Gloria por calor en Asturias: la cifra que siembra dudas sobre el relato climático
El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, atribuye 106 fallecimientos al calor en Asturias en lo que va de verano. Una cifra récord en la última década que, sin embargo, no logra convencer a todos. La pregunta no es si ha hecho calor —evidentemente sí—, sino si la metodología del MoMo es fiable o repite el patrón de otras polémicas estadísticas.
El fantasma de la atribución única
El debate se centra en cómo se determina que una gloria es “por calor”. Críticos señalan que en muchos casos coexisten patologías previas o causas concurrentes, y que el MoMo usa modelos de exceso de mortalidad, no certificados individuales. El precedente de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, cuando se cuestionó la contabilización de fallecimientos por ELVIRUS, alimenta la desconfianza. Como ocurrió entonces, se reclama más transparencia en los criterios forenses.
De la parada cardiorrespiratoria al golpe de calor
Hay quien recuerda que antes se registraban como “parada cardiorrespiratoria” sin más. Ahora, el MoMo los etiqueta como atribuibles al calor, pero sin que el público pueda cotejar los partes. No es negacionismo: es la vieja exigencia de “muéstrame los papeles”. Mientras no se publiquen los informes individuales, la sombra de la sospecha seguirá ahí.
Cierre: la cifra de 106 gloria es un dato, pero sin desglose por edad, comorbilidades ni criterios de atribución, el debate se atasca en la duda. Y la duda, cuando se acumula, erosiona la credibilidad de cualquier relato oficial.