Sociedad: ESTÁ PASANDO: Ahora mismo LA SECTA programa especial sobre el ESCÁNDALO de PFIZERICO, VOX | Co. BAÑOS | Más "bebelejías" se suman | PFIZERICO RESPONDE

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Disclaimer: Este hilo es una recopilación con fines meramente periodísticos y de interés público de opiniones ajenas al autor del hilo, que no tienen por qué corresponderse con la opinión del autor del hilo.

BROOOOOTAL es poco,

PFIZERICO defendido por LA SECTA




Este hilo es una continuación de este otro:
Más hilos interesantes:

Jiménez Losantos (EsRadio):
Gracias, buena recopilación. Lo paso a cabecera.


ÍNDICE de este hilo

POST 2
NUEVO vídeo resumen sobre Pfizerico y citas de sus declaraciones polémicas
POST 3
NUEVO artículo respuesta de Pfizerico e histórico de la polémica sobre Elia y Fray Josepho
POST 4
NUEVO recopilatorio de tuits de César Vidal , Luis del Timo, Fray Josepho, Cristina Seguí y Hermann Terstch
POST 5
NUEVO recopilatorio de tuits de los Soros Boys , Garicano, Arrimadas, Isabel San Sebastián, El Mundo
POST 6
--->>> VÍDEOS de LA SECTA <<<---. Elisa Beni DEFIENDE a FJL
POST 7
Isaac Jiménez habla sobre la polémica . Extrabajador de LD
POST 8
NUEVOS tuits de César Vidal. Sigue la polémica
POST 9
NUEVO: Alfonso USSÍA defiende a Fray Josepho
NUEVO: Coronel BAÑOS DESTRUYE a Pfizerico
POST 11
LD defiende a los vacunazis de NWOX Artículo entrevista a Olona
POST 13
Miquel Roselló y Javier Rubio aportan claves. Los antiguos empleados de LD echan pestes
POST 15
YO, BEBELEJÍAS, brutal artículo por CRISTINA SEGUÍ
 
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Recordemos de dónde venimos



Federico dijo esto:



Federico Jiménez Losantos responde al acoso de los antivacunas


Hay una movida de unos ultracarcas bebedores de lejía, de los que dicen que con cloruro sódico te limpias el cuerpo y no tienes que vacunarte. O que el COVID es falso. O sea, esta gentuza que está en contra de las vacunas. Que los llaman bebelejías en todos los países. [...] Son delincuentes comunes. Que algunos cenutrios de extrema extrema extrema extrema imbecilidad. No son de derechas ni de izquierdas. Son imbéciles, siniestros. Pues ahora los reciben como profetas. [...] Asesinos.

El TALIBÁN inquisidor de la RADIO donde asesinan a sus periodistas purga a FRAY JOSEPHO ante el terrible crimen de ser SOSPECHOSO de ser "BEBELEJÍAS"


Aquí en esta empresa no puede entrar uno que no esté vacunado. Porque me contagia y me quedo sin redacción.

Esas cosas que en teoría quedan bien, en la universidad y en las declaraciones, luego en la vida cotidiana es mucho más arrastrada, y tienes que negociar con la realidad. Y negociar con la realidad es la vacunación.

El liberalismo hace creer a la gente que no hace falta el Estado. Y la situación en España demuestra que el Liebralismo sin Estado no es Liberalismo.

El "liberal" FJ LOSANTOS se quita la careta: "en MI EMPRESA no entra NADIE SIN VACUNAR" "la LIBERTAD es para la UNIVERSIDAD" "LaLIBERTAD es el ESTADO"
 
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Elia Rodriguez y Fray Josepho

Ya tiene un muerto sobre la mesa:




Nuevo ARTÍCULO con más INFORMACIÓN en Rambla Libre sobre el crimen perpetrado a una periodista de LIBERTAD DIGITAL a causa de la PROTEINA SPIKE




Cuando recibió la llamada el director general de Libertad Digital, Javier Somalo, sobrino del cardenal Somalo, sintió que le flaqueaba las piernas y el mundo se le venía abajo. Su primer instinto fue recurrente: llamar a Federico Jiménez Losantos, él sabría lo que hacer. Así nació la mentira del “accidente doméstico” de Elia Rodríguez, 38 años, en la flor de la vida, entregada a su trabajo como directora de los programas Es la Mañana de Fin de Semana y Es Toros, y la voz de El Corte Inglés en Es Radio, segoviana.

Se había derrumbado fulminada en la ducha. Se especula que iba a ducharse para bajarse la fiebre muy alta. No fue el día anterior a trabajar por tal motivo, cosa inusual en ella, ya digo, muy entregada a su trabajo. Y allí se desplomó, el 7 de septiembre de 2021, sin apariencia de ningún golpe que justificara la muerte ni que la hiciera explicable. Se había timo vacunado el día anterior y empezó a sentirse mal, fatal, con una fiebre de 39,5 que no bajaba. Con una amiga con la que hablo por teléfono, la fuente que utilizamos para desentrañar la historia de mentiras y ocultismo de Libertad Digital, le dijo que se iba a urgencias al hospital, al que nunca llegó. También se comunicó con whatsapp con un compañero de trabajo, cuyos mensajes obran en nuestro poder, por delicadeza no los hacemos públicos, hasta que se hizo el silencio.

Exigir transparencia en Libertad Digital es predicar en el desierto. Losantos, en una empresa muy personalizada, ha impuesto la timo vacunación obligatoria, la que brama con su matraca característica para imponer a toda la población. Elía Rodríguez era el mentis a todo su discurso fanático e irracional, que le sitúa como un totalitario de tomo y lomo. Empezó la red de mentiras de Libertad Digital y la tesis mendaz del “accidente doméstico”, que deja en mal lugar a Elia, como si hubiera resbalado, descuidada, torpe, cuando murió de una embolia o un infarto, cuando la proteína Spike supera el endotelio y llega al corazón o al cerebro.

EXCLUSIVA: Elia Rodriguez sufrió ACOSO en Libertad Digital



Y un despedido por llevarle la contraria:

El TALIBÁN inquisidor de la RADIO donde asesinan a sus periodistas purga a FRAY JOSEPHO ante el terrible crimen de ser SOSPECHOSO de ser "BEBELEJÍAS"


Libertad Digital niega haber obligado a nadie a vacunarse (Excusatio non petita...)

Antivacunas contra LD - Javier Somalo - Libertad Digital


Que cada cual se vacune o no, no es asunto nuestro y desde luego en Libertad Digital jamás se ha obligado a nadie a vacunarse. Nunca. La empresa ha costeado a todos los trabajadores cuantas PCR o test han sido necesarios durante los peores meses de la pandemia. Es lo mínimo que podía hacerse cuando muchos de ellos ni siquiera pudieron confinarse porque la radio exige presencia. Y acudían a trabajar cuando los contagios suponían cerca de mil muertos al día y de todas las edades. Cuando la muerte apenas se podía esquivar. Cuando el miedo era mucho y muy bien fundado. Cuando la esperanza de una vacuna era sólo eso, una esperanza lejana.

A nadie se le ha pedido un certificado sobre vacunación. A nadie se le ha obligado a vacunarse. El propio Santiago Abascal, durante la entrevista con Federico, eligió no responder a la famosa pregunta que no se formuló como presión personal sino para tratar de dar ejemplos útiles en momentos complicados. Si fuera obligatorio estar vacunado en LD, no habría sido necesario hacérsela. O no habría venido al estudio de esRadio.

Pero en esta infame campaña, otra de tantas, se nos ha llegado a responsabilizar de la muerte de Elia Rodríguez. En correos electrónicos, por las redes sociales y hasta pintando sobre la acera, cerca de nuestra sede. Aunque tanta y tan mediocre maldad se desacredita por sí misma y no debería requerir respuesta, hay cosas que deben saberse. Yo mismo hablé con la familia aquel fatídico día para trasladar nuestro dolor y porque es de rigor pedir permiso a los más allegados para publicar la noticia recabando los datos básicos de la muerte, que fueron los que ofrecimos. Elia era periodista y lo primero que había que hacer era redactar una noticia, con prontitud y lo más respetuosa y breve posible. Ya organizaríamos después el debido, sentido y merecido homenaje para el que se agolparían tantos voluntarios en esta casa. ¡Y qué bien lo hicieron todos!


No olvidaré la forma en la que un hermano, un padre, una madre y un amigo de la familia, todavía sin creer lo sucedido horas antes, nos atendieron. Con esa entereza castellana que esconde el llanto siempre para después aportaron cada detalle de los que disponían sobre aquel hecho definitivamente terrible: la muerte de una persona joven. Una hija, una hermana y aquí, una compañera. Concedido el permiso y anotadas las causas que la familia nos aportó sólo quedaba respetar el dolor y hacer lo posible por mostrar todo el cariño posible desde el lugar en el que Elia trabajó. Nadie podía imaginar que días después los psicópatas antivacunas nos acusarían de haber obligado a vacunarse a una persona que murió.

Sé que lo más probable es que los que más nos agreden se hayan vacunado ya porque suelen ser simples cobardes fracasados que mantienen su última esperanza de reconocimiento en las redes sociales. Pero su estulticia y lo residual de su influencia no podían hurtar al lector los detalles de esta vil campaña. Según ellos, nosotros matamos a una compañera. Lo dicen los más militantes de los antivacunas y no lo niegan algunos de los que "sólo" dudan. Que cada cual elija, pues, dónde quiere estar y si para dudar sobre algo hace falta llegar tan lejos.

La decisión individual de no vacunarse o la duda sobre su efectividad o posibles efectos, pese a la abundante información existente, podría quedar en la esfera privada de cada cual aunque a mí me resulta del todo incomprensible. Pero un movimiento antivacunación, sea o no agresivo contra nosotros, es un peligro indiscutible contra el que vamos a luchar siempre. Con más o menos oyentes, con más o menos lectores. Nunca hemos buscado la influencia al peso. Hay apoyos que son tóxicos y cuanto antes se despoje uno de ellos, por numerosos que parezcan, mucho mejor. Otros vendrán a cubrir felices vacíos y habremos contribuido a orillar definitivamente a mucho indeseable.

Política y mediáticamente, esta campaña resulta además curiosa. Algunos nos reclaman un liberalismo consistente en que nos dejemos insultar. Pinchan en hueso. Lo cierto es que cada vez estoy más convencido: liberales hay muy pocos pero suelen ser (somos) el refugio de demasiados descontentos. Se ilusionan con nuestra independencia sólo cuando coincide con sus ideas. Y nos injurian con saña cuando nosotros seguimos ejerciéndola aunque se separe del camino que creían único. La libertad y la independencia, o lo que nosotros entendemos por ellas, están en discrepar o coincidir con quien sea, sin atender a prejuicios, siempre que se sostenga aquello en lo que uno cree. Así pasó con Gallardón, enemigo número uno de Federico cuando lo llevó a los tribunales y al que alabó por sus intenciones, luego falsas, sobre la independencia de la Justicia.

Nuestra libertad y nuestra independencia nos han acercado y alejado del PP, de Ciudadanos, de Vox y hasta del PSOE, sólo por mantener en el tiempo y contra el olvido aquello en lo que de veras creemos. A veces tanta presión resulta incómoda pero te mantiene despierto, ayuda a entender por qué llevamos 22 años de tralla y, sobre todo, genera anticuerpos, tan necesarios en esta profesión. Ahora más que nunca.

Justo es reconocer que esta vez hay mucho que agradecer a colegas como Joaquín Manso, Jorge Bustos o Fernando Lázaro, todos del diario El Mundo, que salieron a defendernos públicamente y con rapidez, que es como se hace si uno se lo cree. También lo hizo públicamente Inés Arrimadas. Y algunos dirigentes del PP y de Vox, por vía privada. Vendrán días de muchas reflexiones en voz alta.

Dudar puede ser un síntoma de raciocinio, de independencia. La duda individual, claro. Es la que ha sido tantas veces perseguida por ser contraria al dogma. No intenten hacernos creer los criminales activistas antivacunas que ellos dudan porque no es así: pretenden ser el dogma y son ya los que coartan y persiguen para vengarse de su insignificancia.




Lo que dijo Fedecojo en directo delante de Abascal hacemos como si nadie se hubiera enterado
Gracias. Le cito en mi hilo

Sociedad: Nutrición:El CHIRINGUITO de FEDERICO se DERRUMBA: Periodistas y políticos se apuntan a la fiesta del derribo tras los enloquecidos ataques del locutor

El que sepa leer entre líneas encontrará en esa carta una confesión desde la primera a la última letra.

Se le pasaron algunos detalles, como la confesión de la muerte laboral de Fray Josepho:

La decisión individual de no vacunarse o la duda sobre su efectividad o posibles efectos, pese a la abundante información existente, podría quedar en la esfera privada de cada cual aunque a mí me resulta del todo incomprensible. Pero un movimiento antivacunación, sea o no agresivo contra nosotros, es un peligro indiscutible contra el que vamos a luchar siempre. Con más o menos oyentes, con más o menos lectores. Nunca hemos buscado la influencia al peso. Hay apoyos que son tóxicos y cuanto antes se despoje uno de ellos, por numerosos que parezcan, mucho mejor.

Así te dan el finiquito en la empresa, diciendo que se han "despojado" de ti. Por supuesto el perro repite como loro lo que dice el jefe:


Hay alguno que ha colaborado con nosotros. Ha colaborado, pretérito perfecto. Pretérito significa pasado. Ha colaborado. Dice, «llevo muchos años colaborando y nunca me han llamado bebedor de lejía», será que no te conocíamos. Pero YO te SALVÉ de una querella. Y no te lo conté.


Ayer en la noche de Dieter, éste dedicó un par de minutos a justificar el despido de fray josepho así muy por encima yo creo que le daba hasta vergüenza. Con muchos circunloquios básicamente dijo que fray josepho daba alas a los que les insultan y claro no puede ser. Se notaba que no le había gustado la decisión pero tenía que tragarse el sapo en antena.

Y luego estuvo otros 10 minutos llorando sobre los malvados antivacunas que son casi casi terroristas y que hay que ver qué cosas les dicen y que los auténticos oyentes nunca les abandonarán.
Madre mía cómo debe estar el patio en el club de libertad digital
Muy interesante, le cito en portada en mi hilo

Oceania nunca ha estado en guerra con Estasia.

FJL nunca ha dicho que en su redacción no entra un no vacunado.



Estan completamente locos.

A mí no se me ocurre decir que los defensores de la "vacuna" en secreto NO se han "vacunado".



No están locos.

En esa carta está reconociendo entre líneas muchas cosas.

La primera, que él y algunos otros en su empresa no se han pinchado pero dicen estar vacunados por ser unos cobardes.

La segunda, que las opiniones disidentes están muy bien individualmente en la esfera privada, pero que en público hay que aplastar a los que llevan la contraria. Totalitarismo puro.

La tercera, de lo anterior está reconociendo que profesa una nueva religión fanática y supersticiosa en la que el resto de cultos deben de ser exterminados, apartados y escondidos.

La cuarta, que es un meapilas lameculos del jefe.

La quinta, que la versión de Enrique de Diego sobre cómo se gestó la noticia de la muerte de Elia Rodríguez es cierta.

La sexta, confirma que la finada estaba vacunada.


Un loco no necesita este tipo de via de escape. Más bien es al revés. Este, como su jefe, es otro al que le empiezan a pesar las cosas, aun de forma inconsciente.



Artículo de Mallorca diario apoyando a Fray Josepho Persecución obsesiva
Si están así los liberales imaginate como está el resto reza el artículo en el que apoya al columnista despedido del grupo LD


Gracias, lo pongo en portada en el hilo recopilatorio



BROOOTAL artículo de Pfizerico Jerínguez Losmato



Atención a las perlas:





una pregunta de trámite al final de una entrevista en Es la Mañana de Federico ha desatado una campaña absolutamente salvaje incompatible no ya con la libertad y la democracia, sino con la urbanidad más elemental,


Pfizerico se rie de los Voxemitas que no quieren reconocer que el partido es PRO vacuna OBLIGATORIA:


La salud pública no es negociable

El programa electoral de Vox dice en su apartado de sanidad que la vacunación de los niños debe ser obligatoria y gratuita.

[...]

Cabría también pensar, que, si el programa está hecho por el doctor Steegmann, pionero en la denuncia de la negligencia del Gobierno ante el "virus chino" y de su tardanza criminal en comprar vacunas cuando en los hospitales morían, no lo fingían, mil personas diarias, las vacunas contra la covid-19 serían algo poco discutible

[...]

Y como votante de Abascal en las Generales, me indignó la respuesta. Si no se ha vacunado, me parece mal. Que no sea capaz de decirlo, intolerable.

[...]

con la salud pública de por medio, un líder político tan importante tiene la obligación de hablar con claridad. Si considera la vacuna un peligro, decir por qué; si la estima conveniente, fotografiarse para animar a hacerlo. Como Steegmann y Macarena Olona, por ejemplo. Al refugiarse en la libertad individual para no contestar, lo que mostró fue una astucia gallinácea, una cuquería fea y contraproducente.

[...]

Han culpado a nuestra casa de obligar a vacunarse a Elia Rodríguez y provocar su muerte. Y han tomado o él se ha dejado tomar como rehén a Abascal. Lo que han conseguido y seguramente buscaban es que muchos desconfiaran del líder de Vox, por no aclarar que está en contra de ese movimiento globalista (sic) e irracionalista que alimentan económicamente las sórdidas mafias enriquecidas con el MMS, el jarabe de los 'bebelejía', cuyo carácter tóxico se explicaba ayer científicamente en LD.

 
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Y ahora la Sexta


Primer vídeo



Segundo vídeo


Jojojojo para hablar de las vacunas y de VOX han sacado todos estos temas:

Pfizerico

Crucifijos y ortodoxia católica

Magufos

11-S y 11-M

Trump, Salvini, Bolsonaro

Creo que se han dejado a Franco

Todos los espantajos los menta ella sola, Elisa Beni:


Tercer vídeo


Elisa Beni dice que Pfizerico Jerínguez Losmato "está en las huestes de la razón".

Los extremos se juntan. El círculo está completo.


Cuarto vídeo



Quinto vídeo


«Bienvenido Jiménez Losantos después de tantos años al lado de la razón a batallar contra estos señores. Estamos todos del lado de la razón


Le han editado cuando dice cloruro sódico

La Secta blanqueando a FJL, del que han dicho que se ha puesto del lado de la razón

Cosas veredes
Así funciona el R78

Falsos enemigos enfrentados

Pero cuando uno se hunde... el otro sale al rescate.

Buena publicidad les han hecho[/indent]
 
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Isaac Jiménez es el webmaster que creó los primeros podcasts de la radio española. Fue en COPE, fue de la mano de César Vidal, el que siempre fue su padrino. Y gracias a su éxito (número 1 en iTunes), consiguió que Pfizerico lo aprobara para su programa, e incluso la señora de la Tarde. Tubo que crear webs paralelas a la oficial de la Cope para evadir la burocracia y la mediocridad que lo imposibilitaban. Ya luego en Mediocridad Digital tuvo que pelear con el webmaster lameculos oficial para que le hicieran un hueco y consiguió que lo pusieran a administrar la web de la TV (otro éxito) y le dieron una sección en aquel esperpento de programa, llamado Conectados. Con algo más de esfuerzo consiguió que le emitieran su propio programa de actualidad de videojuegos.





 
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Alfonso Ussía se ha sumado a la fiesta


@Ludovicus



El Coronel Baños dice que Pfizerico es un DESINFORMADOR


Yo también he sufrido campañas de desinformación. Recuerdo un locutor, de los más famosos de españa, de los más conocidos, que decía públicamente en su emisora que yo era un agente soviético de la KGB y que estaba intentando difundir el comunismo para favorecer a Putin. Fijénse, que ahora mismo el principal partido opositor a Putin en las últimas elecciones ha sido el partido comunista. Y evidentemente ya ni existe la KGB, que está la FSB y la SVR, y ni siquiera existe el mundo soviético. Si, da igual, de todas formas ya saben ustedes que en este locutor cualquier persona que no haya sido insultada y no le haya puesto un mote, pues hombre, como que no es nadie en España. Así que yo me sentí halagado.
 
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Recomiendo leer esta carta que escribió Miquel Roselló el día que le echaron de Demigrancia Digital hace 8 años para entender muchas cosas.



Ya no trabajo en Libertad Digital, tras la marcha de César Vidal la empresa se ha desprendido de una serie de colaboradores y trabajadores entre los que me encuentro. Quiero aclararlo porque, aunque estemos ya en septiembre, continúo recibiendo mensajes preguntándome por qué ya no estoy en Libertad Digital. Y creo que se merecen una explicación.

El viernes 12 de julio por la noche, mientras estaba tomando unas hamburguesas con unos amigos durante mis vacaciones en Mallorca, empecé a recibir llamadas y mensajes algo desconcertantes. Querían saber por qué César Vidal se había despedido y en un primer momento pensé que se referían al cierre de temporada. Estaba equivocado, y me costó creerlo. Ese mismo fin de semana intercambié algunos mensajes con César sobre lo acontecido y le devolví el control único de las cuentas de Twitter y Facebook. Se las di sin pensarlo mucho. Consideraba entonces y sigo considerando ahora que una cuenta en Twitter o en FB es algo personal e intransferible, así que, del mismo modo en que Ana Pastor se llevó consigo su cuenta de Twitter cuando abandonó TVE, me parecía lógico que César Vidal hiciese lo propio al salir de EsRadio. Al margen de este breve y aparentemente intrascendente episodio de las contraseñas (más adelante explicaré por qué), la marcha de César me dejó tan anonadado como a cualquier oyente de la emisora. Tras dos temporadas difíciles el camino llegaba a su fin. Todos sabíamos que César estaba a disgusto, pero nadie imaginaba que aquello fuera a terminar así y de manera tan repentina. Al contrario de la noticia que publicó Libertad Digital al día siguiente, César Vidal no se despidió a la francesa, envió una carta a Federico Jiménez Losantos antes de decir el adiós definitivo. El contenido de esa carta y las razones de César las desconozco, por lo que no las encontrarás aquí, debéis buscarlas en lo que él mismo ya ha dicho o en sus memorias que se publicarán en otoño.

También pude escuchar su último editorial pero no las tertulias. La prudencia me llevó a pensar que tal vez habían tenido algún tipo de problema técnico o la persona encargada de subir los podcasts estaba de vacaciones. Pero la espera fue vana porque alguien en Libertad Digital decidió censurar esas tertulias. Lo que Federico Jiménez Losantos denunció que había hecho la COPE con su fonoteca lo ha terminado haciendo también a sus oyentes de EsRadio.

Al reincoporarme unos días después empecé a notar silencios y situaciones extrañas. Con Adriana Rey, hasta entonces subdirectora del programa de César Vidal, tan solo hablé brevemente por teléfono sin que llegara a mencionarme al que hasta hacía unos días había sido el director de nuestro programa y cuya salida había armado un escándalo importante entre los oyentes habituales. Todo apuntaba que la vuelta al trabajo iba a ser lo más parecido a una noche de cristales rotos en la que a mi me iba a tocar el papel de comerciante judío. Y así fue. Pude ver con mis propios ojos como la gran fotografía de César Vidal que había en el pasillo central junto a los otros dos fundadores de EsRadio, Federico Jiménez Losantos y Luis Herrero, había sido arrancada dejando unos desconchones en la pared. Era como si César Vidal nunca hubiese existido, lo más parecido al damnatio memoriae que practicaban los antiguos romanos. Según me contaron, el encargado de arrancar el retrato fue el propio Javier Somalo, director de EsRadio. Entre esconder la imagen de César y censurar sus últimas tertulias la situación me recordó a las prácticas narradas en la distopía 1984 o la fijación de Stalin por borrar a Trotsky de las fotografías.

Espantado por lo anormal de la situación hablé con algunos amigos, todos ex trabajadores de LD, para contarles lo que estaba pasando. Le quitaron hierro al asunto y dieron por seguro mi despido. “Tratarán de acojonarte para que largues de plano si tienes las contraseñas de Twitter, a estas alturas es lo único que les interesa. Luego te pegarán una patada en el culo”, me dijo uno de ellos. Fue tal cual. Al día siguiente el silencio lo impregnaba todo. LD nunca ha sido una redacción especialmente animada, pero aquel día parecía un cementerio. Daniel Rodríguez se acercó a mí y me pidió de muy buenas maneras el e-mail con el que, hace varios años, abrí esa cuenta, evidentemente para quitársela a César por la puerta de atrás. Le dije que no me acordaba, y era la verdad, no me acordaba, pero de acordarme no se la hubiese dado porque, insisto, esa cuenta de Twitter era personal de un presentador de radio con su fotografía y su nombre. Cada uno de los 20.000 seguidores que tenía en aquel momento seguían a César, no a la franja horaria que ocupaba. De hecho ahora le siguen muchos más. Era Daniel tan la voz de su amo que hasta me dio pena. Por Dani siempre he tenido afecto personal y gran admiración profesional. LD no sería lo que es sin él. Dani vive por y para el periódico, es el alma técnica de aquel digital y además un buen periodista. Me apena que lo utilicen de la manera en que lo vienen haciendo desde hace tantos años.

La tarde del día siguiente empezó de forma similar hasta que Dieter Brandau, con sus andares como de chulo de feria, vino a verme a mi mesa para llevarme al despacho de Javier Somalo, que esperaba sentado detrás de la mesa demacrado, desafiante y con cara de vinagre. Allí, fui testigo paciente de lo que los trabajadores de LD conocen como “puritadas” o lo que algunos también llaman “gestapos”. Lo de “puritadas” viene porque en cada sesión entre los dos se fuman media lata de Café Creme (sí, como siempre han sido jefes todavía no se han enterado de que está prohibido fumar en las oficinas). Lo de “gestapo” no creo que haga falta que lo explique, habla por sí mismo. La “puritada” busca, como ya me habían prevenido, atemorizar al empleado y predisponerle a hacer lo que ellos quieren.

En dicha reunión me ofrecieron “pactar mi despido” o “arrepentirme”. Yo, que estoy a bien con mi confesor, consideré que no debía arrepentirme de nada de lo que ya había dicho en mi Twitter personal (ahí está para quien quiera consultarlo), pero tampoco pactar mi despido, aunque entiendo que cualquier empresario puede despedir a un trabajador si así lo tiene a bien. Aquella reunión me pareció surrealista, continúo sin entender qué hacía allí el director de los servicios informativos (Brandau) y el subdirector del digital (Dani) tratando un asunto de la radio con un trabajador contratado por Cronos Multimedia (productora de la antigua televisión de LD). Tal vez con mi “arrepentimiento” (esa fue la palabra) tan solo pretendían salvar mi alma corrupta, aquello me recordó a un tribunal del Santo Oficio.

Tal y como estaba el ambiente laboral en la casa -y fuera de ella-, el trabajo era el trabajo y estaba dispuesto a hacer lo que me pidieran como hice desde el primer día que entré a trabajar en Libertad Digital en el ya lejano año 2007. Así se lo hice saber. No tenía nada de lo que arrepentirme, pero mostré disposición a hacer lo que ellos considerasen oportuno. En aquella empresa he hecho de todo, desde tráfico de materiales de la televisión (películas, documentales, etc.) a colaborar en el programa de César, pasando por sustituir al jefe de opinión, hacer la parrilla de programación, supervisar la continuidad de la tele, locuciones, traducciones y un larguísimo etcétera que incluye, a modo de anécdota, el transporte de cintas de vídeo en mi moto para que Dieter las colocase en emisión como falsos directos. También he filtrado miles y miles de SMS en las tertulias y hasta en el programa Debates en Libertad de Javier Somalo, que se emitía en diferido los sábados por la noche. Ese fue uno de los incontables absurdos que llevaron la televisión a la quiebra. No entraban apenas mensajes (cinco o seis la mejor de las noches), pero tenían a un empleado de guardia para pasarlos e inventarse el resto. Todo por el ego del hombre este. Volviendo sobre el tema que me estoy desviando, la reunión-puritada terminó y me dijeron que analizarían la situación y ya me dirían.

Se tomaron dos días para “decirme” lo que yo ya sabía, al término de los cuales Luis Rodríguez, el director gerente, se puso en contacto conmigo para que fuera un poco antes de empezar mi jornada laboral. Mis papeles del despido ya estaban preparados, firmé y al día siguiente lo dejamos todo arreglado. Al salir me crucé con Javier Somalo y bajó la cara. Sorprendente cambio de actitud, de la arrogancia a la vergüenza en 48 horas. Algo muy suyo por cierto. Todos los que han salido de ahí han tenido un cruce similar con él.

No me pude despedir de muchos de mis compañeros por lo enrarecido de la situación, así que quiero aprovechar ahora para enviar un abrazo a los compañeros y amigos, todos grandes profesionales, que todavía trabajan en Libertad Digital. De otros sí que me pude despedir, en público o en privado, en voz alta en la calle a resguardo de oídos indiscretos o entre susurros en algún rincón de la redacción. Incluso alguno me ha escrito atemorizado por lo que pueden hacerle si le lleva la contraria “a los jefes”. Los jefes son, por si no había quedado del todo claro, Dieter Brandau y Javier Somalo. Esa situación de temor y delación es algo de lo que no eres plenamente consciente hasta que estás fuera de la empresa y tu alquiler ya no depende del cambiante humor de estos dos.

Ya me habían dicho otros ex empleados de la casa que el despido de Libertad Digital se vivía más como una liberación que como una experiencia traumática. En muchos casos esa liberación ha venido acompañada de buenos empleos, mucho mejores de los que tenían en LD. No digo nombres porque el que conozca este mundillo ya sabe de quien hablo. El mercado ha terminado premiando el mismo talento que la pareja del purito castigaba con saña para que nadie advirtiese su mediocridad. A pesar de la fuerza de los hechos, de ver como muchos ex de LD estaban haciéndolo muy bien por ahí, seguía pensando que estar en Libertad Digital, el periódico de los liberales, era estar “mi casa”. Creí eso hasta el día después de salir de allí. Hace unos días leí un artículo de Daniel Lacalle en el que, refiriéndose al trabajo en France Telecom, escribía “no hay nada más inhumano que la frustración y desesperación de vivir la pesadilla kafkiana de un trabajo burocrático, tedioso y sin sentido”.

Uno de los aspectos más frustrantes de trabajar en Libertad Digital era comprobar con estupor como cualquier iniciativa, cualquier indicio de proactividad eran paralizados inmediatamente por Dieter Brandau y Javier Somalo. Bastaba con que hicieses algo bien para que dejases de hacerlo en el acto y te pusiesen a hacer lo contrario o a que te pudrieses en el tedio de copiar y pegar teletipos “cambiando el titular”, que es lo que Somalo y Brandau entienden por periodismo. A menudo tomaban la idea ajena, se apropiaban de ella y luego se ponían la medalla delante de Recarte o de Losantos. No les culpo. Ninguno de los dos son periodistas en sentido estricto. Uno porque es, según dicen, antiguo técnico de sonido de Radio España devenido director de un diario en la red por obra y gracia del otro, que sí tiene el título de periodista… y punto. Más allá de verle leer el teleprompter en los telediarios de LDTV y de repetir como un papagayo en su programa de radio lo que Losantos había dicho tres horas antes, Dieter no conoce este oficio, fundamentalmente porque nunca ha necesitado ejercerlo. Desde hace unos años, además, van de “directivos audiovisuales” (especímenes, por cierto, que Losantos odia de obra y palabra) y eso les ha quitado de todo lo demás. Y como curiosidad para los oyentes y lectores fieles, ninguno de los dos es liberal. Están, como dice un buen amigo con su habitual retranca madrileña, “en algún lugar entre el vacío del espacio profundo y el facherío vociferante del fondo sur del Bernabeu”.

A pesar de todo, quiero transmitir mi enhorabuena a Dieter Brandau, quien por fin ha conseguido presentar uno de los tres programas “pilares” de EsRadio. Tanto purito, tanto atormentar al personal y tanto esperar a Losantos a las 12 en punto en la puerta del estudio para acompañarle hasta la puerta del coche tiene ya merecida recompensa. Cierto es que recibe la medalla de bronce, y no la de plata como probablemente se esperaba. Quizá la de plata –el programa de la noche- esté reservada para Somalo cuando consigan aventar de una vez a Luis Herrero. No creo que “el del bigote” les cueste demasiado. César Vidal o Javier Rubio eran obstáculos mucho mayores y mirad donde están ahora unos y donde están los otros. Por el camino han tenido que soltar mucho lastre, unos eran amigos y otros, simplemente, trabajadores. Se cuentan por decenas los despidos en Libertad Digital y, pese a la nefasta gestión que se lleva desde hace años, sus gestores son los mismos y no creo que cambien. Lo de Libertad Digital es el caso del bombero pirómano llevado a su máxima expresión. Desde fuera se podría decir que ocurre algo parecido a lo que critican en la clase política: recortan por abajo y castigan al productivo mientras mantienen sus privilegios de casta dirigente y se blindan ante el fracaso.

Bueno, creo que he abusado de vuestra paciencia. Ya termino, lo haré con una cita del único artículo de Dieter Brandau que he conseguido encontrar después de buscar un buen rato en internet: “De lo que estoy seguro es de que jamás olvidaré el lema con el que nació Libertad Digital (Que nadie opine por ti, ni siquiera nosotros)”. Bien, haciendo honor al lema de aquella casa a la que entregué tantos años, esfuerzos y dedicación, le pese a quien le pese yo opino por mi mismo. Abierto quedo a vuestros comentarios y a las preguntas que queráis hacerme. Soy libre, y no tengo intención de dejar de serlo.​

También ver esta entrevista a Javier Rubio, otrora amiguísimo de Pfizerico:


“Si algún día Federico fuera capaz de llamarme y decirme ‘hola Javier, ¿cómo va la vida?, ¿qué tal estás? Fui un cabrón contigo’, probablemente se me caerían las lágrimas. Pero como estoy convencido de que Federico Jiménez Losantos tiene una incapacidad absoluta para dejarse llevar por los sentimientos de las personas normales y corrientes, no creo que nunca me llame y me lo plantee. De todas maneras, yo no tengo ninguna voluntad de volver a Libertad Digital”.
 
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Cristina Seguí: YO "BEBELEJÍAS"

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Cuando dejas atrás los veintitantos también dejas atrás algunas costumbres lúdico-festivas propias de la edad. Cuando cumples los treinta y tantos o cuarenta, dejas atrás el argot etílico usado entre chanzas entre los colegas.Gracias a Dios, ya no vas “tajado”, ni eres una “esponja”, ni vas “mamado” como una almeja. No, a no ser que pertenezcas a alguna confraternidad terapéutica para escapar de la bebida. Y te crees que has sobrevivido a uno de los primeros factores que hacen que un porcentaje nada desdeñable de tu generación no llegue a viejo. Pero un día te levantas y el tío que escuchabas por las mañanas mientras te vestías para llevar al crío al colegio te ha convertido en un “bebelejías”, aunque jamás la hayas ingerido en casa o pedido en una tasca. Lejía es lo que debes de tomarte para pasar de marxista maoista a liberal y escritor de libros para combatir el comunismo.

Entre adjetivos como “mendrugos, mugre intelectual, delincuentes, payasos y asesinos”, el miércoles pasado, Federico Jiménez Losantos arremetía contra Abascal por escurrirse como un pargo cuando el primero le preguntó al de VOX si estaba vacunado, aunque muy ponderado, casi paternal, consciente de que un día no muy lejano repartirá desde el Gobierno la publicidad institucional para digitales y cadenas de radio.

En la misma mesa, Isabel San Sebastián aseguró que los que no defendemos la vacuna somos unos asesinos”, lo cual llegó a inspirar una pena sincera y jodida en todos los que la admiramos durante décadas por su implicación en la lucha contra el etarra. Todo el que no se vacune, ya sabe que, para doña Isabel, es como el pistolero batasuno que ha matado a padres, hijos, carteros, escoltas, y críos por la espalda. Ella, que siempre rechazó la estafa dialéctica para equiparar a víctimas con asesinos, la denominación de «conflicto» para referirse al terrorismo etarra que exterminaba por la calle, o en su garaje, al que llevaba un paraguas o un periódico como única arma, apuntándose al linchamiento y el acoso del divergente con la línea impuesta sobre el asunto de la vacuna.

El que no quiere vacunarse no es un antivacunas

Lo cierto es que todos ellos son muy conscientes de que el que no quiere vacunarse no es un antivacunas. Yo misma me pongo todas las necesarias y tomo la misma postura sanitaria sobre los familiares a mi cargo. Todos ellos saben que nadie bebe lejía para combatir el COVID. El término “bebelejías” está destinado a convertir al no inoculado en una especie de personaje de western clásico, junto con forajidos, ladrones de bancos, indios, tahúres...etc. La intención de Losantos fue, y es, convertirte en un timador sin escrúpulos que pregona desde tu carromato los milagros de sus pócimas y, convertir a aquel que esté de tu lado, en un discípulo virgen e imberbe que se traga tu verborrea visionaria, so pena de pasar como imbécil que se quedará tirado, o caerá muerto, cuando tú pongas pies en polvorosa dejando atrás a un sinfín de estafados.

No existe diferencia alguna entre los que se han forrado económicamente convirtiendo la preferencia sexual de cada uno en una trinchera de guerra, o han dividido España entre “franquistas” y “antifranquistas”, y los que, esta semana, han elegido usar los estudios de una casa con la que muchos hemos crecido y madurado para insultarnos. Algunos, hemos tenido incluso la suerte de sentarnos en Esradio muchas veces para defender la libertad educativa, para promocionar una manifestación contra el separatismo catalán en Valencia, o para promocionar uno de nuestros libros. Y por eso que nos llamen “asesinos” nos jode como si nos lo hubiera dicho alguien de la familia. Te duele, alucinar, y despotricas un rato, pero ocurre que, a partir de cierta edad, muchos estamos dispuestos a mandar a tomar por saco al hermano, tío, o al primo sectario que nos desprecia por ser quienes somos.
También dijo el “pequeño Mao de la Capea” que quien no estuviera de acuerdo con él podía largarse de Libertad Digital, como cuando Mariano Rajoy invitó a liberales y conservadores a irse a otro partido en 2008 en Elche. Catorce años más tarde Rajoy acabó bebiéndoselo todo en un bar, aunque no era lejía, gracias a Dios, mientras un imbécil con un puticlub gay familiar, y un doctorado falso le robaba la jefatura de Gobierno en el Congreso.

Dice Losantos que somos “asesinos
porque los que proponen beber lejía para acabar con el virus tampoco quieren vacunarse, lo cual sería tan lógico como decir que él es como los que le pegaron un tiro en la rodilla en aquel descampado de Esplugues de Llobregat en 1981, pues ERC que dicen que hay que vacunarse por el “bien común”. Es indudable que la diferencia es que aquellos eran terroristas hijos de puta y que Losantos es un periodista con derecho a manifestarse en libertad. E incluso a insultarnos, como el nuestro es el de no volver y no volver a sintonizar, aunque sólo sea para apoyar al Fray Josepho, un hombre real, campechano como los de Málaga, sarcástico y mordaz, tímido bajo la sotana y unas Rayban, despedido y cancelado por Federico por "bebelejías”. Yo antes le admiraba por escritor. Ahora mucho más por aguantar, porque lo cierto es que decir que uno no se ha vacunado es más peligroso que meterte en el Raval, o cruzar una manifestación de los CDR con una bandera de España. Fuego amigo, Fray Josepho ha caído como los nueve soldados británicos abatidos por el A-10 Wartong americano de la Guerra del Golfo de 1991.

El último en entrar en la movida ha sido Javier Somalo quien, ciscándose en los últimos 500 años de metodología científica, ha asegurado que “Una cosa es dudar, otra negar evidencias y otra convertirse en un peligro público”. La refutabilidad, es decir, que toda proposición científica tiene que ser susceptible de ser falsada o refutada, es uno de los dos pilares fundamentales del método científico que ha perdido de vista el señor Somalo que, en un ejercicio de estulticia sin igual, ha tildado de “peligrosos” a la British Medical Journal, el inmunologo Ryan Cole, el Doctor Robert Malone, la catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos, María José Martínez Albarracín, el premio nobel y codescubridor del virus del sida, Luc Montagnier, el primero en decir que el coronavirus nació en un laboratorio de Wuhan, o el patólogo Roger Hodkinson, bebelejías como ustedes, como el Fray, y como yo.
 
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