Estamos en la fase final de la burbuja de la renta fija estatal.
La omnipotencia de los bancos centrales ha creado un clima de exceso de confianza para el que tendremos que inventar algún calificativo que no está en el diccionario. Jamás habíamos conocido tipos negativos y ahora la deuda estatal europea parpadea en rojo en su gran mayoría.
Han destrozado el binomio rentabilidad-riesgo, donde uno compensaba el otro a la hora de invertir. No hay rentabilidad (tipos negativos) y tampoco hay riesgo porque las deudas están en máximos históricos, sin parar de crecer y la mayoría de los países con déficit crónicos. Casi todo el mundo reconoce que las deudas son impagables pero no hay mención de riesgo aparente.
La complacencia es tal que la simple mención de bajar los tipos del -0,4 al -0,5% (¿realmente hay mucha diferencia?) ha disparado los precios de los bonos. No hay miedo y el resultado puede ser morir de éxito.
Una guerra en el golfo o cualquier cisne […] y de repente el rey está desabrigado. Los cuellos de botella intentando salir de la encerrona de los tipos negativos puede originar, sin duda, la mayor crisis de la historia.
Desde Octubre de 2018, el bono español ha pasado del 1,72% al 0,39% de hoy. La deuda, bien gracias, ha subido hasta 1,2 billones (no la real sino la del protocolo de déficit excesivo). La economía española desacelerando.
Pongo la deuda española pero podemos extrapolar sin temor.
La única explicación que podemos utilizar es que estamos en la fase final de la burbuja. Lo malo es que nadie sabe lo que puede durar. Ya sabemos que las burbujas desesperan en la lenta espera de su pinchazo final.
Un recordatorio. Son los bancos centrales los creadores de esta gigantesca burbuja. Cuando explote, no habrá nadie detrás. Están formando la mayor burbuja de la historia, lo que venga detrás tiene que ser de la misma proporción.
Saludos.