El ex presidente recurrirá la tasación de un millón de euros de las joyas halladas en su domicilio
José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado que «rebatirá» el valor pericial de las joyas que su mujer, Sonsoles Espinosa, recibió como regalo y que, según su versión, estaban mezcladas con la herencia familiar y él mismo había olvidado que las guardaba. La declaración llega dos meses después de que el ex presidente declarase ante el juez por la presunta ocultación de estos bienes, valorados por un perito judicial en más de un millón de euros.
Un millón de euros en un cajón: el problema de la memoria selectiva
La cifra no es casual. Según consta en la causa, un peritaje judicial determinó que las piezas – collares, pulseras y dijes– alcanzan un valor mínimo de un millón de euros. La defensa de Zapatero pretende ahora presentar una tasación alternativa que rebaje drásticamente esa cantidad, argumentando que parte de las joyas son bisutería o regalos de escaso valor. La estrategia recuerda a la empleada por otros investigados en casos de blanqueo: minimizar el valor patrimonial para evitar la obligación de declarar.
En una entrevista televisiva, el ex presidente aseguró que las joyas eran «un regalo» que «se mezcló con la herencia de Sonsoles» y que «se me olvidó que las tenía». La explicación ha sido recibida con escepticismo incluso entre sectores afines, dado que la vivienda familiar fue registrada y las joyas aparecieron en una caja fuerte. «Hay gente que pierde las llaves, otros el móvil, y luego están los que olvidan que tienen joyas de gran valor», ironiza un análisis de la discusión pública.
El chocolate del loro: la sombra de las comisiones venezolanas
Más allá de las joyas, el contexto de la investigación apunta a flujos económicos mucho mayores. Diversos análisis apuntan a que la trama que salpica a Zapatero incluiría comisiones del 0,25% por cada barco de petróleo venezolano que salía con destino a España, así como porcentajes sobre exportaciones de oro y otros metales. Las joyas, en esa escala, serían «calderilla» para el ex presidente, según algunas interpretaciones. La Fiscalía del Tribunal Supremo mantiene abierta una investigación por presuntos delitos de corrupción en los negocios y blanqueo de capitales, mientras la defensa insiste en que las acusaciones son «prospectivas» y carecen de base.
La jueza instructora, no obstante, ha rechazado la tesis de la defensa que pretendía limitar la investigación al hallazgo inicial. «Si investigando a una persona por la desaparición de otra encuentran tres cadáveres en su jardín, se debe ignorar ese hecho porque solo se le investigaba por la desaparición?», ironizó un comentario que resume la postura del tribunal.
Sin pruebas documentales: una jugada a dos bandas
Hasta la fecha, Zapatero no ha presentado ninguna prueba documental que acredite el origen de las joyas ni el motivo por el que no fueron declaradas a Hacienda. La estrategia de defensa se articula en dos ejes: primero, sostener que las joyas pertenecen a su mujer y, por tanto, no son de su patrimonio; segundo, rebatir el valor pericial para que, incluso si se consideran de su titularidad, no alcancen el umbral que obliga a declarar. Sin embargo, como señalan varios expertos, la táctica de contradecir al perito sin aportar una tasación alternativa propia es débil: si realmente valen mucho menos, el mercado lo confirmaría en una subasta.
El ruido político de fondo
El caso ha reabierto el debate sobre la corrupción en la era Zapatero, con acusaciones cruzadas entre partidos. Mientras unos ven un intento de «cortina de humo» ante los casos que afectan a la derecha, otros consideran que la investigación avanza con lentitud y que el ex presidente disfruta de un trato privilegiado. Lo cierto es que la jueza no ha dictado aún medidas cautelares y la defensa explora vías procesales que retrasen la resolución.
¿Por qué una persona que, según su versión, apenas recordaba la existencia de unas joyas millonarias no ha presentado aún una tasación encargada por él mismo? La pregunta queda en el aire mientras el relato oficial choca con los datos del sumario.