El avaro, de Raúl del Pozo en El Mundo

afectopuro

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"El avaro, de Raúl del Pozo en El Mundo

EL RUIDO DE LA CALLE

Los usureros burlados en ‘Volpone, Timón de Atenas, El mercader de Venecia’, El Bosco y Brueghel relacionando el oro con la inmundicia, la avaricia o ignorancia de la muerte, el origen anal del instinto monetario… Digan lo que digan, los roñosos no escarmientan; el almacenar dinero, como los escarabajos de la mierda, sigue siendo el anhelo secreto de los hombres y las mujeres. Por eso suenan tan bien y son tan divertidas las palabras de Molière en el Teatro de María Guerrero, aquel abogado que perdió hasta el nombre para ser cómico.

Tuve el placer de ver un ensayo junto a pocos amigos, entre ellos Aquiles, capaz de llevar la obra a Broadway. Allí en el barrio de nuestra bohemia, el teatro relucía como el oro y era aún más misterioso sin público, sólo con los espectros de los grandes personajes de la farsa.

Cuando dicen que ha sido la avaricia y la usura el origen de la crisis, resulta divertidísimo ver y oír al viejo Arpagón que venera su arqueta, en un guiñol bufón y licencioso, con actores tan actores como marionetas por los pasillos y los rincones lugares de riesgo, donde hay 100 puertas que nos tientan a pasar al otro lado. Un vacío que sugiere el infinito, según Jorge Lavelli, el director del prodigio. “La simultaneidad es una idea básica en esta propuesta donde el tiempo se funde en un espacio concreto singular. Piensa que el espacio es (sobre todo) el vacío del teatro, de sus muros vírgenes, a menudo, ocultados por telas y construcciones”.

Qué bello es volver a los clásicos, cada vez más nuestros contemporáneos, y presenciar en forma sencilla y divertida, como el guiñol del parque, cómo auscultan el inconsciente tenebroso. Jorge Lavelli ha realizado un trabajo de relojería teatral trayendo a la posmodernidad la tragicomedia barroca con una actualidad trepidante. El elenco que rodea al avaro es de una profesionalidad deslumbrante.

Mis mejores amigos o son actores o burlangas: Juan Luis Galiardo es las dos cosas. Mientras ensaya ‘El avaro’ le han vuelto a dar entrada libre a los casinos, cuya prohibición él mismo solicitó. Empezó de guapo y acabó de genio. No se lo pierdan con el rostro blanqueado y el puño cerrado en el María Guerrero apoderándose del vacío y de la noche, en un momento en el que, como escribe José Ramón Fernández, “la crisis pone de máxima actualidad las miserias humanas y los miedos generados por la avaricia y la codicia, y la pieza de Molière, inspirada a su vez en la ‘Comedia de la olla’ de Plauto, se nos antoja más moderna que nunca”.

Galiardo, entre fantásticos cómicos, hace un tacaño insuperable, sólo le falta como a los actores clásicos llevar el rabo de cabra cosido en las asentaderas."

¿Alguien sabe eso del origen anal de la moneda? No lo encuentro. ¿Los avaros son porculados?