Zapatero defiende la amnistía desde El Mundo: ¿relato o interés propio?
El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha roto su silencio este viernes en un artículo en El Mundo para defender la Ley de Amnistía, horas después de que el Tribunal de la UE avalara la norma. "Refuerza nuestro Estado de Derecho", sostiene. Pero la jugada no convence a casi nadie. Y no solo por el fondo: el contexto judicial de Zapatero, salpicado por el caso de las joyas y las presuntas mordidas a la trama de Pumpido, convierte su defensa en un ejercicio de riesgo.
Un fallo europeo que cambia el tablero
La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, publicada el 17 de julio de 2026, despejaba el último obstáculo jurídico para que la amnistía se aplique sin cortapisas. El tribunal concluyó que la ley no choca con la normativa comunitaria, allanando el regreso de Carles Puigdemont y otros procesados. Zapatero, que había permanecido en un discreto segundo plano durante meses, eligió ese mismo día para reaparecer con un texto de opinión en el diario que dirige David Jiménez. Califica el fallo de "histórico" y asegura que "zanjará la grave crisis política, institucional y social" abierta por el procés.
La sombra de las joyas y la defensa a medida
Pero la credibilidad del ex presidente choca con su propio historial. Las notas secretas que Zapatero entregó a Sánchez, reveladas esta misma semana, apuntan a que Junts rompió el acuerdo por el uso de Pumpido para engañarles. Y en las redes y en la calle, el runrún es otro: "Defiende la amnistía porque espera que a él también le toque", resumen los críticos. La causa por las joyas de su esposa —aún sin resolver— y la casi segura condena que le espera por el caso de los ERE hacen que su defensa de la impunidad colectiva suene a coartada personal. No es el bien común: es el interés particular.
El Estado de Derecho como coartada
"Refuerza nuestro Estado de Derecho", titula su texto. La ironía no escapa a nadie. Una norma que borra delitos de sedición y malversación precisamente para eximir a los políticos que los cometieron difícilmente casa con el concepto clásico de rule of law. De hecho, las críticas llueven tanto desde la izquierda procesalista como desde el constitucionalismo de manual. "Estado de qué?", se preguntan algunos. Mientras, el ex presidente, en su mitin en Barcelona días antes, ya había avanzado el discurso: la amnistía es la solución para la "crisis institucional". El problema es que el enfermo que la prescribe está, precisamente, en la lista de espera del quirófano judicial.