Zapatero, las joyas y la coartada del desconocimiento
29.750 euros. Esa es la cifra que el portavoz de José Luis Rodríguez Zapatero situó como el valor de las joyas compradas por el expresidente. Pero las piezas de alto valor -tres collares, tres pulseras, dos pendientes y una sortija- habrían sido regalos. Regalos cuyo coste, según su defensa, ignoraba por completo. El problema es que todas estaban en una caja fuerte de su propiedad, sin declarar a Patrimonio Nacional.
El valor de los regalos: ¿cuánto no sabía Zapatero?
Según la hipótesis que ha circulado, las joyas más valiosas estaban destinadas a su mujer y sus dos hijas: un collar y una pulsera para cada una, más una sortija para su esposa y pendientes para las hijas. El resto, las compradas, sumaban unos 29.750 euros, dentro de la horquilla de 30.000 a 50.000 que manejaba su portavoz. La defensa es clara: sabían lo que pagaban, pero no lo que les regalaban. El problema jurídico es que el desconocimiento del delito no exime de la sanción, como recordó un interviniente.
¿Por qué guardarlas en una caja fuerte?
Que las joyas no estuvieran en un joyero doméstico sino en una caja fuerte ha levantado todas las sospechas. Quienes conocen los protocolos de compliance señalan que en cualquier empresa mediana se explica la obligación de declarar regalos de valor. Que un expresidente del Gobierno no lo sepa resulta, como mínimo, llamativo. Las explicaciones -que las guardaba para practicar gemología o por encargo de una amiga- no han convencido a nadie.
El precedente de los regalos de Estado
Según las informaciones publicadas -recogidas por Libertad Digital-, Zapatero sí declaró otros regalos recibidos de Arabia Saudí ante Patrimonio Nacional. Justo esos mismos regalos son los que ahora faltan en la declaración. La pregunta es obvia: ¿por qué unas joyas sí y otras no? La comparación con otros presidentes no ayuda: el caso de las joyas de Felipe González diseñando bisutería o los trajes de Aznar son ya parte de la historia política española.
La investigación sigue su curso. Mientras, el expresidente insiste en su ignorancia. Pero los hechos -29.750 euros en compras, una caja fuerte, regalos sin declarar- dibujan un escenario que ningún juez va a tragarse con facilidad. ¿Hasta dónde llega la presunción de inocencia cuando la evidencia es tan física?