¿Cuánto dinero puede esconder un expresidente del Gobierno en cuentas fuera de España? Según la cifra que circula desde hace meses y que nadie ha verificado: 36 millones de dólares. Seis cuentas de cinco millones en República Dominicana, otras seis de un millón en México y una tercera plaza cuya inicial sería una P. El famoso informe de la UDEF que sustentaría la filtración sigue sin aparecer.
El desglose que circula: doce cuentas y 36 millones
El número tiene su miga. Seis por cinco son treinta; seis por uno son seis. Total: 36 millones de dólares, según el cálculo que se repite en cualquier análisis de la presunta filtración. Las ubicaciones apuntan a jurisdicciones alejadas de los circuitos financieros europeos. La tercera letra, esa P, invita a completar el mapa con Panamá, aunque nadie ha aportado el número de cuenta ni la entidad.
Los defensores de la veracidad del dato comparan el caso con otros expresidentes y recuerdan que la política española tiene tradición de patrimonios fulgurantes después de dejar La Moncloa. Los escépticos responden con el argumento que mata el debate: sin el documento, la cifra vale lo que un tuit.
El informe de la UDEF que nadie ha publicado
La petición se repite como un eco: que se publique el informe. Hasta ahora, ninguna investigación periodística ha conseguido sacarlo a la luz. Hay quien sostiene que el expediente existe pero está guardado porque su divulgación haría saltar el tablero político. La corriente contraria lo tiene igual de claro: es un bulo fabricado con el sello “policial” para darle pátina de credibilidad.
El dato más demoledor lo aporta el rastro de los verificadores: se llevan meses con las mismas noticias sobre supuestas cuentas y el papel sigue sin publicarse. No es extraño que surja la sospecha de una maniobra deliberada: se filtra una falsedad, se desmiente con estruendo y a partir de ahí cualquier denuncia futura contra la misma persona se recibe con la etiqueta de la duda.
El “y tú más” como deporte nacional
El debate se atrinchera en las trincheras de siempre. Una parte del análisis recuerda que Aznar no gobierna desde hace años y que su patrimonio tampoco generó semejante ruido; la respuesta es que la lista de expresidentes con sombras de corrupción incluye a González y a Aznar, así que Zapatero no sería un caso excepcional sino otro eslabón de la cadena.
Hay incluso quien ironizó con que lo grave eran los cuatro trajes del caso Camps, no los millones de un expresidente. Es la manera que tiene el debate de decir que la indignación selectiva también es un producto nacional con alta demanda.
Sin papel, no hay noticia
En el fondo, un caso perfecto para explicar cómo funciona la desinformación económica: una cifra impactante, un país exótico, un político conocido y ninguna prueba. Los defensores de la inocencia de Zapatero se agarran a la defensa más antigua: las cuentas estaban ahí, sin uso ni destino, sin ningún afán patrimonial. El sarcasmo respondió con la frase que se hizo viral: Zapatero niega categóricamente la existencia de la República Dominicana.
La única conclusión posible a la fecha de esta discusión es que no hay conclusión. La pelota sigue en el tejado de quien posee el informe. Mientras no lo suelte, el único patrimonio demostrado del expresidente es un expediente de desinformación perfecta.