Zapatero recurre a una contrapericial para valorar sus joyas en 80.000€
El expresidente prepara una contrapericial para rebajar la tasación de sus joyas de 1,3 millones a 80.000 euros. Una jugada que, de prosperar, le permitiría eludir el delito agravado por superar el umbral de 600.000 euros. La estrategia es tan predecible como polémica: contratar un perito de parte que minimice el valor de las piezas, algo que los analistas ven como un intento desesperado de maquillar la realidad.
El umbral de los 600.000 euros: clave penal
La ley establece que cuando el valor de lo defraudado supera los 600.000 euros, el delito fiscal se agrava y las penas de prisión se disparan. La tasación oficial cifraba las joyas en 1,3 millones, pero la defensa de Zapatero busca situarlas muy por debajo de ese límite. La cifra de 80.000 euros no es casual: es lo suficientemente baja para asegurar que el caso no pase a vía penal grave, aunque nadie con dos dedos de frente se la crea.
La táctica no es nueva: pedir una contrapericial que fije un valor ridículo para esquivar la condena más dura. Pero como señalan los observadores, «el objetivo es barrer a mínimos con sus argumentos y si tiene suerte el juez lo dejará por debajo de ese límite». La ironía es mayúscula: quien predicaba moralidad pública ahora recurre a trucos de manual para salvar el cuello.
Escepticismo generalizado
La reacción es unánime: resulta inverosímil que un lote de joyas tasado inicialmente en 1,3 millones pueda valer solo 80.000. El propio perito tendría que argumentar de forma rocambolesca para justificar esa diferencia. Y aunque el juez podría admitir la contrapericial, la credibilidad del expresidente queda bajo mínimos. Algunos recuerdan que esto es solo la punta del iceberg: «Sabemos que las joyas son la última de las mierdas que debe de tener. Calderilla comparado con todo lo demás».
La jugada puede salirle cara: si el peritaje resulta tan burdo que el juez lo desestima, la credibilidad se desploma. Pero si logra rebajar la tasación, habrá demostrado que el sistema también se doblega con dinero y buenos abogados.
El caso sigue su curso, y la pelota está ahora en el tejado de la justicia. Lo que sí está claro es que el plan B de Zapatero huele a estrategia de urgencia más que a defensa sólida.