Judas no está en el infierno... lo dice el Papá... el que está en funciones...

No seas irreverente. El Papa no está en funciones, aunque haga muchas... está de defunciones, aunque también haga muchas cada vez que habla, aunque sea urbi et orbi.
 
La iglesia siempre ha vivido de favores políticos de los partidos conservadores y de los donativos de sus fieles. No deja de ser una institución con ánimo de lucro que compensaba sus privilegios con su labor social.

Ahora se dan cuenta que fieles ya les quedan pocos, y las subvenciones y ayudas para labor social ya no se las queda sólo la iglesia, hay miles de ONGs y asociaciones que se reparten el pastel y por el que tienen que competir. Saben que las subvenciones se entregan a dedo por los políticos y que el progresismo está ganando la batalla cultural de europa.

Están dispuestos a perder sus últimos fieles si a cambio pueden mantener las subvenciones y ayudas públicas
 
Quell'anima là sù c'ha maggior pena,
disse 'l maestro, "è Giuda Scariotto,
che 'l capo ha dentro e fuor le gambe mena..."
 
Hay una leyenda que dice Judas era el discipulo que más amaba a Jesucristo.

Y por eso le entregó, para evitar que recibiera un castigo mayor.

Al fin y al cabo, el resto de apóstoles huyeron como pilinguis y Pedró le negó 3 veces, no fueron mucho mejores que Judas.

Por lo menos Judas sabía que era un me gusta la fruta.

El resto se creerían estupendos.
 
Tal y como lo entiendo, el problema del mal no es perdonar el pecado, sino el pecador irredento. En el contexto de la eternidad los pecados de esta vida no son nada que no se pueda solucionar. Sin embargo, el que escoge seguir haciendo el mal no tiene lugar junto al resto. El pecado no es llamado pecado de manera arbitraria: introduce el sufrimiento en la Creación, un mal que otros habrán de padecer en un grado u otro. Quién sabe si Judas se arrepintió (EDITO: desconozco el grado de certeza de la Iglesia al respecto), pero la cuestión es si hay personas con la determinación de no hacerlo. Por muy grande que sea el pecado, si hay arrepentimiento se puede cambiar (con la ayuda de Dios), aunque suponga pasar un tiempo de purificación en el Purgatorio. Si no hay deseo de cambiar no hay nada que hacer porque Dios, al contrario que muchos gobernantes humanos, respeta la libertad que nos ha dado. Hoy día muchos pastores, gobernantes, intelectuales y comunicadores precisamente enseñan que es admisible hacer el mal a pesar de las consecuencias que tenga para otros (porque todos los actos tienen consecuencias, aunque sean por omisión).

Las Escrituras son muy claras. Jesucristo vino a ofrecer una última oportunidad a la humanidad. Por una parte cargó con el castigo por el pecado original, y por otra nos ofrece el Espíritu Santo para permitirnos superar la inclinación natural al mal. Es la última oportunidad, no se puede hacer más para librarnos del mal que ofrecernos la posibilidad de hacerlo si queremos. Tras esto, el Juicio para separar a los que pueden convivir en armonía de los que introducen con sus actos el mal en su entorno. Dios es más bueno que cualquiera de nosotros y abre la mano tanto como sea posible, pero también es más justo que cualquiera de nosotros, y lleva a cada uno al lugar que ha escogido.
 
Última edición:
Los del Vaticano fueron los que dijeron algo de que al final al infierno no iba nadie.

Ni con esas llenan los chiringuitos para satisfacer la lujuria de los curas para llenar las arcas del negociete.
 
En la MITOLÓGIA cristiana, Judas simplemente hizo el papel que se le tenía reservado para él, para cumplir el plan divino, no sé por qué debería estar en el infierno
 
Lo lógico es que Judas no esté en el infierno, puesto según las tesis cristianas, no tuvo libre albedrío y su "traición" era condición necesaria es indispensable para causar el evento que generó el cristianismo, y estaba estipulada de antemano.

Es como si dejas una cartera sin vigilancia delante de un cleptomano.

El cleptomano tiene libre albedrio, pero tú sabes lo que va a hacer sí o sí.
 
En la MITOLÓGIA cristiana, Judas simplemente hizo el papel que se le tenía reservado para él, para cumplir el plan divino, no sé por qué debería estar en el infierno

Y se suicidó del arrepentimiento.

A diferencia del resto de apostoles que abandonaron a su suerte a Jesús, que no sintieron ninguna culpabilidad por su cobardia.
 
Volver