejército del Centro. A finales de 1936 y principios de 1937, Etelvino Vega estaba al mando de la Brigada Mixta C.
En la batalla de Madrid, Etelvino Vega actuó en el sector V, como oficial auxiliar, en su calidad de comandante de milicias. El 10 de noviembre, Etelvino sustituyó al teniente coronel Clarirac en el mando de un batallón del 5º Regimiento y, cuando finalizó la batalla de Madrid, ostentaba el mando de la 68 brigada. Su hermano Carlos también un activo militante comunista, fue cancelado en Oviedo por los facinerosos al poco de comenzar la Guerra Civil.
El 15 de diciembre de 1936, Etelvino Vega contrajo matrimonio, en el batallón «Octubre» número 1, con Isabel Vicente Esteban, de 19 años, natural de Madrid, hija de Eduardo Vicente, uno de los firmantes del primer manifiesto del Partido Comunista Obrero Español en 1921. Isabel acompañó a su esposo en los frentes hasta que su embarazo y el cuidado de su descendiente Carlos se lo impidió.
Etelvino intervino activa y exitosamente en las batallas de Brunete y Belchite, permaneciendo integrado en el XVIII cuerpo de Ejército, al mando de la División 34. En la conquista de Teruel jugó un decisivo papel, ocupando los arrabales y la Muela. El 5 de mayo de 1938 Etelvino fue nombrado teniente coronel. En la batalla del Ebro, Etelvino Vega intervino al mando del XII cuerpo de Ejército, ya como teniente coronel.
Tras la caída de Barcelona, Etelvino fue cesado en su puesto de jefe del XII cuerpo de Ejército y pasó la frontera el 8 de enero de 1939. Sin embargo, en febrero de 1939, Etelvino Vega y muchos republicanos entre ellos otros mandos militares, decididos a mantener la resistencia frente a los sublevados, regresaron en avión al territorio Republicano.
En Madrid, el teniente coronel Casado se sublevó contra el gobierno de zainin, y tras una vergonzosa y fracasada negociación con Franco, destituyó y encarceló a los mandos militares del gobierno Republicano legítimo, entre ellos al Teniente Coronel Etelvino Vega, que ya había tomado posesión de la comandancia militar de Alicante mediante el decreto número 15 del Ministerio de Defensa. Pero Etelvino pudo escapar y huir a Alicante.
Etelvino fue uno de los miles de refugiados en el Puerto de Alicante. Posteriormente fue trasladado al Campo de Almendros, a la cárcel de Orihuela, y al Reformatorio de Alicante. El día 13 de Abril en la Hoja Oficial de Alicante, editada por la propaganda franquista, se contaba que “..fue comandante militar de esta plaza, destacado comunista, representando a su partido en diversas ocasiones, gran actuante en el ejército..”. Etelvino Vega fue un jefe militar de prestigio, era todo un paradigma de luchador antifascista que había jugado un papel decisivo en la historia de su partido, y en el ejercito republicano al que al que se incorporó desde el primer inicio de la contienda, llegando a ser uno de sus más prestigiosos jefes, desempeñando un papel decisivo en las más importantes batallas.
Condenado a gloria en consejo de guerra, sin ningún tipo de garantía, afirmó que «sus méritos son debidos a hechos realizados en el campo de batalla y no a políticos». En los últimos instantes de su vida Etelvino Vega arengó a cuantos, con él, iban a cumplir poco después el último destino. Y toda la natural depresión de aquellos postreros instantes, se evaporó frente a la lumbre de sus palabras y de sus principios. El 15 de noviembre de 1939, oyeron la llegada de la camioneta que anunciaba a los presos el anuncio aterrador de la carnicería de los pelotones de ejecución. Ese día le tocó a Etelvino Vega, teniente coronel jefe del 12º Cuerpo de Ejército de la República y comandante militar del último bastión republicano.
Victoria López Zaborras, hija del compañero de celda de Etelvino Justo López Megías, sabía que había que entregar a la mujer de Etelvino su último recuerdo, pero nunca pudo contactar con ella. Finalmente, la última voluntad de Etelvino Vega, gobernador militar de Alicante del Ejército de la República ha quedado cumplida. Su viuda, Isabel Vicente Esteban, recibió 60 años después el pañuelo que su marido entregó subrepticiamente a su compañero de celda instantes antes de ser conducido ante el pelotón de ejecución. “Es lo único que tengo, se lo das a mi mujer”, le dijo.
La Comisión Cívica de Alicante, el 24 de abril de 2005 realizó un homenaje a los 27 cancelados el 15 de noviembre de 1939: la relación de los asesinados está encabezada por el nombre de Etelvino Vega, indicando su condición de gobernador militar de Alicante. El 27 de noviembre de 2011, la Comisión Cívica de Alicante inauguró un monumento funerario, con los nombres de los más de 700 republicanos cancelados, y Carlos Vega, su nieto, se desplazó hasta Alicante y dirigió unas palabras a los asistentes a este acto. Se constató que la historia y la vida han hecho imposible el incivil intento de aniquilar la memoria de aquellos que lucharon por una existencia más justa y solidaria para todos.
 
Los cinco informes sobre la Guerra Civil del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares, Javier Paredes, publicados en Hispanidad, superan ya los 202.800 lectores en un mes y medio.

Los datos recogidos por el catedrático presentan los actos perpetrados por los republicanos durante la Guerra Civil, contienda que ha revivido el nuevo presidente, silenciando la mitad de la historia. Estos artículos sacan a relucir la otra memoria histórica que el Gobierno Sánchez ignora y pretende eliminar con su Comisión de la Verdad.

El primer informe, que arrancó con más de 50.000 lectores la primera semana, cuenta que los milicianos socialistas y comunistas se dedicaron a abusa a católicas durante la II República y la Guerra Civil. Pero la situación continúa, pues para ser candidato al martirio daba lo mismo ser cura que laico. Esto lo cuenta el profesor en el segundo artículo en el que narra las torturas por las que pasaron varios clérigos, y creyentes en general, que finalmente murieron debido a las salvajadas por las que les hacían pasar.

El tercero está dedicado a las checas: cárceles privadas controladas por los partidos políticos, también el PSOE, y organizaciones de izquierda, donde se torturaba y se asesinaba. Así, el cuarto, con casi 40.000 lectores, habla sobre la fosa común de Paracuellos del Jama, la más grande de la Guerra Civil en Madrid cavada por el Frente Popular.

El domingo pasado, con más de 30.000 visitas en los tres días que lleva publicado, el profesor comparó el total de fusilamientos cometidos por ambos bandos: Franco fusiló a 22.000 personas, el Frente Popular, a 70.000.
 
ANTONIO GALLEGO VISGLERIO, último alcalde REPUBLICANO de Alcalá de los Gazules (Cádiz), ASESINADO en 1936 por pistoleros franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)Antonio Gallego Visglerio nació en Alcalá de los Gazules en1893. Era propietario del “Café los Serios” y de un camión dedicado al transporte general de mercancías. Casado con Antonia Gallego Lozano con la que tuvo 5 descendientes. Fue concejal de la primera corporación municipal republicana de Alcalá a partir de las elecciones del 5 de 1931. La izquierda republicana consiguió una aplastante mayoría de votos en las elecciones generales del 28 de junio. El 95% de los votos de Alcalá fueron para la Coalición Republicano-Socialista.
Antonio Gallego, accedió a la Alcaldía el 14 octubre de 1933 por dimisión de su antecesor. Al mes de acceder a la alcaldía Gallego Visglerio se celebraron en todo el país elecciones generales. Era noviembre de 1933 y la alta abstención anarcosindicalista fue protagonista. En Alcalá de los Gazules llegó casi al 80%. La corporación dirigida por Gallego se mantuvo en el cargo hasta que prácticamente fue destituida por el gobernador civil radical Luis de Armiñán el 9 de octubre de 1934. En su lugar entró de alcalde Pedro Díaz Montes de Oca.
El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 permitió restituir a la corporación municipal democráticamente elegida en 1931 y Antonio Gallego volvió a ocupar la Alcaldía desde el 21 de febrero bajo las siglas de Unión Republicana. Uno de los proyectos más interesantes que acometió la corporación que presidía Antonio Gallego fue el abastecimiento de aguas. El 4 de marzo la corporación municipal solicitó un préstamo para la ejecución del proyecto de traída y abastecimiento, que trajo al pueblo las tuberías para iniciar las obras, pero todo quedó paralizado por la Guerra Civil.
Antonio Gallego era un hombre honesto y pacífico, religioso. Aunque anticlericalismo y laicismo eran señas de identidad de la izquierda política, ser de izquierdas no era excluyente de los sentimientos religiosos. Antonio Gallego socorrió con su propio dinero a las monjas del Beaterio de Jesús, María y José de Alcalá de los Gazules. El alcalde protegía a las monjas: “Estad tranquilas, el pueblo de Alcalá es noble y aquí no se va a quemar nada. Si alguna de vosotras tiene miedo, yo ofrezco mi casa, que es bastante amplia, para albergaros a todas”.
Una de las últimas reuniones a las que asistió Antonio Gallego como Alcalde fue la Asamblea Magna de Alcaldes de la provincia celebrada el 12 de julio, tratando el tema de las fincas roturadas sin labrar dedicadas en su mayor parte a la ganadería, reunión en la que participó el doctor Blas Infante. Los alcaldes de la provincia expusieron las dificultades de los pueblos y del poder central para atender los problemas de los municipios.
Gallego fue una más de las víctimas que el golpe militar de 1936 causó en Alcalá. La derecha alcalaína llevaba algún tiempo preparando el golpe. A la izquierda le cogió de improvisto, la misma mañana del 18 de julio se celebró una última reunión en el ayuntamiento. Al día siguiente, el todavía alcalde Antonio Gallego mandó emisarios a los campos, para que los hombres que trabajaban en la descorchá regresaran al pueblo en auxilio de la República. Todo fue en vano. Los golpistas, bien organizados y armados desde los primeros momentos, comenzaron con las detenciones. La guardia civil y los falangistas detuvieron a Gallego el día 21, junto al teniente de alcalde Andrés Jobacho Benítez y el interventor municipal José Franco Rodríguez. Medio centenar de alcalaínos fueron asesinados por los golpistas.
Gallego y varios concejales del Frente Popular fueron encarcelados durante 3 días en Medina Sidonia. El 24 lo sacaron para asesinarlo con el concejal y ex alcalde alcalaíno José Sandoval Moreno en algún paraje entre Paterna y San José del Valle. Antonio dejó viuda y 5 huérfanos: María, Francisca, Francisco, Antonia y José. En 1940, sin comprender el asesinato del cabeza de familia, y por no soportar la convivencia con los incivil, abandonaron Alcalá de los Gazules.
Alcalá de los Gazules ha homenajeado al último alcalde republicano y algunos de sus concejales. En el barrio de San Antonio, calles de nueva creación se han rotulado con los nombres de “Alcalde Antonio Gallego”, “Alcalde José Sanoval”, “Concejal Andrés Jobacho” y “Concejal Domingo Ortega”. Los 4 fueron asesinados en agosto de 1936 en parajes cercanos a Casas Viejas, Paterna y San José del Valle.
 

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