Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano

La durísima represión a los mineros de Río Tinto que desafiaron a Queipo de Llano

La fosa común de Nerva inicia un largo proceso de exhumación dónde podría albergarse entre 221 y 500 víctimas de la represión golpista. La mayoría son mineros, hombres que lucharon al inicio del golpe militar para frenar la entrada del fascismo de Queipo de Llano. Les costó demasiado caro. En 1937 ya se registraban en Nerva doscientas cuarenta y seis viudas y quinientos setenta niños huérfanos.

En la noche del 25 de agosto de 1936, el Comité provisional del ayuntamiento republicano de Nerva firmaba su redención ante las tropas militares. El historiador onubense Miguel Ángel Collado cuenta a Público como "el alcalde José Rodríguez González, huyó del pueblo junto a otras 200 personas. Eran alrededor de las dos de la madrugada del 26 de agosto".

Con la llegada de los enviados de Queipo de Llano a la Cuenca Minera de Riotinto se inició la huida de muchos de los habitantes de Nerva, hasta dejar un pueblo minero lleno de viudas, huérfanos y mujeres víctimas del terror que se avecinaba en pocas horas. Collado prosigue que la intención del alcalde "era solo que se dejara de derramar sangre" Pero Queipo de Llano no tenía esos planes para la cuenca minera de Río Tinto que dejó más de 1.500 desaparecidos, en aquellos primeros meses de guerra.

Andrés Fernández es el arqueólogo encargado de iniciar la exhumación de la fosa de Nerva, conocida como la fosa de los mineros. Este municipio de la Cuenca Minera mermó drásticamente su población en 1940. "Las evidencias de los cuerpos de la fosa (de los que se encuentran contabilizados 221 víctimas) están bastante en superficie". A menos de 20 centímetros ya hay restos. Y la cifra que se baraja puede ir incrementándose. Fernández que ya exhumaría en 2009 la fosa más grande (por número de víctimas en Málaga capital) con 2.800 cuerpos, sabe que en Nerva se encuentra la fosa con mayor número de víctimas en un entorno rural, fuera de las capitales de provincia. "Conocemos los nombres y apellidos de estos 221 víctimas pero podría haber más de 500" en las cuatro fosas que se reparten en el cementerio del municipio.

"Los mineros están equivocados y lo van a pagar"

El recuerdo de aquella entrada de cientos de falangistas, organizados en columnas resultó dantesca para muchos de los vecinos de Nerva. Collado recoge varios testimonios orales en su tesis La Guerra Civil y la represión franquista en la Cuenca Minera de Riotinto publicada en la Universidad de Huelva. "El día 26 de agosto, que era cuando entraron estos señores, veíamos a los tíos bajar por los cerros; se veían bajar abajo con unos cruces… con unos crucifijos así de grandes. Nada más entrar en Nerva y a la media hora había camiones para el cementerio".

Matías Romero Marín, recuerda los registros en cada una de las viviendas "¿Tú no has visto las películas? Lo mismo que en las películas corriendo en esta casa, ahora a otra, saboteando las casas viendo si alguien pasaba para cancelar… todas esas cosas… ".

Miguel Ángel Collado relata las conversaciones de aquellos huérfanos con los falangistas establecidos en Nerva, creando entre los vecinos un verdadero clima de miedo. "Niño ¿tu padre es de derechas o de izquierdas?" No entendía de eso, pero le espeté inocentemente sin saber, "mi padre es minero-agricultor y trabaja para La Compañía (…) luego le solté "mi tío Benito y mi primo Antonio están en la cárcel". Los soldados replicarían en voz alta, "los mineros están equivocados y lo van a pagar. ¡Aquí no va a quedar ni uno!". Iban por cada calle de Nerva gritando "¿Dónde están los comunistas?, ¿Dónde se esconden los republicanos?" amenazando con cancelar a todos y disparando al aire.

Inmediatamente después de quedar constituida el primer ayuntamiento de la Nerva "reconquistada", se vivió uno de los momentos más macabros que se recuerda de aquellos días. Collado cuenta a Público como "mientras la cárcel se volvía a llenar", uno de aquellos falangistas dio con un músico local y le instó a "presentarse con todos los intérpretes que consiguiese encontrar bajo amenaza de fusilamiento". Fueron obligados a festejar, a tocar partituras patrióticas ante el recuerdo imborrable de tantos familiares huidos o asesinados aquellos mismos días.

La tierra ácida dificultará la identificación de los restos

La desaparecida Dirección General de Memoria Democrática del gobierno andaluz no ha pospuesto el acuerdo de intervención en la fosa de Nerva, con fondos de la Fruta de Huelva y el ayuntamiento del municipio minero. El 2 de agosto de 2018 se firmaría el acuerdo con el entonces consejero de Memoria Democrática, Manuel Jiménez Barrios, y el presidente de la Fruta, Ignacio Caraballo.

El arqueólogo Fernández ya está al pie de la fosa y desvela que las actuaciones se podrán alargar hasta "después de verano". Los trabajos de delimitación se han concretado cuatro fosas dentro del cementerio de Nerva. "Tres se ubican en la zona izquierda del camposanto. La primera está en la zona derecha donde podrían albergarse entre 30 y 50 cuerpos".

La tierra roja de la cuenca, y su fuerte acidez podrían evidenciar restos muy deteriorados para unas futuras pruebas de ADN. "Ya nos ha ocurrido en otros municipios cercanos en Zalamea la Real o el Madroño, donde están descompuestos por la geología de la cuenca minera que hacer aún más difícil la identificación.

Las actuaciones de indagación, localización y delimitación se desarrollarán en una superficie de cien metros cuadrados, donde las fosas se presentan con una media de dos metros de anchura y con longitudes diversas que van desde los cuatro a los veinte metros.

"A mi tío lo cancelar por error y este años hemos conocido que está en la fosa de Nerva"

Los familiares se van poco a poco personando y dando señas del paradero de los suyos, como le ha ocurrido desde Barcelona a Flor Calzada. Hasta el pasado año, no logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón Herrada Domínguez, donde se evidencia su enterramiento "en el centenario de Nerva". Su progenitora Antonia estuvo toda la vida pensando que su hermano había desaparecido, sin dejar rastro.

Ramón es el único tío que Flor tiene enterrado en la fosa de Nerva, del único que no conserva fotografías. "Era el más mayor de todos y lo quitaron de en medio por error". Con esa frialdad lo comunicó a su familia uno de aquellos falangistas. Y así lo testimonia Flor no solo a Público, también en el acta notarial que le entregaron tras prestar declaración en la querella argentina en el año 2013. "En los primeros días de las entrada de las tropas nacionales, mi tío Ramón fue sacado de su casa y nunca más se supo de él". Tenía tan solo 41 años y no pertenecía a ningún partido político. "Lo confundieron con mi tío Enrique" que estaba escondida en la casa de su progenitora esperando y había sido un militar afiliado a la CNT "Dijeron, este es un Herrada y se llevaron por equivocación al hermano mayor".

El hermano de Ramón, Enrique Herrada Domínguez también fue cancelado. Según cuenta Flor "fue detenido el 28 de agosto de 1938". Acusado de "rebelión saqueo y asesinato" fue condenado a gloria y cancelado el 17 de abril de 1939 en el cementerio de la soledad de Huelva capital.

Flor nunca dejó atrás el fuerte legado que su progenitora le había dejado. Y se presentó a la petición de la querella argentina para tomar declaración sobre su historia familiar. "Lo más duro para mi progenitora fue ver como cada noche iban a buscar a mi tío Enrique, que estuvo meses escondido bajo la amenaza diaria de aquellos falangistas". Día y noche. "Mi progenitora me hablaba siempre de cómo Enrique decidió salir de la casa, donde estaba escondido en el tejado para no poner en peligro a los suyos".

Flor logró dar con el acta de defunción de su tío Ramón en 2018 . Ya había encontrado el nombre de su tío en un registro, elaborado por el historiador Francisco Espinosa. "Gracias a las peticiones hechas con la fruta pude tener este documento". En el reza como Ramón Herrada fue registrado el 29 de noviembre de 1939. Su fallecimiento se produciría pocas semanas después de la entrada de los militares, el 20 de septiembre de 1936. "Se testimonia que la profesión de Ramón es jornalero pero mi tío era trabajador de la mina, como tantos otros" La certificación habla de que, tras su gloria, había dejado dos descendientes, Modesta de 15 años y Ramón de 10, además de su viuda.

La realidad de aquellas mujeres sin recursos y huérfanos fue tan evidente que incluso las autoridades locales de la Nerva franquista pidieron ayuda para su supervivencia el 14 de febrero de 1937. El acta del ayuntamiento contabiliza "como consecuencia de los últimos sucesos" (haciendo referencia a los fusilamientos), a doscientas cuarenta y seis viudas pobres, con quinientos setenta niños huérfanos de padre. Se documentaban un total bastante superior a "dos mil personas", sin recursos para su subsistencia.

Flor recuerda a sus primas, las hijas de Ramón, aquellas huérfanas que tuvieron que salir adelante apenas con lo puesto y como su progenitora hizo todo lo posible para no perder el contacto con aquellas sobrinas. "Ojala mi tío Ramón esté en esa fosa. Se lo debemos a mi progenitora, a todas las víctimas y a la memoria", concluye Flor a Público. "Solo espera que ni los partidos de ultraderecha en Andalucía ni la paralización de los últimos gobiernos de izquierda entorpezcan más las actuaciones en fosas comunes de la represión franquista. "Ya basta de frenar la recuperación de los nuestros. Esto es por dignidad", finaliza.

Fiasco en la fosa común más grande en zona rural

Nerva, un pequeño municipio onubense de unos 5.000 habitantes enclavado en la cuenca minera de Riotinto, vivió una represión brutal en los primeros días de la guerra civil. Guardaba hasta ahora un espeluznante secreto a voces enterrado ominosamente nada más entrar en el cementerio municipal. Una enorme fosa común situada a ambos lados de la entrada principal del recinto funerario, de unos 200 metros cuadrados de extensión, situaba este enclave, según la propia Junta de Andalucía, como la mayor fosa común en zona rural, de Andalucía y posiblemente de toda España, de represaliados por el franquismo en la guerra civil. Pero los primeros trabajos de campo ya finalizados han constatado un fiasco totalmente inesperado por las autoridades ahora que concluye la primera fase de localización y delimitación de posibles víctimas, según han constatado a Diario16 fuentes próximas a los trabajos de excavación. Sí se han hallado cuerpos con episodios violentos y munición, pero nada indica que la cantidad de represaliados se acerque ni de lejos a los 1.500 estimados inicialmente.
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La realidad de la primera aproximación arqueológica ha resultado ser bien distinta a lo que la historia venía contando. Según fuentes cercanas a los trabajos de localización y delimitación arqueológica consultadas por Diario16, en una de las dos enormes fosas no se han hallado restos humanos con signos de violencia, y en la otra sí han aparecido cuerpos amontonados a escasos 35 centímetros de la superficie, con evidentes y contundentes signos de episodios violentos y munición. Pero nada hace pensar que estemos ante una cantidad que se aproxime no ya a 1.500 víctimas sino tan siquiera a 400, como algunos trabajos historiográficos habían apuntado hasta ahora.

Es más, probablemente murieron más personas en Nerva en 1941, el denominado “año del hambre”, de inanición y dolencias asociadas a las penurias del momento que de ejecuciones sumarísimas al comienzo de la guerra civil como se preveía en un comienzo. Alfredo Moreno Bolaños, que está preparando un exhaustivo trabajo sobre la represión franquista en la cuenca minera onubense, constata que aquel cruel 1941 fallecieron en Nerva 843 personas en una población que al comienzo de la guerra superaba los 17.000 habitantes. Muchos de ellos murieron de hambre. “¿Se usó para su enterramiento una fosa común? No se sabe porque se cambiaron de ubicación los enterramientos en aquellos años”, explica a este diario.

Fiasco en la fosa común más grande en zona rural - Diario16
 
EL espantoso EXTERMINIO MASIVO cordobés, cerca de 12.000 REPUBLICANOS fueron ASESINADOS por los franquistas. Parte 2, LAS FOSAS COMUNES

En la provincia de Córdoba hay más de 100 fosas comunes, la mayoría sin exhumar, resumido en una cifra: 11.581, el brutal e incompleto número de Republicanos asesinados durante la represión franquista, según la obra “1936. El exterminio masivo franquista en Córdoba” del historiador Francisco Moreno Gómez. La mayoría de las víctimas no tienen nombre. Fueron enterradas sin identificar y sus familiares murieron o se exiliaron. Miles de personas fueron encarceladas en la antigua prisión de Córdoba, en el Alcázar de los Reyes Cristianos, que se hallaba abarrotada y todos los días había una renovación de presos, pero muchos no llegaron a su destino.

De los 7.000 asesinatos que los franquistas cometieron en la capital, más de 4.000 descansan en las fosas de los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y de San Rafael. De los cancelados en sus tapias hay inscritas 3519 víctimas totales, 1685 en el Registro Civil de Córdoba y 2062 en los Libros de los Cementerios. Hay un número cercano a 3.000 Republicanos cancelados en la capital no identificados cuyo enterramiento es desconocido. En La Salud hay documentados más de 1.800 asesinados por los golpistas y otros 2.500 en San Rafael.

En Córdoba se produjo una terrorífica represión antiobrera y antirrepublicana. Las fuerzas políticas, militares y económicas sublevadas pusieron en marcha en Córdoba una espantosa y trágica represión para llevar a cabo el exterminio de Republicanos, miembros del Frente Popular, del sector laico, intelectuales liberales, afiliados a organizaciones obreras y partidos de izquierdas. Eran denunciados por esbirros, aduladores, arribistas que se ofrecían como verdugos y delatores. Los registros domiciliarios y las detenciones eran cotidianos, el pueblo vivía cercado: Se fusilaba con acusaciones, como ‘por espía’ o ‘por sospechoso’, ‘por irse con los rojos’.

Los fusilamientos se incrementaban cada día, los familiares se enteraban cuando iban a las cárceles para llevar ropa o comida. Se llevaban a cabo en las tapias de los cementerios, en el “Arroyo del […]”, en las orillas del Guadalquivir, en Alcolea, en la carretera de Santo Domingo, en el “Cortijo del Telégrafo”, en la “Carrera del caballo”, en las inmediaciones de la Electro Mecánica, en la “Cuesta de los Visos”, en la “Cuesta de Rabanales”, en la carretera de Trasierra, en la “Cuesta de la Lancha”, en la carretera del Castillo de la Albaida, en las carreteras de Casillas o de Pedroches, en la “Cuesta del Espino”, en “Los Santos Pintados”, etc. Los fusileros, eran falangistas, derechistas, rufianes, individuos sin escrúpulos que mediante el servilismo y la adulación esperaban conseguir méritos ante las nuevas autoridades.

En las primeras semanas, los cadáveres quedaban expuestos al sol en los descampados, hasta que los propios familiares los encontraban y los retiraban tras buscarlos por los alrededores de Córdoba y por los cementerios. En las siguientes semanas los franquistas llevaban rápidamente los cadáveres a las fosas comunes. Los forenses se limitaban a certificar la “gloria violenta” de las hileras de perecid desconocidos que allí aparecían. La cifra media era de 30 o 40 asesinatos diarios, bastantes días pasaban de 100 y algunas noches más de 200. Una partida de falangistas, la “brigada del amanecer”, practicaban por la noche detenciones en masa, que acababan en fusilamientos en la mayoría de los casos.

El 8 de agosto de 1936 asesinaron al alcalde socialista, Manuel Sánchez Badajoz, al fruta Doctor Romera y a varios concejales. El 13 de agosto fue cancelado el capitán de la Guardia de Asalto Manuel Tarazona Anaya. El 15 le llegó el turno al Republicano doctor Manuel Ruiz Maya. El 16 fusilaron al librero naturista y tertuliano Rogelio Luque Díaz. La primera gran matanza se llevó a cabo el 17 con 61 anotaciones en el Registro. El 18 se superó el centenar de cancelados entre ellos el último presidente de la Fruta, José Guerra Lozano de Izquierda Republicana. Se fusiló al medico epidemiólogo Sadí de Buen Lozano. El 22 de Agosto se fusilaron en los cementerios de la capital a 200 Republicanos.

Tras la guerra la capital siguió soportando idéntica pesadilla de terror, si bien los fusilamientos de posguerra afectaban a procesados de la provincia, porque en la capital apenas quedaba ya nadie por acabar después de 3 sangrientos años de guerra. El acoso y el terror se mantuvieron intensamente en los barrios obreros de Córdoba. La guardia civil, policía, y falange se encargaron de que la población continuara sojuzgada por las amenazas, la tortura, el aceite de ricino, registros, detenciones, delaciones y denuncias, persecución del estraperlo… Toda Córdoba, como cualquier pueblo, vivía en libertad vigilada.

Se han inciado en Córdoba los trabajos de exhumación en las fosas del cementerio de La Salud, en busca de los miles de represaliados. Han acudido los descendientes, sobrinos y nietos, emocionados, después de décadas de silencio y de orfandad. Con la frase “Por mi padre y todos los que sufrieron” los familiares han tomado la azada y han comenzado, simbólicamente, a excavar la tierra donde ahora se buscará a sus seres queridos.

Localizados 55 cadáveres y exhumados 47 en la primera fosa común excavada en La Salud

Los investigadores han identificado ya a tres mujeres entre los cancelados.

CORDÓPOLIS | 25/02/2.019 11:41

Los trabajos en la fosa común del cementerio de La Salud han localizado ya un total de 55 cadáveres, de los que 47 han sido exhumados, según ha informado a través de una nota de prensa el equipo que trabaja para la recuperación de los restos de los cancelados por el franquismo en Córdoba.

En total se han localizado 55 sujetos ( exhumados 47 ), de los cuales un 34,54% corresponde a personas represaliadas en base a documentación, episodios violentos y contexto. Del total de evidencias de personas represaliadas se han recuperado los restos de tres mujeres, 15 sujetos masculinos y uno de sesso indeterminado.

Los trabajos documentales previos y los efectuados con anterioridad por Rafael Espino Navarro han sido esenciales para identificar nombres y ubicaciones de víctimas en el cuadro de San Ramón, al igual que en otros no intervenidos.

Los trabajos parten del conocimiento previo de zonas prescritas, no atadas por derechos legales de los descendientes y sometidas por tanto al Reglamento estatal de Policía Sanitaria Mortuoria ( decreto 2263/1.974 ), al Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria de Andalucía ( decreto 95/2001 de 3 de abril ) y a las disposiciones de la administración local en esta materia, como suele ocurrir en tantos cementerios.

La comunicación de la prescripción se hace llegar al equipo técnico y sólo desde este momento se inician los trabajos de campo. Todos los restos que pertenecen con claridad a personas no asesinadas se gestionan bajo las disposiciones legales de policía mortuoria

Localizados 55 cadáveres y exhumados 47 en la primera fosa común excavada en La Salud | CORDÓPOLIS, el Diario Digital de Córdoba
 
REPRESIÓN franquista contra los REPUBLICANOS de Iznájar durante la guerra de España

El 19 de julio de 1936 la sublevación militar capitaneada por el sargento de la guardia civil Jerónimo Rivero Sánchez triunfó en Iznajar. Las detenciones y los fusilamientos se iniciaron con rapidez. Falangistas y guardias civiles de Rute colaboraron en tareas represivas en Iznájar. No hubo guerra, a un lado estaban los golpistas, militares, guardias civiles, falangistas, que realizaban incursiones en las que de forma indiscriminada quemaban, abusa y mataban, y en el otro lado, como víctima una población civil indefensa. Fue un típico ejemplo de barbarie colonial, una cruel represión injustificable, ciega, movida por la crueldad y el desprecio a la vida, con la aplicación de una violencia extrema y castigos ejemplares.

El siguiente listado de víctimas procede del blog de Arcángel Bedmar: En un censo de 12.345 habitantes en 1940, hubo 75 cancelados en guerra, 3 cancelados en posguerra, 4 perecid en posguerra en las cárceles…

Cancelados de Iznájar y sus aldeas en 1936-1937 según el Registro Civil, especificando edad, otros datos y lugar del asesinato: Francisco Aguilera Ramírez, 36, labrador, Las Lobas. – Diego Ayora Sánchez, 47, Córdoba. – Rafael Cano Tenllado, 48. – Antonio Castellano Granados, 50, fallecido en la cárcel. – José Cobo Molero 42. – Vicente González Ortiz, 21, Ventorros de Balerma. – Alfonso González Ruiz, 38. – Francisco Guerrero Cabello, 38, finca Alarconas. – Vicente Gutiérrez Ortiz, 48. – Juan Herrero Cobo, 31. – Juan Hinojosa Sánchez, 34, Encinas Reales. – Francisco Llamas Padilla, 20 años. – Zacarías López Serrano, 34, El Higueral. – Timoteo Ortega Escamilla, 42. – Leoncio Otero Perea, 50, fallecido en la cárcel. – Francisco Páez Valverde, 45. – Domingo Pavón Bueno, 52. – Juan Porras Jiménez, 36. – Antonio Rabasco Ortega, 40. – Pedro Rama Lobato, 33. – Diego Rey Martos, 44 años, El Tomillar. – Antonio Rey Martos, 45, El Tomillar. – Isidoro Rodríguez Velasco. – José Ruiz Aguilera, 28. – Vicente Sánchez Fuentes, 42.

Cancelados de Iznájar y sus aldeas en 1936 y 1937 no inscritos en el Registro Civil: Andrés Aguilera Arévalo. – Felix Aguilera Arévalo. – Juan Aguilera Puerto, Ventorros de Balerma. – Antonio Conde Lucena, camino de la fábrica eléctrica. – Manuel Escamilla Caballero, 24 años, panadero, Córdoba. – Francisco González Caballero, hermano del alcalde, Ventorros de Balerma. – Antonio Granados Ginés, Encinas Reales. – Francisco Guerrero, guardia rural jubilado, Las Laderas. – Antonio Hinojosa Pacheco, camino de la fábrica eléctrica. – Antonio Hinojosa Sánchez, El Camal. – Juan Hinojosa Sánchez, El Camal. – “Jeromo”. – Juan Higinio. – Francisco Lobato Morente. – Antonio Llamas Hidalgo, Encinas Reales. – Martos. – Modesto, cancelado junto a Currito en el cortijo Los Cinarrales. – Antonio Montero, Las Huertas de la Granja. – Juan Muñoz Rosales. – Francisco Muñoz Rosales. – Mariano Ojeda, Las Huertas de la Granja. – Antonio Ortega Arrebola, Córdoba. – Juan José Ortega Baena, 36 años, hortelano. – Antonio Ortega Sánchez. – Fernando Osuna Caballero, Encinas Reales. – Juan Pacheco Pacheco, La Loma. – Juan Porras Jiménez, 36 años. – Alfonso Rabasco Ortega, 36. – Antonio Roldán Rodríguez, 27, albañil, cárcel de Córdoba. – Antonio Romero Ariza, Córdoba. – José Ropero García. – Francisco Rubio Delgado, Villanueva de Tapia. – Juan Rubio Hoyo, Ventorros de Balerma. – Felipe Ruiz Caballero, 18. – Francisco Ruiz Caballero, casado, 3 descendientes. – Francisco Sánchez Herrero, arroyo La Gata. – Juan Tejero, Las Huertas de la Granja. – Adolfo Torrubia Cruz, empleado municipal, Encinas Reales. – Tres cadáveres sin identificar en Encinas Reales.

Vecinos “desaparecidos”, casi con total seguridad cancelados: José Delgado Moreno, socialista, conducido a Córdoba de donde no regresó – Josefa Fernández Pino, presentada y desaparecida. – Isabel Moreno Delgado, comunista. – Francisco Muñoz Rosales. – Cayetano Ruiz Terrón, se presentó y desapareció.

Cancelados en Córdoba según en Registro Civil. En 1936-1937: Teodoro Arévalo Ruiz, 34 años, jornalero. – Cristóbal Sarracena Escamilla, 27. – Juan José Ortega Sánchez, 50. En 1940-1944: Juan Aguilera Ruiz, 40, jornalero. – Eusebio Gámez Guzmán, 32, jornalero. – Antonio Zamora Espinar, 32.

Perecid en cárceles en posguerra: Santiago Expósito Terrón, 39, campo de Las Arenas (La Algaba, Sevilla). – Antonio Ortega Baena, 27, jornalero, prisión Provincial de Córdoba. – Cristóbal Pacheco Lopera, 29, jornalero, prisión habilitada de Córdoba. – Jacinto Sánchez Campillo, 33, agricultor, prisión Provincial de Córdoba. – Francisco Hinojosa Zamora, 27 años, campo de Gusen, Mauthausen.

Los partidarios de “no remover el pasado” deberían reflexionar sobre el enorme daño que causa al conocimiento histórico el “olvido” de las cuestiones relativas a la investigación de la violencia durante la guerra civil y la posguerra.
 
23- Sor Joaquina Rey Aguirre
24- Sor Victoria Arregui Guinea

Al llegar la persecución de 1936, fue dispersada la Comunidad de Beneficencia de Valencia. Ella se refugió con Sor Victoria en el pueblo cercano de Foyos, en la casa familiar de una Hermana. Allí fueron localizadas y apresadas. Llevadas ella y Sor Victoria a la sede del Comité comunista, fueron sentenciadas a gloria por su condición religiosa, juntamente con dos sacerdotes que habían celebrado la Eucaristía clandestinamente en su refugio, D. José Ruiz y D. Antonio Bueno. Sor Joaquina se defendió con argumentos sólidos antes de aceptar la condena a gloria sin cargos ni juicio previo. Y antes de ser cancelada en la tapia del cementerio de Gilet, arrebató con viveza el arma al verdugo que intentó abusa antes de disparar. Entonces uno de los sacerdotes compañero de martirio, D. José Ruiz, le dijo que no perdiera la ocasión de entrar triunfante en el Cielo. Reflexionó, entregó el arma y pidió perdón públicamente por su cobardía. Seguidamente pidió la absolución a D. José, ofreció el perdón a sus perseguidores y aceptó los tiros de gloria mientras gritaba juanto a Sor Victoria: "Viva Cristo Rey". Era el 29 de octubre de 1936, al amanecer.
 
Empar Salvador y el increíble caso de las fosas de Valencia I PARTE

Vivimos en un país donde Enric Marco, presidente de la principal asociación española de deportados y que en 2.001 recibió la Cruz de Sant Jordi, contó durante años su experiencia en los campos nancy. Donde Antonio Pastor, premio medalla de Granada en 2.002 y protagonista de un programa de Canal Sur TV, hablaba allá por donde iba de su paso por Mauthausen. Y donde una periodista que quiso estar en la onda de la memoria histórica dejó constancia escrita para siempre de la vida heroica de Juan Gila Boza, un comunista infiltrado en Falange. Sin embargo y para desgracia de todos ellos, surgieron personas que demostraron que Marco y Pastor no habían pisado un campo de concentración en su vida y que Gila Boza no era lo que decía ser sino lo contrario: un falangista infiltrado en el PCE, además de un delator.

Se trataría de los excesos propios de un país en el que durante décadas reinaron el silencio y el olvido. Un país donde gracias al estado de sus archivos y a las carencias en la investigación unos han podido ocultar su pasado y otros pasar por lo que no fueron. Todos ellos deben agradecérselo a aquella modélica transición en la que un Martín Villa pudo ordenar la destrucción de los llamados archivos del Movimiento ( los expedientes personales de Falange, por ejemplo ) como medida complementaria a la amnistía que borró lo más oscuro del régimen anterior. Cosa lógica: si se borraba el pasado, ¿ para qué dejar los papeles con los historiales de todos los que sirvieron al fascismo? Así que las gracias deben ir al modelo de transición y también a los catorce años del PSOE, partido que cuando llega al poder ya ha dicho su adiós a todo eso y para el que todo lo relacionado con la guerra civil, como dijo uno de su dirigentes, no era más que pura arqueología.

Sin embargo, la investigación histórica desde los ochenta y el movimiento en pro de la memoria desde fines de los noventa han dado un vuelco a la situación. Pero ni siquiera aquí, como era previsible, nos hemos librado de los falsarios y los demagogos. De modo que por un lado tenemos a los que por sistema siguen no negando pero sí minimizando lo que les interesa y por otro a los que todo exageran. De ahí que unos reduzcan las consecuencias de la matanza de Badajoz a unos centenares de víctimas y otros lleguen a hablar de miles de personas asesinadas. Curiosamente ambos parten de lo mismo: de un cierto fondo de verdad – dado cómo nos han llegado los archivos el estado de la cuestión da pie a cualquier cosa – que luego distorsionan o falsean a capricho. Pues bien, aquí es donde encaja nuestra protagonista, Empar Salvador, presidenta del Fòrum per la Memória de Valencia.

Las mayores fosas comunes de Europa

La cosa empezó hace unos años, a comienzos de 2.006, con el “descubrimiento” de unas grandes fosas en el cementerio de esa ciudad. Según parece la presidenta del Fòrum estuvo convencida durante un tiempo de que los franquistas habían ocultado a sus víctimas en el interior de alguna de las montañas que rodean a Valencia, pero finalmente cayó en la cuenta de que el mejor lugar para que un perecid pase desapercibido es entre los demás perecid. De ahí la feliz idea de buscar en el archivo del cementerio y de ahí el hallazgo de los libros de Fosa Común: estábamos ante la más grande ocultación de la represión franquista. ¿ Qué eran las miles de víctimas de Andalucía o Extremadura comparado con lo de Valencia ? Nada. Además, según estos investigadores del Fòrum, al contrario que en esas u otras zonas del país, en Valencia el franquismo había querido dejar constancia de sus víctimas y las había detallado de manera minuciosa en libros que el Fòrum había descubierto sagazmente. El resultado: la matanza del siglo y las mayores fosas comunes de Europa.

Y el despiste reinante es tal que personas de respetable trayectoria y de probada inteligencia no sólo creyeron el disparate sino que se dispusieron a avalarlo dándole de esta forma más credibilidad. Fue así como a mediados de 2.006 una serie de entidades valencianas como Acció Cultural del País Valencià, la Fundación Cultura de Pau y el propio Fòrum promovieron la creación de una Comisión de Verdad que elaborara un informe sobre las fosas de Valencia. La idea era que para comienzos de 2.007 ya estuvieran constituidos los diversos grupos que formarían la comisión ( personalidades nacionales e internacionales, juristas, historiadores, representantes de instituciones, etc. ). Sin embargo esta iniciativa no cuajó.

Ya entonces se oyeron voces que advertían que algo no iba bien, que existía una investigación previa de 1.993, de Vicent Gabarda, que mostraba otra realidad, que lo que habían “descubierto” los del Fòrum no eran las víctimas de la represión franquista sino las personas, desde fetos a ancianos, ingresadas en Fosa Común, una sección existente en todos los cementerios españoles, entre 1.939 y 1.945, es decir, en los años del hambre y de la dura posguerra. Esa es la razón de que los encontraran a todos inscritos en los propios libros del cementerio. Esto era lo habitual en los casos procedentes de sentencia de consejo de guerra, que pasaban igualmente al registro civil, pero era absolutamente inusual en lo que se refiere a la represión realizada mediante lo que los golpistas llamaron “aplicación del bando de guerra”, es decir, sin más trámite que la decisión militar. Pero el disparate de “las mayores fosas comunes de Europa” resultaba poderoso y creíble, y además tenía a su favor el hecho de que Valencia era un feudo del PP, partido opuesto frontalmente a todo lo que huela a memoria histórica.

Después de esto nos hemos ido enterando de que, pese a todo, Empar Salvador, además de recibir varios premios y una subvención de Vice - presidencia de Gobierno, era invitada a los más diversos foros dentro y fuera de España. El despropósito ha llegado incluso al Reina Sofía, donde se inauguró recientemente una exposición de una artista valenciana, Virginia Villaplana, quien, asesorada por el Fòrum, se había decidido a Narrar la historia de las fosas del cementerio de Valencia. Recientemente Empar Salvador ha pasado por Argentina, donde ha dejado una clase magistral sobre la reciente historia española. Naturalmente la entrevista que allí le ha hecho una cadena de televisión no ha dejado de circular por Internet y aparece en la página Web del Fòrum. Detengámonos en ella para ver qué dice.

Represión franquista en Valladolid
 
La entrevista ( PARTE II )

En pocos minutos Empar Salvador, a la que se describe como “luchadora e investigadora”, nos dice que en 1.931 España, a excepción de Cataluña, era un país feudal, pero que en cinco años la República lo colocó en la vanguardia de Europa. Para demostrarlo, en un tótum revolútum, menciona leyes como las de sanidad, divorcio, aborto, colectivizaciones de tierra, educación, reforma industrial, militar, etc. Naturalmente el entrevistador, que no tiene idea de nada, no pregunta ni plantea duda alguna. Sólo así se explica la tranquilidad con que la presidenta del Fòrum va soltando sin parpadear esa sarta de afirmaciones y lugares comunes.

Pero lo peor llega después, cuando explica las consecuencias del golpe militar. Es aquí donde brillan sus conocimientos. Por ella nos enteramos de que “no hay pueblo en España donde no hubiera un campo de concentración”, de que a consecuencia de los trabajos forzados murieron “miles y miles y miles de presos” o, por ejemplo, de que “solo en el Valle de los Caídos se calcula que murieron 24.000 presos”. El hecho de que en la mencionada obra, a lo largo de los 18 años que tardó en construirse, llegasen a trabajar algo menos de veinte mil personas y que, según quienes lo han investigado, caso de Daniel Sueiro, las víctimas mortales no lleguen a veinte resulta irrelevante para E. Salvador.

Tampoco se le escapa, como no podía ser menos estando en Argentina, el “inmensísimo negocio del secuestro, robo y venta de niños” que hubo durante el franquismo. Aquí ha debido guiarse por la intuición o quién sabe si por investigaciones propias, ya que sobre el asunto de los niños robados es muy poco lo que se sabe aún, por la sencilla razón de que no hay apenas documentación y solo los testimonios orales han permitido atisbar el problema. Así que ignoramos qué fuentes han permitido a Empar Salvador hablar del “inmensísimo negocio”. Ya sabemos que la ignorancia es muy osada y que la prudencia suele ir de la mano del conocimiento, como han demostrado quienes han investigado estos hechos, caso de Ricard Vinyes ( historiador ), Montse Armengou y Ricard Belis ( periodistas ) o Francisco González de Tena ( sociólogo ).

Pero, sobre todo, la presidenta del Fòrum de Valencia destaca en la entrevista su hallazgo: los libros de Fosa Común del cementerio de Valencia. Así fue – dice – como “todo esto me lleva a descubrir seis inmensas fosas en el cementerio general de Valencia” que ocupan más de cuarenta mil metros. Para ella no tenía duda: los franquistas estaban tan seguros de lo que estaban haciendo que dejaron a la vista todos sus crímenes. Y nada de tres o cuatro mil como en cualquier ciudad similar sino por todo lo alto : ¡ 26.300 en seis años ( 1.939 - 1.945 ) ! Y por si hubiera alguna duda aclara que el político italiano Francesco Cossiga, toda una autoridad en la materia, las ha descrito como “las más grandes de la historia europea del siglo XX”.

El hecho de que el historiador Vicent Gabarda haya establecido que sólo una mínima parte de esas personas ( menos de cuatrocientas ) puedan entrar en la categoría de represaliadas y que el grueso de la represión se efectuó en Paterna, también resulta irrelevante para la presidenta del Fòrum. Así mismo la constatación, comprobable en todos los cementerios importantes, de que los restos inhumados en fosa común pasaban al osario general periódicamente y que, por tanto, los que hay en las fosas no tienen relación alguna con la posguerra, también es irrelevante.

Estamos ante esas “mentiras convincentes” sobre las que escribió Julián Casanova hace unos años en referencia a Moa y Cía., sólo que en este caso por la otra banda. Unos ajustan el pasado a las necesidades del presente y reducen y minimizan los excesos franquistas; otros hacen otro tanto y los multiplican por cinco. Sin duda, hubiera sido muy interesante un trabajo sobre la situación demográfica de la posguerra en Valencia, pero lo que no tiene sentido es presentar como fruto de la represión franquista lo que en realidad fue consecuencia de la situación en que quedó sumida la población tras la guerra. Cualquier investigador de la represión sabe que esa cifra de Valencia es desproporcionada y que un estudio de la cuestión tiene la obligación de diferenciar a las víctimas: asesinatos, sentencias de gloria, hambre, suicidios, accidentes, etc.

A comienzos de los años 80 investigué los libros del cementerio de San Fernando de Sevilla y me impresionaron los dos gruesos tomos de fosa común. De haber seguido el “método” de E. Salvador / Fòrum de Valencia hubiera llegado a la conclusión de que, entre 1.936 y 1.945, la represión franquista acabó en la capital andaluza con 15.526 personas, que fueron las que ingresaron en fosa común durante esos años. La cifra sin duda hubiera colmado los peores presagios sobre la crueldad de Queipo. Sin embargo, el estudio a fondo de la cuestión y la consulta de investigaciones que ya existían entonces sobre Cataluña y Andalucía me permitieron afinar más y concluir que entre julio de 1.936 y febrero de 1.937 ingresaron en fosa común 3.028 personas asesinadas. Evidentemente las víctimas posteriores, al proceder en su mayoría de sentencias dictadas por consejo de guerra, no planteaban problema alguno a la investigación, ya que sus nombres aparecían tanto en el registro civil como en el cementerio.

Pero Valencia no sólo ha ganado a todas las demás ciudades españolas en represión franquista – para la señora Salvador todo lo que no supere la cifra de veinte mil es pecata minuta – sino que además ahora nos enteramos por la mencionada entrevista de que fue “la última ciudad que cae, la que más resiste al franquismo”. Debe haber olvidado que las últimas ciudades en caer, dentro de lo que los franquistas consideraron un paseo militar, fueron Alicante, Cartagena y Murcia. Salvador acaba hablando de “cientos de miles de desaparecidos” de los que, según ella, se han logrado documentar 156.000. ¿ De dónde saca esta cantidad ? Es fácil. De añadir a los 130.000 que efectivamente sí están documentados, incluidos los 3.128 de Valencia, sus 26.000.roto2

En cualquier circunstancia normal las afirmaciones de Empar Salvador no saldrían de su círculo habitual. La existencia de un caso tan llamativo como éste requiere que nos preguntemos sus causas y cómo es posible que persista. Desde luego juegan a su favor los vientos pro memoria que en España soplan desde fines de los 90. Nadie puede controlar que en un momento de investigación y recuerdo de un pasado duro y oculto se cuelen todo tipo de gente, sobre todo a partir del momento en que a la historia se sumó la memoria. Curiosamente para esa fecha indicada ya estaba investigada la represión en Valencia, tanto la que tuvo lugar tras el fracaso del golpe militar como la que vino con la ocupación en marzo de 1.939. La de Gabarda, "Els afusellaments al País Valencià", de 1.993, basada en los registros civiles, se trataba de una investigación guiada por el rigor y los métodos de la historia. Por el contrario "El genocidi franquista a València", el libro del Fòrum y de Salvador, de 2.009, carece de rigor o método alguno – salvo el de copiar todos los registros de los libros de Fosa Común sin más tratamiento – y entra dentro de lo que podríamos llamar el estilo “guía telefónica”. Podrán añadirse algunas decenas de nombres al listado de Gabarda pero la clave está ahí.

Sólo las críticas han obligado al Fòrum a reconocer que dentro de los 26.300 – cifra que en algún momento pasó a 24.500 – había varios grupos, que detallan de la manera siguiente :

  • Represaliados del franquismo : ( ejecutados extrajudicialmente, asesinados por caricia y torturas y perecid por hambre, sed, frío, epidemias y enfermedades no asistidas en las cárceles y otros lugares de detención ).
  • Víctimas del franquismo perecid por hambre, frío, malos tratos, epidemias y enfermedades no asistidas debido a las condiciones de vida que el franquismo impuso a la población.
  • Personas en situación extrema de necesidad a las que sus familias no pudieron pagarles un entierro digno.
  • Indocumentados perecid en circunstancias no conocidas y explicadas, también enterrados en las Fosas.

Pero poco debió arreglar esto cuando, a comienzos de este año 2010, la Federación Nacional de Foros por la Memoria, presidida por José María Pedreño, decidió dejar fuera al Fòrum per la Memòria del País Valencià por motivos de orden interno y por “la falta de rigor en su investigación de las fosas de Valencia”, cuestionada por diversos historiadores entre los que se mencionaba a Vicent Gabarda y Ricard Camil.

Represión franquista en Valladolid
 
Entre la credulidad y la ignorancia ( PARTE III )



Pero en cualquier caso, ¿ de qué hablamos ? Parece que todo este despropósito no tiene otro origen que el profundo desconocimiento de la materia que se investigaba y un evidente deseo no solo de protagonismo sino de llamar la atención con cifras espectaculares, tendencia esta que cuenta con un enorme arraigo entre nosotros y que una y otra vez conduce al absurdo de que, dado que la investigación no las suele confirmar, producen frustración entre los afines y regocijo en los contrarios, que aprovechan para negar o restar importancia a la represión franquista. Es un fenómeno este que conocemos bien los que hemos investigado las consecuencias del golpe militar.

Supongo que todo esto entra dentro de los excesos que inevitablemente conlleva un proceso como el que se vive en España desde finales de los 90. Alguien los podría llamar excesos de la memoria, pero no es justo que la memoria cargue con esto. En realidad son excesos de la ignorancia. Lo difícil de explicar es por qué son tan fácilmente aceptados incluso por quienes tienen posibilidad de analizarlos. Que los tiempos son favorables a dar pábulo a este tipo de disparates no tiene duda, pero que esto ocurra en un lugar donde la represión fue investigada hace años complica el análisis. Sin duda también debe influir la tendencia del medio académico a no implicarse en debates sociales.

Este todo vale, que aprovecha la extrema credulidad con que es aceptado cualquier mensaje de contenido antifranquista por disparatado que sea, ha alcanzado recientemente una de sus cimas con el montaje fotográfico titulado “Parece-imposible-pero-sucedió !”. Un texto absurdo en el que, entre supuestas imágenes del que llaman “holocausto franquista” como una hilera de perecid en el cementerio de Badajoz, unos niños víctimas de un bombardeo en Barcelona o un grupo de hombres cancelados “en las afueras de Madrid”, se cuelan una imagen de ficción de una película y el patio del Cuartel de la Montaña sembrado de cadáveres … ¡ Menudo holocausto franquista ! En realidad se trata de la “adaptación” casi literal de un montaje sobre el holocausto judío con intenciones antiislámicas al que se le han hecho una serie de cambios para adaptarlo al caso franquista. De ahí que el texto, mal escrito además, carezca de sentido alguno y no encaje con las imágenes. Sin embargo, algo tan burdo coló y no ha dejado de circular ( Ver Anexo más abajo ).

Enric Marco confesó que su interés era únicamente que la gente conociera mejor lo ocurrido a los deportados españoles en los campos nancy. Antonio Pastor no tuvo tiempo de explicar por qué se inventaba su paso por los campos porque la gloria se lo impidió. Empar Salvador tendrá que explicar alguna vez qué pretende exagerando, falseando y mintiendo sobre hechos tan graves y que tanto trabajo está costando documentar. Benito Bermejo y Sandra Checa, los descubridores de los falsarios Marco y Pastor, dijeron que les bastó hablar con ellos o echar un simple vistazo a los documentos que mostraban para saber que estaban ante falsos deportados. Cualquier historiador mínimamente versado en represión franquista sabe que Empar Salvador representa un fenómeno ajeno al deseo de conocer nuestra historia y denunciar los excesos del franquismo.

Fenómenos como “el increíble caso de las fosas de Valencia” apenas afectan a la historia pero, sin embargo, pueden causar un enorme daño al movimiento pro memoria, convertido así en una farsa y cuyo papel en la transformación del presente queda anulado por completo. El mensaje simplificador, maniqueo y victimista de gente como Marco, Pastor o Salvador puede captar a mucha gente predispuesta a creer en la por la otra parte probada maldad del nancy o del franquismo. Pero son mensajes que neutralizan el pensamiento, embotan la capacidad crítica y, por tanto, inciden negativamente en el presente. Posiblemente a todos ellos les pierde el placer de ser escuchados y convertirse en centro de atención. Pero el daño causado es difícil de medir y el restablecimiento de la credibilidad y de la verdad será muy complicado. Ya hemos visto que la mentira, que a punto estuvo de provocar la creación de una comisión de verdad sólo para Valencia, logró colarse hasta en la Audiencia Nacional y que incluso existió una orden de exhumación de una de las fosas. La tentación de juzgar el todo por la parte, es decir, el movimiento en pro de la memoria por la actuación en este caso del Fòrum per la Memòria de Valencia, es muy fuerte y seguro que se da. A Marco, Pastor y Salvador poco les importaban las víctimas del terror; su verdadera preocupación eran ellos mismos y su desmedido afán de protagonismo, por el que han sido capaces de mentir una y otra vez.

Las personas que tienen tendencia a creerse este tipo de discursos o los montajes que circulan por Internet son víctimas de lo que podríamos denominar el bicho de la credulidad. Sin duda, algo de esto hay en quienes creen, sin cuestionarlas, las barbaridades que lleva soltando ya hace tiempo una propagandista de sí misma como es la presidenta del Fòrum de Valencia. Quienes la han premiado, subvencionado o invitado a cursos y jornadas sabrán por qué lo han hecho. Y es que si al bicho de la credulidad se une el de la ignorancia los efectos pueden ser devastadores.

ÉSTO LO DICE F. ESPINOSA, ASESOR DE B. GARZÓN EN EL ASUNTO DE LA "MEMORIA HISTÓRICA"
 
25- Sor María Rosario Ciércoles y Gascón
26- Sor Micaela Hernán Martínez
27- Sor María Luisa Bermúdez Ruiz

Estallada la persecución de 1936, fue expulsada y dispersada la Comunidad del Asilo de San Eugenio de Valencia. Sor Rosario, Sor Micaela y Sor María Luisa se fueron a Puzol (Valencia), a la casa de un familiar de una Hermana. Allí estuvieron muy vigiladas y amenazadas por los miembros del Comité Comunista del pueblo. En la casa estaba también refugiado un sacerdote que celebraba la Eucaristía clandestinamente. El 17 de agosto de 1936 fueron apresadas y conducidas al Comité, juntamente con el sacerdote. Sor Rosario intentó defenderse y defender a sus Hermanas, pero no logró nada. Las tuvieron toda la noche limpiando las dependencias y a la mañana siguiente, al amanecer, las martirizaron sarracena y físicamente, debajo de un limonero cerca del cementerio de Benavites (Valencia), acribillando su cuerpo con tiros de metralla.
 

LA GRAN FARSA ( PARTE IV )


Garzón excluyó las 24.500 nombres del Fòrum de la lista de víctimas para "no inflar las cifras"
03.11.2008 | 01:00


Rafel Montaner, Valencia

Las dudas sobre la veracidad del balance elaborado por el Fòrum sobre el número víctimas del franquismo enterradas en las fosas comunes del Cementerio General de Valencia, que esta asociación establece en 24.500 personas e incluso llega a afirmar que podría alcanzar las 70.000, no son patrimonio de los principales historiadores de la represión de la dictadura en la Comunitat Valenciana. El juez Baltasar Garzón, el magistrado de la Audiencia Nacional que instruye la causa sobre las desapariciones del franquismo, también tiene sus reparos.

Garzón suprimió los perecid de las fosas de Valencia del listado de víctimas incluido en el auto en el que se declara competente para investigar las desapariciones, porque "no quería inflar las cifras", según explicó el abogado Fernando Magán en la tercera asamblea de la Plataforma por las Víctimas de las Desapariciones Forzadas del Franquismo (PDVF), celebrada el pasado 18 de octubre en el Ateneo de Madrid


Garzón excluyó los 24.500 nombres del Fòrum de la lista de víctimas para "no inflar las cifras"
 

el noventa y nueve de las victimas lo fueron en 1936, y la inmensa mayoría en los días del verano en que, ante el golpismo o la huida de parte de la guardia civil y ante la necesidad de mandar al frente a la mitad leal y a la guardia de asalto para no perder la guerra en tres días se desató la revolución.

cuando el Gobierno se rehízo con el control, los paseos se vuelven anecdóticos.
y todo ello documentado en pares.

igualito que los facinerosos nacionalcatolicos.
 
+ HERMANITAS DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS (4 mártires)

- Sor Josefa de San Juan de Dios (Ruano García)
- Sor Dolores de Santa Eulalia (Puig Bonany)
- Sor Cristina del Espíritu Santo (Bertomeu Fuster)
- Sor Pascuala de la Ascensión (García Garrido)

Sor Josefa y Sor Dolores fueron beatificadas el 11 de marzo de 2001. Ambas sufrieron el martirio por ser Religiosas, entregadas al cuidado de los ancianos desamparados, el 8 de septiembre de 1936 en Buñol (Valencia). Sor Josefa tenía 82 años y era Superiora de la casa de Requena (Valencia); Sor Dolores 79 años y estaba destinada en esta misma casa. Ellas mismas eran ancianas, pero eso no importó a sus milicianos malos, como tampoco les importó a estos “abanderados de la libertad” el destino de los ancianos que residían en los hogares de las Hermanitas cuando éstas eran expulsadas y obligadas a huir y esconderse so pena de perder la vida.

Sor Cristina y Sor Pascuala estaban destinadas en la casa de Barbastro (Huesca). Expulsadas de allí, se juntaron para ir a Oliva (Valencia), de donde era una de ellas, a casa de sus familiares. Pero al llegar a Lérida, fueron reconocidas como Religiosas, por su modestia y educación, y las hicieron descender del tren con otras dos Religiosas pertenecientes a otro Instituto, y que se encontraban en iguales circunstancias. Fueron conducidas a un comité republicano, interrogadas y seguidamente canceladas, sin que haya sido posible averiguar el lugar donde fueron enterradas. Posiblemente sucedió esto el 14 de diciembre de 1936.
 
ANTONIO MUÑOZ BENITEZ, maestro ácrata racionalista, ASESINADO por los franquistas en 1936

Antonio nació el 21 de abril de 1.879, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Estaba dotado de excelentes condiciones para el estudio, pero sus orígenes campesinos no le permitieron nunca pasar de la enseñanza primaria. Recibió docencia, junto a Blas Infante Pérez, del maestro Racionalista José Sánchez Rosa. Empezó su labor de maestro Racionalista por la Serranía de Cádiz, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas, Torre Alhaquime, Olvera, etc., donde conoció a los ácratas románticos Germinal Sola y Pompeyo Ojeda.

Eludió el servicio militar marchando con el Doctor Pedro Vallina Martínez al Jovenlandia francés; aprendió francés y árabe e impartió enseñanza en las Kábilas cercanas a Casablanca. Cuando pudo volver, comenzó dando clase en pequeños pueblos y cortijadas cordobesas. Estudió el pasado romano y árabe de Córdoba, pronunció conferencias sobre el Comunismo Libertario, y en 1914 se instaló en la sede de la CNT de Dos Hermanas, donde impartió clases diurnas y nocturnas a niños y obreros agrícolas. Se leían libros de Juan Grave, Carlos Malato, Elíseo Reclus, Vicente Blasco Ibañez, Francisco Ferrer Guardia, Luis Büchner y otros grandes pensadores. En cuestión de unos 5 años aprendieron a leer, escribir y las 4 reglas más de 2.000 obreros, también aprendieron cuales eran sus derechos laborales, todos eran ateos convencidos. La burguesía de Dos Hermanas le puso a Antonio el nombre de “El Laico”. Su labor de instrucción de las masas trabajadoras fue notable, no hay tajo agrícola en el que no tuviera alumnos.

Al proclamarse la II República, la reaccionaria patronal de Dos Hermanas no respetaba las leyes republicanas de jornada máxima legal de 8 horas y el descanso dominical, por lo que el 21 de julio de 1.931 organizó, con el Doctor Pedro Vallina Martínez, una huelga general revolucionaria. La huelga fue un éxito de participación en toda la provincia de Sevilla, hubo tiroteos entre los piquetes y la Guardia Civil en varios puntos de Dos Hermanas resultando perecid el militante de la CNT Manuel Alcoba Andrada.

El 2 de agosto de 1.932 la masa obrera de Dos Hermanas, por aclamación eligió como alcalde a Antonio, que tomó posesión de su cargo con estas palabras: “Siempre se ha dicho que con la gracia del espíritu santo se abre la sesión, hoy se abre en nombre del pueblo”. Durante su mandato puso un impuesto a las campanas de la Iglesia por molestar los oídos de los ciudadanos, sufragó los entierros y casamientos civiles y las murgas del Carnaval interpretaron canciones, compuestas por él mismo, alusivas al caciquismo local y a la sotana.

En las elecciones del 16 de febrero de 1.936 fue elegido Concejal de Instrucción Pública con la candidatura del Frente Popular. Con el golpe facineroso, Dos Hermanas fue tomada por los rebeldes, que ametrallaron a gloria a varios obreros. El 30 de julio de 1.936, dos Guardia Civiles y dos falangistas detuvieron en su domicilio a Antonio y lo encerraron en la cárcel del pueblo, al día siguiente, por la mañana, fue llevado al cementerio por un pelotón de falangistas para ser asesinado, entonces hizo uso de su oratoria y fueron incapaces de disparar un sólo tiro diciéndole: “Don Antonio no hay razón, por nuestra parte, para cancelar, así que nos vamos otra vez al pueblo y ya decidiremos allí”. Trasladado al cercano Alcalá de Guadaira, el 31 de Julio de 1936, fue asesinado en la puerta del cementerio junto a Pedro Cano, un masón de dicho pueblo, al grito de ¡Viva la República y Viva la Humanidad!
 
ANTONIO MUÑOZ BENITEZ, maestro ácrata racionalista, ASESINADO por los franquistas en 1936

Antonio nació el 21 de abril de 1.879, en Arcos de la Frontera (Cádiz). Estaba dotado de excelentes condiciones para el estudio, pero sus orígenes campesinos no le permitieron nunca pasar de la enseñanza primaria. Recibió docencia, junto a Blas Infante Pérez, del maestro Racionalista José Sánchez Rosa. Empezó su labor de maestro Racionalista por la Serranía de Cádiz, Alcalá del Valle, Setenil de las Bodegas, Torre Alhaquime, Olvera, etc., donde conoció a los ácratas románticos Germinal Sola y Pompeyo Ojeda.

Eludió el servicio militar marchando con el Doctor Pedro Vallina Martínez al Jovenlandia francés; aprendió francés y árabe e impartió enseñanza en las Kábilas cercanas a Casablanca. Cuando pudo volver, comenzó dando clase en pequeños pueblos y cortijadas cordobesas. Estudió el pasado romano y árabe de Córdoba, pronunció conferencias sobre el Comunismo Libertario, y en 1914 se instaló en la sede de la CNT de Dos Hermanas, donde impartió clases diurnas y nocturnas a niños y obreros agrícolas. Se leían libros de Juan Grave, Carlos Malato, Elíseo Reclus, Vicente Blasco Ibañez, Francisco Ferrer Guardia, Luis Büchner y otros grandes pensadores. En cuestión de unos 5 años aprendieron a leer, escribir y las 4 reglas más de 2.000 obreros, también aprendieron cuales eran sus derechos laborales, todos eran ateos convencidos. La burguesía de Dos Hermanas le puso a Antonio el nombre de “El Laico”. Su labor de instrucción de las masas trabajadoras fue notable, no hay tajo agrícola en el que no tuviera alumnos.

Al proclamarse la II República, la reaccionaria patronal de Dos Hermanas no respetaba las leyes republicanas de jornada máxima legal de 8 horas y el descanso dominical, por lo que el 21 de julio de 1.931 organizó, con el Doctor Pedro Vallina Martínez, una huelga general revolucionaria. La huelga fue un éxito de participación en toda la provincia de Sevilla, hubo tiroteos entre los piquetes y la Guardia Civil en varios puntos de Dos Hermanas resultando perecid el militante de la CNT Manuel Alcoba Andrada.

El 2 de agosto de 1.932 la masa obrera de Dos Hermanas, por aclamación eligió como alcalde a Antonio, que tomó posesión de su cargo con estas palabras: “Siempre se ha dicho que con la gracia del espíritu santo se abre la sesión, hoy se abre en nombre del pueblo”. Durante su mandato puso un impuesto a las campanas de la Iglesia por molestar los oídos de los ciudadanos, sufragó los entierros y casamientos civiles y las murgas del Carnaval interpretaron canciones, compuestas por él mismo, alusivas al caciquismo local y a la sotana.

En las elecciones del 16 de febrero de 1.936 fue elegido Concejal de Instrucción Pública con la candidatura del Frente Popular. Con el golpe facineroso, Dos Hermanas fue tomada por los rebeldes, que ametrallaron a gloria a varios obreros. El 30 de julio de 1.936, dos Guardia Civiles y dos falangistas detuvieron en su domicilio a Antonio y lo encerraron en la cárcel del pueblo, al día siguiente, por la mañana, fue llevado al cementerio por un pelotón de falangistas para ser asesinado, entonces hizo uso de su oratoria y fueron incapaces de disparar un sólo tiro diciéndole: “Don Antonio no hay razón, por nuestra parte, para cancelar, así que nos vamos otra vez al pueblo y ya decidiremos allí”. Trasladado al cercano Alcalá de Guadaira, el 31 de Julio de 1936, fue asesinado en la puerta del cementerio junto a Pedro Cano, un masón de dicho pueblo, al grito de ¡Viva la República y Viva la Humanidad!

Te completo la historia para que quede claro a lo que se dedicaban los "ácratas racionalistas" ... meparto:meparto:
 
AGUSTINAS DESCALZAS (2 mártires)

- Progenitora Josefa de la Purificación (Masiá Ferragud)
- Progenitora Agustina de San Vicente (Vicenta González Ruiz)

La Beata Josefa de la Purificación era monja Agustina Descalza del monasterio de Benigánim (Valencia). Fue asesinada junto a sus tres hermanas de sangre, Capuchinas contemplativas, y su anciana progenitora de 83 años, Doña María Teresa Ferragud Roig. Fueron detenidas en la casa materna donde las cinco mujeres llevaban una vida de oración y penitencia por la salvación de España. En el terrible martirio, Doña María Teresa fue viendo cómo los milicianos arrancaban una a una las vidas de sus amadas hijas. Pero las animó en la hora suprema con estas palabras: «Hijas mías, no temáis, esto es un momento y el Cielo es para siempre». Cuando le llegó su turno, los milicianos la increparon: «Oye vieja, ¿tú no tienes miedo a la gloria?». Pero ella contestó: «Toda mi vida he querido hacer algo por Jesucristo y ahora no me voy a volver atrás. Matadme por el mismo motivo que a ellas, por ser cristiana. Donde van mis hijas voy yo». Todas fueron beatificadas el 11 de marzo de 2001.

La Progenitora Agustina de San Vicente fue martirizada en Ulldecona (Tarragona) durante la Guerra por su condición de monja.
 
+ RELIGIOSAS DE MARÍA REPARADORA (6 mártires)

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- Progenitora María de San Aquilino (Juana Sobrino Álvarez)

La Progenitora María de San Aquilino pertenecía a una familia de buena posición de Madrid, pero renunció a su privilegiada situación para hacerse Religiosa a pesar de la oposición familiar. Al estallar la Guerra, las Religiosas tuvieron que abandonar su convento y Progenitora María de San Aquilino se refugió en un piso de la calle de Velázquez. Arrestada, fue asesinada por milicianos anarquistas de la FAI el 19 de agosto de 1936. Le destrozaron su cabeza con balas explosivas. Fue enterrada en el cementerio del Este, habiendo sido encontrado su cadáver en los mataderos nuevos de la carretera de Andalucía. Los anarquistas incivil le robaron su anillo de profesión y su rosario.

Cinco Religiosas de María Reparadora de la Comunidad de San Gervasio (Barcelona) fueron martirizadas poco después de estallar la Guerra:

- Progenitora María de San Felipe Neri (Asunción Delgado Ordóñez)
- Progenitora María de Virgo Fidelis (María Teresa González del Valle)
- Hna. María de San Daniel (Filomena Casals)
- Hna. María de Santa Emilia (Victoria Molinuevo Barrón)
- Hna. María de San Cristóbal (Cirila Luzo)
 
+ HIJAS DE SAN JOSÉ (3 mártires)

Hermanas Babila y Lorenza

"Conmigo estuvo siempre quien custodió mi cuerpo y mi alma, el ángel del Señor. Mi Señor Jesucristo me dio su anillo como arras, y me coronó como a esposa suya".
(Del Oficio de Santa Inés)
- Hna. Babila Zabaleta Etxabarren
- Hna. Lorenza Peña González

El Instituto de las Hijas de San José, fundado por el P. Francisco Butiña SJ, ofreció tres vidas al elenco de las mártires de la persecución religiosa. Las Hermanas Babila Zabaleta Etxabarren (Lerga, Navarra, 1888) y Lorenza Peña González (Lamontaña, Cantabria, 1891) realizaban su apostolado en el Sanatorio de San José de la Calle Cartagena nº 121 en Madrid. Expulsada la Comunidad por los milicianos republicanos, las Hermanas Babila, de 48 años, y Lorenza, de 45 años, fueron arrestadas en la Gran Vía por habérseles encontrado un crucifijo. Conducidas al centro comunista de Puente de Toledo, fueron canceladas en la carretera de Andalucía el 28 de agosto de 1936. Reconocidos sus restos martiriales, fueron enterradas en el panteón de su Instituto.

- Hna. Raquel Feixes Vila

La Hna. Raquel trabajaba en el hospital de Santa Coloma de Farnés (Gerona). Fue asesinada junto a varios miembros de su familia.
 
El EXTERMINIO del MAGISTERIO REPUBLICANO Español por agentes franquistas y clericales

Hasta la República la enseñanza pública se limitó a “las cuatro reglas y leer y escribir” para inculcar en los alumnos las ideas de disciplina, jerarquía y autoridad, indispensables para que aceptaran su condición de clases subalternas. Una de las puntas de lanza de la República Española fue la educación. Con Marcelino Domingo al frente del Ministerio de Instrucción Pública y Rodolfo Llopis de director general de Primera Enseñanza, se elaboró el mejor Plan Profesional para los maestros que ha existido en nuestra historia. El sueldo de aquellos maestros subió a 3.000 pesetas, se organizaron cursos de reciclaje, se proyectaron 27.151 escuelas en 15 años a razón de 7.000 escuelas el primer año y 5.000 anuales a partir del 2º.

Con la llegada de la República cristalizaron proyectos pedagógicos pogre y ambiciosos, y programas de formación para los maestros que les convirtieron en una de las mejores generaciones de docentes que ha tenido España. Viajaban al extranjero, conocían la educación de otros países, y el Plan Profesional de la República les reservaba una plaza al acabar su formación. Muchos destacaron en la lucha contra el analfabetismo que, en algunas zonas rurales, alcanzaba al 90% de la población. Dieron clases nocturnas para combatir el absentismo escolar de los niños jornaleros, participaron activamente en las Misiones Pedagógicas organizadas por el Ministerio de Instrucción Publica para llevar la cultura a los pueblos. Las familias jornaleras vieron, por primera vez, una obra de teatro, un recital de poesía o una función de cine.

Pero había que barrer el magisterio. La guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros republicanos, la bestia zaina del régimen. La jerarquía eclesiástica, que utilizaba la escuela para adoctrinar a las masas vio a los maestros como una amenaza y puso en marcha una campaña de acoso y derribo contra el sistema laico de enseñanza, las principales acusaciones contra los maestros fueron de carácter religioso, lo que les puso en el punto de mira de los militares golpistas. El levantamiento militar arrasó el sistema educativo que tanto había mimado la República. El franquismo exterminó a miles de maestros, tras la purga dirigida por el escritor falangista José María Pemán, al frente de la Comisión Nacional Depuradora del Magisterio. Hay pocos pueblos andaluces que no tengan un maestro desaparecido al comienzo de la Guerra Civil por defender un sistema educativo, inspirado en la Institución Libre de Enseñanza.

De los 60.000 maestros que ejercían la profesión en el verano del 36, más de 15.000 fueron cancelados o apartados de la enseñanza por defender la escuela popular y laica que promovía la República. La depuración de maestros eliminó a quienes se habían identificado con el Frente Popular o colaborado con las autoridades republicanas, comprometidos con llevar a la escuela valores de igualdad, justicia social y libertad que emanaban de la Constitución republicana de 1931. No eran dignos de confianza para participar en la nueva escuela nancy-católica. Se les consideraba responsables de haber inoculado en la sociedad y en las mentes juveniles el bicho republicano, por lo que los franquistas emprendieron una “limpieza”, absoluta y sin contemplaciones, para separar del cuerpo docente a los maestros “envenenados”.

Para ser confirmado en el cargo, el maestro debía haberse opuesto a la enseñanza laica que preconizaba la República, las vacantes producidas por los maestros cancelados o destituidos eran cubiertas por afectos al régimen. Si no se acababa de raíz con aquellos maestros de espíritu republicano, al nuevo régimen se le iría de las manos la política nancy que pretendía imponer. Había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general, que quitara las ganas a cualquier otro de repetir aquel modelo de vida. Los maestros de la España franquista tenían que ser católicos convencidos y educadores apostólicos, la escuela nacional dejó de ser laica, y la enseñanza de la religión era obligatoria. Durante décadas la enseñanza fue impartida por profesores mal preparados por la enseñanza privada y católica, aislada internacionalmente de la docencia y la investigación.
 
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Tan sólo un 9,67% de los maestros fue separado del servicio ( 14,8 si sumamos los temporales ).
Si hubo ejecuciones de maestros no fue por serlo, sino por las actividades políticas o militares que realizaban. Es un truco viejo y ya visto.
Las depuraciones de la República en la administración comenzaron en el mismo 1.936.

FUENTE : LA DEPURACIÓN FRANQUISTA DEL MAGISTERIO PÚBLICO. UN ESTADO DE LA CUESTIÓN por FRANCISCO MÚRENTE VALERO. Universidad Autónoma de Barcelona
 
CARMEN […] MARÍN, REPUBLICANA y SOCIALISTA, cancelada por los franquistas en Cádiz en 1937

Carmen […] Marín era natural de Málaga, tenía 22 años y era hija de Amador […] Rojas, alcalde socialista de Tarifa que consiguió escapar de los golpistas. En diciembre de 1936 la policia franquista trasladó a a ella y a su hermana Antonia, de 16 años, a la comisaría para ser interrogadas. Antonia fue liberada. La Delegación de Orden Público de Cádiz pidió informaciones sobre los familiares de Carmen […], que fue considerada por el instructor “Peligrosa extremista. Que siga presa”.

El fiscal encargado del caso puso en marcha los nuevos Procedimientos Sumarísimos de Urgencia (PSU), ideados para menguar las garantías de los procesados y hacer más expeditiva aún la justicia sumarísima. El auto-resumen por el que la declaraba procesada y presa explicaba que Carmen […] había pertenecido a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), había ejercido en Tarifa como tesorera del PSOE, había sido ferviente defensora y difusora de las ideas socialistas participando en actos por los campos, utilizando tonos violentos y exaltados. Tras el 18 de julio hacía apología de las “noticias y partes” marxistas, se declaraba enemiga del golpe y hablaba en términos despectivos de “sus Caudillos”. En consecuencia le achacaba una actuación calificable, con carácter de autora, de “inducción clara a la rebelión” ya que había participado en la “gestación de la actual subversión marxista”.

Las acusaciones sobre Carmen […] se basaban en informes de la Guardia Civil y el Ayuntamiento. El policía que la había detenido declaró que había recibido la confidencia de una vecina cuyo nombre desconocía. Otra vecina afirmó que Carmen se había mostrado agresiva con los que llamaba facinerosos. A ella misma, y a sus hijas, les tenía antipatía, les había dicho que era socialista y estaba dispuesta a morir por sus ideales. El propietario de la casa y un cabo de asalto confirmaron algunas de estas acusaciones, avalando a la vecina, “la única que no era extremista de toda la vecindad”.

Tenían prisa las autoridades golpistas por terminar con el caso. La sentencia ilustraba la “justicia al revés” y “justicia del terror” que realizaban los golpistas: Resultaba probado que pertenecía a las JSU, propagaba sus ideas “extremistas”, había “albergado” en su casa de Cádiz a 63 jóvenes tarifeños para asistir a un mitin extremista, no era favorable al golpe de estado. Era autora de de un delito de rebelión porque su propaganda activa y actos políticos habían favorecido la resistencia al golpe. Aunque no se le pudo acusar de haber utilizado armas, se la consideró uno de los elementos disolventes y en armas contra la Patria. Sobre Carmen […] caían delitos contemplados en los bandos de guerra emitidos en el verano de 1936 y diversos artículos del código de justicia militar.

La reclusión perpetua no era suficiente, los tribunales de guerra estaban facultados para imponer las penas en “la extensión que consideren justa”. En el caso de Carmen […] era condenada a gloria por un delito de “rebelión militar por adhesión” con agravante de significativa peligrosidad. La monstruosidad jurídica no se puede descontextualizar de la persecución a la familia […] que se llevaba a cabo, la huida del padre, alcalde de Tarifa, exacerbó el hostigamiento al resto de la familia. Impartir “justicia” no era el objetivo de los golpistas, sino un medio para desembarazarse de sus opositores.

A las 6,30 de la mañana del 19 de abril de 1937 en el foso de la Puerta de Tierra, un piquete de guardias civiles fusiló a Carmen junto a 3 sindicalistas, Antonio Martín Román, José Ruiz Gallardo y Miguel García Tejero. El caso se asemejó mucho al de otra mujer asesinada por los golpistas, Milagros Rendón. La venganza se volvió hacia su familia. Su hermano Miguel, que estuvo defendiendo el Gobierno Civil, había sido asesinado en agosto de 1936, y un mes después su progenitora, Antonia Marín Muñoz, fue asesinada en Facinas. Su padre Amador murió combatiendo en el frente de Córdoba en 1937. La única superviviente de la familia fue la hermana menor, Antonia.
 

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