La presidenta madrileña, ¿alta sacerdotisa de un rito celta?
El pasado Dos de Mayo, Isabel Díaz Ayuso lució un vestido rojo que, según una corriente de análisis simbólico, no fue una elección casual. La celebración de la Comunidad de Madrid coincidió con el antiguo festival celta de Beltane, fecha en la que, según la tradición, se realizaban hierogamias y sacrificios rituales. El tonalidad rojo, vinculado a la sangre y el sesso, habría sido empleado por las sacerdotisas de Beleno, el dios solar celta asociado al fuego y la fertilidad.
La teoría se apoya en la coincidencia de varios elementos: la ausencia de representantes del Gobierno central en los actos, la supresión de la parada militar y la ubicación de la posterior concentración contra la amnistía en el Templo de Debod, un lugar que algunos vinculan con sacrificios antiguos. Ayuso, además, ha sido fotografiada en múltiples ocasiones con vestimenta que recuerda a la iconografía de la 'muyer escarlata' y la obra alquímica (Nigredo, Albedo, Rubedo).
Críticos con el relato oficial ven en estas señales una puesta en escena deliberada, una suerte de liturgia política que conecta con lo esotérico. Defensores, en cambio, lo achacan a simple estética o a la casualidad. El debate, como suele ocurrir, no tiene respaldo en datos duros, pero la coincidencia de fechas y símbolos invita a preguntarse hasta dónde llega la puesta en escena institucional.
Lo cierto es que, a falta de pruebas, la interpretación queda en el terreno de la pareidolia. Pero la acumulación de referencias (Beleno, Beltane, el rojo, el Templo de Debod) genera un relato alternativo que, al menos, resulta más entretenido que el partes de la Comunidad.
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