La moneda que prometía quitar ceros perdió hasta un 96%, según los tenedores
El anuncio de LBank fijaba el debut de BAFE en ese exchange para el 13 de mayo de 2021, a las 16:00 (UTC+8), con el par BAFE/USDT. Según el propio anuncio, los depósitos se habilitaban el día 12, la negociación abría el 13 y los retiros llegaban a partir del 14. La publicación activó una oleada de compras anticipadas en PancakeSwap, la única vía para entrar antes del listado, y con ellas llegó la promesa clásica: colocarse por delante del mercado antes de que la moneda «se quite otro 0».
El mensaje que encendió la mecha hablaba de comunidad fiel, crecimiento «bastante grande» y
modo Juggernaut. Pimp añadió después que había donado para pagar marketing a un creador de contenido con
6,4 millones de seguidores. En ese clima, comprar no era invertir: era apuntarse a una estampida con la esperanza de salir antes que el resto.
¿Cómo se compraba BAFE antes de su listado?
Con BNB y PancakeSwap, y con bastante más paciencia de la que nadie esperaba. El recorrido estándar empezaba comprando BNB en Binance, seguía instalando una cartera móvil, obligaba a convertir el token en su versión de Binance Smart Chain y terminaba pegando a mano la dirección del contrato en la versión V1 del exchange descentralizado. Después, subir el
slippage hasta el 12% y confiar en que la operación no se cayera.
La fricción técnica hizo el resto. Hubo quien redondeó la cantidad a 860.000.000 para esquivar el deslizamiento, quien chocó con un aviso de fondos insuficientes por no tener BNB con que pagar el gas y quien no encontraba la moneda simplemente porque no sabía que había que pegar el contrato. Un examen de acceso disfrazado de compra que dejó a más de uno fuera de juego antes de empezar.
El desplome: de quitar decimales a sumarlos
El escenario se dio la vuelta en cuestión de días. Según el relato del hilo, la caída de Bitcoin y el mensaje de Elon Musk arrastraron al mercado entero, y las monedas pequeñas fueron las primeras en desangrarse. BAFE pasó de prometer menos ceros a
sumar un cero más a sus decimales cada día, como resumía un usuario.
Los testimonios dibujan una escala del daño: unos
300 euros perdidos que su dueño consideraba una suerte menor, 2 BNB volatilizados, más de 3.000 euros reducidos en un
80%. En el conjunto se hablaba de desplomes de «alrededor del
96%». Ni los 5 dólares residuales salían del contrato con un deslizamiento del 15%, y hubo quien vio 6 dólares convertidos en 2. Para vender hacía falta una tolerancia que ya no era prudencia, sino rendición.
¿Fue BAFE una estafa o una víctima del mercado?
La pregunta sigue sin respuesta cerrada. Una parte sostiene que fue un fraude de manual, y se apoya en la desaparición del equipo durante semanas y en la imposibilidad de cerrar posiciones. Otra corriente atribuye el descalabro al contexto: el batacazo general de las monedas pequeñas tras la caída de Bitcoin, que se llevó por delante proyectos enteros sin que nadie tocara una línea de código.
Lo incómodo es que el relato del fraude convive con dos detalles que no encajan del todo. La liquidez era escasa pero no nula, hasta el punto de que en el hilo se citaban días con 34.000 dólares negociados, y la cotización nunca llegó al cero absoluto. La frontera entre un proyecto mal ejecutado y una estafa pura es, en este terreno, bastante más difusa de lo que convendría a unos y a otros.
El riesgo que se asumió y la factura que quedó
Hay un argumento que casi nadie discute: nadie obligó a nadie a comprar. Quien entró lo hizo sabiendo que estas monedas pueden llegar a valer cero, y quien perdió dinero tiende a reconocerlo sin que se lo recuerden. El error no fue creer en el proyecto, sino dimensionar mal la apuesta.
De ahí salió la lección práctica que más se repitió: mantener siempre una reserva de BNB para el gas y para el siguiente movimiento, y no jugarse lo que uno no pueda permitirse perder. Un consejo de gestión de riesgo elemental que, en plena fiebre, sonaba a aguafiestas.
El equipo reaparece y la moneda rebota un 30%
Después del silencio, el desarrollador volvió a dar señales y un usuario observó una subida del
30%. Eso reactivó las compras de quienes ya habían palmado, incluido el autor de la recomendación inicial, que anunció haber ampliado posición precisamente porque el equipo había vuelto a aparecer.
Nadie sabe si ese rebote es el principio de algo o el último estertor de una idea. Lo único que no ha dejado de moverse es la cifra de los porcentajes en negativo: la moneda que venía a quitar ceros acabó dejando entre un
80% y un
96% por el camino, según los recuentos del hilo.