ZAKA viaja a Venezuela: ¿ayuda humanitaria o misión encubierta?
La noticia ha corrido como la pólvora: Israel moviliza a ZAKA, una de las organizaciones de rescate más experimentadas del mundo, para asistir a las víctimas del devastador terremoto que ha sacudido Venezuela. El detalle: lo hace pese a décadas de tensiones diplomáticas entre Jerusalén y Caracas. La respuesta en las redes y los foros no se ha hecho esperar, y la mayoría no se la cree.
El terremoto que nadie esperaba en el Atlántico
La primera piedra en el zapato es geológica. Venezuela no está en el cinturón de fuego del Pacífico, sino bañada por el Atlántico. Los terremotos de origen natural en esa región son casi inexistentes. Aunque las placas del Caribe tienen algo de actividad, un sismo de gran magnitud en esa zona es, cuando menos, atípico. Esto ha encendido las alarmas de quienes ven algo más que un desastre natural.
Delcy Rodríguez, ZAKA y el factor geopolítico
Las miradas apuntan a Delcy Rodríguez, vicepresidenta venezolana, y a la creciente influencia de actores externos en un país que ya está semiintervenido por potencias extranjeras. La llegada de una organización israelí –con capacidades de búsqueda y rescate– en un momento de máxima fragilidad institucional levanta sospechas de que la ayuda humanitaria pueda ser una cobertura para otros fines. Como señalan algunos análisis, “van a tomar posesión, posesión”.
La ironía no escapa a nadie: Israel tiene a Gaza al lado, con “muchísimas personas enterradas vivas”, según se recuerda, y sin embargo elige enviar equipos al otro lado del Atlántico. La decisión parece más geopolítica que humanitaria.
Un terremoto que divide opiniones
Entre los que defienden la versión oficial y los que sospechan de un montaje, el debate está servido. La pregunta que flota es si ZAKA, organización con probada experiencia en desastres, será realmente bienvenida o si su presencia es el primer paso de algo más grande. Lo único seguro es que Venezuela, después del terremoto, no volverá a ser la misma.
El envío de ayuda israelí a Venezuela tiene visos de gesto humanitario, pero el contexto geológico, político y las críticas recibidas lo convierten en una jugada como mínimo ambigua. Queda por ver si los equipos de ZAKA regresan con las manos vacías o con algo más que gratitud.