¿Puede Sánchez resistir sin convocar elecciones?
La crisis de Ceuta y el abandono denunciado en Valencia han llevado la tensión política al límite. En este contexto, la pregunta que circula con insistencia es si Pedro Sánchez llamará a las urnas o prolongará la legislatura. El argumento del Gobierno, esgrimido por una parte del análisis político, es que no hay condiciones para votar con la sociedad polarizada y con investigaciones judiciales abiertas. Pero eso, visto desde la otra orilla, es exactamente la excusa perfecta para no convocar.
Hay quien recuerda que «un año entero» separa del siguiente ciclo electoral y que el presidente podría aprovechar la inestabilidad para blindarse. Otros ven una salida más prosaica: tras las navidades, y si la presión de la calle y de Bruselas aprieta, el calendario electoral se adelantaría por la puerta de atrás. Las comparaciones con el pasado aparecen: la maquinaria propagandística que retrata a Sánchez como un «tirano nivel Dios» y la sombra de Franco planeando sobre la discusión.
En contraste, una minoría sostiene que la única vía es que la Unión Europea corte el grifo financiero para forzar el cambio. De momento, el calendario sigue cerrado y las excusas, en perfecto estado de revista. Puede que el presidente no tenga prisa; la pregunta es si la calle y los tribunales se la van a exigir.