Conducción autónoma: ¿salvación o carnicería?
Tesla lleva años prometiendo que el Full Self-Driving está a la vuelta de la esquina. Mientras, sus robotaxis ya circulan sin volante en Austin y en España se rumorea que la DGT dará luz verde al FSD supervisado el 30 de junio. La paradoja: nunca ha habido tanta tecnología a bordo y, sin embargo, la desconfianza hacia los coches que conducen solos no deja de crecer.
El duelo de precios: Waymo vs. Tesla
Uno de los puntos más concretos del debate es el coste. Un vehículo de Waymo cuesta alrededor de 150.000 dólares, mientras que un Robotaxi de Tesla se sitúa en los 30.000 dólares. La diferencia es abismal. Además, Tesla acumula un dataset de conducción que según sus defensores es entre 10.000 y un millón de veces mayor que el de cualquier competidor. «No hay tonalidad, esa guerra está hoy por hoy ganada», sostienen los optimistas. Sin embargo, los escépticos recuerdan que Tesla lleva desde 2017 anunciando que la conducción autónoma total «estará resuelta este año» y nunca llega.
La fiabilidad del piloto humano
Otro frente del debate es la comparación con los conductores humanos. Quienes defienden la automatización señalan la cantidad de imprudencias al volante: gente que va a 90 por el carril central, conductores que no usan intermitentes o que aceleran cuando les adelantan. Para ellos, un sistema autónomo bien entrenado sería estadísticamente más seguro. Del otro lado, se argumenta que la tecnología actual todavía falla en pasos de cebra concurridos o en condiciones de lluvia intensa. «Me gustaría verlo en un paso de cebra de la Gran Vía», ironiza un analista.
El rumor regulatorio en España
Según fuentes no oficiales, España podría aprobar la conducción autónoma supervisada (FSD) a partir del 30 de junio de este año. Esto permitiría que los Teslas con el software adecuado circulen sin intervención del conductor en determinadas vías, siempre con el conductor presente. La medida abriría la puerta a los servicios de robotaxi, aunque de momento la normativa europea sigue siendo restrictiva.
Con los precios de los robotaxis cayendo y la tecnología avanzando, la pregunta ya no es si llegará, sino quién pagará el pato de los primeros accidentes. ¿Estamos listos para soltar el volante?