Dos grupos de trabajo para analizar el apagón
Un comité de análisis del apagón. Y, dentro, dos grupos de trabajo. Ese es el primer entregable tangible del organismo que debe esclarecer por qué se fue la luz, según el anuncio que recoge la conversación: el Comité de análisis sigue analizando los datos y se organiza en dos equipos. La reacción mayoritaria no fue preguntar por el método ni por los plazos. Fue otra cosa.
Napoleón ya avisó
«Si quieres que algo sea hecho, nombra un responsable. Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión», sentenció Napoleón, y la cita reaparece en cuanto se anuncia un órgano colegiado. La variante que circula aquí es más afilada: «Si no quieres que algo se sepa, crea una comisión de investigación». El patrón se repite con cada crisis: primero el comité, después los subcomités, luego el grupo coordinador del comité. Hay quien ya pide un Subcomité del Comité y un Grupo Coordinador para que el chiringuito funcione de verdad.
La sospecha de fondo no es que el comité no sepa, sino que no quiere saber.
Las causas y el origen están perfectamente determinadas, sostiene una de las intervenciones más repetidas: técnicos e ingenieros lo tendrían claro y lo que se estaría dirimiendo es a quién le traspasan la responsabilidad. El gobierno, en esa lectura, no quiere cargar con el mochuelo.
El perfil de los elegidos
El segundo frente es el de la composición. La crítica dominante apunta a que el comité será un desfile de perfiles políticos y de letras antes que de especialistas.
«Supongo que lo formarán los mismos que el de la desescalada», abre el mensaje que origina la discusión, y de ahí sale la pulla recurrente: que si los expertos no distinguirían un voltio de un vatio, que si con la EGB ya van servidos. La ironía se afila con el recuerdo de comités anteriores cuyos miembros nunca se hicieron públicos y a los que, aun así, se obedeció a pies juntillas.
Frente a eso, una corriente reclama separar el plano técnico del político.
El comité de análisis de cualquier asunto técnico debería tener presencia política tendente a cero, se argumenta, y se pone el foco en el foro europeo de operadores de red, donde no pueden sentarse quienes participaron en la gestión del incidente. Esa distinción entre quién investiga y quién gestionó es, para muchos, la única que importa.
El coste y el calendario
¿Cuánto va a costar esta vez? La pregunta sobrevuela todo el asunto: emolumentos por participar, dietas por reunión de coordinación, asesores que cada miembro pueda contratar, partida para prensa y televisiones. El presupuesto del chiringuito, en expresión repetida. Y el calendario, que nadie concreta: millones de datos que, con los ordenadores actuales, se procesan en segundos, pero que aquí exigen tiempo.
El detalle técnico que sí asoma entre el ruido es otro: si se han hecho análisis forenses de los equipos de control y sus actualizaciones de software. Es la pregunta que separa el análisis real del teatrillo. Y mientras, la cifra que maneja un forero sobre lo que está en juego: entre
1.500 y 4.500 millones en indemnizaciones.
Al final, la conclusión más repetida no es técnica. Es que en unos días esto se olvida y vuelve el fútbol.