El mito de la herencia salvadora se segarro
Heredar 300.000 euros ya no permite comprar un piso y vivir sin trabajar nueve años, como ocurría antes del 2000. La inflación acumulada y el encarecimiento de la vivienda han reducido el poder adquisitivo de las herencias a la mínima expresión: un piso pequeño en una ciudad de segunda o un viaje. La paradoja es que, mientras los jóvenes esperan esas cantidades para soltar el remo, el dinero recibido cada vez rinde menos.
El poder adquisitivo de la herencia se ha evaporado
Hace veinte años, 200.000 euros compraban una vivienda digna y permitían vivir sin trabajar durante casi una década. Hoy, esa misma cantidad apenas da para un piso en una zona de precio medio o para cubrir gastos durante tres o cuatro años. Quienes heredan 400.000 o 500.000 euros se encuentran con que, tras pagar un piso amplio de los años sesenta, apenas les queda para un viaje. La causa es doble: la inflación acumulada desde 2000 ha diluido el valor real del dinero, mientras que el precio de la vivienda ha crecido muy por encima del IPC general. Como señala un análisis recurrente, el error de base es pensar que una cantidad fija de dinero permite retirarse, cuando el dinero se devalúa cada año.
Invertir la herencia: entre depósitos al 1% y la bolsa
Quienes defienden que 300.000 euros aún pueden servir para retirarse en 10-15 años con una gestión inteligente chocan con la realidad de los tipos de interés actuales. Los depósitos bancarios apenas ofrecen un 1% anual, muy por debajo de la inflación. La alternativa es la inversión en bolsa, pero el debate sobre los dividendos muestra divisiones: mientras unos sostienen que el pago de dividendos se descuenta de la cotización (como se ha visto en Banco Sabadell con una caída del 10% tras el reparto), otros argumentan que depende de las expectativas de la empresa y que no es una regla universal. Lo cierto es que, para una persona sin formación financiera, gestionar una herencia de forma que genere ingresos pasivos suficientes es una tarea titánica.
La herencia útil: vivienda en propiedad y donaciones en vida
El verdadero chollo, según varios análisis, no es recibir dinero en efectivo, sino heredar o recibir en donación una vivienda libre de cargas. Quien no tiene que pagar alquiler ni hipoteca tiene la vida resuelta en España, donde la vivienda es el principal lastre económico para la mayoría. Las donaciones en vida de los padres, cediendo un piso a cada descendiente, se han convertido en el instrumento más eficaz para que los jóvenes puedan ahorrar e invertir su sueldo íntegro. En cambio, esperar a recibir una herencia en efectivo a los 60 o 70 años, cuando ya no compensa dejar de trabajar, es una estrategia cada vez más discutible.
El debate sobre el momento de heredar
Históricamente, lo normal era heredar entre los 40 y 60 años. Hoy, con la esperanza de vida alargada, muchos reciben la herencia cuando ya están jubilados o cerca de la jubilación, lo que reduce su utilidad. Además, el llamado "problema 4-2-1" (cuatro abuelos, dos padres, un descendiente) hace que las herencias se diluyan entre más herederos. Quienes heredan con 30 años o menos obtienen una ventaja real, pero a costa de perder a sus padres. Por eso, el término "esperaherencias" ha ganado tracción para describir a quienes basan su plan de vida en la gloria de sus progenitores, una actitud que muchos consideran perversos.
Lo que ningún dato termina de explicar es por qué, con una inflación que devora el poder adquisitivo de las herencias, la cultura de la herencia sigue siendo tan central en las expectativas de los españoles. La respuesta quizá no está en los números, sino en la ausencia de alternativas reales para la mayoría.
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