Peter Vives protagonizará la película madrileña de Woody Allen
Peter Vives será el protagonista de la próxima película de Woody Allen, que se rodará en Madrid. El actor, de madre neozelandesa y padre español, encaja en el perfil que el cineasta ha buscado durante décadas: cara anglosajona, porte de galán clásico y esa ambigüedad europea que Allen siempre ha sabido colocar delante de la cámara. El anuncio reabre un asunto incómodo: qué queda del Allen que prometió no volver a rodar en España.
El calor de Madrid y la promesa que se cae sola
El propio director había dicho que no rodaría en Madrid por el calor asfixiante del verano. El argumento se desmonta solo: en Manhattan, donde rueda habitualmente, el termómetro estival no le va a la zaga. Basta con no grabar en julio y agosto, apuntan los más pragmáticos. Lo cierto es que Allen ya filmó en Barcelona —aquella Vicky Cristina Barcelona— y en San Sebastián, con Rifkin's Festival, y ninguno de los dos proyectos pasó a la historia como lo mejor de su filmografía.
El fichaje que reabre el debate sobre su casting
Otra corriente señala un patrón difícil de rebatir: medio siglo de películas, décadas firmando un título al año, y apenas un puñado de actores racializados en papeles principales. Casi siempre secundarios y encasillados. La elección de Vives, de físico inequívocamente anglosajón, no hace sino reforzar esa lectura. Hay quien lo llama coherencia estética; hay quien lo llama otra cosa.
Con la cámara todavía sin encender, la única certeza es el titular: Allen rueda en Madrid. Si el resultado repetirá el patrón de Barcelona y San Sebastián, o si el fichaje de Vives rompe la inercia, es justo lo que no se puede saber aún.