He levantado la carta horaria a las 14.30 del día de hoy, la pregunta ha sido "¿hay niño en el pozo?". AC Géminis con Mercurio conjunto a Plutón-Sol en la VIII, casa de profundidades, la casa relativa a lo oculto, los secretos, lo que se cava y se indaga, con el Sol como el mando y Plutón como el poder y la conspiración en el signo del poder mismo, que también es signo de constructores y todo lo relativo al gremio de la excavación y la obra en la casa del signo de lo profundo, se han mezclado signo y casa de investigación, mineros, poceros, canteros, espeleólogo, la casa VIII es la casa de los pozos curiosamente, aquello profundo de lo que no hay fin, vinculado a Escorpio, el agua subterránea.
Que Mercurio (un gran charlatán) como significador de la carta, que se levanta en Géminis, esté dentro de esos dos planetas como un sandwich en la VIII dice mucho de qué va este tema, también está cuadrando a Venus y Júpiter en Sagitario. Ahora vamos a la Luna que representa la casa I, Cáncer, está en la XII: ocultación, una luna en su lado negativo realmente engañadora. Pero hay más, el mentiroso compulsivo, Neptuno, está en lo alto de la carta en Piscis domiciliado cuadrando a la Luna y a Venus-Júpiter en Sagitario en la VI (venta de falsa esperanza, es el signo español esclavo de un suceso).
La mentira, la conspiración y el engaño gobierna la carta. Mercurio gobierna a los primos, hermanos, tíos y familia digamos en segundo grado, y hablamos de un niño atrapado en un pozo. Mercurio como representación del niño está metido entre dos fuertes planetas (Sol-Plutón) que están haciendo el papel de encubridores que mienten y también del poder en la sombra que miente. La Luna andaba conjunta a Marte el día del accidente.
Basándome EXCLUSIVAMENTE en el ESTUDIO ASTROLÓGICO DE LA CARTA HORARIA y teniendo en cuenta tránsitos del día del accidente y realizado esto con todo el respeto del mundo hacia las personas implicadas...
Conclusión: o hay una historia accidental antes de la caída del niño al pozo con un grado de violencia o golpe en la cabeza producto de un juego de niños que presencia la familia con pavor, o no hay niño dentro del pozo.