El desempleo como fracaso del capitalismo

dabrute

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Crisis del capitalismo: El desempleo expresa la quiebra del capitalismo (I)
Enviado por Accion Proletaria el 27 Noviembre, 2008 - 07:08
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En la situación actual una cosa, sin embargo, ha quedado clara: el desempleo ya no puede verse como se ha podido percibir durante los últimos 15-20 años. Hasta hace muy poco era presentado como consecuencia del fracaso de quién lo sufría y no como consecuencia de un fracaso del capitalismo. Al contrario, políticos, empresarios y sindicalistas hacían de "la lucha contra el desempleo" su divisa, el Estado tomaba medidas para favorecer el acceso al trabajo de los colectivos más desfavorecidos como jóvenes, emigrantes, mujeres o trabajadores mayores. Hasta hace un año, el mensaje dominante era que aquel que no tenía trabajo era porque era un fracasado, un vago, un incompetente, alguien que no sabía aprovechar las "inmensas oportunidades" que se le ofrecían. Hoy ese estereotipo que había logrado anclarse en la mentalidad popular ya no puede sostenerse con seriedad. El desempleo se convierte en un fenómeno de masas, absorbiendo de manera primordial la preocupación de trabajadores, estudiantes, familias,.. y ya no puede ser considerado como el problema particular de una serie de ciudadanos inadaptados sino como el problema general del proletariado y de la humanidad.
El desempleo acompaña a la condición obrera como la sombra acompaña al cuerpo
El capitalismo se basa en el trabajo asalariado y este a su vez en la separación de los trabajadores de los medios de producción. Esto hace que el desempleo forme parte inseparable de la condición obrera. La clase obrera incluye en su condición misma la existencia del desempleo. El capitalismo no puede funcionar sin la clase obrera pero no necesita siempre a cada uno de los trabajadores individuales los cuales pueden ser arrojados a la calle en cualquier momento. El capitalismo ha tendido siempre a formar un "ejército industrial de reserva"[1], una masa de desempleados cuya existencia misma presionaba hacia abajo los salarios y que en etapas de prosperidad podía ser rápidamente movilizada para la producción.
Ahora bien, el tamaño de este ejército industrial de reserva no ha sido el mismo a lo largo de la historia. En el siglo XIX y principios del XX, las cifras de desempleo eran relativamente bajas -alrededor del 2%- y sobre todo su duración era muy corta, como máximo 1 año. Los fenómenos de desocupación eran cíclicos -más o menos cada 10 años- pero daban paso a una ampliación considerable de la masa total de trabajadores asalariados en el mundo. Durante esa fase histórica, de capitalismo ascendente, el desempleo era pasajero y temporal, constituía una lacra dolorosa que soportaba la clase obrera pero que globalmente tendía a superarse.
Un cambio de gran envergadura se produjo en 1929 cuando, con la Gran Depresión apareción unn desempleo masivo y prolongado (durante 4-5 años). Este cambio en la naturaleza del desempleo se explica por la entrada del capitalismo en su decadencia[2], en este periodo histórico el desempleo pasa a ser permanente y estructural[3], ya no es únicamente una expresión del ejército industrial de reserva sino que adquiere una dimensión nueva: manifiesta la crisis histórica del sistema, su incapacidad para asegurar un empleo estable a la mayoría de la población y su tendencia a despilfarrar las fuerzas productivas, y sobre todo la principal de ellas: el trabajo. Y si a partir de 1934-35, comenzó a "superarse" el desempleo, fue gracias a políticas de trabajos públicos y sobre todo de producción de armamentos a gran escala que se insertaban en la preparación de la segunda guerra mundial[4].
Sin embargo, de 1945 a 1967, la tendencia al desempleo masivo pareció verse desmentida. Las tasas de paro cayeron a niveles del 1-2%. Parecía volverse a una situación similar a la del siglo XIX e incluso parecía "mejor" pues en muchos países se generalizaba el trabajo fijo de por vida y a través del llamado Estado del Bienestar se daban prestaciones a los que pasaban por situaciones momentáneas de desocupación[5]. Ahora bien, desde 1967 la situación del desempleo volvió a dar un brusco viraje. Hacia finales de los años 70 había países industrializados que soportaban tasas de paro del 10% que se prolongaron durante toda la década. España fue un país especialmente castigado que llegó a tener en 1978 un 24% de paro. En los años 80 el desempleo se hizo masivo: las reconversiones industriales se generalizaron en numerosos países y en España, bajo gobierno "socialista", significaron la destrucción de UN MILLON DE PUESTOS DE TRABAJO. En Gran Bretaña sectores como la minería, los astilleros y la siderurgia fueron reducidos a cenizas. Lo mismo ocurrió en Francia, Estados Unidos etc. Los sociólogos hablaron de viejas ciudades industriales convertidas en pura "arqueología industrial" con grandes bolsas de desempleo.
Pero desde finales de los 80 las cifras de desempleo volvieron a descender. En los últimos 15 - 20 años el paro pareció volver a cifras inferiores al 10% en un buen número de países industrializados. Todos los meses, los gobiernos presentaban ufanos reducciones significativas de las cifras de desempleados e incluso en Lisboa, los países de la UE llegaron incluso a pronosticar "el pleno empleo" para 2009. Ni siquiera aplicando un escandaloso "maquillaje" estadístico de las cifras de paro, ni usando y abusando de estrategias que como la temporalidad han estado destinadas, como veremos más adelante a enmascararlo, se ha conseguido rebajar la tasa de paro a los niveles del período 1945 -67, sino que por el contrario se ha instalado un desempleo estructural que se ha prolongado durante 40 años, lo cual es inédito en la historia del capitalismo. Además, todo eso se ha derrumbado a partir de la crisis actual iniciada en 2007.
Los desempleados de larga duración
Una masa considerable de personas -como mínimo el 4% de la población laboral- ha tenido que soportar una situación de desempleo permanente. Pese a ello, en los últimos 15 años el desempleo ha sido presentado como un problema específico y particular de los llamados "parados de larga duración".
Los componentes de este colectivo no solo han sufrido la miseria económica sino también la de tipo moral y psicológico. La sociedad los han convertido en apestados al presentarlos como fracasados, vagos e incompetentes, incapaces de asir la "oportunidad" que tenían "al alcance de la mano". Sus propios familiares los han llenado de reproches: "no buscas trabajo con suficiente ahínco", "perdiste tal o cual oportunidad", "estás viviendo a nuestra costa", Presos de un devastador sentimiento de culpa ellos mismos han escondido ante los demás su condición degradante de parados, se han aislado socialmente, lo que objetivamente era la expresión del fracaso de la sociedad se ha transformado subjetivamente en la pesadilla infamante de un fracaso personal.
Los estragos de esta marginación del trabajo en la salud psicológica y física de quienes lo han padecido quedan elocuentemente expuestos en investigaciones, como la que expone la web: www.elergonomista.com/desempleo.htm sobre la relación entre la condición de desempleados y los estados depresivos: «Las consecuencias son a nivel cognitivo: pensamientos de indefensión. Sentimientos de culpabilidad y desprecio hacia uno mismo. Disminución de la autoestima. Dificultad para tomar decisiones. Pensamientos de muerte, suicidio...», y a nivel fisiológico: « taquicardia, mareos, sudoración, rubor, tensión en el estómago, dificultades respiratorias, etc. En determinadas ocasiones estos cambios de conducta pueden convertirse en patológicos. Interfieren en la vida cotidiana del individuo y dificultan las relaciones laborales, sociales y familiares (...) La práctica clínica en el campo de las adicciones muestra en numerosas ocasiones que el desempleo, y las dificultades económicas que comporta, es un factor desencadenante de una conducta adictiva».
En la Web El sindrome asociado al desempleo: «La larga lista de trastornos asociados a la inactividad laboral, desde ansiedad, angustia y depresión, hasta hipertensión, mayor mortalidad y diversas dolencias psicosomáticas, ha originado un nuevo término médico: el "síndrome del desempleado"(...) Los trastornos psicológicos van minando progresivamente el sistema inmunológico humano y predisponen al organismo a sufrir dolencias que van desde la úlcera, la colitis y las cefaleas, hasta las cardiopatías y el asma».
Este estudio prosigue con una serie de observaciones significativas: «El médico M. H Brenner no sólo demostró en 1976 que las admisiones en los hospitales psiquiátricos de Nueva York se relacionaban con las tasas de paro en el período 1914-1967, sino que elaboró un modelo matemático capaz de predecir el aumento de la tasa de mortalidad y de admisiones en centros de salud mental que sufrirá una comunidad determinada si aumenta el desempleo. Un estudio efectuado por epidemiólogos de la Universidad de Londres (UL), a lo largo de catorce años en siete ciudades británicas ha descubierto una relación significativa entre el desempleo y la mortalidad, al comparar la salud de los varones empleados fijos con la de los parados o jubilados prematuramente. Otra investigación indica que si se toma a Europa en conjunto, la mortalidad entre los desempleados es un 20 por ciento mayor que la del resto de la población (...) Algunos especialistas han detectado un aumento exponencial de personas que se quitan la vida en los países y regiones con altas tasas de paro, como Irlanda, Escocia y España ».
Los sufrimientos de estos trabajadores son muy difíciles de medir porque, como decíamos antes, se han hecho invisibles socialmente, han llevado su cruz en el más completo ostracismo. A menudo, estas personas aparecían en la página de sucesos como protagonistas de un suicidio terrible, como trastornados que irrumpían en su antigua empresa y se liaban a tiros con sus ex compañeros y ex jefes, o como causantes de violencia doméstica. Su caso era abordado únicamente desde el ángulo sensacionalista y morboso, se les presentaba como expresiones del desquiciamiento y la desestructuración social, lo cual efectivamente reflejaba una parte de la verdad[6], pero se ocultaba sistemáticamente el otro ángulo que arriba hemos recogido: la situación de callejón sin salida, de descalabro moral, de culpabilidad exacerbada, en la que silenciosamente se han hundido estos trabajadores. Lo peor para ellos es que estaban rodeados de incomprensión, de condena implícita, no les era posible compartir sus sentimientos, discutir sobre ellos, analizarlos socialmente.
Esta especie de genocidio silencioso en que la sociedad ha hundido a los parados ha sido el resultado directo de una campaña machacona repetida hasta la saciedad: como el desempleo es una lacra en vías de extinción, los desempleados están así porque quieren.
Y eso, nos dicen, que el bueno del Estado capitalista se ha "ocupado" de ellos. Los desempleados se han visto sometidos por las oficinas de colocación a un control exhaustivo para "no tenerlos parados": cursos de reciclaje y formación, desempeño de trabajos prácticamente obligatorios -la negativa a realizarlos suponía la pérdida del subsidio-, sesiones de "asesoramiento", elaboración de innumerables currículos y envío a un sinfín de empresas...Cualquier fallo o "conducta inapropiada" del desempleo suponía la pérdida o reducción del subsidio y -lo que más regocijaba a los gobernantes- su desaparición de las estadísticas de desempleo y su inclusión en una extraña lista de "desmoralizados" que "ya no buscan empleo".
Si el desempleo parecía haber desaparecido "ideológicamente" su presencia seguía siendo terriblemente real y sus consecuencias muy profundas y destructivas. Incluso para los trabajadores que a lo largo de estos años han obtenido o han conservado un empleo "estable", el fantasma del desempleo ha estado abrumadoramente presente. La amenaza del desempleo ha sido vivida como una intimidación tremenda. Había que tragar con todo -trabajar más horas, aceptar reducciones de salario, perder prestaciones sociales- con tal de "mantener el puesto de trabajo". Esto ha sido presentado por los sindicalistas, por muchos anarquistas y por toda clase de predicadores de la "desaparición de la clase obrera" como la "prueba concluyente" del "aburguesamiento" y del carácter "reaccionario" de la clase obrera.
Estos "teóricos" no tienen en cuenta los terribles sufrimientos, las noches de insomnio, las tensiones personales y familiares, los sentimientos de culpa y humillación, que han padecido numerosos trabajadores en activo a causa de esa espada invisible -que los gobernantes, sindicalistas y empresarios proclamaban oficialmente desaparecida- constituida por la amenaza del desempleo. ¿Cuántos trabajadores -tanto eventuales como fijos- han ido enfermos a trabajar sabedores del riesgo de ser despedidos o de ser incluidos en el próximo expediente? ¿Cuántas trabajadoras han tenido que soportar acosos sexuales de jefes y encargados conscientes de que una negativa demasiado tajante podía suponer la pérdida más o menos próxima del puesto de trabajo? ¿Cuántos trabajadores han renunciado a luchar, a entrar en huelga, por miedo a la represalia inmediata y terminante que es la pérdida del puesto de trabajo?
Y a esta situación debe añadirse el enorme peso de la precarización de las condiciones laborales, a través de multitud de mecanismos desde la temporalidad de los contratos a la prolongación durante años de los estudios o del "becariado". Pero sobre las consecuencias de estos mecanismos de escamoteamiento del desempleo sobre los propios trabajadores precarios y sobre toda la clase obrera habremos de volver en el próximo artículo.
Smolni 16-11-08



El puto paro.

Mientras, un genocida como tú que es compinche del exterminio de +100 millones de seres humanos creyendose que puede dar lecciones.
 

SeriedadyActitud

Cuñado nija
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En total, hay unos 30 millones de personas ubicadas en paraísos fiscales capitalistas que van a salir de esta crisis en lugares con poco paro.
¿Los demás tuvieron tiempo de ubicarse en esos paraísos fiscales de friegaplatos?
Sí.
¿Lo hicieron?
No.
Pues que se jodan.
 

Douglas MacArthur

Madmaxista
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Crisis del capitalismo: El desempleo expresa la quiebra del capitalismo (I)
Enviado por Accion Proletaria el 27 Noviembre, 2008 - 07:08
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En la situación actual una cosa, sin embargo, ha quedado clara: el desempleo ya no puede verse como se ha podido percibir durante los últimos 15-20 años. Hasta hace muy poco era presentado como consecuencia del fracaso de quién lo sufría y no como consecuencia de un fracaso del capitalismo. Al contrario, políticos, empresarios y sindicalistas hacían de "la lucha contra el desempleo" su divisa, el Estado tomaba medidas para favorecer el acceso al trabajo de los colectivos más desfavorecidos como jóvenes, emigrantes, mujeres o trabajadores mayores. Hasta hace un año, el mensaje dominante era que aquel que no tenía trabajo era porque era un fracasado, un vago, un incompetente, alguien que no sabía aprovechar las "inmensas oportunidades" que se le ofrecían. Hoy ese estereotipo que había logrado anclarse en la mentalidad popular ya no puede sostenerse con seriedad. El desempleo se convierte en un fenómeno de masas, absorbiendo de manera primordial la preocupación de trabajadores, estudiantes, familias,.. y ya no puede ser considerado como el problema particular de una serie de ciudadanos inadaptados sino como el problema general del proletariado y de la humanidad.
El desempleo acompaña a la condición obrera como la sombra acompaña al cuerpo
El capitalismo se basa en el trabajo asalariado y este a su vez en la separación de los trabajadores de los medios de producción. Esto hace que el desempleo forme parte inseparable de la condición obrera. La clase obrera incluye en su condición misma la existencia del desempleo. El capitalismo no puede funcionar sin la clase obrera pero no necesita siempre a cada uno de los trabajadores individuales los cuales pueden ser arrojados a la calle en cualquier momento. El capitalismo ha tendido siempre a formar un "ejército industrial de reserva"[1], una masa de desempleados cuya existencia misma presionaba hacia abajo los salarios y que en etapas de prosperidad podía ser rápidamente movilizada para la producción.
Ahora bien, el tamaño de este ejército industrial de reserva no ha sido el mismo a lo largo de la historia. En el siglo XIX y principios del XX, las cifras de desempleo eran relativamente bajas -alrededor del 2%- y sobre todo su duración era muy corta, como máximo 1 año. Los fenómenos de desocupación eran cíclicos -más o menos cada 10 años- pero daban paso a una ampliación considerable de la masa total de trabajadores asalariados en el mundo. Durante esa fase histórica, de capitalismo ascendente, el desempleo era pasajero y temporal, constituía una lacra dolorosa que soportaba la clase obrera pero que globalmente tendía a superarse.
Un cambio de gran envergadura se produjo en 1929 cuando, con la Gran Depresión apareción unn desempleo masivo y prolongado (durante 4-5 años). Este cambio en la naturaleza del desempleo se explica por la entrada del capitalismo en su decadencia[2], en este periodo histórico el desempleo pasa a ser permanente y estructural[3], ya no es únicamente una expresión del ejército industrial de reserva sino que adquiere una dimensión nueva: manifiesta la crisis histórica del sistema, su incapacidad para asegurar un empleo estable a la mayoría de la población y su tendencia a despilfarrar las fuerzas productivas, y sobre todo la principal de ellas: el trabajo. Y si a partir de 1934-35, comenzó a "superarse" el desempleo, fue gracias a políticas de trabajos públicos y sobre todo de producción de armamentos a gran escala que se insertaban en la preparación de la segunda guerra mundial[4].
Sin embargo, de 1945 a 1967, la tendencia al desempleo masivo pareció verse desmentida. Las tasas de paro cayeron a niveles del 1-2%. Parecía volverse a una situación similar a la del siglo XIX e incluso parecía "mejor" pues en muchos países se generalizaba el trabajo fijo de por vida y a través del llamado Estado del Bienestar se daban prestaciones a los que pasaban por situaciones momentáneas de desocupación[5]. Ahora bien, desde 1967 la situación del desempleo volvió a dar un brusco viraje. Hacia finales de los años 70 había países industrializados que soportaban tasas de paro del 10% que se prolongaron durante toda la década. España fue un país especialmente castigado que llegó a tener en 1978 un 24% de paro. En los años 80 el desempleo se hizo masivo: las reconversiones industriales se generalizaron en numerosos países y en España, bajo gobierno "socialista", significaron la destrucción de UN MILLON DE PUESTOS DE TRABAJO. En Gran Bretaña sectores como la minería, los astilleros y la siderurgia fueron reducidos a cenizas. Lo mismo ocurrió en Francia, Estados Unidos etc. Los sociólogos hablaron de viejas ciudades industriales convertidas en pura "arqueología industrial" con grandes bolsas de desempleo.
Pero desde finales de los 80 las cifras de desempleo volvieron a descender. En los últimos 15 - 20 años el paro pareció volver a cifras inferiores al 10% en un buen número de países industrializados. Todos los meses, los gobiernos presentaban ufanos reducciones significativas de las cifras de desempleados e incluso en Lisboa, los países de la UE llegaron incluso a pronosticar "el pleno empleo" para 2009. Ni siquiera aplicando un escandaloso "maquillaje" estadístico de las cifras de paro, ni usando y abusando de estrategias que como la temporalidad han estado destinadas, como veremos más adelante a enmascararlo, se ha conseguido rebajar la tasa de paro a los niveles del período 1945 -67, sino que por el contrario se ha instalado un desempleo estructural que se ha prolongado durante 40 años, lo cual es inédito en la historia del capitalismo. Además, todo eso se ha derrumbado a partir de la crisis actual iniciada en 2007.
Los desempleados de larga duración
Una masa considerable de personas -como mínimo el 4% de la población laboral- ha tenido que soportar una situación de desempleo permanente. Pese a ello, en los últimos 15 años el desempleo ha sido presentado como un problema específico y particular de los llamados "parados de larga duración".
Los componentes de este colectivo no solo han sufrido la miseria económica sino también la de tipo moral y psicológico. La sociedad los han convertido en apestados al presentarlos como fracasados, vagos e incompetentes, incapaces de asir la "oportunidad" que tenían "al alcance de la mano". Sus propios familiares los han llenado de reproches: "no buscas trabajo con suficiente ahínco", "perdiste tal o cual oportunidad", "estás viviendo a nuestra costa", Presos de un devastador sentimiento de culpa ellos mismos han escondido ante los demás su condición degradante de parados, se han aislado socialmente, lo que objetivamente era la expresión del fracaso de la sociedad se ha transformado subjetivamente en la pesadilla infamante de un fracaso personal.
Los estragos de esta marginación del trabajo en la salud psicológica y física de quienes lo han padecido quedan elocuentemente expuestos en investigaciones, como la que expone la web: www.elergonomista.com/desempleo.htm sobre la relación entre la condición de desempleados y los estados depresivos: «Las consecuencias son a nivel cognitivo: pensamientos de indefensión. Sentimientos de culpabilidad y desprecio hacia uno mismo. Disminución de la autoestima. Dificultad para tomar decisiones. Pensamientos de muerte, suicidio...», y a nivel fisiológico: « taquicardia, mareos, sudoración, rubor, tensión en el estómago, dificultades respiratorias, etc. En determinadas ocasiones estos cambios de conducta pueden convertirse en patológicos. Interfieren en la vida cotidiana del individuo y dificultan las relaciones laborales, sociales y familiares (...) La práctica clínica en el campo de las adicciones muestra en numerosas ocasiones que el desempleo, y las dificultades económicas que comporta, es un factor desencadenante de una conducta adictiva».
En la Web El sindrome asociado al desempleo: «La larga lista de trastornos asociados a la inactividad laboral, desde ansiedad, angustia y depresión, hasta hipertensión, mayor mortalidad y diversas dolencias psicosomáticas, ha originado un nuevo término médico: el "síndrome del desempleado"(...) Los trastornos psicológicos van minando progresivamente el sistema inmunológico humano y predisponen al organismo a sufrir dolencias que van desde la úlcera, la colitis y las cefaleas, hasta las cardiopatías y el asma».
Este estudio prosigue con una serie de observaciones significativas: «El médico M. H Brenner no sólo demostró en 1976 que las admisiones en los hospitales psiquiátricos de Nueva York se relacionaban con las tasas de paro en el período 1914-1967, sino que elaboró un modelo matemático capaz de predecir el aumento de la tasa de mortalidad y de admisiones en centros de salud mental que sufrirá una comunidad determinada si aumenta el desempleo. Un estudio efectuado por epidemiólogos de la Universidad de Londres (UL), a lo largo de catorce años en siete ciudades británicas ha descubierto una relación significativa entre el desempleo y la mortalidad, al comparar la salud de los varones empleados fijos con la de los parados o jubilados prematuramente. Otra investigación indica que si se toma a Europa en conjunto, la mortalidad entre los desempleados es un 20 por ciento mayor que la del resto de la población (...) Algunos especialistas han detectado un aumento exponencial de personas que se quitan la vida en los países y regiones con altas tasas de paro, como Irlanda, Escocia y España ».
Los sufrimientos de estos trabajadores son muy difíciles de medir porque, como decíamos antes, se han hecho invisibles socialmente, han llevado su cruz en el más completo ostracismo. A menudo, estas personas aparecían en la página de sucesos como protagonistas de un suicidio terrible, como trastornados que irrumpían en su antigua empresa y se liaban a tiros con sus ex compañeros y ex jefes, o como causantes de violencia doméstica. Su caso era abordado únicamente desde el ángulo sensacionalista y morboso, se les presentaba como expresiones del desquiciamiento y la desestructuración social, lo cual efectivamente reflejaba una parte de la verdad[6], pero se ocultaba sistemáticamente el otro ángulo que arriba hemos recogido: la situación de callejón sin salida, de descalabro moral, de culpabilidad exacerbada, en la que silenciosamente se han hundido estos trabajadores. Lo peor para ellos es que estaban rodeados de incomprensión, de condena implícita, no les era posible compartir sus sentimientos, discutir sobre ellos, analizarlos socialmente.
Esta especie de genocidio silencioso en que la sociedad ha hundido a los parados ha sido el resultado directo de una campaña machacona repetida hasta la saciedad: como el desempleo es una lacra en vías de extinción, los desempleados están así porque quieren.
Y eso, nos dicen, que el bueno del Estado capitalista se ha "ocupado" de ellos. Los desempleados se han visto sometidos por las oficinas de colocación a un control exhaustivo para "no tenerlos parados": cursos de reciclaje y formación, desempeño de trabajos prácticamente obligatorios -la negativa a realizarlos suponía la pérdida del subsidio-, sesiones de "asesoramiento", elaboración de innumerables currículos y envío a un sinfín de empresas...Cualquier fallo o "conducta inapropiada" del desempleo suponía la pérdida o reducción del subsidio y -lo que más regocijaba a los gobernantes- su desaparición de las estadísticas de desempleo y su inclusión en una extraña lista de "desmoralizados" que "ya no buscan empleo".
Si el desempleo parecía haber desaparecido "ideológicamente" su presencia seguía siendo terriblemente real y sus consecuencias muy profundas y destructivas. Incluso para los trabajadores que a lo largo de estos años han obtenido o han conservado un empleo "estable", el fantasma del desempleo ha estado abrumadoramente presente. La amenaza del desempleo ha sido vivida como una intimidación tremenda. Había que tragar con todo -trabajar más horas, aceptar reducciones de salario, perder prestaciones sociales- con tal de "mantener el puesto de trabajo". Esto ha sido presentado por los sindicalistas, por muchos anarquistas y por toda clase de predicadores de la "desaparición de la clase obrera" como la "prueba concluyente" del "aburguesamiento" y del carácter "reaccionario" de la clase obrera.
Estos "teóricos" no tienen en cuenta los terribles sufrimientos, las noches de insomnio, las tensiones personales y familiares, los sentimientos de culpa y humillación, que han padecido numerosos trabajadores en activo a causa de esa espada invisible -que los gobernantes, sindicalistas y empresarios proclamaban oficialmente desaparecida- constituida por la amenaza del desempleo. ¿Cuántos trabajadores -tanto eventuales como fijos- han ido enfermos a trabajar sabedores del riesgo de ser despedidos o de ser incluidos en el próximo expediente? ¿Cuántas trabajadoras han tenido que soportar acosos sexuales de jefes y encargados conscientes de que una negativa demasiado tajante podía suponer la pérdida más o menos próxima del puesto de trabajo? ¿Cuántos trabajadores han renunciado a luchar, a entrar en huelga, por miedo a la represalia inmediata y terminante que es la pérdida del puesto de trabajo?
Y a esta situación debe añadirse el enorme peso de la precarización de las condiciones laborales, a través de multitud de mecanismos desde la temporalidad de los contratos a la prolongación durante años de los estudios o del "becariado". Pero sobre las consecuencias de estos mecanismos de escamoteamiento del desempleo sobre los propios trabajadores precarios y sobre toda la clase obrera habremos de volver en el próximo artículo.
Smolni 16-11-08



Menuda sarta de gilipolleces. Luego vas al mundo real, por ejemplo, a ver el paro de EEUU del mes de marzo, y te encuentras que en plena pandemia su paro nacional es del 6%:

 

Karonte

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Educación de la sociedad. El sistema político es lo de menos, lo que importan son las personas. España es una país "maleducado".
Y la izquierda hace todo lo posible para que sea así. Cuantos más "maleducados" más ignorancia y más pobreza..
 

esforzado

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Crisis del capitalismo: El desempleo expresa la quiebra del capitalismo (I)
vamos a intentar explicar por qué no...

en el mar hay peces... y hay gente que daría cosas por comérselos:

a que uno o varios individuos se puedan organizar libremente para extraer los peces del mar y proporcionárselos en una libre compra-venta a los demás, le llamamos capitalismo (generalmente porque el que pone el barco se lleva una parte)...

y así, en capitalismo, mientras haya alguien con una necesidad que cubrir, todos encontramos nuestro sitio cubriéndola...

ahora viene hacienda... y te dice que el ochenta por ciento de los peces son para ella (que se los dará a los pobres)... y cojonudo oiga, pero hay que prescindir de uno o dos pescadores del barco para afrontar ese coste...

y luego viene el político... y te dice que a los pescadores hay que pagarles una millonada en sobrecostes laborales (hay que pagarles los impuestos de la seguridad social, hay que pagarles las bajas, las vacaciones, la indemnización por despido, etc)... y cojonudo también, todos queremos estar protegidos... pero para afrontar ese nuevo coste hay que prescindir de otros dos o tres pescadores del barco...

y luego te viene el ecologeta subvencionado de turno... y te dice que tu barco tiene que ir con energía solar, con una inversión bestial, que por inseguridad jurídica y cambios legislativos jamás llegarás a amortizar... y también cojonudo, todos queremos un mundo más limpio... pero más pescadores al paro...

y luego viene el progre... y te dice que al trabajo de los cuatro pescadores que quedan hay que ponerle un precio mínimo... y nuevamente cojonudo, todos queremos que nuesto trabajo se pague bien... pero otro que se va a cantar las mañanitas al sepe...

luego viene el feminismo... y te dice que la mitad de tu barco tienes que llenarlo de pescadoras y trans que no rinden ni la mitad... y es cojonudo que las mujeres trabajen... pero significa más coste para ti y por lo tanto más tíos que se van al paro...

y luego están las mil leyes y normativas que tienes que cumplir... que muchas veces son imposibles y están divididas en 18 legislaciones distintas... eso si no viene el gobierno y te obliga directamente a parar tu actividad, no sea que gente sana que compra tu pescado sano propaguen un virus...

al final cierras y se va todo el mundo al paro... tú incluido... el capitalismo ha quebrado aunque no se entiende por qué, porque en el mar sigue habiendo peces y gente con hambre de pescado dispuesta a trabajar por ellos...

y ahí estamos... tienes una necesidad y estás dispuesto a pagar por ella... pero no encuentras un puñetero profesional que te la cubra porque están todos en la paro... ¿por qué? porque se ha lastrado tanto el trabajo, y con tantas cargas, que es imposible trabajar... eso no es capitalismo...
 

Gigatr0n

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Y la izquierda hace todo lo posible para que sea así. Cuantos más "maleducados" más ignorancia y más pobreza..
Eso es precisamente lo que hizo el puto pepé a partir del 96 jodiendo la educación -y la sanidad- en beneficio de la privada pero claro, muy seguramente tu ni habrías nacido aún... de ahí tu confusión
 

Tanchus

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El desempleo fracaso del capitalismo? Es justo lo contrario: es el elemento definitivo de control de quienes realmente mandan en el capitalismo; los grandes empresarios pueden hacer y deshacer prácticamente a su gusto a los pobres obreretes (y sí, considero como pobre obreretes a profesionales cualificados que puede ser reemplazados por alguien capaz de realizar su trabajo cobrando menos que ellos, es decir, al 99,9% de la fuerza laboral de este país).
 

Trollaco del copón

Será en Octubre
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Para que un país sea próspero es condición necesaria la libertad especialmente la económica (capitalismo)...
Para que un país sea miserable es condición suficiente la falta de libertad especialmente la económica (socialismo)

Observese la diferencia entre condición necesaria y condición suficiente
 

SeriedadyActitud

Cuñado nija
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Vamos a estar hablando más de un problema de empleados con sueldos por debajo del coste de su manutención (obreros a los que les pagan menos por su trabajo de lo cuesta estar bien alimentados en su zona), que de una cuestión de desempleo.
El empleo es muy fácil de crear por la derecha y la dictadura progre si, en casos extremos, se impone una ley, por ejemplo, debido a la cual los trabajadores tienen que pagar a los empleadores por sus trabajos, debido a que estos lugares de trabajo son lugares óptimos para ligar, y se llega a suponer que los trabajadores deben pagar un % por el privilegio de ubicarse en estos puntos en los que cabe la posibilidad de que surja un buen mete y saca salvaje en la kama.
Incluso se puede llegar a un extremo en el que las kamas estén ubicadas en los propios centros de trabajo.
 

Fiodor

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La solución al desempleo ya se propuso hace tiempo... Damos a todos los parados una pala, la mitad de parados cavan por la mañana una zanja y, por la tarde, la otra mitad tapa la zanja y así todos los días... Tendrían como salario lo que cobran del Paro, pero ya no serían parados... Tendríamos un 0% de Paro... Pleno empleo...
 

SeriedadyActitud

Cuñado nija
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Una situación límite en el tema empleo se podría dar si los empleadores empezasen a pagarles a los empleados menos fondos de los dados por el incremento en el coste alimentario generado por la energía requerida para el trabajo dado, en relación al traído por el gasto energético en el caso de que el trabajador se quede relajado en su casa.
Un 1% de la población podría ponerse, llegado este punto, en contra del sistema establecido.
 

Burt Lancaster

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al final cierras y se va todo el mundo al paro... tú incluido... el capitalismo ha quebrado aunque no se entiende por qué, porque en el mar sigue habiendo peces y gente con hambre de pescado dispuesta a trabajar por ellos...


Si por el capitalismo fuera no quedaría ninguno
 

esforzado

Madmaxista
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Si por el capitalismo fuera no quedaría ninguno
la sobreexplotación de recursos o la sostenibilidad son harina de otro costal... no es cierto que el capitalismo per se requiera de un crecimiento infinito... eso es más bien cosa de los intentos de dirigir el capitalismo, como el keynesianismo y similares...