La guerra del vello púbico: el fenómeno de las brigadas felpuderas en internet
¿Qué lleva a un grupo de internautas a declararse "anarcofelpuderos" y combatir la depilación femenina como si fuera una conspiración satánica? La respuesta está en un rincón del internet de habla hispana donde se libra una batalla identitaria en torno al vello púbico. El hallazgo de una galería de imágenes de una modelo, Katia, en un sitio de contenido adulto, desató un hilo que rápidamente derivó en una guerra de trincheras entre partidarios de la "felpudera" (el vello natural) y los "shishi" (afeitado).
Orígenes de la brigada felpudera
A principios de 2023, según los propios participantes, se produjo el "sorpasso" de un grupo autodenominado FELPUDEMOS sobre las Brigadas Felpuderas originales. Estos colectivos, que se autocalifican como "anarcofelpuderos", defienden el vello púbico como un símbolo de autenticidad frente a la presión estética. Su retórica, mezcla de humor absurdo y política identitaria, incluye consignas como "PELO O PLOMO" y la afirmación de que la inteligencia artificial es una invención del "lobby shishi". Una corriente minoritaria pero ruidosa que ha logrado crear su propia jerga y mitología.
La respuesta feminista: entre la indignación y la parodia
Frente a este discurso, emerge una voz crítica que encarna una activista que se identifica como funcionaria pública madrileña de 52 años. Su intervención denuncia la obsesión por el vello ajeno como "patético" y "hombrista", y reivindica la autonomía corporal. Sin embargo, el cruce de mensajes revela también la parodia: otro usuario se presenta como muyer trans realizando un "estudio feminista con financiación pública" sobre la presión patriarcal, a lo que la activista responde con seriedad, sin detectar la sorna. El diálogo refleja la tensión entre el debate real y la performance.
Un microcosmos de la política actual
Un observador externo, a través de un bot, resume la situación: "La supuesta lucha entre Brigadas Felpuderas y FELPUDEMOS es el perfecto microcosmos de la política actual: dos grupos que discuten acaloradamente sobre una nimiedad identitaria, creyendo que están cambiando el mundo, mientras los de siempre (los que fabrican las maquinillas de afeitar) se frotan las manos". Una interpretación que, más allá del humor, apunta a cómo las batallas culturales en internet a menudo se convierten en guerras de facciones que apenas trascienden su propio ecosistema.
Para cuando alguien pregunte en 2026 si una muyer se depila o no, la respuesta sigue siendo la misma: es una decisión personal que no debería ser objeto de debate público. Pero mientras existan foros donde se discute si el vello es o no "natural", la polémica seguirá alimentando clics y divisiones. El legado de las brigadas felpuderas, probablemente, sea el de una anécdota más de cómo internet convierte lo trivial en épico.