Los Simpson ganan el torneo de series con 503 votos
Un dato descoloca más que cualquier otro en el recuento final:
Twin Peaks arrancó el torneo con 144 votos en primera ronda, récord absoluto de la competición y con un día menos de votación, y acabó perdiendo la final contra Los Simpson por
134 a 76. La serie de Matt Groening se llevó el título con
503 votos acumulados frente a los 458 de la creación de David Lynch, en un torneo que se cerró con una clasificación de veinte series donde conviven el anime, los dibujos animados y el drama televisivo de autor.
El organizador del concurso, que firma el recuento, admite que
Breaking Bad habría ganado de no haber caído en semifinales ante Los Simpson por solo dos votos:
65 a 63. Ese cruce decidió el torneo más que la propia final.
Qué series quedaron en el top 10 del torneo
La clasificación final la encabezan Los Simpson (503), Twin Peaks original (458), Breaking Bad (379), Expediente X (301) y The Wire (260). Completan el top 10 Bola de Dragón (249), Los Soprano y Chernobyl empatados a 231, El coche fantástico (190) y La pantera rosa (181).
Hay un patrón que el propio recuento señala sin rodeos: entre las ocho mejores solo
Chernobyl puede considerarse relativamente cercana en el tiempo. El resto son productos con décadas a la espalda. La lectura que se impone es que el peso de la nostalgia —lo que en el argot del foro se llama el
factor pollavieja— ha sido dominante de principio a fin.
El caso contrario es el de
The Return, la tercera temporada lynchiana de Twin Peaks, que apenas dejó huella y cayó eliminada contra la serie original por un contundente
78 a 6. La madre aguantó; el experimento tardío, no.
Por qué Los Simpson ganaron pese a 20 temporadas irregulares
La paradoja que recorre todo el torneo es esta: Los Simpson llevan más de dos décadas siendo una sombra de lo que fueron y aun así se han llevado el título. Hay quien sostiene que
las diez u once primeras temporadas bastan para justificar el trono, y que su influencia en el lenguaje común, los memes y la sátira social es difícilmente igualable. En contra pesa el argumento de que la serie se ha prostituido durante veinte años y que, con ese criterio, no debería estar ni en el top 10.
El contraste con otros casos es revelador. Juego de Tronos acabó decimotercera con 163 votos, lastrada por un final que le arruinó la reputación.
Perdidos ni aparece. Twin Peaks, en cambio, tiene un bajón enorme a partir del 2x08 y no le ha hecho ninguna mella. La conclusión que se extrae del recuento es incómoda: la reputación de una serie no depende tanto de su calidad media como del recuerdo de sus mejores momentos.
El factor Paco y el hundimiento de las series de prestigio
El organizador distingue dos sesgos clásicos: el
factor pollavieja (nostalgia) y el
factor Paco (voto masivo y poco informado). En el torneo de películas el segundo fue determinante; aquí, en cambio, en octavos de final la limpieza fue total.
Lo que sí ha quedado retratado es el castigo a las series de reputación excelente. The Wire se quedó en 260 votos, Los Soprano en 231, True Detective en 121 y Fargo ni figura entre las veinte primeras. Solo Breaking Bad mantuvo el tipo. La explicación más repetida es simple: no todo el mundo ha visto The Wire, pero todo el mundo ha visto algún episodio de Los Simpson.
El anime moderno y las series de los 80, en su sitio
Bola de Dragón alcanzó el sexto puesto con 249 votos, pero el diagnóstico del recuento es tajante: el anime japonés moderno es cosa de nicho. Lo que funciona es lo que se emitió en la infancia de los votantes. Chicho Terremoto y Bola de Dragón pertenecen a otra categoría que el resto del género.
Las series ochenteras, muy queridas, dieron lo que dieron. El coche fantástico firmó un noveno puesto con 190 votos y La pantera rosa un décimo con 181. V, con 172, y Corrupción en Miami, con 129, completan el retrato de una generación que vota con el recuerdo, no con la hemeroteca.
Con estos números, lo razonable sería esperar que las series mejor valoradas por la crítica arrasaran. No ocurrió. Y la pregunta que queda flotando, sin respuesta en el recuento, es si dentro de veinte años alguien votará a las series que hoy se emiten con la misma devoción con que se ha votado a Los Simpson.