Yo voy a hablar por mi.
Ni soy un con poca gracia, ni tengo envidia, ni he metido dinero en esta chorrada, ni me alegro de lo que haga o deje de hacer gente que no conozco. Me da lo mismo.
¿Por qué entro aquí a largar de bitcoin? Pues porque me sale de los santos agallas y porque me divierte escribir aquí cuando estoy defecando. Entro cuando me sale de las narices, esté o no bajando el precio, y comento lo que creo que tengo que comentar, igual que hace todo cristo en un foro público. Si te molesta, te montas un foro privado y hablas amigablemente con todo aquel que baile a tu ritmo. Si quieres hablar aquí de bitcoin, te encontrarás a gente de todo tipo, incluidos algunos que te dirán que esto hace tiempo que dejó de ser un proyecto curioso e ingenioso para terminar convirtiéndose en lo que es ahora: una engaña piramidal donde hace falta dinero nuevo para que los de la reserva de valor, los de la chorrada de la certidumbre y los que especulan mantengan su patrimonio económico donde sea que quieran tenerlo o puedan hacer líquidas sus ganancias en dinero de verdad (si, ese que te cogen cuando quieres comida o gasolina).
Y esa es la realidad que no gusta leer. Bitcoin vale nada. No es una moneda, la tecnología es una copia de conceptos que ya existían y que nadie se había molestado en desarrollar en conjunto porque de nada hubiera servido y a la vista está que de nada sirve, su precio se fija en la moneda a la que trata (o trataba, ahora ya ni se sabe) de sustituir y su certidumbre depende del precio que se pague a unos señores que dejarán de ofrecer sus servicios en cuanto estos no sean rentables. Un equilibrio tan débil entre fuerzas que a la mínima de cambio se va todo al garete, por mucho que ahora venga el otro a contarnos las patidifuseces aquellas de los generales bizantinos, de la destrucción mutua en las transacciones y de los ocho cuartos. Bitcoin es un troleo de vete a saber quién (hasta este punto es un timo) que, por el motivo que sea, ha llegado a convertirse en un objeto meramente especulativo que hizo ricos (o eso cuentan) a unos pocos y ha dejado tirados a muchos. Si escribiendo aquí que esto es una engaña se puede evitar que un solo incauto aleje libremente, que para eso es suyo, su dinero de esta cochambre, habrán servido de algo los diez minutos de más que me he pasado sentado en la taza del váter sin limpiarme el pandero.