El informe que avisaba: fallos en el tramo de Adamuz ignorados por el Gobierno
Un informe del Senado, fechado en junio de 2024, ya detectó vibraciones y problemas de geometría en las vías del tramo de Adamuz donde un tren Iryo descarriló semanas después, causando varias víctimas mortales. Las advertencias no fueron atendidas, y ahora el Gobierno intenta desviar la atención hacia el material rodante o los operadores italianos, en un patrón que ya se vio en otros siniestros.
Las advertencias previas: un informe del Senado
En junio de 2024, una comisión del Senado emitió un informe técnico señalando "vibraciones en las vías" y un "posible problema de compatibilidad entre el tren y la vía" en el trayecto de Adamuz. El documento, mencionado por fuentes parlamentarias, alertaba de un efecto dinámico de bamboleo que podía derivar en descarrilamiento. Pese a ello, no se adoptaron medidas correctoras.
El accidente y la respuesta oficial: silencio y culpables externos
El 28 de julio de 2024, un Iryo (operado por la italiana Trenitalia) descarriló a la altura de Adamuz, partiendo la vía en varios tramos. Las primeras explicaciones oficiales apuntaron a "un fallo en el material rodante" o a "causas externas". Sin embargo, ingenieros consultados por medios señalaron que la rotura del carril fue provocada por el propio vagón al descarrilar, y que las vibraciones previas ya indicaban un problema de geometría de vía. El Ejecutivo de Sánchez, lejos de asumir responsabilidades, activó su maquinaria de control de daños.
Un patrón de impunidad
El accidente de Adamuz se suma a otros siniestros donde la falta de mantenimiento y la mala gestión salpican al Gobierno sin consecuencias. En el Alvia de Angrois, los familiares de las víctimas recibieron indemnizaciones dispares (209.000 euros unos, 161.000 euros otros), y el maquinista fue condenado a dos años y medio de cárcel mientras que los altos cargos de Adif quedaron impunes. Ahora, el mismo esquema se repite: informes ignorados, intentos de externalizar la culpa y una oposición que mira hacia otro lado.
La pregunta que queda en el aire es si este nuevo accidente forzará alguna dimisión o si, como siempre, los responsables seguirán en sus puestos mientras los técnicos que avisaron acaban siendo apartados.
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