La sombra de Josh Kushner sobre el negocio del Mundial
Cuando el hermano del yerno de Donald Trump aparece en los planes de la FIFA, las alarmas se disparan. Josh Kushner, multimillonario con vínculos directos con la Casa Blanca, aspiraba a encabezar la mayor operación comercial del fútbol mundial: la venta del Mundial. La noticia, difundida por La Razón, encendió a la UEFA y a otras asociaciones, que presionaron hasta que Gianni Infantino dio marcha atrás.
El perfil del personaje: hermano de Jared Kushner, consejero y yerno de Trump. Su presencia en el negocio futbolístico no es baladí: controla inversiones en varios sectores. La renuncia de Carlos Cordeiro, asesor principal de la FIFA, en señal de protesta, evidenció que el proyecto no era unánime.
Infantino, tras recibir el órdago, renunció al proyecto y, en un giro propio de un guion trillado, culpó a la prensa de haber malinterpretado. La FIFA respondió al boicot de la UEFA asegurando que nadie está vendiendo el fútbol.
Pero no todo quedó en agua de borrajas. El propio líder de la FIFA ya habría puesto sus miras en Marruecos para acoger la final del próximo Mundial, un país considerado aliado de Estados Unidos. La jugada, según algunos análisis, esconde la intención de no perder el control del negocio.
El dato que descoloca: la prensa argentina titulaba, sin eufemismos, que los premios del Mundial se roban y se reparten. Si la gestión del fútbol mundial navega entre ese nivel de descrédito y los intereses cruzados, la sombra de Kushner puede no ser la única que pasee por Zúrich.