AVISO QUE VIENE TOCHO
Nuestro futuro se va a decidir en septiembre, cuando haya que determinar quién va a sustituir a Draghi. Si es Weidmann, podemos prepararnos.
Para empezar, porque va a cortar el grifo. Es un firme defensor (se ha hartado de decirlo a quien ha querido escucharle) de unos tipos altos. Y además de eso, porque es el perfecto ejemplo de la mentalidad alemana: fiable, responsable, serio y trabajador. Lo contrario de lo que es en su mayoría nuestro país.
Y esto conlleva que va a exigirnos, para seguir dándonos dinero para mantener el chiringuito, que este empiece a menguar.
A menguar de verdad. Nada de “cierro una empresa pública aquí, congelo una paga extra allí, o mantengo una pensión por debajo del IPC”. NO.
Nos va a exigir poner las cuentas en condiciones de verdad. Que se acabe el despilfarro, las mamandurrias y el mastodóntico chiringuito estatal. Que hagamos lo que Grecia, vaya: reducir el gasto para equilibrar cuentas y empezar a sanear. Por lo civil o lo incivil.
Y esto va a conllevar eliminación de pagas extras de funcionarios (que supondría una reducción del sueldo de un 15%), una reducción en las pensiones de otro 15% (que en las más altas sería un 30-40% para poder mantener las otras), cancelación de ofertas de plazas funcionariales (bye bye millones de opositores), eliminación del sistema nacional de becas, puesta en duda de las plazas de educación concertada, limitación de sanidad en determinados casos, implantación y ampliación del copago, cancelación de ayudas al automóvil, drástica reducción del presupuesto en infraestructuras...
Los que mandan van a ser los únicos que no van a perder, o al menos intentarán ser los últimos en ello. Daos cuenta de que hay determinadas partidas presupuestarias que no se van a tocar al igual que no se tocaron la vez anterior: prebendas de los políticos, subvenciones a sindicatos, asociaciones feministas y LGTBI, subvenciones a patronal, “ayudas” al sector bancario, sueldos judiciales, comunidades autónomas, fruta, empresas públicas con enchufados... y que esta vez, repito, van a intentar no mover hasta el final.
Solo manteniendo el statu quo de los que mandan a nivel político, judicial, periodístico y sindical, consiguen que no haya “onda expansiva”, con lo que seguirán teniendo controlada la situación. De lo que no se habla, no existe. Y siempre se puede apretar más. Siempre. Poquito a poco.
Esto nos va a convertir en Grecia. Literal. Y no son invenciones, es la historia que nos lo está contando. Es la insostenibilidad de un país quebrado, con un sistema de gobierno basado en ayudas “sociales” absolutamente inviable en época de vacas flacas, que siempre ha sido sustentado por los ahorros que ahora no tiene. Hasta aquí hemos llegado, y solo hace falta un último empujón que tire el castillo de naipes: la llegada de Weidmann.
Solo una determinación inquebrantable en Bruselas por mantener las prebendas de los que allí viven a nuestra costa puede frenar esta situación.
Antes pensaba que no podían apretarnos demasiado pues también con nuestro consumo manteníamos sus empresas. Ahora no. Ahora veo claro que nuestro consumo está tan perecid que sus productos no los compramos ya. Que sus bancos han tenido una década para “desconectarse” de los nuestros. Que el mercado es tan global que un producto europeo no necesita el consumo español para sobrevivir.
La duda que tengo es el papel de Italia aquí. Porque ellos llevan el mismo camino que nosotros y la UE, tal como la conocemos hoy, no puede permitirse el lujo de perder ambos países. Creo que hay dos opciones:
- Detonación controlada de la UE actual, auspiciada por el Brexit, para convertirse en una UE a dos velocidades, donde puede haber sorpresas con los que se suban a un carro u otro.
- Detonación salvaje de la UE, donde cada uno tirará por su lado (al menos los países del sur), liderados por gobiernos “radicales” impulsados por la inmi gración masiva y sostenible (ojo aquí a Abascal, Salvini y Le Pen, sigue la escalada migrante y la inseguridad, y a la posible reelección de Trump que impulse el proteccionismo).
En suma, Grecia 2.0. Atenuada o intensificada por el tema migracional, y la posible crisis global y cambio de modelo.
Yo veo el futuro zainísimo, que solo determinados sectores van a poder soslayar, y una RBU en camino para aplacar a las masas. Y no hablo de medio/largo plazo (5-10 años), sino de un corto/medio plazo (1 para que empiece y 3 para llegar). La única diferencia con Grecia es que no va a haber 4-5 elecciones. Creo que habrá una más y en sus fechas correspondientes donde las ideas “radicales” de VOX van a triunfar.
Ala, ya os dejo tranquilos.