Zapatero no encuentra los certificados y pide al juez que los busque
Un investigado que propone al instructor que le haga los deberes. Según las informaciones publicadas el 10 de septiembre de 2026, José Luis Rodríguez Zapatero pedirá al juez José Luis Calama que sea el propio juzgado quien reclame a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar el certificado que acreditaría el origen de las joyas intervenidas en su despacho. Tres países. Ningún papel en la mano. Y una defensa que traslada al juzgado el trabajo de campo.
Qué permite la ley cuando la defensa no tiene el documento
Procesalmente, la jugada no es ninguna excentricidad. Una defensa puede proponer diligencias de investigación y el instructor decidir si las admite por pertinentes y útiles. No existe una norma que obligue al investigado a conseguir personalmente cada prueba que le favorece, y la comisión rogatoria es la vía estándar para pedir documentación a una autoridad extranjera.
El problema es otro, y es de fondo: si Qatar responde que «no consta» o que no puede identificar la operación, la explicación no queda acreditada. Simplemente deja de ser comprobable. Ausencia de certificado no equivale a certificado de inocencia, y ahí es donde la defensa del relato se queda sin suelo.
La política mira al calendario y recupera al expresidente
En paralelo, la dirección del PSOE rechaza el superdomingo electoral y anuncia que contará con José Luis para la campaña. El cálculo es puro pragmatismo: movilizar a un electorado que no lee sentencias, lee símbolos. El coste también se calcula solo: cada aparición pública del expresidente reabre la causa en los titulares un día más.
El calendario judicial y el electoral avanzan a velocidades distintas, y esa coincidencia es la noticia. Documentación que cruza fronteras con meses de retrat por un lado; actos de campaña con fecha fija por el otro.
¿Y si la respuesta de los tres países llega en blanco, quién firma el siguiente movimiento?