MATESA es un ejemplo curioso de timo al Estado utilizando mecanismos ligados a las perversiones económicas del régimen: se concedían subvenciones a la exportación, más si era de "tesnología" nacional, y no pocos se inflaron a producir barcos o "telares sin lanzadera" que a veces se contabilizaban como exportaciones y no existieron salvo en la documentación aportada a Comercio. Otras se vendían a precio de dumping (lo que nos hicieron nipones y coreanos a los europeos en general en los 80 en el naval, lo hacía España a la escala que podía en los 60-primeros 70).
SOFICO es el timo del pisito en versión moderna de superfondo y RUMASA llegó a lo delirante, tipo toma control de un banco y se presta a sí mismo medio balance para sus negocietes, incumpliendo todos los principios de la práctica bancaria y muchas leyes por el camino. Esto era común, el caso Banesto no fue más que (la versión politizada y porstituida, hay que añadir, porque podría haber sido viable sin intervención, o con menos) el reventón final de las digestiones que tuvo que hacer esa entidad, la banca Coca (aquel banquero que se suicidó en su elegante casa, hoy hotel de lujo en Chamberí, porque Conde le apremiaba a pagar los créditos con los que compraba hoteles), Garriga Nogués, todos esos escándalos vienen de los 60-70, estallaron cuando ya no quedaba otra, pero eran antiguos.
De hecho la crisis bancaria del 79, que nos costó una pasta, es la consecuencia de todo aquello.